Paz armada

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La Paz Armada (1871-1914) fue un periodo de la historia política de Europa que se extiende desde el fin de la Guerra Franco-Prusiana hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial y que se caracteriza por el fuerte desarrollo de la industria bélica de las potencias y por la creciente tensión en las relaciones internacionales. Esta carrera armamentística entre las potencias europeas, ayudadas por el crecimiento de la Belle epoque de finales del siglo XIX, fue una de las causas más notorias de la Primera Guerra Mundial. Las continuas tensiones entre Estados a causa de conflictos tanto nacionalistas como imperialistas dieron lugar a que cada Estado destinara gran cantidad del capital estatal a la inversión de la industria de armamento y al fomento del ejército, todo este excesivo gasto militar desembocaría a la larga en quiebras nacionales.

La política de la época se basaba en la idea expresada por la máxima latina «Si vis pacem, para bellum», que significa: Si quieres la paz, prepara la guerra.

Todo ello dio lugar a un complejo sistema de alianzas en las que las naciones se hallaban en conflicto sin estar en guerra.

Geopolítica europea[editar]

Gran Bretaña era el país más poderoso del mundo. En cuanto a economía y poderío militar se refiere, su posición no tenía una competencia que, en ese momento, amenazara su situación. Un posible competidor era Alemania, una potencia europea mucho más pequeña y que, de momento, no suponía una amenaza a la supremacía industrial y militar de Gran Bretaña; comparativamente el tamaño de la economía británica era aproximadamente tres veces mayor que el de la economía alemana, de la misma manera en el terreno militar Gran Bretaña tenía una clara ventaja.

Pero ya en el año 1903 Alemania era un país adelantado, cambiando sustancialmente el equilibrio de poder que existía en Europa, el tamaño de la economía alemana había tenido un crecimiento sostenido y rápido durante el último tercio del siglo XIX y ya era la segunda economía de Europa. También en cuanto a poderío militar el ejército y la marina de Alemania habían tenido un fuerte crecimiento convirtiendo al ejército de ese país en el más fuerte de Europa continental, todos estos cambios geopolíticos habían provocado una rivalidad política, económica y estratégica entre Gran Bretaña y Alemania que desemboco en una feroz carrera armamentista llevada a cabo por ambos países.

Nacionalismo[editar]

El nacionalismo es una ideología y un movimiento social y político que surgió junto con el concepto de nación propio de la Edad Contemporánea en las circunstancias históricas de la Era de las RevolucioneS desde finales del siglo XVIII.

Francia y Alemania[editar]

Desde 1848, los sentimientos nacionalistas promovidos especialmente por los románticos alemanes exaltaban la idea de que cada individuo pertenecía a una Nación. Este nuevo concepto englobaba a todas aquellas personas con una cultura, raza e historia común. Estas teorías y pensamientos inspiraron a personajes que lucharían por la unificación de Alemania, creando así una Nación para todos aquellos de cultura y habla alemana. Tras la Guerra Franco-Prusiana, Alemania arrebató los territorios de Alsacia y Lorena a Francia. Estos dos territorios eran muy ricos en minerales. Su pérdida perjudicó notablemente a la economía francesa y favoreció, por contra, enormemente a la economía alemana. Desde ese momento Alsacia y Lorena fueron motivo de permanencia enemistad entre Francia y Alemania.

Crisis Balcánicas[editar]

Los Balcanes siempre han sido un importante punto de conflictos, ya que se mezclan diversidad de pueblos, idiomas, religiones, etc. El Imperio austrohúngaro y el Imperio ruso buscaban acrecentar su influencia en los Balcanes aprovechando la debilidad del Imperio Turco. El Imperio austrohúngaro se resistía a la voluntad de los eslavos del sur de unirse. Esto se debía a que Austria deseaba tener una salida al Mediterráneo a través de Serbia. Por otra parte, el Imperio ruso defendía la creación de esta unión puesto que, siendo los austrohúngaros sus aliados, también podría salir al mar a través de sus puertos. Además, Rusia estaba atemorizada por una posible expansión austriaca. En este contexto, se desencadenaron tres crisis. En 1908 Austria se anexiona Bosnia, que la administraba desde 1878, provocando la cólera de Rusia. En 1912 se creó la Liga Balcánica gracias a las políticas paneslavistas de Rusia. Esta liga se componía de Serbia, Bulgaria, Grecia y Montenegro. De esta forma se obligaba a Turquía a abandonar sus últimos territorios a excepción de Estambul y se reconocería la independencia de Albania. En 1913 una nueva guerra enfrentó a serbios con búlgaros. Los serbios contaban con el apoyo de otros estados y la victoria fue aplastante; los búlgaros debieron ceder grandes territorios a Serbia. Estas hostilidades se verán reflejadas posteriormente en el sistema de alianzas que se creó a causa de la Paz Armada.

Enfrentamientos coloniales[editar]

Italia con Francia[editar]

El imperialismo fue una causa importante de las rivalidades entre ciertas potencias. Por un lado, Italia tenía ya problemas en cuanto a colonias se refiere. Al igual que el resto de los Estados, Italia deseaba tener grandes territorios en África que explotar. Estos deseos le fueron privados cuando Francia le arrebató su única colonia próxima al territorio italiano, Túnez. Ésta fue la causa del resentimiento de Italia hacia Francia, que no se haría presente hasta 1915 cuando Italia deja el bando de los Imperios Centrales para pasarse al de los Aliados tras el Tratado de Londres. Esto se debió al deseo de Italia de poseer territorios coloniales, entre ellos, Túnez.

Francia y Gran Bretaña[editar]

Alemania deseaba tener la zona de Marruecos. Para ello, en 1905 el gobierno alemán ofreció su apoyo al sultán de Marruecos para establecer allí un protectorado alemán y así resistir las presiones de los franceses que se hallaban en pleno expansionismo colonial por el norte de África. El káiser Guillermo II de Alemania llegó a desembarcar en Tánger para mostrar su apoyo al sultán. Para resolver esta situación, en 1906 se convocó la Conferencia de Algeciras, que frustró las aspiraciones alemanas al convertir Marruecos en un protectorado franco-español. A causa de esta frustración, la resentida Alemania protagonizó en 1911 un nuevo incidente. Con motivo de una insurrección en el sur de Marruecos, el gobierno de Berlín envió barcos de guerra al puerto de Agadir. Al final, Alemania conseguiría ampliar su colonia de Camerún a cambio de abandonar Marruecos, aunque Gran Bretaña se había puesto incondicionalmente al lado de Francia. Este incidente haría que Francia y Gran Bretaña se enemistaran con Alemania.

Consecuencias[editar]

Todas estas hostilidades entre Estados tanto por conflictos nacionalistas como por conflictos coloniales se vieron reforzadas por conflictos hegemónicos. Gran Bretaña se había convertido en la primera potencia mundial durante la Primera revolución industrial y Alemania iba a la delantera en la Segunda ocupando el segundo lugar después de Estados Unidos como potencia industrial emergente, en Europa; Alemania era el país con el mayor crecimiento económico. Además ambos países poseían una flota naval en continuas fricciones que traían conflictos una y otra vez. Esta situación de hostilidad entre Estados creó un complejo sistema de alianzas: la Triple Entente, formada en principio por Francia, Reino Unido y Rusia; y la Triple Alianza, formada por Alemania, el Imperio Austro-húngaro e Italia.

Bibliografía[editar]

  • J. Aróstegui Sánchez (2006). Historia del mundo a comienzo del Siglo XXX. Atalaya. ISBN 84-316-6457-6.