Paititi

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Paititi o Paitití o Gran Paitití es una legendaria ciudad perdida inca, o reino preínca, de quien se dice que podría haber existido al este de los Andes, escondido en algún lugar de la selva del sureste de Perú, norte de Bolivia o suroeste de Brasil. La leyenda se originó en la interpretación de algunos escritos del siglo XVI, cuyos autores eran Vaca de Castro, Pedro Sarmiento de Gamboa, Juan Álvarez Maldonado. Estos escritores se referían a un reino situado en la selva baja amazónica, probablemente cerca de la actual frontera entre Bolivia y Brasil.[1] La leyenda del Paititi continuó en 1635 cuando, en las Crónicas de Lizarazu,[2] fue citado el Inca Guaynaapoc y su retorno desde el Cusco al Paititi donde reinaba su padre, en las cercanías del río Guaporé (en la actualidad el estado brasileño de Rondonia). En Perú también se ha desarrollado otra leyenda sobre la historia de Inkarri que, después de haber fundado Q'ero y Cusco, se retiró a la selva de Pantiacolla a vivir el resto de sus días en la ciudad de Paititi. Esta leyenda se divulgó por el arqueólogo Oscar Núñez del Prado en 1955 después de un contacto que tuvo con la comunidad de nativos quechua hablantes en el pueblo de Q'ero (Cordillera de los Andes).


Origen de la Leyenda[editar]

Los Incas y los Musus[editar]

Machu Picchu en 1912.

La étnia inca, descendiente de las civilizaciones Tiahuanaco y Huari, se estableció en el valle de Cuzco a comienzos del siglo XIII, siendo su primer rey el Inca Manco Capac. Desde allí, esta civilización comenzó a fortalecerse mediante alianzas estratégicas que la llevaron a convertirse en un Imperio hacia mediados del siglo XV.[3]

La expansión del los incas se realizó hacia el Norte y hacia el Sur del Cuzco, ocupando principalmente la región andina y la actual costa peruana del Pacífico, mientras que el avance hacia el Este de los Andes fue más dificultoso y tardío.[4] Documentos del siglo XVI y XVII dan cuenta de las campañas y expediciones del Imperio Inca hacia el territorio de los Musus (Moxos), ubicados en la actual región del Mato Grosso. Según estos textos, los incas habrían realizado entradas tanto por Cochabamba como por la región de los Chunchos, ubicados en el curso del Madre de Dios según algunos autores[5] o en el del Beni, según otros.[6] Habría sido el emperador Túpac Yupanqui el organizador de la expedición que había tenido un éxito relativo por la vía de los Chunchos. Esta campaña le habría permitido al Imperio Inca fundar colonias y ocupar ciertos territorios del bajo del río Beni, además de entablar contacto con la provincia de los Musus o Moxos.[7]

En el caso de los moxos, por la gran distancia que separaba ambas civilizaciones, el soberano inca habría decidido entablar relaciones diplomáticas con ellos en lugar de intentar dominarlos. Dentro de éste tratamiento privilegiado, los moxos habrían permitido a los incas instalarse en su territorio y éstos a su vez habrían envíado periódicamente embajadas hacia el Cuzco.[8]

En 1519 los españoles fundan la ciudad de Panamá[9] sobre las costas del Pacífico, desde donde inician las primeras incursiones por mar hacia sudamérica. Tras varios fracasos, en abril de 1528, Francisco Pizarro y sus hombres llegaron a Túmbez (Perú) donde hallaron las grandes riquezas del Imperio Inca, iniciándose allí la conquista del Perú.[10]

Caída del Imperio Inca[editar]

Los funerales del inca, pintura de Luis Montero que representa a Atahualpa muerto.

La fama sobre las riquezas de América alcanzó su punto máximo cuando Francisco Pizarro logró capturar al monarca incaico Atahualpa en Cajamarca, quien ofreció a cambio de su libertad el pago de un ambicioso rescate: prometió a Pizarro que en dos meses le llenaría una habitación con oro y otras dos habitaciones con plata hasta la altura de un brazo alzado. Los españoles aceptaron y durante las siguientes semanas los indios llevaron hasta Cajamarca cientos de objetos de plata y oro para cumplir con la promesa del emperador. Para acelerar la entrega del rescate tres españoles fueron enviados hasta Cuzco, quienes observaron con asombro las 700 placas de oro que recubrían las paredes del Coricancha (Templo del Sol), las cuales fueron arrancadas para su traslado a Cajamarca.[11]

