Percepciones y controversias acerca del Opus Dei

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

El Opus Dei es una de las organizaciones de la Iglesia Católica que ha generado más controversias en la actualidad. Al mismo tiempo que ha encontrado apoyo en los Papas y en líderes católicos considerados "conservadores", ha sido criticado por diferentes grupos considerados "progresistas", además de muchos exmiembros.

Historia[editar]

Una de las críticas consiste en que los miembros del Opus no pueden leer sin permiso del director ninguna obra considerada errónea, como las de Marx, Freud, Nietzsche o Sartre.

En su comienzos, el Opus Dei fue criticado y suscitó fuerte oposición por parte de otros eclesiásticos (por ejemplo, algunos jesuitas), que consideraban un error que se les propusiese a los laicos la búsqueda de la santidad. Durante el franquismo también tuvo la oposición de algunas organizaciones políticas en España, como la Falange Española (partido político que apoyó a Franco en la Guerra civil española y que tuvo mucha influencia en la posguerra).

Estas críticas aumentaron cuando miembros del Opus Dei, fueron nombrados como ministros y otros altos cargos dentro del régimen franquista, a partir de 1957. Siendo el punto de mayor presencia en 1969. Ello ha favorecido la idea de que el Opus Dei habría prosperado gracias al apoyo de dicho régimen y a las influencias de sus miembros que se dedicaron en esa época a la política.

Después del Concilio Vaticano II, recibió las críticas de grupos católicos y teólogos progresistas (por ejemplo, los vinculados a la Teología de la Liberación).

A partir de los años noventa, varios ex miembros que se sintieron dañados tras su paso por la prelatura, se asociaron para dar a conocer sus experiencias, y ofrecer su apoyo a aquellos que pasaron por la misma situación: así nació la Opus Dei Awareness Network («Red de Alerta sobre el Opus Dei», ODAN), organización creada por algunos ex-numerarios norteamericanos para denunciar los supuestos abusos de la prelatura, y también para prestar ayuda a padres contrarios a la pertenencia de sus hijos al Opus Dei y a las personas que hubiesen abandonado la institución. Esta percepción negativa, que compara al Opus Dei a un cult (secta), es, hasta cierto punto, predominante, en Estados Unidos y países anglosajones de mayoría protestante.

El Cardenal Basil Hume, Primado de Inglaterra, orientó al Opus Dei en 1981 estableciendo algunas actuaciones que deberían seguir en su diócesis: que ninguna persona de menos de dieciocho años de edad tomase ningún voto ni se comprometiese a largo plazo con el Opus Dei; que se respetase la libertad del individuo para entrar o salirse de esta organización sin que sobre él se ejerciese ninguna «presión indebida»; que los miembros pudiesen elegir libremente su director espiritual, aunque éste no perteneciese al Opus Dei; y que las iniciativas y actividades del Opus Dei llevasen una indicación clara de su patrocinamiento o gestión.

Aparte de las críticas al Opus Dei, su fundador experimentó al mismo tiempo la admiración de miles de personas (véase Josemaría Escrivá de Balaguer). En 1975, la fecha de su fallecimiento, el Opus Dei contaba con más de 60.000 miembros procedentes de 80 nacionalidades.

Una de las acusaciones indica que los directores pueden leer las cartas de los miembros de su centro. Según dicen las normas internas del Opus: "Los directores tienen el derecho y el deber de evitar que lleguen a los miembros de la Obra escritos, cartas, etc. que, de algún modo, puedan causar "daño" a quienes las reciben, vengan de donde vengan".

Críticas en general[editar]

Se han planteado acusaciones de proselitismo agresivo,[1] secretismo,[2] sectarismo,[3] de difundir creencias ultraconservadoras,[4] [5] de búsqueda de poder e influencia política, y de emplear métodos coactivos con sus miembros, algunos de los cuales han sido descritos detalladamente por diversos ex miembros, que trabajaron durante años dentro de la organización.

