Palacio Nacional de Mafra

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El Palacio Nacional de Mafra.

El Palacio Nacional de Mafra es un monumento barroco localizado en la ciudad portuguesa de Mafra. El palacio también sirvió de convento franciscano.

El Palacio Nacional de Mafra fue construido por el rey Juan V como consecuencia de la promesa realizada a su mujer, la archiduquesa María Ana de Austria, en que se comprometía a construir un monasterio si le daba descendientes. El nacimiento de la princesa Bárbara de Braganza, después mujer del rey Fernando VI de España, hizo que el rey iniciara las obras.

Los edificios de Mafra se encuentran entre las edificaciones del barroco portugués más suntuosos. El palacio fue construido a través de seis ejes simétricos, dos torres y una basílica central. El monasterio incluye una importantísima biblioteca con un fondo de 40.000 libros raros.

La construcción se inició el 17 de noviembre de 1717 con el proyecto de realizar un convento por 13 frailes franciscanos. Pero pronto la llegada masiva de oro de Brasil hizo que el rey Juan cambiase de opinión y se decidiera por la construcción de un gran palacio. El arquitecto Johann Friederich Ludwig anunció los cambios de planes e inició la construcción de un gran palacio que movilizó a más de 52.000 trabajadores de todo el país.

Finalmente la construcción del palacio permitió ubicar hasta a 330 frailes franciscanos sin tener que reducir el tamaño del palacio proyectado. El palacio fue inaugurado el 22 de octubre de 1730 en honor del 41º aniversario del rey Juan V con una serie de fiestas que duraron 8 días.

Mafra nunca fue ocupado de forma estable por la familia real portuguesa a pesar que se convirtiera en una parada habitual y un lugar de descanso para los miembros de la misma. Los magníficos bosques de Mafra garantizaron un espacio de caza formidable para los diferentes príncipes portugueses, muy aficionados a la caza.

Durante el reinado de Juan VI se llevó a cabo un importante programa de restauración, a pesar de que nunca fue habitado por el soberano. Además, a raíz de la huida de la familia real portuguesa en 1807 hacia Brasil, la mayoría de los mejores muebles y piezas de arte del palacio partieron también hacia Brasil.

En 1834, después de la guerra que enfrentó a los liberales partidarios de la reina María II con los conservadores partidarios de Miguel I, la reina María ordenó la disolución de las órdenes religiosas, lo que provocó el abandono del monasterio por parte de los monjes franciscanos. Los últimos monarcas de la Casa de Braganza utilizaron el palacio únicamente como punto de caza y el último rey, Manuel II, partió del monasterio hacia el exilio inglés.

El palacio fue declarado monumento nacional en 1907. Hoy en día, el edificio está conservado por el Instituto del Patrimonio Arquitectónico de Portugal, que ha llevado a cabo diferentes programas de restauración y conservación; uno de los más importantes es el que afectó a la fachada principal. Estos programas de restauración han contado con la ayuda de miembros de la comunidad internacional especializados en la restauración de edificios históricos.

Numerosas leyendas se cuentan de Mafra. La más conocida habla de ratas gigantes capaces de comer gente viva que habite el palacio. Otra explica la existencia de un túnel que une Mafra con Ericeira, y que el rey Manuel II utilizó en 1910 para huir al exilio.

Finalmente, comentar la referencia que José Saramago hace del monasterio-palacio en una de sus novelas. Saramago, a través de un habitante de Mafra vinculado en el proceso de construcción del palacio, explica minuciosamente los detalles de la edificación.

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Coordenadas: 38°56′12″N 9°19′35″O / 38.93667, -9.32639