Finalmente Atahualpa cumplió con su promesa, pero los españoles igualmente lo asesinaron acusándolo de diversos cargos. La fundición del rescate de Atahualpa se realizó en 9 hornos que trabajaron desde el 13 de mayo hasta el 25 de julio de 1533, dando por resultado casi seis toneladas de oro y otras doce toneladas de plata. El "quinto" del Rey incluyó la entrega de muchos objetos de gran valor y bella factura que fueron salvados de la fundición, entre ellos "un ídolo de oro del tamaño de un niño de cuatro años".[12] El posterior saqueo de Cusco produjo un botín similar al obtenido en Cajamarca, noticia que atravesó todo el Atlántico hasta Europa. La enorme riqueza de las civilizaciones de América había dejado de ser un mito para convertirse en una realidad palpable, a tal punto que los hombres que habían participado de la conquista del Imperio Inca dudaban entre volver a España a disfrutar de sus riquezas o continuar en las siguientes expediciones hacia el interior de ese continente inmenso y desconocido, cuya conquista recién comenzaba.[13]

Mientras los españoles ocupaban el Tawantinsuyu (Imperio Inca), comenzó una importante emigración de los incas hacia los territorios orientales donde se creía que éstos estaban levantado un nuevo Imperio.[14] [15] Según el relato de los Chunchos, los incas se habrían llevado consigo numerosas piezas de su manufactura, tanto tejidos como objetos labrados en oro y plata y se habrían instalado en la región de los lagos, en la margen derecha del bajo Beni.[16]

Expediciones a la Amazonia[editar]

La Leyenda de El Dorado[editar]

Tras la caída de Cusco, los españoles organizaron numerosas entradas hacia las diversas fronteras del territorio incaico en busca de nuevas riquezas. Mientras Diego de Almagro iniciaba la exploración de Bolivia y el norte de lo que actualmente son la Argentina y Chile,[17] Sebastian de Belalcazar emprendía la conquista de la ciudad de Quito, en el actual territorio ecuatoriano. Aunque allí no encontró riquezas, Belalcazar escuchó una leyenda sobre un cacique que vivía más al norte y que realizaba una ceremonia en una laguna sagrada, untado enteramente en polvo de oro, lo que dio origen a la leyenda del Indio Dorado o El Dorado.[18] [19]

A lo largo de la conquista de Sudamérica, la leyenda de El Dorado se utilizó de manera genérica para nombrar a cualquier reino, rico y poderoso, supuestamente ubicado en medio de la selva al Oriente de la cordillera de los Andes. En términos generales, desde la primera versión originada en Quito (Ecuador), dicha leyenda sufrió un proceso evolutivo de tres fases. Según se sabe actualmente, la primera versión de El Dorado, que fue la que escuchó Belalcazar, hacía referencia a una ceremonia que se realizaba en la laguna de Guatavita para investir al nuevo Zipa (Cacique) del cacicazgo de Bacatá, ubicado en la actual sabana de Bogotá (Colombia). Cabe destacar también que Bacatá formaba parte de la Confederación Muisca y que la ceremonia en cuestión había dejado de realizarse mucho tiempo antes de la llegada de los españoles.[20]

Aunque sin saberlo, el primer conquistador en llegar al sitio donde supuestamente se hallaba El Dorado (altiplano cundiboyacense) fue Gonzalo Jiménez de Quesada, quien partió desde Santa Marta, en la costa caribe colombiana, el 5 de abril de 1536. La expedición de Quesada avanzó rumbo al sur por el río Magdalena en busca de las famosas riquezas del Perú. Sin embargo, casi un año después de la partida, la avanzada sufrió numerosas penalidades y aunque falló en su intento por alcanzar el Imperio Inca, pudo hacerse con la conquista de la confederación muisca, el pueblo más evolucionado y organizado de la región. Aunque los muiscas eran ricos en oro y esmeraldas, Quesada no encontró la magnitud de las riquezas que Pizarro obtuvo en Cajamarca.[21] Con el mismo objetivo de Quesada, el alemán Nicolás de Federmann partió en 1536 desde la ciudad venezolana de Coro, avanzando rumbo al suroeste por los llanos de Carora hasta la cabecera del río Guaviare. Alentado por el relato de los indios sobre una población rica al otro lado de la Cordillera Oriental, Federmann y su gente llegaron hasta la sabana de Bogotá en marzo de 1539.[22] El último conquistador en llegar hasta la región de los muiscas fue, paradógicamente, Sebastian de Belalcazar, que desde Quito (Ecuador) avanzó por los territorios de Pasto, Popayan y Neiva hasta alcanzar finalmente Bogotá en marzo de 1539, pocos días después de la llegada de Federmann.[23] Será justamente la gente de Belalcazar la que popularizará la leyenda de El Dorado, que ingresa a partir entonces en su segunda fase evolutiva, convirtiéndose ya en un reino rico y poderoso, supuestamente ubicado aún más hacia el Este, pasando la Cordillera Oriental, en la región equinoccial de la amazonia.[24]

Omagua y Manoa[editar]

La selva del Amazonas en una ilustración del libro 800 leguas por el Amazonas de Julio Verne publicada en 1881.

