Lunfardo

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El lunfardo es una jerga originada y desarrollada en la ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, y su conurbano;[1] [2] y de allí extendida en no muchos años a otras ciudades cercanas como Rosario (en la provincia de Santa Fe) y Montevideo (en Uruguay), ciudades esas que vivían una situación sociocultural muy similar debido en gran medida a la enorme inmigración -desde casi toda Europa, pero principalmente italiana y española- hacia esa zona, ocurrida a fines del siglo XIX y principios del XX. En 1878 un artículo del diario La Prensa titulado El dialecto de los ladrones señalaba que en Buenos Aires había un nuevo modo de hablar, y se enumeraban veintinueve palabras entre las cuales estaba precisamente lunfardo como sinónimo de ladrón; en 1879 el comisario Benigno Lugones publicó un artículo[3] en el diario La Nación en el que también se daban ejemplos del léxico, entre ellos el primer verso lunfardo que se conoce:

Estando en el bolín polizando
se presentó el mayorengo
a portarlo en cana vengo
su mina lo ha delatado.[n. 1]

Así originariamente esta jerga era empleada por los delincuentes y pronto lo fue por la gente de las clases baja y media baja. Parte de sus vocablos y locuciones se introdujeron posteriormente en la lengua popular y se difundieron en el castellano de la Argentina y el Uruguay. Sin embargo, ya a inicios del siglo XX el lunfardo comenzó a difundirse entre todos los estratos y clases sociales, ya sea por la habitualidad de su uso, porque era común en las letras de tango, o ambos motivos. La poesía en lunfardo, aunque con palabras "vulgares", supo tener un buen nivel artístico en las manos de Felipe Fernández "Yacaré" (quien se destacaba en 1915), Carlos Muñoz del Solar (mucho más conocido como Carlos de la Púa), Bartolomé Rodolfo Aprile, el celebérrimo José Betinotti (conocido como "el último payador" porque en su tiempo se consideraba que no habría más ni mejor payador que Betinotti); Antonio Caggiano, el famoso Amleto Enrique Vergiati (más conocido por su seudónimo de Julián Centeya), Roberto Cayol, Augusto Arturo Martini (mucho más conocido por su chusco seudónimo de Iván Diez), Daniel Giribaldi, Alberto Vacarezza, el célebre letrista tanguero Pascual Contursi, Francisco Bautista Rimoli (cuyo seudónimo era Dante A. Linyera), Héctor Gagliardi, Enrique Cadícamo u Horacio Ferrer.

Con el transcurso del tiempo varias de sus palabras han pasado a países vecinos como Chile, Paraguay y Bolivia; donde hoy es frecuente el uso de lunfardismos en varias áreas urbanas del país. También, y mucho más recientemente (desde la década de 1990), en el Perú se usan algunas palabras lunfardas. Toda esta "exportación" de lunfardismos de Argentina es debida a los muchos inmigrantes de dichos países radicados allí; y, sobre todo, a la difusión del tango y del rock argentino, estilos musicales en los que frecuentemente se utilizan términos del lunfardo.

En Funes el memorioso, Jorge Luis Borges afirmó -exagerando irónicamente- que el lunfardo no es un auténtico argot: «Yo tengo la impresión de que el lunfardo es artificial. Que es una invención de Gobello... y de Vacarezza».

Historia[editar]

Etimología[editar]

La palabra «lunfardo» deriva de lombardo, idioma hablado principalmente en Lombardía (región ubicada en el norte de Italia). Hasta principios del siglo XX era frecuente entre las poblaciones italianas llamar lombardi (‘lombardos’) a los hampones, quizás recordando a las invasiones lombardas de inicios de la Edad Media. Para otros la palabra "lunfardo" no proviene directamente de Italia sino de Occitania (la mafia marsellesa era bastante activa en el Río de la Plata a fines del siglo XIX) y en Occitania, se dice, los migrantes procedentes de la Lombardía eran tratados de delincuentes; según Otilia Da Veiga, la vicepresidenta en el 2011 de la Academia Porteña del Lunfardo, como en las ciudades de Lombardía había muchos prestamistas y banqueros, la gente humilde de Italia decía que los lumbardi (lombardos) eran ladrones.[4]

Orígenes[editar]

El lunfardo, abreviadamente lunfa, surgió en Buenos Aires y sus alrededores durante la segunda mitad del siglo XIX con el gran aporte de las distintas inmigraciones, sobre todo la italiana; y con palabras de origen indígena, africano, y gauchesco, que ya había en la Argentina.

