Países Catalanes

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Extensión de la lengua catalana

La lengua catalana se habla en cuatro estados diferentes:

Estado Región
Bandera de España España Bandera de Cataluña Cataluña
Bandera de la Comunidad Valenciana (2x3).svg Comunidad Valenciana
Flag of the Balearic Islands.svg Islas Baleares
Bandera de Aragón Aragón (en La Franja)
Bandera de la Región de Murcia Región de Murcia (en El Carche)
Bandera de Francia Francia Flag of Roussillon.svg Pirineos Orientales (en el Rosellón)
Bandera de Italia Italia Bandera de Cerdeña Cerdeña (en la ciudad de Alguer)
Bandera de Andorra Andorra Lengua oficial

El término Países Catalanes (en catalán Països Catalans, abreviado algunas veces como PPCC) hace referencia a los territorios en los cuales la lengua catalana es autóctona, o bien los territorios que forman parte de unidades geohistóricas de predominio lingüístico catalán.[1] Comprende territorios de España (Cataluña, Islas Baleares, la Comunidad Valenciana, donde la lengua recibe el nombre de valenciano, Murcia y Aragón), de Andorra, de Francia (Pirineos Orientales) y de Italia (Alguer).[1]

Acuñado a finales del siglo XIX con enfoque más cultural que político,[cita requerida] sus defensores mantienen su relevancia descriptiva neutra y no necesariamente ideológica, por analogía con otros como Francofonía o Hispanidad, utilizados para identificar territorialmente la presencia de una comunidad lingüística dividida en diferentes países o regiones. Existen, asimismo, otras denominaciones sin connotaciones políticas como «territorios de habla catalana» o «comunidad catalánica».

La expresión adopta un cariz politizado en la ideología nacionalista que propugna la existencia de la nación política basada en dicha comunidad lingüística. A esto se le conoce como pancatalanismo.[2]

Índice

Evolución histórica del nombre y del concepto [editar]

El rey Jaime I el Conquistador, conocido como "el Conquistador" porque durante su reinado la corona de Aragón incorporó Mallorca y Valencia, donde fundó los reinos respectivos y donde se expandió el catalán.

La concepción que la unidad lingüístico-cultural del dominio catalán permite definir el conjunto como nación se afianza a partir de la Renaixença, bajo denominaciones diversas. Entre los propugnadores de esta postura ha habido y hay gente de todos los puntos del dominio lingüístico.

El término «Países Catalanes» se encuentra documentado por primera vez en la monumental obra Historia del Derecho en Cataluña, Mallorca y Valencia. Código de las Costumbres de Tortosa, I (Madrid, 1876) del valenciano Bienvenido Oliver y Esteller,[3] natural de Catarroja (Horta Sud) e historiador del Derecho, y enseguida tiene fortuna en la Renaixença catalana a finales del siglo XIX como sinónimo de "territorios de habla catalana». En este sentido, el término apareció también el año 1886 en un artículo de José Narciso Roca Farreras en la revista "L'Arc de Sant Martí". Más adelante, Josep Pijoan acuñaba el término pancatalanismo (1899), que tendría en Alfonso Maseras Galtés un primer teorizador (1915).

Sin embargo, el término Países Catalanes fue principalmente popularizado por los ensayos Nosotros, los valencianos y Cuestión de nombres,[4] de Joan Fuster, publicados en 1962. Fuster, por otra parte, definía un concepto territorial de los Países Catalanes estrictamente lingüístico, la lengua del cual sería la base para proponer su proyecto nacional, siendo el nombre Países Catalanes provisional hasta que se produjera la unificación nacional de los territorios de habla catalana, que deberían llamarse Cataluña (supuso que la pluralidad del término podría refrenar los impulsos particularistas de algunas regiones). Por tanto, como consecuencia de esta premisa, el ensayista consideraba que las comarcas castellanoparlantes eran no sólo prescindibles, sino también un obstáculo para el éxito de este proyecto nacional.[5] Esto explicaría, entre otras causas, que el concepto de los Países Catalanes no haya sido demasiado asumido en estos territorios históricamente castellanófonos.

