Peribáñez y el Comendador de Ocaña

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Sello postal de la Segunda República Española emitido en 1935 con motivo del tercer centenario de la muerte de Lope de Vega. La ilustración representa un momento de Peribáñez y el Comendador de Ocaña.

Peribáñez y el Comendador de Ocaña es una obra de teatro del dramaturgo español del siglo XVII Lope de Vega. La pieza se publicó por primera vez en 1614, dentro de la Cuarta Parte de las comedias de Lope de Vega. Suele ser clasificado en el grupo de los dramas históricos de la producción lopesca.

Datación[editar]

La determinación de la fecha de composición de la pieza es controvertida. Se sabe que debe estar entre 1604, fecha en que Lope incluye en su obra El peregrino en su patria un listado de sus obras en que no aparece Peribáñez, y 1614, fecha de su publicación en la Cuarta Parte de las comedias de Lope de Vega (Madrid). Algunos críticos, como Juan Eugenio Hartzenbusch y Menéndez Pelayo en el siglo XIX, se inclinaron por considerarla compuesta hacia 1614, atendiendo a una supuesta alusión autobiográfica que haría Lope en la obra por boca de Belardo, el personaje que solía utilizar como álter ego tanto en teatro como en poesía lírica. Estos críticos interpretaban el verso 2 344, «a la iglesia me acogí», como una alusión de Lope a su ordenación como sacerdote, decidida en 1613 tras la muerte de su esposa Juana Guarda, y cumplida en 1614.

Sin embargo, otros críticos se han inclinado por fechas más tempranas. El hispanista estadounidense Otis H. Green defendió la fecha de 1609 al entender que Lope aludía a su obra La Jerusalén conquistada, de febrero de ese año, en estos versos de Peribáñez, también en boca de Belardo: {{Cita|Inés: Traedme un moro, BelardoBelardo: Días ha que ando tras ellos.Más si no viniere en prosa,desde aquí le ofrezco en verso.

Argumento[editar]

Casilda se casa con Peribáñez, un villano de sangre limpia, y en la fiesta celebrada en el pueblo el comendador sufre una cogida por uno de los toros de la fiesta. Casilda se encarga de cuidarlo siendo así como el Comendador se enamora de Casilda. Peribáñez advierte lo que está pasando y se arrepiente de haberse casado con una mujer tan bella. El comendador empieza a visitarla a su casa en ausencia de Peribáñez, a la par que trata de ganarse a Peribáñez con regalos mientras halaga a Casilda. Luego Peribañez, en cuando el Comendador lo invita a participar en una guerra contra los Moros, (en la cual acepta participar), le entrega una prenda negra, en vez de una verde, en señal de desconfianza y marcha a Toledo a cargo de una numerosa cantidad de soldados españoles. El comendador feliz de su partida aprovecha la ausencia de Peribáñez e intenta conquistar a Casilda, ésta se niega, y Peribáñez (quien estaba escondido en el mismo cuarto donde el Comendador y Casilda peleaban), sale de su escondite y hiere al comendador. Éste se paraliza y sale corriendo, además de pedirle a Leonardo que no busque venganza en el Comendador, luego Peribañez asesina a Lujáne y a Inés por impía, y se dan a fuga. Ya en el invierno se comentan las hazañas y asesinatos de Peribáñez, el Rey se vuelve loco de rabia y manda a matar a Peribáñez. En ese momento, Peribañez y Casilda aparecen y el Rey, Enrique el Impotente, les da una oportunidad de contar su versión. Al rey le parece justo lo que hizo Peribáñez y lo deja libre. Luego de esta escena, la reina le regala a Casilda 4 vestidos por su casamiento con Peribáñez.

Análisis[editar]

Por su temática, Peribáñez puede incluirse en el grupo de lo que se suele llamar dramas de la honra villana. En estas obras, como Fuenteovejuna, del propio Lope, La dama del olivar de Tirso de Molina o El alcalde de Zalamea de Calderón de la Barca, se plantea, por primera vez en la historia de la literatura española, el conflicto entre un villano y un noble, en el que el primero reclama para sí el honor u honra, considerados generalmente hasta entonces privativos de la clase aristocrática. Con anterioridad, el villano aparece en literatura siempre como objeto de burlas, caracterizado por su rusticidad. En el teatro anterior a Lope, es conocida la presencia recurrente de la figura del pastor bobo, en las églogas de Juan del Encina o en las piezas de Diego Sánchez de Badajoz, entre otros. En cambio, en Peribáñez, como ya antes, en el campo de la narrativa, en el Lazarillo de Tormes, el villano supera la condición cómica para entrar en el terreno del drama o la tragedia, reservado por la preceptica clásica a los nobles.

Bibliografía[editar]

  • Teresa Ferrer, «Introducción» a Lope de Vega, Peribáñez y el comendador de Ocaña. El mejor alcalde, el rey, Barcelona, Planeta, 1990, pp. IX-LXXVI.
  • Ignacio Arellano, «Peribáñez», en Historia del teatro español del siglo XVII, Madrid, Cátedra, 20053 [1995], pp. 187-190.

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