Los críticos acusan también al Opus Dei de elitismo.[6] [7] El Opus Dei ha sido acusado de enfocarse en reclutar estudiantes de universidades prestigiosas, quienes después ejercerán profesiones que podrían ser usadas para influir en la política pública desde la perspectiva del Opus Dei. Del mismo modo los críticos afirman que tiene una desmesurada tendencia a acumular poder y dinero, incluso a través de promover testamentos a su favor.

Algunos ex miembros críticos y otras personas, incluso pertenecientes a la Iglesia Católica, mantienen que el Opus Dei actúa como si fuera una secta religiosa dentro de la Iglesia, al considerar que tienen algunas características propias de las sectas.

Existe un buen número de ex miembros que escriben libros o revistas revelando sus experiencias cuando pertenecían al Opus Dei. Sus alegatos son:

  • Captación y proselitismo agresivo de adolescentes, especialmente en los colegios dirigidos por el Opus Dei. Según Tammy DiNicola, ex-numeraria que trabajó en estas labores, el Opus Dei promueve muchos tipos de proyectos sociales, pero detrás existe un motivo oculto: reclutar nuevos socios para la Obra.
  • Desconocimiento en el momento de pedir la admisión de las numerosas obligaciones y restricciones a la que los miembros numerarios van siendo sometidos[8] [9] posteriormente de forma progresiva.
  • Animar a los miembros numerarios a romper contacto con sus amigos y familiares en favor de contactos dentro del grupo.
  • Amenazar a los miembros que intentan abandonar. Coacción al menos psicológica hacia los miembros que desean abandonar el Opus Dei.[10] Especialmente miembros numerarios, que a veces son derivados a siquiatras o psicólogos pertenecientes a la Obra, antes de dejarles salir, para tratar sus "problemas vocacionales".
  • Control absoluto sobre las actividades diarias de los miembros numerarios, debiendo requerir permiso para realizar cualquier actividad no reglada, y dando cuenta detalladamente de sus actividades cada semana a sus superiores mediante la confidencia semanal. Además deben entregar todo el dinero que ganen a la organización y hacer testamento a su favor[1].
  • Falta de respeto al secreto de la correspondencia de los numerarios, que frecuentemente reciben las cartas de sus amigos y familiares abiertas y leídas por los responsables de los centros. A los numerarios también se les induce a entregar las cartas que escriban abiertas a los directores, para que puedan leerlas, y censurarlas en su caso.
  • Falta de libertad para elegir confesor y director espiritual.[11]
Cilicio. Detalle de un cilicio. Correa tradicional de mortificación corporal: provisto de púas de metal que penetran superficialmente en la carne.
  • Los críticos a menudo han atacado prácticas como la mortificación corporal que implica el empleo del cilicio y las disciplinas (pequeño látigo de cuerda de palmo y medio). Esta práctica es reforzada por la historia de que Escrivá de Balaguer se aplicaba tanto estas prácticas que dejaba rastros de sangre en las paredes de su habitación, aunque indicó posteriormente que los miembros no debían hacerlo.
  • En lo que respecta a la numerarias auxiliares, los críticos de la Obra califican la asignación de las tareas domésticas de los centros de numerarios/as, reservadas exclusivamente a mujeres, como fuertemente clasista y machista.[12]
  • En Brasil se ha denunciado la inclusión en el Opus Dei de mujeres de origen humilde captadas en la periferia de las grandes ciudades y obligadas a realizar trabajos domésticos.[13]

Respuestas a las críticas[editar]

El portavoz del Opus Dei Jack Valero:[14] "En cuanto a las denuncias de ex miembros, Valero simplemente dice que le duele que se hayan ido en malos términos y hablen mal de Opus Dei, pero también destaca los casos de personas que abandonaron el grupo y mantienen una buena relación con él. No obstante, aclara que no pone en duda la credibilidad de las personas que cuentan sus malas experiencias".