Sin embargo, a menudo se representan territorialmente los Países Catalanes con una convergencia de motivaciones históricas y lingüísticas cuando se pretende darle un cuerpo político. Es decir, para algunos el territorio de unos Países Catalanes políticos representaría el conjunto de entidades políticas históricas de la antigua Corona de Aragón que tienen o tenían el catalán como lengua principal en sus instituciones. Bajo esta premisa, el territorio comprendería los históricos Principado de Cataluña, Reino de Mallorca (Islas Baleares, Pitiusas y Cataluña Norte), y Reino de Valencia (con los añadidos posteriores de Villena y la comarca de Requena).

La Señera Real, conocida popularmente como las cuatro barras, bandera tradicional de los Países Catalanes.

Históricamente, se han utilizado otros términos para designar el mismo concepto, con implantación menor, reducida o nula. Por ejemplo, en 1859 Víctor Balaguer proponía la Patria limosina como una federación de provincias que hablaban catalán. En la primera mitad del siglo XX se abandonaron todas las referencias a la lengua lemosina por su inexactitud histórica y lingüística. En el cambio de siglo el grupo de L'Avenç empleaba Catalònia. En entreguerras las formas más habituales eran Cataluña Grande y países de lengua catalana o, a veces, tierras de lengua catalana. Otras formas de designar este concepto, más esporádicas, han sido: Cataluña (con uso minoritario, pero continuo); Levante (Eduard Martínez Ferrando); Patria lemosina o Nación lemosina (Vicente Tomás y Martí); Cataluña Integral (Rovira i Virgili, por ejemplo); Iberia (esporádicamente en el grupo de Los Cuadernos del Exilio); bacavés o bacavés (Nicolau Primitiu Gómez Serrano); Mediterránea Catalana (Pierre Deffontaines); espacio catalán (Pierre Vilar); Comunidad Catalánica (Xavier Casp, 1961); Hispania Catalana (Juan Rebagliato), etc.

Mientras Joan Maragall y Francesc Cambó hablaban de la España Grande, en 1906 Enric Prat de la Riba publicaba el artículo «Greater Catalonia», dentro de La nacionalidad catalana, proponiendo la denominación «Cataluña Grande».[6] Hacía un paralelismo con la "Greater Britannia" y asociaba la Commonwealth con la Corona de Aragón. Con mucha posterioridad a los hechos, algunos publicistas hostiles han querido identificar el término Cataluña Grande (empleado sin poder, y con el Estado en contra) con la Grossdeutschland de Bismarck, e incluso de Hitler. Con esta connotación de imperialismo hay quien dice que se ha utilizado el nombre de «Gran Cataluña».

Bandera del Principado de Cataluña propuesta por Armand de Fluvià en 2010 en el caso de la creación de los Países Catalanes.

A partir de los años sesenta la conciencia de Países Catalanes avanzó considerablemente en todos los territorios, sobre todo en medios intelectuales y de la oposición política y cultural al franquismo, hasta alcanzar una concreción importante en el Congreso de Cultura Catalana (1975-1977). A raíz de la Transición el concepto fue bruscamente abandonado por los sectores políticamente mayoritarios y con presencia en las instituciones del nuevo régimen.

El término más utilizado cuando se quiere evitar cualquier connotación política es territorios de habla catalana. También se puede utilizar el término catalanofonía, similar a los conceptos de Francofonía en el caso del francés o Hispanidad en el caso del castellano, pero inédito.

A finales del siglo XX, Josep Guia propuso utilizar Cataluña para denominar todo el territorio de los 'Países Catalanes', y no sólo el territorio del 'Principado de Cataluña' ('Es muy sencillo: decidle Cataluña, 1985); aducía voluntad política, sobre todo, pero también se documentaba el uso medieval, moderno y contemporáneo ("Valencia: 750 años de nación catalana", 1988).