Tras la conquista de la Confederación Muisca, las expediciones en busca de El Dorado se trasladan al norte de la amazonia enfocándose principalmente en la región ubicada entre las fronteras de Brasil, Colombia, Perú y Venezuela, una tierra conocida generalmente como la Provincia de los Omagua. Una de las primeras expediciones hacia el Oriente la emprendió Alonso de Alvarado quien exploró y conquistó la tierra de los Chachapoyas, cercana a Cajamarca. A la altura del río Huallaga, afluente del Marañón, le informaron los indios del lugar que a quince días de distancia, pasando una gran montaña se llegaba a una tierra llana donde había un gran lago con una ciudad donde gobernaba "un orejón del linaje de los incas" llamado Ancallas (Ancoallo). Sin embargo, una rebelión de los indios en Chachapoyas provocó que Alonso dejara aquella expedición en manos de su hermano, Hernando de Alvarado, quien se adentró en la selva y en las tierras montañosas sin encontrar nada relevante.[25]

Posteriormente, una nueva expedición hacia el amazonia estuvo encabezada por Gonzalo Pizarro, hermano de Francisco, quien tenía por misión encontrar una tierra llamada el "País de la Canela".[26] [27] Pizarro encontró las especias que buscaba, sin embargo éstas eran de baja calidad, por lo que decidió continuar explorando el territorio hacia la región amazónica, donde la expedición terminó quedando varada ante la escazes de suministros.[28] Allí, Francisco de Orellana se ofreció a continuar viaje junto con algunos hombres y un bergantín en busca de comida, para auxiliar a la expedición. Pizarro aceptó y así Orellana se embarcó continuando río abajo por el Coca, luego por el Napo y finalmente por el Amazonas.[29] Sin embargo el obejtivo real de Orellana no era el de auxiliar a Pizarro sino el de encabezar su propia expedición en busca de riquezas. En una provincia llamada Machifaro, sobre el río Amazonas, Orellana tuvo noticia de que tierra adentro, a mano izquierda, existía un gran señor llamado Aomagua que poseía gran cantidad de plata y oro.[30] Allí descubrieron dos caminos por los que la expedición avanzó unas dos millas, observandose que dichos caminos se ensanchaban más a cada paso. Finalmente Orellana volvió a la aldea y se embarcó para continuar con su gente río abajo.[31] Mas adelante la expedición sufrió el ataque de indias guerreras muy blancas y altas de cabellos largos y entrelazados que la gente de Orellana bautizó como Amazonas, en honor al mito griego de las Amazonas. Según lo relatado días después por uno de los indios que habían tomado prisionero, dichas mujeres habitaban tierra adentro a siete jornadas de distancia y vivian en muchos poblados con casas de piedra, adoratorios al Sol (llamadas por ellas Caranaín), gran cantidad de oro y plata y lana muy fina porque poseían muchas "obejas del Perú" (llamas). Estas mujeres eran gobernadas por una soberana llamada Coñori y no convivían con hombres, aunque para reproducirse los traían por la fuerza de alguna tribu vecina, hasta que quedaban embarazadas y los enviaban nuevamente a sus tierras. Si parían a un hijo varon lo asesinaban, mientras que si parían a una niña la criaban con gran solemnidad y la instruían en su cultura. Entre otros detalles, el indio comentó que en esas tierras existían dos lagunas de agua salada de donde las Amazonas hacían sal.[32] Una vez en Europa el Consejo de Indias, le extendió a Orellana la capitulación para la conquista de dicho territorio, sin embargo, Orellana falleció en 1546 mientras se dirigia nuevamente hacia la región amazónica.[33]

La siguiente expedición hacia el Este la encabezó Hernán Pérez de Quesada, hermano de Gonzalo Jiménez, quien se hallaba al mando de la región de Bogotá. La avanzada de Hernán Pérez siguió el camino inverso al de Federmann, cruzando la Cordillera Oriental para luego proseguir por el río Guaviare. Ya en medio de la selva la expedición perdió el rumbo avanzando hacia el sur durante quince meses hasta llegar al valle de Sibundoy, cerca de Pasto, gracias a lo cual pudieron regresar a Bogotá. La expedición fue un fracaso ya que se había perdido a la mitad de la gente durante el trayecto y no habían divisado rastros ni de metales preciosos ni de civilizaciones avanzadas.[34]

Otra ilustración del libro 800 leguas por el Amazonas (1881).