Según John Allen, periodista católico y vaticanólogo de la CNN, estas acusaciones serían mitos que no tendrían que ver con la realidad del Opus Dei. Descrita como "la fuerza más polémica de la Iglesia Católica", en las palabras de Allen, el Opus Dei está visto por algunos teólogos como signo de contradicción[15] [cita requerida] y por otros[16] como fuente de controversia. Sobre las criticas de algunos ex-miembros,[17] John L. Allen, Jr. (que escribió el libro Opus Dei: An Objective Look at the Myths and Reality in the Most Controversial Force in the Catholic Church) dice que mucho de lo que dicen los críticos es contradicho por muchos otros ex-miembros,[18] por el elevado número de miembros presentes, y por las personas que participan en las actividades del Opus Dei.[19]

Sobre la incorporación y abandono la prelatura, el Opus Dei asegura que uno se puede ir cuando quiera, pidiendo la oportuna dispensa al prelado, en caso de haber hecho la fidelidad. En el caso de ser aspirante, basta con no renovar su compromiso anual en la fecha del 19 de marzo, sin que nadie se lo impida. [cita requerida]

Sobre el nivel económico y social de sus miembros, John Allen, dice que el Opus Dei tiene el dinero de una diócesis mediana en los Estados Unidos, que es el país con las diócesis más ricas económicamente en el mundo. El valor de su patrimonio fue calculado por él en un mínimo de 2.800 millones de dólares. Tiene 39 obispos de los 4.564 que hay en el mundo. 20 miembros trabajan en el Vaticano, de los 3.920 que trabajan allí; algunos ocupan puestos relevantes. En cuanto a la inmobiliaria, según Messori la que tiene el Opus Dei es inferior a la que tienen las órdenes religiosas. "Los monjes viven en comunidades que requieren casa, mientras la gran mayoría de los miembros de la Obra viven en sus propias casas. Estas versiones diferentes son un tema polémico y han sido explicadas de diversas maneras. Dice Allen que "en el nivel de la impresión general, cómo uno interpreta los hechos acerca de Opus Dei, parece depender de su enfoque básico acerca de la espiritualidad, la vida de familia, y las implicaciones de una vocación religiosa". El Reader Emeritus de Sociología de la Universidad de Oxford, Bryan R. Wilson, un científico que es admirado por intelectuales en todo el mundo pero que tiene también sus opositores, estudió el fenómeno de un tipo de ex miembros adultos de nuevos movimientos religiosos con exigencias estrictas que "se presentan primero como víctima" y después como "un cruzado redimido" cuyo "historia personal le dispone a prejuicios". Wilson dice que "debe haber sospecha de que actúa desde una motivación personal de autojustificarse y de recobrar su autoestima".[20]

Sobre la captación de miembros, Allen dice que "Opus Dei no es la máquina de reclutamiento del mito".

Sobre este libro de J. Allen, algunos alegan que evita extenderse en los cuestionamientos. Esto, según Damian Thompson -crítico del diario británico The Daily Telegraph- sería el mayor problema del libro. "En una parte, Allen relata encantado que un miembro del Opus Dei 'realizó un striptease global' ante él. ¿Pero no se da cuenta que la clave de los strippers es precisamente que revelan lo que ellos quieren revelar y no más?", escribe Thompson, quien no obstante comparte algunas de las conclusiones de Allen. La respuesta de Thompson sobre Allen, también es aplicable a otros periodistas de buena fe.

Según Nicanor Wong, ex numerario peruano, constantemente se comentaba en las reuniones después de almorzar o cenar por la visita del periodista norteamericano y todos los preparativos de lugares y personas que se habían preparado para ser entrevistadas y visitadas, quedando vivamente impactado con los testimonios y obras de las labores corporativas de Valle Grande y Condoray, en la Prelatura de Cañete - Yauyos - la única dedicada al Opus Dei por encargo del Papa Pablo VI. Por otra parte, añade el ex-numerario, se temía mucho del producto final del trabajo de Allen y se les animaba a rezar para que hablase bien de la obra puesto que George Weigel, autor de "Biografía de Juan Pablo II. Testigo de Esperanza" había tergiversado la información que la Prelatura le proporcionó, retratando una mala imagen la Obra por lo que el Prelado - Javier Echevarría - comentó que había sido deshonesto y desaconsejaba la lectura del libro. Curiosamente tampoco se difundió la compra del libro de Allen por contener testimonios de ex miembros de la Prelatura, tema que - para para los fieles de la Prelatura, se desaconsejó vivamente leerlos por internet u otros medios.