Extensión [editar]

Los territorios a los que hace referencia el término son:

  • Andorra, donde el catalán es el único idioma oficial.
  • La región histórica francesa del Rosellón, zona que comprende a las comarcas históricas del Rosellón, el Capcir, el Conflent, el Vallespir y la parte norte del antiguo condado de la Cerdaña, denominada Alta Cerdaña, integradas dentro del departamento francés de los Pirineos Orientales (núm. 66), donde el catalán carece de estatus de idioma oficial (como el resto de idiomas de Francia salvo el francés), si bien ha obtenido cierto reconocimiento por parte de las autoridades departamentales. El 10 de diciembre de 2007, el Consejo General de Pirineos Orientales reconoció el catalán como una de las lenguas del departamento y al Instituto de Estudios Catalanes como la máxima autoridad lingüística de dicha lengua.[7]
  • Una zona de Aragón limítrofe con Cataluña denominada actualmente Franja de Aragón (Franja d'Aragó) o Franja de Poniente (Franja de Ponent); en esta área el idioma catalán no es oficial, pero sí tiene la consideración de lengua propia.
  • La ciudad sarda de Alguer (L'Alguer / S'Alighera / Alghero - Cerdeña, Italia), donde el estado italiano prevé su uso oficial en la administración pública, su enseñanza en la escuela y la puesta en marcha de trasmisiones radiotelevisivas por parte de la RAI.[8] El Consejo Regional de Cerdeña reconoce la paridad de la lengua sarda con la italiana y asimismo establece la paridad del catalán y el sardo en la ciudad de Alguer.[9] La ciudad, por su parte, promulga su tutela y normalización en sus estatutos.[10]
  • La pequeña comarca murciana de el Carche (el Carxe), compuesta por unas pocas pedanías de los municipios de Abanilla, Jumilla y Yecla, cuyos habitantes (unos 500) son de habla valenciana, y donde el valenciano no tiene reconocimiento oficial.

Geografía física [editar]

Los Países Catalanes están situados en la costa occidental del Mar Mediterráneo, están integrados por una franja de territorio de la península ibérica que va desde Salsas a Pilar de la Horadada y desde la Franja de Ponent y el límite occidental de Valencia a la costa mediterránea, también forma parte el archipiélago de las Baleares. Los Países Catalanes limitan al norte con Occitania, al sur con la Región de Murcia, al este con el mar Mediterráneo y al oeste con Aragón y Castilla.

El relevo de los Países Catalanes es muy variado, desde la extensa plana de Poniente, los altos picos de los Pirineos pasando por las costas abruptas de la Costa Brava ( Ampurdán) o el Cabo de la Nao (Marina Alta), y finalmente las islas, con numerosas calas. Existen cinco grandes conjuntos montañosos principales: los Pirineos, el Sistema Mediterráneo Catalán, las montañas del noroeste del País Valenciano que pertenecen al Sistema Ibérico, las sierras meridionales del Sistema Bético, las Corbières, las Sierras de Levante y la Sierra de Tramuntana. Otras unidades de relieve importantes son la Depresión Central y el Delta del Ebro. El pico más alto de los Países Catalanes es, según la Enciclopedia Catalana,[11] el pico de Aneto (3.404 m), aunque la cima se sitúa justo fuera del ámbito catalanohablante, en Benasque (Ribagorza). El siguiente pico más alto es el Pica d'Estats (Pallars Sobirà, 3.143,1 m),[12] pero quizás lo que más simbolismo tiene es el Canigó (Conflent, 2.784 m).

La red hidrográfica de los Países Catalanes es muy extensa. Es típicamente mediterránea, con la excepción de la zona pirenaica: los ríos tienen un caudal muy variable, que desciende en verano y crece con las lluvias torrenciales de octubre y febrero. En la zona plenamente mediterránea, hay un gran contraste entre los ríos, infrecuentes, de corto recorrido, y caudalosos, y los más numerosos barrancos, ya que en este caso los caudales menores se reducen a cero los meses más cálidos. La excepción es la Cataluña Vieja, donde se observa una gran cantidad de arroyos pequeños y medianos que pueden mantener su caudal casi todo el año. El río más importante y caudaloso es el Ebro, que desemboca entre las comarcas del Montsià y el Bajo Ebro formando el delta más grande de los Países Catalanes, su principal tributario en tierras catalanas es el Segre. Otros ríos también importantes son el Tet, Tec, Aglí, Ter, La Tordera, El Besòs, el Llobregat, el Francolí, el Mijares, el Turia, el Júcar y el Segura. También son importantes las cabeceras del río Aude y Garona.