En 1541, Felipe de Utre, Teniente General de la ciudad de Coro (Venezuela) decidió encabezar una expedición hacia el territorio conocido como "Los Llanos" donde los europeos suponían que podría esconderse el legendario reino de El Dorado.[35] Allí un cacique de la región le informó que las riquezas que buscaba no se encontraban en los llanos sino pasando el río Guaviare, donde existía un reino al que llamaban de los Omeguas o Ditaguas que era muy rico y poderoso.[36] Aunque inicialmente exceptico, Utre finalmente accedió a investigar dicho territorio, llegando a divisar a lo lejos una gran población con calles rectas, casas muy juntas y un edificio elevado que sobresalía entre medio de todas las construcciones.[37] Sin embargo, en su intento por llegar a dicha ciudad, los europeos fueron atacados por los Omeguas, resultando herido el propio Felipe de Utre. La expedición concluyó allí, aunque Utre y su gente consideraron que habían llegado hasta las puertas de El Dorado.[38]

En 1560 el Virrey del Perú, Andrés Hurtado de Mendoza organizó su propia búsqueda de El Dorado sustentada por el relato de unos indios originarios del Brasil, que tras diez años de viaje habían logrado llegar hasta el pueblo español de Chachapoyas (Perú). Según estos indios, en medio de la región amazónica se hallaba la provincia de Omagua, poseedora de gran población y riquezas. La expedición conformada por cuatrocientos soldados fue comandada por Pedro de Ursua, sin embargo, a los pocos meses y sin hallar resultados se produjo un motín que finalizó con la muerte de Ursua en medio del Amazonas. El ideólogo de la rebelión había sido un hombre llamado Lope de Aguirre, quien posteriormente tomó el mando de la expedición aunque ya no con el objetivo de encontrar El Dorado sino el de conquistar el Perú. El plan de Aguirre se basaba en atravesar la selva lo antes posible bajando por el río Orinoco, pasando luego a la isla Margarita y desde allí emprender la toma de Panamá, punto clave para la posterior invasión del Perú. Parte de este ambicioso plan llegó a concretarse: los sobrevivientes de la expedición atravesaron todo el amazonas y alcanzaron la isla Margarita, causando allí algunas muertes como la del propio Gobernador de la isla. Finalmente los sublevados pasaron a Tierra Firme donde saquearon algunos pueblos, aunque finalmente ellos mismos pusieron fin a la aventura asesinando a Lope de Aguirre en la ciudad de Barquisimeto, entregándose luego a las autoridades. Debido al origen amazónico de esta insurreción, los hombres que participaron en ella pasaron a ser conocidos como "los marañones".[39]

A estas malogradas expediciones les seguiran otras nuevas como las dos de Pedro Malaver de Silva[40] y la de Diego Hernandez de Serpa[41] finalizando ambos conquistadores asesinados por los indios sin haber encontrado mayores rastros de oro u alguna otra riqueza. Incluso Gonzalo Jiménez de Quesada, obsesionado con la idea de encontrar El Dorado, resultó favorecido en 1569 por la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá que le otorgó la posibilidad de explorar y conquistar un territorio de 400 leguas de latitud y longitud entre los rios Pauto y Papaneme para su usufructo y el de un heredero. Así Gonzalo Jiménez partió hacia los llanos Orientales, finalizando dicha exploración en 1573 sin obtener ningún resultado.[42] A partir de allí, Antonio Berrio, heredero de la capitulación de Jiménez de Quesada, populariza la tercera fase de la leyenda de El Dorado, llamádola Ciudad de Manoa y trasladando su ubicación a una supuesta laguna de grandes dimensiones escondida en el territorio de las Guayanas. La versión de Berrio alcanzará renombre internacional gracias a las expediciones del corsario británico Walter Raleigh.[43] Finalmente, en el año 1800, una expedición realizada por Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland, determinó que la famosa laguna mencionada por Berrio, donde supuestamente se ubicaba la ciudad de El Dorado, no existía, tratándose simplemente del valle de inundación del río Branco.[44]

El caso de la leyenda del Paititi, aunque de características muy similares a las del supuesto reino de El Dorado, incluso muchas veces confundido con éste, tiene un origen y una corriente exploratoria distinta, ubicándose principalmente al sur de la amazonia, en la tierra conocida como la Provincia de los Musus, Mojos o Moxos, en la actual zona fronteriza entre Bolivia, Brasil y Perú.[45]

Búsqueda del Paititi[editar]

Pedro de Candía[editar]

Vista del Parque Nacional Manu, en el territorio sureste del Perú.

Pedro de Candía, de origen griego y fiel compañero de Francisco Pizarro, participó en el primer desembarco de Túmbez (Perú), siendo uno de los "trece de la fama" de Isla del Gallo (Colombia). Por esta razón fue uno de los hombres que más se enriqueció con el rescate de Atahualpa y el saqueo de Cusco durante la conquista del Perú. Posteriormente, una concubina indígena le informó sobre una tierra muy rica y poblada, al oriente de Cusco más alla de los Andes, cuyo nombre era Ambata. Interesado en explorar aquellas tierras, Candía solicitó a Hernando Pizarro la autorización necesaria, quien a su vez se la otorgó sin ningún inconveniente ya que los hermanos Pizarro buscaban dispersar a los capitanes otorgándoles derechos de exploración y conquista evitando así la posibilidad de nuevos alzamientos o sublevaciones. Pedro de Candía partió con su gente a comienzos de 1538 para descubrir que había más allá de la cordillera de los Andes.[46]