Por otra parte, la revista Aceprensa critica el libro de Weigel como un libro “…de una visión demasiado "americana", con una excesiva polarización en torno a los Estados Unidos y los problemas de la Iglesia católica en ese país (...) Weigel parece entender poco la doctrina social del Papa y sus críticas al liberalismo económico en las encíclicas Laborem exercens y Centesimus annus. También parece poco matizada la descalificación que hace - al hablar de la teología de la liberación - de la jerarquía latinoamericana tradicional, acusada de ser una aliada de la oligarquía y del poder y de poco interés hacia los pobres. Asimismo, contrasta con la seriedad manifestada en la mayor parte de la obra la superficial explicación que dedica a la erección de la Prelatura del Opus Dei en 1982”. Curiosamente Weigel, Allen y Messori tuvieron el mismo acceso a información que la Prelatura les proporcionó.

Cabe mencionar un libro de interés, el de Andrés Vázquez de Prada, numerario (conoció al Fundador en 1942) dedicado a elaborar la biografía oficial del Fundador publicado en tres extensos volúmenes. La investigación le tomó desde 1997 al 2003, vale decir, veinte años de y acceso sin restricciones a todas las fuentes. Algunos relatos no son narrados, puesto que aún viven las personas que calumniaron o hicieron daño al Opus Dei y, sería una falta de caridad incluir sus nombres dentro del tercer tomo, según palabras del Prelado. Pues bien, ¿Cuánto tiempo les tomó a Allen, Messori y Weigel elaborar sus publicaciones? ¿Tuvieron acceso a todas las fuentes que cita Vázquez de Prada? ¿Ellos también siguieron los principios caritativos de Vázquez de Prada o nunca tuvieron acceso a esos datos? Por lo menos no aparece así en los pies de página ni notas finales. R. Wilson, al referirse a los testimonios de los ex fieles de la Prelatulatura afirma: "debe haber sospecha de que actúa desde una motivación personal de autojustificarse y de recobrar su autoestima" (frase que parece fuera de contexto). Existen dos claves para entender este inserto dentro portal. Primero que, efectivamente, una fiel mujer o varón que sale de la Obra tras dedicar décadas de su vida en una ilusión es lógico que salga en un estado de fuerte shock psíquico, de culpabilidad por “infidelidad” o ira por alguna injusticia evidente. Segundo que, “recobrada la autoestima”, el valor testimonial de ese gran trozo de su vida tiene tanta validez y “subjetividad” como lo podría tener el evangelio de Lucas. Para bien de los historiadores de la Iglesia, el Opus Dei guarda absolutamente todo, hasta los dientes picados y el cabello de Escrivá cuando iba al dentista o a la peluquería. Pero para tener acceso a esos archivos se necesitará una investigación que le correspondería únicamente al Santo Padre exigirla o la autorización del Prelado.[2]

Sobre la correspondencia de los numerarios, el sacerdote José Carlos Martín de la Hoz, de la prelatura en España, admite que esta práctica existe [3], pero aclara que es una manifestación de apertura y confianza de los fieles de la “Obra”.

Sobre las acusaciones de control y coacción, dice Allen que hizo una investigación por todo un año entre miembros y ex-miembros: "No tuve la impresión que ningún miembro fue expuesto a un régimen de coerción o de "control de la mente". La mayoría de los miembros parecen experimentar esta estructura como liberadora, ayudándoles ser el tipo de personal que quieren ser". El también habló de la política de "delicado respeto" hacia la libertad de los miembros que el fundador predicó. El fundador dijo: «Las puertas del Opus Dei están abiertas de par en par para quienes se quieran marchar».

