Panthera tigris virgata

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Tigre persa
Panthera tigris virgata.jpg
Tigre persa en el Zoo de Berlín (1899)
Estado de conservación
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Extinto desde 1970 (?) [1]
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Carnivora
Familia: Felidae
Género: Panthera
Especie: P. tigris
Subespecie: P. t. virgata
Illiger, 1815
Distribución
Distribución histórica
Distribución histórica

El tigre persa o tigre del Caspio (Panthera tigris virgata) es una subespecie de tigre actualmente extinta. Su área de distribución original abarcaba la península de Anatolia, el Cáucaso, el Kurdistán, norte de Irak e Irán, Afganistán y gran parte de Asia Central hasta Mongolia. Esta subespecie, la más occidental de todas, era también la tercera más grande, después del tigre siberiano y de bengala.

Descripción[editar]

El pelaje de esta especie era amarillo dorado, un poco más apagado que el del tigre de Bengala y con más zonas blancas en costados y cara. Las rayas, en lugar de ser negras, tenían un color marrón de distintas tonalidades e incluso se volvían amarillentas en las zonas blancas cercanas al vientre. En invierno, el pelo crecía bastante para soportar el frío clima que se adueñaba entonces de las montañas de Asia centro - occidental, especialmente en el vientre y la característica barba o pequeña melena de la zona de las mejillas y garganta.

Los machos eran más grandes que las hembras, los primeros pesaban entre 169 y 240 kg, con una longitud de 2,65 - 2,95 m, mientras que las hembras pesaban hasta 135 kg.

El cuerpo era bastante robusto, y algo alargado, con patas fuertes y bien desarrolladas rematadas por unas garras excepcionalmente largas, más grandes que las de cualquier otro tigre. Las largas a la par que robustas patas les permitían recorrer largas distancias; de hecho, esta subespecie de tigre, al contrario que las otras, emigraba cada año siguiendo las manadas de saigas, asnos salvajes, ciervos y camellos de los que se alimentaba. Debido a esto, los kazajos lo conocían como "leopardo viajero", en contraste con el auténtico leopardo que aún habita en Turkmenistán y es de carácter sedentario. En cuanto a la cola, era bastante corta y estaba surcada por rayas blancas y pardo-amarillentas alternadas.

Los tigres del Caspio evitaban las zonas más secas y descubiertas de su entorno, fijando su hábitat característico en los tugai, las zonas cubiertas de bosques, matorrales y hierbas que se concentraban en torno a los cursos fluviales, y de las que el tigre dependía para camuflarse y acechar a sus presas.

Reproducción[editar]

Los tigres del Caspio eran animales solitarios, relacionándose raramente con otros animales de su especie fuera de la época de reproducción, que solía situarse a finales del invierno o en primavera. Tras una gestación de aproximadamente 100 días, las tigresas daban a luz dos o tres cachorros ciegos y desvalidos que no abrían los ojos hasta 10 días después del nacimiento. A las dos semanas ya salían del nido original y seguían a su madre, llegando el destete a las ocho semanas. Hacia las 11 semanas comenzaban a practicar las técnicas de caza junto a su madre, aunque todavía dependerían de ésta durante algún tiempo más.

Por término medio, una tigresa del Caspio tenía una camada cada 3 o 4 años, siendo la esperanza de vida de cada individuo de unos 10 o 15.

Historia y extinción[editar]

Los tigres actuales descienden de una sola población original que durante el Pleistoceno habitaba al sur de Siberia y luego emigró hacia el sur, expandiéndose por gran parte del continente asiático. El tigre del Caspio se originó a partir del único grupo que emigró hacia Occidente, mientras el resto lo hacía siguiendo la costa china. Por ello, se creyó que el tigre del Caspio sería seguramente la subespecie con más diferencias genéticas respecto al resto de tigres. Pero la investigación genética en 2009 demostró que el animal estuvo estrechamente relacionado con el tigre siberiano (P. t. altaica). Separados por una sola letra del código genético, se cree que los dos se separaron el uno del otro en el siglo pasado. Algunos investigadores sugieren que puede ser posible volver a introducir el tigre siberiano, estrechamente relacionado con la distribución histórica del tigre del Caspio, con la esperanza de recrear el gran felino ahora extinto.

En los albores de la Historia, la distribución del tigre del Caspio ya alcanzaba de lleno el Cáucaso y gran parte de Anatolia, extendiéndose por el este hasta Afganistán y Mongolia. Una leyenda afirma que el río Tigris, en Mesopotamia, recibió su nombre después de que uno de los numerosos tigres de sus orillas cruzase sus turbulentas aguas mientras llevaba una princesa embarazada sobre su lomo.

Otra fotografía tomada en Berlín.