A la altura de Cusco la cordillera poseía cuatro pasos hacia el Oriente. De Norte a Sur, el primero de estos pasos era por Opotari, el segundo era por Carabaya, el tercero por Camata y el cuarto era por el Valle de Cochabamba, al que llamaban entrada de los Mojos.[47]

La expedición avanzó por el paso de Opotari donde encontró un pueblo de indios habitado por mucha gente.[48] Posteriormente los hombres de Candía debieron atravesar altas montañas y espesas selvas, viéndose asolados por las continuas lluvias y tormentas. Una vez pasada la cordillera la avanzada bajó a una tierra más cálida, aunque allí la selva se ponía más espesa con abundantes ríos y pantanos, sufriendo además el ataque de indios feroces. Finalmente Pedro de Candía decidió que había llegado el momento de volverse al Altiplano, sin haber hallado en su camino ninguna riqueza.[49]

Pedro Anzúrez[editar]

Vista del río Beni.

Mientras la fallida expedición de Pedro de Candía realizaba su vuelta al Perú, Hernando Pizarro, sospechando que parte de la gente que acompañaba a Candía podía estar involucrada con la facción almagrista, éste decidió adelantarse a los hechos e ir a su encuentro. Cuando Pizarro alcanzó a la extenuada expedición ordenó asesinar al principal sospechoso, envió a Candía rumbo al Cuzco y colocó al resto de los sobrevivientes junto a otros hombres más bajo el mando del Capitán Pedro Anzúrez. Pizarro, encargó a Anzúrez realizar otra exploración al Este de los Andes, hacia un lugar conocido como el país de los chunchos, que se creía era muy populoso y rico en metales preciosos.[50]

Así, en septiembre de 1538,[51] la expedición encabezada por Pedro Anzúrez, conociendo la dificultad del paso por Opotari, avanzó en esta ocación por Carabaya, llegando hasta la cuenca del río Beni donde sufrieron las hostilidades tanto de los nativos como de la propia selva.[52]

Finalmente la expedición terminó en un nuevo fracaso con numerosas víctimas fatales: murieron 4.000 indios, 220 caballos y 153 de los 300 españoles que componían la avanzada.[53]

Ñuflo de Chaves[editar]

Cuenca del Río de la Plata.

A comienzos del siglo XIV, antes de que Francisco Pizarro descubriera la existencia del Imperio Inca, surgió en la costa del sur de Brasil, más precisamente en la región de Santa Catalina, la leyenda de la Sierra de la Plata (hoy Cerro Rico de Potosí), según la cual, en el interior del continente se hallaba una montaña llena de metal de plata, donde habitaba un monarca al que los tupiguaraníes llamaban el Rey Blanco, siendo ésta la primera información que reciben los españoles sobre la existencia del Imperio incaico y sus grandes riquezas.[54] Dicha leyenda motivó la exploración de la cuenca del Río de la Plata, una zona remota y escazamente poblada que prometía ser la mejor vía de acceso hacia aquella riqueza. El proceso de conquista desembocó en la consolidación de Asunción como principal centro español en la región que actualmente conforman la Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil.[55]

La exploración del río Paraguay más allá de Asunción se remontaba a los inicios de la conquista, siendo Juan de Ayolas el primero en lograr alcanzar la zona que actualmente se llama Corumbá (Mato Grosso del Sur, Brasil). Allí Juan de Ayolas decidió desembarcar y explorar por tierra el camino hacia la región andina llegando exitosamente hasta los preciados metales, sin embargo él y su gente son posteriormente emboscados y asesinados por los indios payaguas cuando se encontraban nuevamente a orillas del río Paraguay.[56] Posteriormente, Domingo Martínez de Irala, por encargo del Adelantado Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, remonta nuevamente el río Paraguay alcanzando la laguna La Gaiba, lugar donde decide fundar el Puerto de los Reyes (enero de 1543), en la actual región del Pantanal.[57] Un año después, ya convertido en caudillo de Asunción, Domingo Martínez de Irala, organizó una importante expedición que atravesó todo el Chaco hacia la región donde se creia que estaba la legendaria Sierra de la Plata, sin embargo, al llegar al altiplano boliviano los asunceños descubrieron que la zona y sus posibles riquezas ya se encontraban bajo jurisdicción del Perú.[58] En ese momento Irala envió a Ñuflo de Chaves para comandar una embajada que se entrevistaría con el gobernador del Perú, Pedro de la Gasca, quien prometió ayudas para la colonia rioplantense a cambio de que su gente se mantuviera fuera de los territorios y de los asuntos políticos peruanos.[59] El misterio de la Sierra de la Plata finalmente se develó en 1545 cuando un indio llamado Diego Huallpa descubrió las vetas del preciado metal en el Cerro Rico que luego sería explotado por Juan de Villarroel y Diego de Centeno, convirtiéndose la ciudad de Potosí en el principal polo argentífero del continente.[60]