Sobre la separación de los padres y amigos en el caso de los numerarios, Peter Berglar, miembro supernumerario del Opus Dei,[21] dice que esto viene de no comprender bien la vocación cristiana. El Catecismo de la Iglesia Católica dice: Los padres deben convencerse de que la vocación primera del cristiano es seguir a Jesús (cf Mt 16,25): "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mi" (Mt 10,37).

Sobre la mortificación de la carne, Allen dice que estas prácticas de mortificación existen en otras organizaciones católicas ajenas a ellos, y han sido realizadas a lo largo de la historia de la Iglesia por muchos santos prominentes como un modo de unirse a la cruz de Cristo. Quizá el ejemplo más importante sea el de santo Tomás Moro, debido a que no era religioso sino seglar. Según sus defensores, esta mortificación es una práctica tradicional dentro de la Iglesia desde sus orígenes, interpretando que la travesía de Jesús por el desierto como el primer ejemplo de penitencia, que tiene su mayor exponente en la muerte de cruz. También dice Allen, según su investigación, que el uso de estas mortificaciones está más difundido en la Iglesia católica de lo que la gente imagina (aunque no hay datos oficiales que muestren el nivel de su práctica en la actualidad), y que el uso de cilicios y disciplinas dentro del Opus Dei está permitido sólo a los miembros célibes, que son un 20% del total. Los críticos, por otra parte, dicen que ésta es una práctica más propia de la Edad Media que del siglo XXI, aunque ha sido usada por santos modernos como la beata Madre Teresa y el santo Padre Pio. el Prof. Massimo Introvigne señala que estos críticos "están obsesionados por el cilicio y que no entienden" que ello es una "opción libre de adultos que desean hacer penitencia y hacerse santos".

John Allen, Jr.,[22] Vittorio Messori,[23] Patrice de Plunkett,[24] periodistas que han hecho estudios por separado del Opus Dei, indican que este ha sido falsamente malignizado.[25] John L. Allen, Jr. explica su punto de vista diciendo: "Existen dos tipos de Opus Dei: el Opus Dei del mito y el Opus Dei de la realidad," desde su perspectiva que considera que los miembros del Opus Dei suelen practicar lo que predican.[26] [27]

Allen dice que el "Opus Dei no puede ser llamado secreto". Las acusaciones de secretismo, dice, intentan comparar, errónamente a sus miembros con monjes y esperar que estos se comporten como clérigos. En lugar de ello, son miembros laicos, como cualquier profesional normal, que finalmente son responsables por sus acciones peronsales, y no representan externamente la prelatura que le provees formación espiritual. El Opus Dei por sí mismo, indica, provee abundante información sobre ello.[28] Simpatizantes del Opus Dei, indican que para explicar el estilo de vida célibe de los numerarios y su relación con su familia, es necesaria la frase de Jesús "El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí".[29]

Opus Dei y las mujeres[editar]

Críticas sobre la consideración hacia las mujeres[editar]

También dicen los críticos que Opus Dei tiene una forma ultraconservadora de tratar a las mujeres. Los críticos en Irlanda, incluyendo algunos ex miembros del Opus Dei, acusan a la organización de «explotación sexista» de la mujer[cita requerida], y denunciaron que las mujeres del Opus Dei estaban relegadas en muchos casos a hacer el trabajo doméstico, como la cocina y la limpieza, aun teniendo estudios y sin estar de alta en la Seguridad Social, y negados cualquier papel en el mando.

Estas críticas se basan en hechos como la mayor dureza de las normas de las numerarias respecto a las de los numerarios o el peculiar trato de los numerarios hacia las mujeres que limpian y cocinan en sus centros (no se puede verles el rosto, no se puede hablar con ellas excepto el director en ocasiones muy excepcionales).