Con el progresivo aumento de la población y presión humana, el tigre del Caspio redujo lentamente su área de ocupación. Se cree que en tiempos de la Antigua Grecia, el tigre ya sólo alcanzaba por el oeste los límites orientales de Anatolia, y por ello no fue conocido por los griegos hasta las campañas de Alejandro Magno contra los persas. Los romanos capturaron algunos tigres del Caspio para usarlos en el circo, generalmente con el fin de enfrentarlo en la arena al otro felino gigante conocido en el mundo antiguo: el león del Atlas.

La subespecie no sufrió realmente hasta la llegada de las medidas previstas por los zares de Rusia para ocupar efectivamente las tierras fronterizas de Asia Central y el Cáucaso, y así poder reclamarlas sin discusión posible. En los inicios del siglo XX se decidió que no había lugar para el tigre en las tierras que bordeaban el mar Caspio y se ordenó al ejército que se asegurase de exterminarlo, labor que completó en poco tiempo. Tras los soldados llegaban colonos que deforestaban los bosques y roturaban intensivamente la tierra para dedicarla al cultivo de arroz y algodón preferentemente, por lo que si algún tigre sobrevivía al exterminio directo acababa pereciendo o siendo expulsado de una zona por culpa de la destrucción de su hábitat. También se cazaron sus presas principales y se persiguió al tigre por su piel.

Al éxito obtenido en la colonización de las tierras bajas del Caspio le siguieron nuevos proyectos similares en el mar de Aral, los grandes valles fluviales como el del Sir Daria y el Amu Daria y finalmente las zonas montañosas que hacían frontera con China, Afganistán y Persia. La última de estas zonas donde habitaron los tigres del Caspio fue Tigrovaya Balka, hoy en día una reserva natural enclavada en Kirguistán. Se han documentado supuestos avistamientos en esta área hasta la década de los 50, pero siempre sin confirmar. En Tayikistán se dieron avistamientos hasta una fecha tan avanzada como 1961.

Una política similar en el Cáucaso durante la ya fundada Unión Soviética exterminó al tigre en el moderno Azerbaiyán a principios de siglo, aunque en 1964 se informó de algunos ejemplares que había recolonizado el área desde Irán y luego desaparecieron. En el extremo oriental de su distribución, el lago Baljash, la extinción pudo ocurrir entre 1930 y 1940. La prohibición de cazar tigres en la URSS, proclamada en 1947, llegó demasiado tarde para el tigre del Caspio, pero sirvió para salvar al también extensamente perseguido tigre siberiano.

Recreación artística.

Las fechas de desaparición del tigre del Caspio en otros países son más dudosas. La extinción del tigre persa en la cuenca del Tarim (China) suele situarse en torno a 1920, cuando una mala política de aguas aceleró la desertización de la zona. La fecha de desaparición para Afganistán se ignora, mientras que la más aceptada para Irán es 1959, cuando se tiroteó un ejemplar en el Parque Nacional de Golestán, al este del país. No obstante, ha habido avistamientos en estos dos últimos países durante la década de los 60 e incluso después. En Afganistán incluso se dijo que un ejemplar fue abatido nada menos que en 1997, en el norte del país, pero la noticia es muy poco fiable y existen razones para pensar que el animal muerto era en realidad un leopardo.

El caso del tigre en Turquía es bastante curioso. La legislación de los años 30 en este país consideraba al tigre como una peste en Anatolia oriental, un estatus legal que no se cambió hasta 2004. Cuando se informó de la extinción del tigre en Irán, nadie pensó que pudiera sobrevivir en un país bastante más antropizado como Turquía y la subespecie se consideró como totalmente desaparecida.

Sin embargo, en 1970 se mató un ejemplar en Uludere, Şırnak (Uludere era una provincia sub-de Hakkari, en 1970), al este del país. Un botánico que trabajaba en la zona llegó a fotografiar la piel del animal en 1972, al que se juzgó joven (y por tanto indicio de la presencia de otros ejemplares maduros) según la distribución de sus rayas. Sin embargo, las distintas expediciones de científicos turcos a la zona no han conseguido dar con ningún ejemplar vivo, a pesar de que varios civiles y militares destacados en la frontera con Irak y Siria han afirmado haber visto ejemplares en la zona en alguna ocasión.

Algunos excazadores furtivos incluso aseguran que mataron de 3 a 5 tigres en la región durante la década de los 80 y luego vendieron las pieles de forma clandestina en Irak; pero como era de esperar, siempre aparece el fantasma de una posible confusión con leopardos, que siguen habitando la zona. Una nueva expedición, más exhaustiva, investigó el área en 2005, sin que por el momento hayan trascendido sus conclusiones.

Referencias[editar]

  1. Jackson, P. & Nowell, K. 2011. Panthera tigris virgata. IUCN 2011. Lista Roja de Especies Amenazadas IUCN. Version 2011.2. <www.iucnredlist.org>. Consultado el 18 de enero de 2012.

Enlaces externos (en inglés)[editar]