El lunfardo más cerrado comenzó como lenguaje carcelario de los presos, para que los guardias no los entendieran, a fines del siglo XIX. Muchas de sus expresiones llegaron con los inmigrantes europeos; en tal caso, cuando ocurre una mezcla de lenguas españolas e italianas en el área rioplatense, se produce el cocoliche, del cual derivan muchísimas palabras lunfardas. Otras palabras llegaron del lenguaje típico gauchesco (por ejemplo: piola). También merece destacarse la frecuente mezcla del lunfardo con el vesre, modalidad que permite la generación de nuevas palabras alterando el orden de las sílabas (por ejemplo: mionca, por camión, o para más comunes ejemplos, «tango» es gotán, «pantalón» es lompa). En el idioma francés existe un juego de palabras similar, llamado verlan (vesre fonético de l’envers [lanvér]). En sus orígenes, el lunfardo también tuvo aportes provenientes de Francia, especialmente del idioma occitano, del inglés (por ejemplo, las palabras jailái, jailaife, de high life o espiche de speech o escrachar de scratch), del gallego y del portugués, entre otros. La jerga también incluye palabras aborígenes, en especial de los idiomas quechua, guaraní y mapuche; y también, palabras de origen africano, sobre todo del África Bantú por ej: quilombo, mucama, mondongo, candombe, etc.

Morfología y lingüística[editar]

En general se aprecia un consenso entre diferentes autores a que el lunfardo surge como un habla gremial, o argot de malvivientes; delincuentes que lo utilizan como mecanismo de cifrado para cometer delitos o planear fugas de las prisiones, por lo que en principio se aprecia su finalidad utilitaria.

Jorge Luis Borges, argumenta este lenguaje cuando afirma que «El lunfardo es un lenguaje gremial (...) es la tecnología de la furca y la ganzúa como tantos otros.[n. 2] »[5]

Según Jaime Mercado,[5] desde el punto de vista lingüístico el lunfardo no es una lengua en sí, sino un léxico que actúa en estrecha simbiosis con el idioma español hablado en determinado momento, ya que «para que un sistema de comunicación sea lengua, es menester que contenga todas las partes de la oración».

Aunque ciertamente el lunfardo no es una lengua (por más que algunos lunfardistas hayan intentado que lo fuera) ni menos aún un idioma y ni siquiera un dialecto, lo evidente es que a lo largo de fines del siglo XIX, todo el siglo XX, y lo que va del presente siglo, resulta ser uno de los rasgos lingüísticos del dialecto rioplatense.
El lunfardo, por otro lado, tiene tres partes importantes: el sustantivo, el adjetivo y el verbo; pero carece de artículos, pronombres, preposiciones y conjunciones; como resultado, se pueden expresar frases en lunfardo puro pero no oraciones.

Por ejemplo: "Hombre bacán" es una frase, pero "Hombre bacán que me acamala" es una oración que no se puede expresar en forma directa en el lunfardo; el castellano aporta el relativo que y el complementario me.

Eufonía[editar]

Los sonidos del lunfardo se nutren principalmente de las lenguas de Italia, especialmente las septentrionales, debido a que en Buenos Aires, la colonia italiana es muy extensa y ha dejado en la onomasiología y terminología una extensa herencia léxica. Además, el lunfardo ha tomado palabras, giros, o modos de hablar, propios (préstamos) de diversos idiomas como el francés, el portugués, un poco de inglés, y a través de la herencia gaucha del quechua.