Muchos ex miembros afirman que el Opus Dei trata diferente a las mujeres en la Obra respecto de los varones. Por ejemplo, durante muchos años las numerarias dormían en camas sin colchón, sobre una tabla, mientras que los numerarios varones sí podían dormir con colchón[cita requerida].

A este respecto hay una enseñanza polémica en el libro de Josemaría Escrivá titulada Camino, el cual dice en su aforismo número 946 lo siguiente:

Si queréis entregaros a Dios en el mundo, antes que sabios —ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas— habéis de ser espirituales, muy unidos al Señor por la oración: habéis de llevar un manto invisible que cubra todos y cada uno de vuestros sentidos y potencias: orar, orar y orar; expiar, expiar y expiar".

Camino, Josemaría Escrivá de Balaguer.

Respuesta a estas críticas[editar]

En respuesta, los partidarios declaran que en la Obra los hombres y mujeres son iguales, y que la mitad de las posiciones de mando están ocupadas por mujeres. La Fundadora y Directora del Institute for Women's Studies, Prof. Elizabeth Fox-Genovese, dice: "Opus Dei tiene un record envidiable de educar mujeres muy pobres, casadas o no, en cualquier ocupación que eligen". Allen (2005) dice que hay muchas mujeres del Opus Dei que, a través de la santificación de su trabajo, han logrado ser profesionales respetadas —en negocios, periodismo, moda, etc. [cita requerida]

Por otra parte Allen también refiere a Marta Brancatisano, una supernumeraria del Opus Dei que escribió La Antropología de la Diferencia (2004). Ella dice que las mujeres no deben entrar el mundo de trabajo no "como una más" sino como "una diferente", ya que "la única diferencia ontológica entre los seres humanos está determinada por el sexo," y el cuidado de la familia y el hogar son "eminentemente femeninos". [cita requerida]

Apoyo papal y de diversos obispos[editar]

Los Papas que han conocido el Opus Dei (desde Pío XII hasta Benedicto XVI[30] ), han aprobado su mensaje.[31] Algunos, como Juan XXIII,[32] Pablo VI o Juan Pablo II han encomendado labores apostólicas al Opus Dei. Especialmente, Juan Pablo II ha apoyado el apostolado del Opus Dei.[33] El Papa Juan Pablo II, en la Constitución apostólica "Ut Sit"[34] , con la que erigió el Opus Dei en Prelatura Personal, afirmó que esa institución fue fundada por Escrivá divina ductis inspiratione, bajo el influjo de la inspiración divina. Y durante su pontificado el Opus Dei obtuvo el estatus de prelatura personal, así como la beatificación y canonización de Escrivá de Balaguer. Además de los Romanos Pontífices, desde los inicios también recibió marcado apoyo de diversas autoridades católicas, empezando por el Obispo de Madrid, D. Leopoldo Eijo y Garay y, a lo largo de los años, muy diversos miembros de la jerarquía católica han afirmado que las enseñanzas del Opus Dei sobre el valor santificador del trabajo son innovadoras y a la vez completamente fieles al magisterio oficial de la Iglesia.

Enlaces externos[editar]

Páginas oficiales[editar]

Webs críticas y de ex-miembros[editar]

Webs favorables[editar]

Notas[editar]