Historia [editar]

El rey Jaime I de Aragón con el obispo de Barcelona Berenguer de Palou y los magnates Bernat de Centelles y Gilabert de Cruïlles durante la Conquista de Mallorca (1229)
(Frescos del Palacio Aguilar de Barcelona. MNAC)
Mapa cronológico de la conquista del Reino de Valencia.
El bandolerismo de Serrallonga era de carácter popular.

Los Países Catalanes no insulares compartían, antes de la colonización romana, la cultura de los iberos que se extendía desde Montpellier a Alicante (esta ciudad fue fundada, pero, por el cartaginés Amílcar). Según el griego Avieno los íberos eran diferentes de los pueblos limítrofes.[13] En esa misma época los púnicos dominaban las Islas Baleares. Las colonias griegas situadas en el litoral eran anteriores a la presencia romana. Los romanos terminaron dominando todo el territorio de los actuales Países Catalanes y la lengua latina se extendió después de un período de bilingüismo ibero/latino como demuestran, por ejemplo, las monedas con inscripciones bilingües. El latín vulgar acabaría siendo el fundamento del idioma catalán con una conversión gradual que también queda reflejada con la presencia de palabras catalanas en documentos escritos en latín a partir del siglo IX aproximadamente.

Antecedentes de los Países Catalanes [editar]

El punto de partida de la historia de los Países Catalanes se puede considerar que arranca durante la Corona de Aragón con la creación del Reino de Valencia con los Fueros de Valencia, a partir del 1238 o 1239.[cita requerida] Se debe tener en cuenta que el término concreto "Países Catalanes" no aparece documentado hasta el 1876 en una obra del valenciano Bienvenido Oliver y Esteller.[14]

El proceso de poblamiento del Reino de Valencia fue un proceso largo que no acabará hasta el siglo XVII, tras la expulsión de los moriscos. La población del Reino de Valencia, desde el principio, era de origen diverso (catalanes, aragoneses, navarros, de Italia...) pero predominaba la de origen catalán y con la expulsión de los moriscos el elemento catalanohablante todavía se fortaleció más. En el conjunto de la Corona de Aragón los catalanohablantes representaban cerca del 80% de la población.[cita requerida]

A nivel social, el feudalismo, en el siglo XVII, si bien quedó debilitado en el caso de la Cataluña Vieja, pero sin embargo sin desaparecer mientras en el resto del territorio de Cataluña, las Islas y el País valenciano, el feudalismo siguió siendo muy poderoso.[cita requerida]

Los Países Catalanes se encontraron en la edad moderna rodeados por la formación de un poderoso bloque feudal hispánico al suroeste y la de un poderoso bloque feudal francés por el norte.[cita requerida] Las poderosas monarquías vecinas representaron los Países Catalanes:[cita requerida]

  • La entronización de la dinastía Trastámara. Con la entrada del adelantado mayor de Castilla, Diego Gómez de Sandoval, deshaciendo las Cortes de Vinaroz, un ejército castellano entraba por primera vez en los Países Catalanes.
  • La introducción de la Inquisición castellana por Fernando II, la cual en pocos años dejó de usar la lengua catalana y contribuyó a la castellanización de la sociedad.
  • El feudalismo hispánico derrotó las Germanías,[cita requerida] en el caso de Cataluña la nobleza catalana no contaba todavía con el apoyo de ningún bloque nobiliario hispánico. También la expulsión de los moriscos estaba orientada a no perjudicar el poder feudal pero perjudicaba y debilitaba la agricultura y la sociedad urbana.
  • El bandolerismo se puede interpretar como una respuesta de rechazo al nuevo estado feudal.[cita requerida] Se presenta por un lado, un bandolerismo popular campesino y por otro un bandolersime nobiliario. El bandolerismo en Cataluña acaba con la Guerra de los Segadores, en el País Valenciano durará aún más.
  • Entre 1705 y 1715 se defendía un modelo político diferente del borbónico.