Según un estudio sobre el elemento lingüístico en el tango, realizado por el Coloque Internacional Sur de Toulouse (Oración occitana que al español castellano se traduce: Coloquio Internacional Sur [de] Toulouse),[6] realizado sobre una muestra de 2000 tangos, se han clasificado los préstamos según su origen: en una única lista se encuentran los italianismos y pan-italiamos (es decir las palabras comunes a varias lenguas de Italia) que resultaron ser 38% del total. Los genovesismos y otros septentrionalismos, que han resultado ser 24%, han sido agrupados juntos, ya sea porque la mayor parte de italianismo de este grupo procede del genovés -o zeneize (ligur), o porque varias palabras son, a la vez, genovesas, piamontesas, lombardas y hasta vénetas, siendo difícil a menudo establecer si el vehículo ha sido el genovés u otro dialecto septentrional. Las palabras tomadas de dialectos meridionales, que son el 11%, se agruparon todas en un mismo grupo de meridionalismos, ya que a veces es arduo establecer si proceden del napolitano, del calabrés, del siciliano o de otras hablas locales, dada su afinidad. Por último, las voces de procedencia jergal que representan una porción considerable dentro del conjunto: son 24%.

Ejemplos:

  • Procedentes del italiano y de otras lenguas de Italia
  • Bacán: persona muy adinerada, elegante y amistosa. Proviene del genovés bacàn que significa patrón.
  • Engrupir: engañar. Del genovés gróppo: nudo, atado, envoltorio, posiblemente por irradiación semántica de los demás italianismos del lunfardo que, del significado originario de paquete, ha pasado a significar estafa, engaño.
  • Procedentes del francés.
Según Rendón: «Las voces lunfardas provenientes del francés se usan especialmente para mencionar lo prohibido, el placer que se relacionaba con el comercio sexual. (...) También con el francés se designa la elegancia, la gracia y la cortesía.»[7]
  • Cana: cárcel. Proviene de canne: Bastón, por el bastón de los policías, era también el término utilizado por los rufianes franceses para nombrar al policía, pasó luego a ser cana como sinónimo de autoridad y, más tarde, cárcel.
  • Reculié: ida hacía atrás. De reculé: reculada.
  • Procedentes del portugués.
El portugués llega inicialmente a través de los comerciantes portugueses que ejercían el contrabando en las riberas de Buenos Aires y la Banda Oriental. Luego, gracias a la influencia brasileña en la zona rioplatense.
  • Tamango: zapato. Viene de tamanco, que tiene el mismo significado.
  • Vichar: mirar de soslayo, espiar. De vigilar: Vigilar.
  • Procedentes del inglés.
  • Jai, jaife, jalaife: persona elegante, adinerada. Proviene de high life (alto nivel de vida).
  • Sharap: cállate. De shut up.
  • Bichicome: vagabundo. De beach-comber (el que recoge su alimento en la playa).
  • Pucho: resto de algo, colilla de cigarrillo. De puchu: lo que sobra.
  • De procedencia jergal
  • Tira: policía encubierto o policía. Probablemente proviene de las cintas de tela (tira = cinta) que representan los grados de cada escalafón de la policía. Al respecto es interesante destacar también un gesto típico que se hace golpeando con el dedo índice y medio en el hombro y que se utiliza para remarcar la autoridad (sea real o imaginaria) de una persona, ilustrando los galones que esta posee.

Connotación[editar]

El principal recurso del lunfardo consiste en emplear palabras desplazadas semánticamente de lo que significan en español. La connotación se inspira en una relación, que puede ser física o espiritual, por lo que muchas veces puede ser deducida del contexto, aunque no se observe unanimidad en su utilización por parte de todos los hablantes. Toda connotación produce a la vez una metáfora. La palabra botón significa vigilante, agente de policía, en referencia a los botones del uniforme a fines del siglo XIX,[8] en efecto, también se llamaba "botones" a los muchachos empleados como asistentes en hoteles de alta categoría ya que les obligaban a usar un uniforme de librea en el que se destacaban sus botones dorados. La expresión «¡Hay más botones que ojales!», era frecuentemente empleada por los lunfas cuando había presencia policial en número desproporcionado.

Ejemplos

Palabra Connotación habitual Connotación en lunfardo
Academia Sociedad de aprendizaje Oportunidad de abrir una puerta (con ganzúa)
Antropófago, tiburón blanco Que come hombres Formas insultantes para referirse a un hombre homosexual
Campana Instrumento hueco de metal que suena, se suele utilizar para dar aviso de un acontecimiento. Espía, ayudante del delincuente principal, el -o la- "campana" se coloca en un lugar estratégico para alertar o distraer ante cualquier inconveniente, se le llama "campana" porque "campanea" es decir: da señal de alarma ("avisa") ante cualquier peligro o imprevisto que pueda observar.