  1. David Clark es consejero espiritual, su especialidad consiste en rescatar a miembros de las sectas. Clark ha trabajado a lo largo de los años, con alrededor de veinte familias con algún miembro implicado en el Opus Dei. Clark cree, según sus conversaciones con algunos miembros, que la Obra ejerce una "influencia excesiva" sobre las personas jóvenes que ingresan en el grupo.Ver referencia
  2. Los estatutos de 1950 decían que los miembros no debían revelar a los extraños que eran socios de la organización, sin permiso de sus superiores. Esta obligación se extendía también a los ex-miembros. Art. 191: "Por lo cual los socios Numerarios [miembros plenos] y los Supernumerarios [casados y otros] sepan bien que van a guardar siempre un prudente silencio respecto a los nombres de otros miembros, y que a nadie van a revelar nunca que ellos mismos pertenecen al Opus Dei, ni aun siquiera con el fin de la difusión de dicho instituto, sin licencia expresa del propio director local. Esta discreción obliga principalmente a aquellos que hayan sido recibidos recientemente en el Instituto, así como también a los socios que, por cualquier causa, hayan abandonado el Instituto."
  3. Uno de los casos más destacados que presenta David clark, es el de Tammy DiNicola, una numeraria del Opus Dei que vivía en el Centro de Estudios de Brimfield, Massachusetts, y cuya familia había solicitado ayuda a Clark. David Clark, por lo general afirma que el perfil de los miembros que ha conocido es de "personas sinceras, que se adaptan bien a lo que el Opus Dei presenta. Suelen ser verdaderos creyentes y acostumbran a ser bastante sumisos". Comenta que a menudo las familias de estos miembros apoyan en un principio al Opus Dei "porque saben que cuenta con el respaldo de la Iglesia católica". Sin embargo, empiezan a ver que algo no va bien, dice Clark, cuando descubren que los miembros de sus familias no pueden volver a casa por vacaciones, cuando tienen un tiempo limitado para hablar por teléfono y los numerarios afirman haber donado parte de su dinero al Opus Dei.
  4. El teólogo Tamayo-Acosta afirma que una vez que Karol Wojtyla se convirtió en el Papa Juan Pablo II, floreció la sintonía ya existente entre ambos en cuanto a la necesidad de llevar a cabo una "nueva evangelización" con principios ultraconservadores. En otras palabras, sostiene que el Vaticano encontró en el Opus Dei una voz predominantemente laica -una suerte de "caballo de Troya en medio del mundo"- que se haría eco de su oposición al aborto, el uso de condones, el divorcio, la investigación con células madre y los derechos de los homosexuales
  5. BBC Mundo | A fondo | Opus Dei: ¿obra de poder?
  6. Según el diario conservador El Mundo la prelatura es "una de las instituciones religiosas más influyentes, tanto en la Iglesia como en la sociedad civil. No sólo por el número, sino por la calidad de sus fieles, la mayoría procedente de la clase media y media alta, con fuerte penetración entre las elites políticas, económicas, culturales y sociales". Según este mismo diario "la presencia de la Obra en el entorno de la Casa Real española se remonta a la época en la que el Opus apostó por el entonces príncipe Juan Carlos como sucesor de Franco. Desde entonces, Federico Suárez, miembro de la Obra, fue primero el preceptor del príncipe y, después, capellán de la Casa Real. Ángel López Amo formó parte de la Casa Real y Laura Hurtado de Mendoza, también de la Obra, es la secretaria de la reina Sofía".
  7. Santo poder
  8. John Schneider, que estudiaba en la Universidad de Notre Dame y comenzó a asistir a actos organizados en el Centro de Windmoor, poco después, pitó (pedir la admisión). "Si me hubieran dicho lo que me exigirían y me hubieran explicado los acontecimientos que seguirían, les habría dicho: 'Gracias, pero no, muchas gracias", afirma Schneider. "En cambio, a medida que iban transcurriendo los meses, me lo iban explicando todo poco a poco. Mi temor es que no consiguen el consentimiento de las personas de la forma adecuada cuando entras en la organización". Al final, Schneider decidió no continuar como numerario.
  9. El Opus Dei desde dentro · ELPAÍS.com