Con la Sierra de la Plata bajo el control de los españoles del Perú, Asunción perdió su razón de ser y se mantuvo como un enclave aislado hasta la muerte de Irala en 1556. Dos años después, por encargo del gobernador interino Hernando de Mendoza, Ñuflo Chaves encabezo una nueva expedición por el río Paraguay que alcanzó la tierra pantanosa de los indios Xarayes, ubicada aproximadamente a la altura del paralelo 17º. Allí los indios le certificaron que más al norte existía una tierra rica, que Chaves interpreto como una confirmación de la existencia de la legendaria tierra del Paititi o Gran Mojo.[61] La expedición continuó navegando hacia el norte algunos kilómetros más, para luego avanzar hacia el oeste, hasta la zona donde habitaban los "chiquitos" en el actual territorio boliviano. Llamados así por habitar casas pequeñas con entradas muy bajas, los chiquitos resultaron ser muy hostiles al avance español, a tal punto que la mitad de la expedición decidió volverse a Asunción. Chaves, sin embargo, decidió continuar y fundó en agosto de 1559 el puerto de Nueva Asunción, a orillas del río Guapay. Poco después, llegó hasta ese sitio la expedición de Andrés Manso, quien tenía licencia del Virrey del Perú para descubrir la región de los "Mojos". Ambos conquistadores acordaron viajar a Lima para que el Virrey arbitrara una solución, que finalmente resultó favorable para Chaves, siendo nombrado gobernador lugarteniente de la provincia de los Mojos. Con el resultado del diferendo a su favor, Ñuflo Chaves retornó a Nueva Asunción con refuerzos peruanos y el 26 de febrero de 1561 funda Santa Cruz de la Sierra que pronto comenzó a poblarse con nuevos colonos provenientes del Paraguay y del Perú, lo que le brindó cierta autonomía.[62]

Juan Álvarez Maldonado[editar]

Mapa de la cuenca del rio Madeira.

Uno de los primeros españoles en tener noticias del Paititi fue Juan Álvarez Maldonado, quien remontó el río Manu (hoy Madre de Dios) entre 1567 y 1569. Si bien esta expedición no obtuvo resultados concretos, Maldonado obtuvo noticias de que el río Manu desaguaba en una laguna llamada Paitite (Paititi), donde también llegaba, por mano izquierda, otro importante río llamado Paucarmayo. Desde dicha laguna salía un río llamado justamente Paititi que avanzaba hacia el Nordeste hasta el Océano Atlántico, llamado en esa época "Mar del Norte". Según la geografía actual, la laguna Paititi de Maldonado habría sido la confluencia de los actuales ríos Madeira y Amazonas, mientras que los ríos descritos por él como el Paucarmayo y el Paititi, conrresponderían a un único curso fluvial: el Amazonas.[63]

Continuando con el relato de Maldonado, pasando el río Paititi la tierra era llana durante unas quince leguas donde finalmente se levanta una cordillera de sierras nevadas similiar a los Andes, rica en metales preciosos, donde habitaba una civilización poderosa, descendiente de los incas, con idénticas ceremonias y vestimentas. Según el relato, el Imperio Inca había intentado conquistar dicho territorio sin éxito, tras lo cual el emperador había decidido entablar relaciones diplomáticas con el Señor del Paititi y había ordenado la construcción de dos fortalezas sobre dicho río en honor a las campañas efectuadas por su Imperio.[64]

En 1572 y en 1587 Maldonado intentó nuevamente penetrar y colonizar el territorio conformado por los afluentes del río Madeira, sin ningún éxito.[65]

Túpac Amaru II[editar]

El 4 de noviembre de 1780 se inician el movimiento de José Gabriel Condorcanqui contra la dominación española, adoptando el nombre de Túpac Amaru II, en honor de su antepasado el último Inca de Vilcabamba. Túpac Amaru se declara Inca y además Señor del Amazonas con dominio en el Gran Paititi, y jura con el siguiente bando su coronación: "...Don José Primero, por la gracia de Dios, Inca rey del Perú, Santa Fe, Quito, Chile, Buenos Aires y Continentes de los Mares del Sur, Duque de la Superlativa, Señor de los Césares y Amazonas con dominio en el Gran Paititi, Comisario Distribuidor de la Piedad Divina, etc...".[66]

Descubrimientos recientes[editar]

En 2001, el arqueólogo italiano Mario Polia descubrió en los archivos de los Jesuitas en Roma un informe del misionario Andrea López. En este informe, cuyo origen data de alrededor del año 1600, López habla de una ciudad grande, rica en oro, plata y joyas, ubicada en medio de la selva tropical, cerca de una catarata llamada Paititi por los nativos. López informó al Papa de su descubrimiento, pero algunas teorías conspiracionistas cuentan que el lugar exacto de Paititi ha sido mantenido en secreto por el Vaticano.