Además, esta jerga posee muchas palabras que sólo poseen significado en el propio lunfardo. En este caso, es necesario acudir a un diccionario especializado.
Por ejemplo: curda (borrachera), pibe (muchacho), gil (tonto), boliche (bar, expendio de bebidas, tienducha).[cita requerida]

Polisemia[editar]

El recurso lingüístico en el cual una misma palabra tiene varios significados también es utilizado con frecuencia por el lunfardo. Por ejemplo

  • Acamalar tiene las siguientes acepciones: ahorrar y mantener una mujer.
  • Amurado puede significar arrestado, empeñado por las deudas, estafado en la compra de algo, por metáfora-metonimia puede también significar a alguien absolutamente enamorado ya que el enamorado o la enamorada están prisioneros de "su" pasión.

Refranero[editar]

Es muy común escuchar en el lunfardo expresiones fijas, oraciones de uso común en las que coinciden el español y el lunfardo. “Alborotar el avispero”, “al pelo”, “ a otro perro con ese hueso”, “bailar en la cuerda floja”, “de balde”, “de gorra”, “de pocas pulgas”, “del cuero salen las correas”, “el palo no está para cucharas”. Etc.

Locuciones adverbiales[editar]

Una locución adverbial es una expresión que indica el modo de hacer algo. Algunos ejemplos:

  • A la marchanta: como venga, sin planes ni preparaciones, al azar.
  • A la bartola: sin esmero, como salga.
  • Al voleo: sin rumbo fijo, elección sin selección detenida, indiscriminada.
  • A la romana (derivado del equilibrio señalado por el "fiel" -aguja- de la libra o balanza romana) : por partes iguales.
  • A la guarda: al por mayor, en gran escala.
  • Al divino botón: sin motivo.
  • Al cuete (cohete): de balde, inútilmente.
  • A los ponchazos: en forma desordenada.
  • Al contado rabioso: en efectivo.
  • A la violeta: desocupado.
  • Al bardo: inútilmente, sin orden, sin razón.
  • De cotelete (observar como al mirar disimuladamente de costado, es decir no de frente no dando explícitamente la expresión ).
  • De queruza o dequerusa ("semblanteo" [percepción de los caracteres humanos mediante la visión o por sus voces que es "intuida" preconscientemente por el cerebro del dequeruzante] esto se hace casi siempre de un modo veloz aunque muy experimenteado al observar disimuladamente al entorno humano en cada situación para "cachar" o "manyar" en todo lo posible los caracteres de la gente que al o a la "dequeruzante" le rodean).

Interjecciones[editar]

Como interjecciones se suele nombrar a aquellos sonidos o exclamaciones con las que se expresan los cambios súbitos de ánimo.

En lunfardo tenemos los ejemplos:

  • ¡Yse!: Sirve para alertar.
  • ¡Ancún!: También voz de alerta.
  • ¡Araca!: Voz de prevención.
  • ¡Eco!: Es así, aprobación.
  • ¡Canejo!: ¡Caramba!, eufemismo de carajo, en el Río de la Plata también es muy común el italianismo cazzo.

Verbos[editar]

En el lunfardo sólo se devienen y conjugan los verbos en ar, a diferencia del español, donde se conjugan y devienen en ar, er, ir.

Ejemplo:

  • Afanar (robar): Afano, afanas, afana, afanamos, afanan.

Sustento léxico[editar]

El lunfardo se inspira en las siguientes modalidades léxicas:

a) La metonimia: Tropo que consiste en designar algo con el nombre de otra cosa tomando el efecto por la causa o viceversa, el autor por sus obras, el signo por la cosa significada. Una muestra del uso de la metonimia es la palabra atorrante (vago, malviviente) y el respectivo verbo atorrantear como así también el verbo torrar (dormir), que al parecer proceden de un nombre propio. Los indigentes solían vivir y dormir en tubos de desagüe en desuso abandonados en terrenos baldíos de Buenos Aires. La empresa A. Torrant fabricante de los tubos, fue la responsable al estampar su nombre en ellos.

