Palacio Errázuriz

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Palacio Errázuriz: vista frontal.
Palacio Errázuriz: portón de entrada.
Palacio Errázuriz: vista lateral.

El palacio Errázuriz, construido por el arquitecto francés René Sergent para el diplomático chileno Matías Errázuriz y su esposa Josefina de Alvear, es una de las mansiones más elegantes de la ciudad de Buenos Aires. Alberga, desde 1944, la Academia Argentina de las Letras, la Academia Nacional de Bellas Artes, el Museo Nacional de Arte Decorativo y el Museo de Arte Oriental.

Historia[editar]

Diseñado en 1911 en estilo academicista francés por Sergent, que dirigió el proyecto sin visitar nunca la Argentina, el palacio tiene cuatro plantas y sigue el formato de "grand hôtel particulier". Sergent dio cierta autonimía a las fachadas, e integró los jardines —diseñados por el paisajista Achille Duchêne— a las áreas públicas de la casa, a la manera de salones exteriores. Como marca el arquitecto Jorge Liernur, Sergent debió ajustar el modelo del clásico hôtel particulier al terreno que poseían los Errazúriz-Alvear, algo pequeño para una gran residencia. Para ello, eligió fusionar el cour d'honneur (o entrada de honor) con el jardín de la casa.Liernur, Jorge Francisco (2001). Arquitectura en la Argentina del siglo XX. La construcción de la modernidad. Fondo Nacional de las Artes. ISBN 9789875842977. 

Las obras se iniciaron a comienzos de la década de 1910, y se prolongaron varios años debido a la escasez de materiales impuesta por la I Guerra Mundial. La decisión de los Errázuriz-Alvear de importar de Europa materiales y artesanos para buena parte de la obra impuso también limitaciones; si bien la dirección estuvo a cargo de la firma local de Lanús y Hary, el gran salón central de doble altura fue realizado bajo la supervisión directa del especialista George Nelson, mientras que el comedor de mármol en estilo Luis XIV fue realizado por Georges Höntschel, el petit salon de Matias Errázuriz por Josep María Sert y los salones panelados en madera estilo Regencia de la planta baja por André Carihian.

Los Errázuriz-Alvear residieron en el edificio sólo veinte años. En 1937 fue adquirido, con la mejor parte de su mobiliario y decoración, por el Estado argentino. Alberga, desde 1944, la Academia Argentina de las Letras, la Academia Nacional de Bellas Artes, el Museo Nacional de Arte Decorativo y el Museo de Arte Oriental. Gracias a ello, es la única mansión de estilo francés de Buenos Aires abierta regularmente al público en general.

Museo Nacional de Arte Decorativo[editar]

En Arte Decorativo el museo es el más importante de Latinoamerica, y además de las colecciones originales de la casa expone un patrimonio inigualable de donaciones, con tapices, pinturas, esculturas, adornos y muebles originales de la casa firmados por algunos de los más importantes ebanistas europeos del siglo XVIII. Es una de las pocas casa-museo que conserva la coherencia entre su construcción y las colecciones que alberga. Proyectada en los primero años del siglo XX por el arquitecto René Sergent, fue durante años la residencia de uno de los matrimonios más distinguidos de la época, los Errázuriz-Alvear. El palacio se convertiría durante los veinte años en que la familia lo habitó en un centro de la actividad social del Buenos Aires de entonces. Cuando en 1935 murió Doña Josefina de Alvear, sus herederos vendieron la mansión y gran parte de la colección de obras al gobierno argentino con la condición de que aquélla se destinara a museo. El actual Museo Nacional de Arte Decorativo abrió por primera vez sus puertas al público en el año 1937.

Arquitectura[editar]

Vestíbulo[editar]

El estilo Luis XVI del vestíbulo se logró incluyendo en la decoración pilastras jónicas, arcos y cornisas que sostienen el cielorraso abovedado y con casetones, todo realizado con un acabado en "piedra París". Las figuras alegóricas sentadas sobre la cornisa que representan a las artes -pintura, escultura, arquitectura y música- junto con los relieves que aluden a las cuatro estaciones otorgan a este espacio carácter neoclásico. En el vestíbulo se encuentra la escalera de honor que conduce a la planta principal destinada a las reuniones sociales.

A ambos lados de la escalera están los accesos a los guardarropas de damas y caballeros que incluían los sanitarios de invitados. Dos quimeras de origen español talladas en piedra del siglo XVI vigilan el acceso a la residencia. La escalera de honor está flanqueada por dos esculturas francesas de terracota: "Bacante con fauno niño" atribuida al taller de Carpeaux y "Hamadryade" de Antoine Coysevox.

Antecámara[editar]

La decoración de esta sala sigue las pautas del estilo Luis XVI. Las paredes están cubiertas con un revestimiento de roble tallado y encerado con molduras rectas y sobrias, guirnaldas de flores y frutas, hojas de roble, laurel, olivo y muérdago, sujetas con nudos chatos y sobrepuertas decoradas con casetones. El cielorraso, con gran claraboya central, está subrayado por un diseño geométrico de molduras realizadas en yeso que de noche reciben luz artificial desde la cornisa.

La antecámara es un ambiente que establece vínculos con otras cuatro salas y con el sector de escaleras y ascensor. Cuatro puertas vidriadas la separan del vestíbulo de ingreso; en el muro puertas espejadas la vinculan con el gran hall; entrando a la derecha se encuentra el salón de recibir de Josefina De Alvear y a la izquierda el escritorio de Matías Errázuriz.

El centro de la sala está ocupado por la escultura de Joseph Pollet (1814-1870) "La noche"; a la derecha, el retrato de Doña Josefina de Alvear de Errázuriz vestida de terciopelo rojo nos da la bienvenida, la acompañan el retrato de Doña Cornelia Ortúzar de Errázuriz con vestido de encaje blanco, ambos del artista español Joaquín Sorolla. A los lados de la puerta espejada dos óleos holandeses: el "Retrato de un Gentilhombre" de J. C. Verspronck y la "Naturaleza Muerta" de Rachel Ruysch.

Escritorio[editar]

La decoración del escritorio privado de Don Matías Errázuriz es de estilo Luis XVI y fue proyectada por André Carlhian. En ella se combinan los paneles de roble tallado y encerado con sectores tapizados en terciopelo, todo rematado por una cornisa continua. Como en todos los sectores de la casa reservados al uso de Don Matías, los tejidos elegidos para los tapizados de los muebles, para los entelados de los muros o para los cortinados pesados, son de color rojo Burdeos.

Hay dos bibliotecas cuyas puertas siguen la costumbre del siglo XVIII de proteger los cuadros superiores con alambre tejido en vez de vidrio. Para armonizar con el conjunto, el dorso de la puerta de acceso está decorado con lomos de libros simulando un armario biblioteca.

Sobre cada puerta hay un friso tallado en roble con caduceos, mapamundis y esfera armilar. Los paneles sobrepuerta de yeso moldeado con patina símil terracota están decorados con medallones, guirnaldas e instrumentos.

En este lugar de estudio y entrevistas formales, Matías Errázuriz disfrutaba sus momentos de meditación rodeado por las obras de Eugène Boudin, Edouard Manet, Charles Chaplin, Henry de Fantin-Latour, Jean Baptiste Corot, lacas japonesas y piedras duras chinas.

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