En 1659 Luis XIV de Francia obtuvo de manera definitiva la después llamada Cataluña Norte, si bien al principio este territorio conservó cierta autonomía, con la llegada del siglo XVII el rey francés dejó claro que literalmente "le repugnaba" el uso de la lengua catalana en sus territorios.

En 1707 el Reino de valencia fue ocupado por las fuerzas borbónicas, perdió también su derecho civil propio.

Después de 1714 [editar]

Después del 11 de septiembre de 1714 la Cataluña derrotada conservó, sin embargo su derecho civil.

En el conjunto de los Países Catalanes durante el siglo XVIII, hay distribución de los beneficios de la renta de la tierra, aunque en su mayoría feudal, situación más acentuada en el País Valenciano y Mallorca, pero en el caso de Cataluña al finalizar el siglo XVIII, la capacidad mercantil del Principado era más intensa, y hacia finales del siglo XVIII una parte del capital acumulado fue a la fabricación de indianas, mientras que en cambio fracasaría la sedería valenciana, pero Alcoy se industrializa basándose en el textil de la lana y el trabajo familiar de los campesinos, más que en el comercio colonial.[15]

El siglo XIX estuvo dominado por la inestabilidad política, primero la Guerra del francés napoleónica en una situación de guerra internacional y luego por las tres guerras civiles carlistas. Mientras administrativamente, en 1833, todo el territorio español fue dividido en provincias, lo que provocó protestas en Cataluña, donde se veía como una división de la anterior provincia única de Cataluña en cuatro provincias no relacionadas entre sí. Hasta el gobierno español apoyaba que la provincia de Barcelona llevara el nombre de Provincia de Cataluña. En el caso del País Valenciano la división provincial efectiva supuso que territorios que nunca habían formado parte del Reino de Valencia formaran parte de las tres provincias. Este es el caso de la Plana de Utiel o de la comarca de Requena, por ejemplo.

La guerra civil española también se ha considerado, en parte como una guerra carlista. Durante esta guerra tanto Valencia como Barcelona fueron capitales de la República española. En los Países Catalanes había partidarios de los dos bandos enfrentados. Cataluña había sido considerada "bastión de la República". Las divisas que entraban por la exportación de las naranjas valencianas ayudaron al gobierno republicano a mantener la guerra, la ciudad de Valencia no cayó hasta los últimos días de la guerra.

Cataluña y el País Valenciano vivieron durante la guerra una auténtica revolución social, política y económica con colectivizaciones tanto en el campo como en la industria.[16]

Mientras Menorca restó fiel al gobierno republicano, Mallorca e Ibiza pronto cayeron en manos de los franquistas y desde allí los aviones bombardeaban Barcelona. No fue ésta la única vez que los territorios de los Países Catalanes luchaban unos contra otros.

Durante el franquismo se reprimió duramente la libertad política, de prensa, de expresión, los Países Catalanes y el catalán, prohibiendo su enseñanza y su uso público. Durante la transición democrática se dividió a los Países Catalanes[cita requerida] en tres comunidades autónomas y la nueva Constitución prohibió su federación.

Lenguas [editar]

Áreas de habla catalana.

La lengua propia de los Países Catalanes es el catalán, que, informalmente, en muchos lugares recibe el nombre popular del gentilicio (como mallorquín, menorquín, alguerés, etc.), O un nombre meramente local (solleric, mahonés, fragatino, favarol, Gandesa, ampostino, vinarocense, santmateuense), aproximativo ("aquí hablamos normal", "ni valenciano ni catalán") o vergonzante (chapurriat, chapurriau, chapurriao, en la Franja); jerga o patois (Cataluña Norte); sólo en Valencia el gentilicio tiene reconocimiento oficial: valenciano. Se exceptúan las comarcas occidentales y meridionales de la Comunidad Valenciana, donde se habla el castellano, y el Valle de Arán y la Fenolleda, donde se habla el occitano. La lengua catalana es la única lengua oficial en Andorra, es oficial (nuevamente, y tras un largo paréntesis, desde 1978) en Cataluña, junto al castellano y al aranés, y también es oficial junto con el castellano en la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares. En la Cataluña Norte, desde 2007, tiene la consideración de lengua co-oficial junto con el francés, y en la Fenolleda, el occitano.[17] Con la cooficialidad en la Franja (1999),[18] la ley de promoción de la cultura de Cerdeña de 1997,[19] estos dos territorios gozan de un reconocimiento sin embargo modesto para el catalán, si bien su enseñanza es aún minoritaria. En el Carche, no tiene ningún reconocimiento como lengua propia.