b) Invento de acepciones y palabras por derivación: amurar, amurado: Individuo aislado de la sociedad por los muros de la cárcel.

c) Acuñar palabras provenientes del italiano: morfar viene de morfa, que significa boca. Laburar que proviene del verbo italiano lavorare (trabajar).

d) Mutación de palabra por apócope (supresión de algún sonido al fin de un vocablo), aféresis (supresión de algún sonido al principio de un vocablo.) o hibridación (combinación de varias palabras) por ejemplo:

  • Colifa, apócope de colifato que significa loco.
  • Rula, apócope de ruleta.
  • Estaro, aféresis de estaribel o cárcel.
  • Camanbuses, que significa zapatos; y es un híbrido de caminante y autobuses.

e) Tal vez la modalidad más usada es el vesre, que es una modalidad lingüística que se construye por transposición de las sílabas de una palabra.

  • Un feca con chele: Un café con leche
  • Gotán: tango
  • Cañemu: muñeca
  • Mionca: camión (aunque primeramente se aplica al vehículo, luego se viene aplicando a la mujer de cuerpo opulento muy atractiva sexualmente)
  • Colo: loco

Para ilustrar de una manera profunda los variados usos gramáticos, léxicos, y las diferentes modalidades lingüísticas a las que acude el lunfardo se muestra a continuación a modo de ejemplo, una carta escrita desde la cárcel (en lunfa: gayola), que muestra el lenguaje críptico del hampa porteña (el "nombre" y el "apellido" del que infrascribe la misiva son también parte de una seudonimia lunfarda: Conrado = honrado, Chantapufi = chanta (alguien pícaro o de palabra poco creíble) :

Gayola Real 12/9/915

Congrepa Drope: Le refilo por diome de esta cerrada, el cartabón del bacán de quien le chamuyé en el bulín de su minushia.
Porque me batieron la cana, yo me encuentro amurado, pues fui mancando por un rati sucio en un bondi, en el momento que le tiraba la lanza a un grongui. Según el vigil de mi bellompa dentro de una mesada y después de pasar el calor del manyamiento en la mayorenguería, me darán el enaje, pues el sario de donde me encuajaron fue limpio, y no me cartaboneó.
Tenezasos á su paica y á los güevos de la patota, y ahora paso a batirle el justo. Con que así manye el potiem De V.d aff.

Conrado Chantapufi[9]

En castellano habitual la misiva tendría el siguiente significado:

Gayola Real

Compadre Pedro: Le doy por medio de esta carta el prontuario del sujeto de quien le conversé en la habitación de su querida. Porque me delataron, yo me encuentro preso, pues fui sorprendido en el autobús por un detective insobornable, en el momento en que intentaba robarle a un italiano. Según el guardián de mi pabellón dentro de un mes y después de pasar la reseña en el Departamento de Policía me pondrán en libertad, pues el comisario de donde me apresaron fue bueno y no me sumarió. Apretones de manos a su mujer y a los compañeros del grupo, y ahora paso a decirle la verdad. Con que así fíjese bien lo que le digo De V.d aff.

Conrado Chantapufi.

El lunfardo en la actualidad[editar]

Hoy en día, algunos términos lunfardos se han incorporado al lenguaje habitual de casi toda la Argentina y Uruguay, mientras que gran cantidad de las palabras del lunfardo en su época de arrabal han caído en desuso o se han modificado. Por ejemplo, la palabra "leones", para referirse a los pantalones, ha mutado - a través de "leoncios"- en liensos.

El término lunfardo se ha convertido en sinónimo de «habla del porteño» —principalmente habitantes de la ciudad de Buenos Aires y aledaños o Gran Buenos Aires—, aunque tal definición dialectal es poco precisa. El habla del montevideano también resulta lunfarda, y todo neologismo que haya alcanzado un mínimo grado de aceptación es considerado un término lunfardo. El lunfardo original ha quedado inmortalizado en numerosas letras de tango.
En el 2011 se consideraba que el lunfardo constaba ya de alrededor de 6000 palabras según la ya citada Otilia Da Veiga.
Desde el 2000 en Argentina se celebra el Día del Lunfardo el 5 de septiembre.