  10. "Si uno de mis hijos abandona la lucha... hacedle saber que está traicionándonos a todos, a Jesucristo, a la Iglesia, a sus hermanos y hermanas en la Obra... sería una traición consentir el más insignificante acto de infidelidad" [Escrivá de Balaguer, Crónica, 11, 1972]
  11. "Todos mis hijos e hijas tienen libertad para ir a confesarse con cualquier sacerdote autorizado por el obispo local. ¿Tiene un buen espíritu? ¡No! Está en camino de escuchar a malos pastores...Tú acudirás a tus hermanos sacerdotes como yo lo hago. Y a ellos les abrirás de par en par el corazón....Si tú no hicieras esto, tendrías mal espíritu, serías un desgraciado. Por ese acto no pecarías, pero ¡ay de ti!, habrías comenzado a errar, a equivocarte. Habrías comenzado a oír la voz del mal pastor, al no querer curarte, al no querer poner los medios". José María Escrivá, "El buen pastor", 12-III-1961
  12. Para María Rosa Boladeras, directora de la Asociación Pro-Juventud, estas mujeres son las más perjudicadas por el planteamiento del Opus Dei. "La mayoría entraron creyendo que iban a tener un título en hostelería y turismo y terminaron fregando y sirviendo comidas a los varones del Opus"[cita requerida]. "Después de once años, mi mejor cualidad es hacer pastelitos" -comentaba una de ellas[cita requerida].-
  13. BRUM, Eliane. (2007). As domésticas do Opus Dei. "Revista Época". 9 de julio de 2007. pp. 124-128
  14. BBC Mundo | Semblanza de Josemaría Escrivá de Balaguer
  15. Entre otros, por el Cardenal John Heenan de Westminster
  16. Especialmente, por los teólogos pertenecientes a la corriente denominada Teología de la Liberación y grupos católicos progresistas.
  17. Algunas preguntas de ex-miembros
  18. Declaraciones de Christopher Howse, ex-miembro del Opus Dei, aparecidas en el Telegraph
  19. Allen estima en unas 900.000 las personas que participan directamente en las actividades del Opus Dei
  20. Wilson, Bryan, Apostates and New Religious Movements
  21. Hay que señalar que Peter Berglar, al igual que West, cuando realizaron sus investigaciones sobre el Opus Dei y publicaron sus obras no pertenecián al Opus Dei
  22. John Allen (2005). Opus Dei: An Objective Look Behind the Myths and Reality of the Most Controversial Force in the Catholic Church. Doubleday Religion. 
  23. Messori, Vittorio (1997). Opus Dei, Leadership and Vision in Today's Catholic Church. Regnery Publishing. ISBN 0-89526-450-1. 
  24. Patrice de Plunkett. «Entretien avec l’auteur de L’Opus Dei – Enquête sur le « monstre »». Zenit News Agency. Consultado el 20-06-2007.
  25. Peter Gould. «The rise of Opus Dei». BBC News. Consultado el 27-11-2006.
  26. «Interview with John L. Allen». Kansas City Star. Consultado el 27-11-2006.
  27. «Interview with John Allen». PBS:Religion&Ethics. Consultado el 27-11-2006.
  28. Edward Pentin. «Profiles: John Allen». The American. Consultado el 27-11-2006.
  29. Christoph Schonborn, O.P.. «Are there sects in the Catholic Church?». Eternal Word Television Network. Consultado el 27-11-2006., Matthew 10:37
  30. El Opus Dei visto por los Romanos Pontífices
  31. El Papa y El Opus Dei
  32. Juan XXIII decidió destinar los fondos recaudados con motivo del octogésimo aniversario de Pío XII al desarrollo de una obra social en algún barrio pobre de Roma, y encomendó la realización y dirección de esa tarea a miembros del Opus Dei. El centro que se construyó recibió el nombre de Elis, y fue inaugurado años más tarde por Pablo VI (ver en “El Opus Dei visto por los Romanos Pontífices”). Y en 1957, cuando la Santa Sede crea la Prelatura Territorial de Yauyos, la encomendó al Opus Dei.
  33. Según Juan Pablo II, el Opus Dei como "institución se ha esforzado, no sólo en iluminar con luces nuevas la misión de los laicos en la Iglesia y en la sociedad humana, sino también en ponerla por obra; se ha esforzado igualmente en llevar a la práctica la doctrina de la llamada universal a la santidad, y en promover entre todas las clases sociales la santificación del trabajo profesional y por medio del trabajo profesional".
  34. San Juan Pablo II, Constitución Apostólica Ut sit, 28-XI-1982, AAS, 75 (1983), pp. 423-425.