Para definir los Países Catalanes, no se tienen en cuenta los procesos de castellanización o afrancesamiento en las grandes urbes (Valencia, Alicante, Perpiñán, etc.) que se han llevado a cabo desde el siglo XIX hasta la actualidad. Por el contrario se aceptan como castellanas otras zonas que antes eran de lengua catalana como Orihuela.

A pesar de ser la lengua propia e histórica de los Países Catalanes, el catalán se encuentra en casi todo el territorio en una situación de minorización[cita requerida] y comparte el espacio lingüístico con las lenguas oficiales citadas anteriormente, además del occitano y numerosas lenguas de la inmigración, entre ellas el chino, el quechua, el inglés, el urdu, el árabe, el amazigh, el wolof y el mandinga. Los hablantes del catalán como lengua materna son una minoría importante en los Países Catalanes, unos 5,2 millones de un total de 14 millones, y con los que la han aprendido, una modesta mayoría de entre 8 y 9 millones. En cambio, si el número de los que tienen el castellano como primera lengua, se añade todos aquellos que lo saben hablar, el español es la lengua más hablada.

Economía [editar]

La principal actividad económica de los Países Catalanes sería el turismo; supondría no sólo la mayor parte de los ingresos sino, lógicamente, el sector que directa e indirectamente emplea a más trabajadores y trabajadoras a lo largo del territorio catalán. Esta cuasi-exclusividad económica planificada por grandes empresas (tanto hoteleras como constructoras) ha provocado un grave perjuicio ambiental: la mayor parte de la costa, entre Perpiñán (Cataluña Norte) y Guardamar (sur del País Valenciano) está construida, siendo pocas las zonas vírgenes y sin edificaciones. Exactamente igual ocurre en las Islas Baleares y Pitiusas, donde si hacia este proceso edificatorio se ha visto multiplicado. Asimismo, en los últimos tiempos se ha visto un proceso urbanizador en las comarcas del interior, sobre todo en las zonas pirenaicas alrededor de la construcción de grandes complejos relacionados con el esquí.

Mientras las élites apuestan por una economía de sol y playa, los recursos medioambientales escasean (fundamentalmente el agua potable) y se destruyen la mayoría de los parajes naturales de los Países Catalanes. Al mismo tiempo, esta actividad económica centrada en el turismo produce una gran estacionalidad laboral y precariedad en el empleo.

Así pues, la enorme preponderancia del turismo y del sector terciario ha relegado a la agricultura tradicional casi a la desaparición. Las directrices restrictivas de la Unión Europea, la falta de ayuda institucional, la competencia exterior y la implantación de grandes superficies de distribución y venta que controlan los precios han provocado que los sectores agrícola y ganadero se encuentren en retroceso y camino de la desaparición.

Si bien las comunidades autónomas que integrarían los Países Catalanes fueron las primeras zonas de España a industrializarse allá por el siglo XIX (Barcelona, ​​Reus, Sagunto, Alcoy...), unos focos que perduraron hasta entrado el siglo XX y que dieron origen a un poderoso movimiento obrero, lo cierto es que a inicios del siglo XXI los Países Catalanes viven de la que parece su última crisis. La industria textil, química, petroquímica y de transformación (calzado, mueble, etc) que superó el desmantelamiento de los años ochenta se enfrenta hoy en día al fenómeno de la deslocalización. En efecto, numerosas empresas instaladas en los Países Catalanes han trasladado en los últimos años sus factorías a países del Tercer Mundo, en busca de un mayor beneficio empresarial a costa de reducir los costes laborales.