Véase también[editar]

Glosario[editar]

Otros[editar]

Referencias[editar]

  1. Historia del Lunfardo, con reseñas en periódicos del siglo XIX.
  2. Definición de la palabra "Lunfardo" según la RAE.
  3. Lugones.
  4. "El porteñísimo lunfardo se renueva con palabras del rock y la cumbia", artículo de Nora Sánchez, diario Clarín, domingo 21 de agosto de 2011, pág. 56.
  5. a b Mercado, Jaime. Cinco temas tangueros. Medellín: Club amigos del tango, 1996 pp. 7-8.
  6. Coloque Internacional Sur de Toulouse. Le tango: Hommage a Carlos Gardel. Toulouse: Eché Editeur, 1984. p. 108.
  7. Rendón Uribe, Omar. Medellín, lenguaje callejero y tango. Medellín: Marín Vieco, 1995.
  8. Claudio Martignoni: "Novísimo Diccionario Lunfardo". http://martignoni.wordpress.com/2008/02/18/novisimo-diccionario-lunfardo
  9. Villamayor, Luis C y Del Valle, Enrique. El lenguaje del bajo fondo

Notas[editar]

  1. "Bolín" luego "bulín" o "bulo" -bulo en español argentino de ningún modo significa algo mentido- es el apartamento donde alguien descansa o se divierte, polizando actualmente se suele decir "apoliyando" y quiere decir durmiendo; mayorengo aquí es una forma despectiva de mayor haciendo referencia a un oficial de policía, en el Anexo:glosario del lunfardo también se podrá ver que cana significa policía o prisión y que mina significa mujer.
  2. "Furca" es un lunfardismo por horca aunque el verbo furcar se utiliza casi exclusivamente como sinónimo de "acogotar" o bloquear a alguien por medio de un estrangulamiento en el cuello -con los brazos o con un lazo- sin que por ello el estrangulamiento sea letal aunque sí inhabilitante de la persona mientras está "furcada" ; la ganzúa es el gancho aguzado que sirve a los delincuentes como herramienta substitutiva de una llave para abrir puertas o ventanas.

Bibliografía[editar]

  • Amuchástegui, Irene, y José Gobello: Vocabulario ideológico del lunfardo, Corregidor, Buenos Aires, 1998.
  • Andrade, Juan Carlos y Horacio San Martín: Del debute chamuyar canero [del inicio en el habla penal]. Buenos Aires: A. Peña Lillo Editor, 1967.
  • Conde, Oscar: Diccionario etimológico del lunfardo, Buenos Aires: Taurus, 2003. ISBN 987-04-0003-5.
  • Barcia, José. El lunfardo de Buenos Aires.
  • Casaccia. Dizionario genovese-italiano 1876.
  • Del Valle, Enrique. Lunfardología.
  • Fastrás, Rubén (seudónimo usado en común por Juan Francisco Palermo y Antonio Saldías): Novísimo Diccionario Lunfardo. Buenos Aires: diario Crítica, 1912-1914.
  • Frizoni. Dizionario moderno-genovese-italiano 1910.
  • Gobello, José: Lunfardía.. Buenos Aires, 1953.
  • Gobello, José: El lunfardo en la novela. Buenos Aires: APL, 1990.
  • Gobello, José: Aproximación al lunfardo. Buenos Aires: Universidad Católica Argentina, 1996.
  • Gobello, José: Nuevo dicccionario lunfardo. Buenos Aires: Corregidor, 1999.
  • Gobello, José y Luciano Payet: Breve diccionario lunfardo. Buenos Aires, 1959.
  • Gobello, José, y Marcelo Oliveri: Curso básico de lunfardo (incluye «El lunfardo del tercer milenio»). Buenos Aires: APL, 2004.
  • Gobello, José, y Marcelo Oliveri: Novísimo diccionario del lunfardo (con 5.301 palabras), año 2004.
  • Gobello, José: Blanqueo etimólogico del lunfardo. Buenos Aires, 2004.
  • López Peña, Arturo. El habla popular de Buenos Aires.
  • Martorell de Laconi, Susana: El lunfardo en Salta.
  • Teruggi, Mario: Diccionario de voces lunfardas y rioplatenses. 1998.
  • Teruggi, Mario: Panorama de lunfardo (1974). 2.ª edición: 1979.

Enlaces externos[editar]