Quienes suponen que el mito refleja una realidad concreta, sugieren que la ciudad del Paititi y sus riquezas se encuentran probablemente en las selvas montañosas del sureste peruano, en el departamento de Madre de Dios, en algunos de los valles actualmente íncluidos dentro del Parque Nacional del Manú, al este del Cerro Atalaya, hacia los lugares llamados Pantiacolla en cuyas cercanías existen sugestivos montículos llamados "pirámides" de Paratoari, aunque estos llamativos montículos piramidales vistos desde el aire y recubiertos de densa yunga parecen ser formaciones geológicas naturales. (En 1996 alcanzado por el equipo de Gregory Deyermenjian y confirmado como formaciones naturales, de arenisca.)

En cuanto a la malograda expedición realizada por Percy Harrison Fawcett, éste buscaba una ciudad perdida en la Amazonia en zonas próximas a las fronteras de Brasil con Bolivia y Perú, a tal ciudad le dio el nombre Ciudad perdida de Z, en las hipótesis de éste explorador tal ciudad se confundía con la supuesta del Paititi aunque más al este, en la región del río Xingú (o Shingu). Lo más probable es que Fawcett haya mal interpretado textos (en los que resonaba la leyenda del Paititi) y relatos antiguos creyendo que el sistema de grandes aldeas pobladas por amazonidos agricultores e interconectadas por pistas constituían una urbe en el sentido usual de la palabra (con palacios y edificios de mampostería).

Últimamente la estudiosa italiana Laura Laurencich Minelli ha divulgado el contenido del libro Blas Valera Exul immeritus populo suo, del jesuita Blas Valera, y dos grabados originales del 1618, donde se describe el Paititi con vista desde la selva y desde la sierra. Aunque este libro no ha obtenido el reconocimiento universal se han desarrollado nuevas hipótesis sobre la ubicación del Paititi.[67]

Exploradores[editar]

Desde entonces, se han llevado a cabo investigaciones más serias asociadas con Paititi en lugares perdidos de montañas y selvas peruanas, bolivianas y brasileras. Algunos de estos nuevos exploradores han sido el médico y explorador peruano Carlos Neuenschwander Landa, el sacerdote salesiano argentino Juan Carlos Polentini Wester, por informaciones y relatos del hacendado Aristides Muñiz Rodríguez de la zona de Lares y Lacco como lo relata el libro "Paititi En la Bruma de la Historia", y "Paititi" de Editorial Salesiana y, desde 1984, hasta fechas recientes (2012), el psicólogo/explorador Gregory Deyermenjian, (EEUU) y el explorador/cartógrafo Paulino Mamani, (Perú).