Uso del término e implicaciones políticas [editar]

Mural en Argentona (Cataluña), a favor de la unificación e independencia de los Países Catalanes.
En catalán: Por la unidad de la lengua y de los Países Catalanes.
Adhesivo del GAV rechazando la unidad de la lengua.
Mural en Vilassar de Mar defendiendo la unidad de la lengua catalana.
En catalán: Una nación, Países Catalanes! Una lengua, el catalán!.
Mural en Belfast de solidaridad independentista.

El término se encuentra documentado por primera vez en la monumental obra Historia del Derecho en Cataluña, Mallorca y Valencia. Código de las Costumbres de Tortosa, I (Madrid, 1876) del valenciano Bienvenido Oliver i Esteller, natural de Catarroja e historiador del Derecho, y enseguida hace fortuna durante la Renaixença catalana de finales del siglo XIX como sinónimo de «territorios de habla catalana», si bien fue difundida sobre todo como calco de la expresión Países Occitanos (Països Occitans), desde la Oficina de Relacions Meridionals (Barcelona), hacia 1933. El valenciano Joan Fuster en su ensayo "Nosaltres, els valencians" (Nosotros, los valencianos) publicado en 1962, utiliza el término Países Catalanes con un significado más político que lingüístico, como concepto de una nación, el pueblo catalán, el cual debería aspirar a un lazo político y a la independencia de España y de Francia (de esta unión política se suele exceptuar el Alguer). A ello hace referencia la expresión «de Salses a Guardamar y de Fraga a Mahón». Esta idea política que aspira a la unión política de los "Países Catalanes" es llamada catalanismo o pancatalanismo.

Históricamente, se han utilizado otros términos para designar el mismo concepto cultural, con poca o nula implantación. De los nombres utilizados en los últimos dos siglos, se pueden citar, entre otros los de comunidad lemosina (desaparecido a mitad del siglo XX por su inexactitud histórica y filológica), o comunidad catalánica, países o territorios catalanófonos (términos propuestos desde el valencianismo de mitad del siglo XX).

Para evitar estos problemas otros han propuesto los neologismos bacavés (la sílaba inicial de cada comunidad alfabéticamente) y bacavánico como denominación sintética de catalán-valenciano-balear, aunque ninguna de estas denominaciones ha recibido un número de adeptos significativo, ni en los ambientes académicos ni en los populares.

Los Países Catalanes no están reconocidos como entidad política. De hecho, están fragmentados en varias regiones con diversos grados de autonomía política, pertenecientes a España, Francia, Italia y Andorra. Hay una corriente política que propugna la independencia de los Países Catalanes y la creación de un estado catalán (véase independentismo catalán). Otras corrientes políticas nacionalistas utilizan el término «Países Catalanes» como sinónimo de «territorios de habla catalana», sin considerar que deban formar una entidad política independiente.

Algunos independentistas proponen el uso del término Cataluña para referirse a la totalidad de los Países Catalanes, pero esta propuesta no se ha adoptado de manera significativa, no hay una propuesta consensuada y, además, muchos consideran que ha sido rechazada por buena parte de las gentes que viven en los territorios mencionados. Otros matizan que este rechazo es relativo, como el del concepto de 'Países Catalanes' en general, dado que ha llegado a las masas en versión distorsionada por medios de comunicación poderosos que son hostiles a la recuperación nacional de estos territorios.

Hay otras corrientes políticas que rechazan el uso del término «Países Catalanes» junto con cualquier propuesta de unidad política de estos territorios. En los casos más extremos, como es el caso del blaverismo, hay sectores que lo consideran como una imposición de Cataluña hacia los otros territorios, y niegan incluso la unidad de la lengua catalana; algunos observadores como el sociólogo Vicente Flor Moreno, fundador de la Juventud Valencianista, destacan que en estos sectores predomina un fuerte nacionalismo español como el que ejemplifica España 2000, más que la defensa de peculiaridades autóctonas.[20]

En la actualidad, las únicas instituciones de gobierno de los territorios comprendidos que reconocen la existencia de los Países Catalanes son el Consejo General de los Pirineos Orientales[21] y un número de ayuntamientos, algunos de los cuales han bautizado vías públicas con ese nombre. Por ejemplo, hay una plaza de los Países Catalanes en Barcelona, bautizada así en plena Transición, aunque el Ayuntamiento de Barcelona está muy lejos de simpatizar con el concepto.