Expediciones para encontrar Paititi[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «El reino amazónico del Paititi». Consultado el 22 de octubre de 2010.
  2. «LA RELACION DE DIEGO FELIPE DE ALCAYA (1636)». Consultado el 12 de setiembre de 2012.
  3. "[1] Al Este de los Andes - France Marie Renard Casevitz (1988)."
  4. "[2] Al Este de los Andes - France Marie Renard Casevitz (1988)."
  5. "[3] Al Este de los Andes - France Marie Renard Casevitz (1988)."
  6. "[4] Relación de la jornada y descubrimiento del río Manu (hoy Madre de Dios) por Juán Álvarez Maldonado en 1567 - Luis Ulloa (1899)."
  7. "[5] Al Este de los Andes - France Marie Renard Casevitz (1988)."
  8. "[6] Al Este de los Andes - France Marie Renard Casevitz (1988)."
  9. "[7]."El Descubrimiento y la Fundación de los Reinos Ultramarinos: hasta el sigo XVI - Volumen VII."
  10. "Historia General de las Indias (libro virtual). Capítulo CIX. Francisco López de Gómara. Medina del Campo, 1553; Zaragoza, 1555."
  11. "[8] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  12. "[9] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  13. "[10] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  14. "[11] Relación de la jornada y descubrimiento del río Manu (hoy Madre de Dios) por Juán Álvarez Maldonado en 1567 - Luis Ulloa (1899)."
  15. "[12] Theatro Crítico Universal - Fray Benito Geronimo Feyjoo (1781)."
  16. "[13] Relación de la jornada y descubrimiento del río Manu (hoy Madre de Dios) por Juán Álvarez Maldonado en 1567 - Luis Ulloa (1899)."
  17. "[14] Página web ibolivia.net - Sección Historia."
  18. "[15]."Biblioteca Luis Ángel Arango- Bogotá Colombia."
  19. "[16]."Biblioteca Luis Ángel Arango- Bogotá Colombia."
  20. "[17]."El Dorado - Liborio Zerda - Publicaciones del Ministerio de Educación de Colombia (1947)."
  21. "[18] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  22. "[19]."Biblioteca Luis Ángel Arango- Bogotá Colombia."
  23. "[20]."Biblioteca Luis Ángel Arango- Bogotá Colombia."
  24. "[21] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  25. "[22] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  26. "[23]."El Descubrimiento y la Fundación de los Reinos Ultramarinos: hasta el sigo XVI - Volumen VII."
  27. "[24]."El Descubrimiento y la Fundación de los Reinos Ultramarinos: hasta el sigo XVI - Volumen VII."
  28. "[25]."Los Caballeros del Dorado" - Ciro Bayo.
  29. "[26]."El Descubrimiento y la Fundación de los Reinos Ultramarinos: hasta el sigo XVI - Volumen VII."
  30. "[27]."Biblioteca Luis Ángel Arango- Bogotá Colombia."
  31. "[28]."Biblioteca Luis Ángel Arango- Bogotá Colombia."
  32. "[29] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  33. "[30]."El Descubrimiento y la Fundación de los Reinos Ultramarinos: hasta el sigo XVI - Volumen VII."
  34. "[31] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  35. "[32]."Biblioteca Luis Ángel Arango- Bogotá Colombia."
  36. "[33]."Biblioteca Luis Ángel Arango- Bogotá Colombia."
  37. "[34]."Biblioteca Luis Ángel Arango- Bogotá Colombia."
  38. "[35]."Biblioteca Luis Ángel Arango- Bogotá Colombia."
  39. "[36]."Relación de todo lo que sucedió en la jornada a Omagua y al Dorado" - La Sociedad de Bibliografos Españoles (1881)
  40. "[37].Historia de la Conquista y Población de la Provincia de Venezuela - José de Oviedo y Baños
  41. "[38].Oro y hambre: Guayana siglo XVI - Miguel Angel Perera
  42. "[39]."Biblioteca Luis Ángel Arango- Bogotá Colombia."
  43. "[40]."Crónicas de El Dorado - Oscar Rodríguez Ortíz."
  44. "[41]."Un mito geográfico de larga tradición: La perduración cartográfica de la Laguna Parime" - Jesús María Porro.
  45. "[42] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  46. "[43] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  47. "[44] Colección de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y colonización de las posesiones españolas en América y Oceanía - Real Archivo de Indias, Volumen 5 (1866)."
  48. "[45] Colección de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y colonización de las posesiones españolas en América y Oceanía - Real Archivo de Indias, Volumen 5 (1866)."
  49. "[46] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  50. "[47] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  51. "[48] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  52. "[49] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
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  54. "Historias del Río de la Plata - Roberto Hosne (Buenos Aires, 1998)."
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  58. "Historias del Río de la Plata - Roberto Hosne (Buenos Aires, 1998)."
  59. "[53] El Dorado en el pantano - Massimo Livi Bacci (2012)."
  60. "[54] Página web de Potosí - Sección Cerro de Potosí."
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  63. "[57] Relación de la jornada y descubrimiento del río Manu (hoy Madre de Dios) por Juán Álvarez Maldonado en 1567 - Luis Ulloa (1899)."
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  66. Túpac Amaru II
  67. «Los enigmáticos dibujos (1618) de Blas Valera abren nuevos horizontes sobre la verdadera ubicación del Paititi». Consultado el 22 de octubre de 2010.
  68. La expedición de Yuri Leveratto a las pirámides de Pantiacolla
  69. La expedición en la selva del Rio Guapore
  70. Descubrimiento de la Fortaleza del Rio Madeira
  71. Dundee explorer's search for 'lost city' of Paititi. (2011, August 3). BBC News Retrieved from http://www.bbc.co.uk/news/uk-scotland-tayside-central-14387741
  • Carlos Neuenschwander Landa (autor de los libros "PANTIACOLLO," "PAITITI: En la Bruma de la Historia" {1983}, y "PAITITI: Hipótesis Final" {2000})
  • Juan Carlos Polentini Wester (autor de los libros "Por la Rutas del Paititi" {1979} y "El Paí Titi ¡Padre Otorongo!" {1999};
  • Paititi: Tras las huellas de los incas , Hans Ertl. 1963.
  • Gregory Deyermenjian (USA) (autor de los artículos:
    • "Mameria: An Incan Site Complex in the High-Altitude Jungles of Southeast Perú" {2003} y
    • "The Petroglyphs of Pusharo: Perú's Amazonian Riddle" {2000} en Athena Review;
    • "Glimmers of Paititi" {1999} en Mercator's World;
    • "On the Trail of Legends: Searching for Ancient Ruins East of the Andes" {1999} en GPS World; y
    • "The 1989 Toporake/Paititi Expedition: On the Trail of the Ultimate Refuge of the Incas" {1990} y "In Search of Paititi: Following the Road of Stone into an Unknown Perú" {2006} en The Explorers Journal).
  • East to the Amazon, John Blashford-Snell and Richard Snailham. 2003.
  • Paititi: Ein Spähtrupp in die Vergangenheit der Inkas, Hans Ertl. 1963.

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