Comunidad lemosina [editar]

Es el conjunto de países que hablan la lengua lemosina que es como se denominaba al catalán a partir del siglo XVI. Como dijimos, es un término fuera de uso desde mitad del siglo XX por su inexactitud histórica y filológica.

Comunidad Catalánica [editar]

El término Comunidad Catalánica (Comunitat Catalànica, en catalán), y su gentilicio catalánico (catalànic), fue propuesto por Miquel Adlert como nombre para el mismo concepto lingüístico que actualmente se denomina como Países Catalanes, con la intención de determinar un nombre consensuado que fuese aceptado por todos los territorios en los que se habla catalán.

Así se expresaba su necesidad en una carta-manifiesto,[22] firmado, entre otros, por Alfons Verdeguer, Xavier Casp, Miquel Adlert, Jaume Bru i Vidal, Alfons Cucó, Rafael Villar, y Beatriu Civera:

: "[...] per al dit conjunt de València, Mallorca i Catalunya acceptem la denominació suggerida fa poc per Miquel Adlert Noguerol de “Comunitat Catalànica”, on la primera paraula indica el tipus d'unió que existia i és el que acceptem, i la segona afirma la unitat de llengua i cultura, alhora que ens dóna un gentilici comú i nou per a tots, que conservem així els antics, junt amb les denominacions de sempre per a les nostres terres".

Traducción: "[...] para el mencionado conjunto de Valencia, Mallorca y Cataluña aceptamos la denominación sugerida hace poco por Miquel Adlert Noguerol de "Comunidad Catalánica", en el que la primera palabra indica el tipo de unión que existía y es el que aceptamos, y la segunda afirma la unidad de lengua y cultura, al mismo tiempo que nos da un gentilicio común y nuevo para todos, que conservamos así los antiguos, junto con las denominaciones de siempre para nuestras tierras".

Posteriormente, muchos de los signatarios se retractarían e, incluso, negarían haber firmado estas palabras.[cita requerida]

Además, el término de «catalánico» fue uno de los barajados entre otros, como el de «valenciano/catalán», por la Academia Valenciana de la Lengua en su dictamen del 9 de febrero de 2005[cita requerida] o el de catalán-valenciano-balear o cavabánico/bacavés propugnados por otros sectores.[cita requerida]

Bacavés [editar]

Bacavès, cavabà o cavabànic son denominaciones alternativas a la lengua catalana, inventadas a partir de las iniciales de los territorios en los que se habla esta lengua, con el objetivo de definir una denominación unitaria para la lengua sin referencias geográficas que hieran susceptibilidades.

La propuesta de bacavès data de principios del siglo XX, como evolución del término balear-catalán-valenciano, a partir de las primeras sílabas de balear, catalán y valenciano, propuesto por el valenciano Nicolau Primitivo Gómez Serrano en 1927, utilizando las sílabas iniciales de los tres gentilicios en orden alfabético.

Referencias [editar]

  1. a b Gran Enciclopedia Catalana (ed.): «Países Catalanes» (en catalán). l'Enciclopèdia.
  2. Enciclopèdia Catalana, SAU (ed.): «Pancatalanisme» (en catalán). L'Enciclopèdia.
  3. Destinado (sobre todo) valencianos, de Joan Fuster
  4. / fuster.htm Cuestión de nombres, de Joan Fuster
  5. Las zonas "aragonesas", "castellanas" y "murcianas ", inscritas en su órbita por el apeo medieval, son como un anexo de escasa importancia [...] La "unidad" tiene exigencias insoslayables: pide excluir o asimilar los elementos radicalmente heterogéneos que subsisten en su área [...] esto entorpece los valencianos de la zona catalana en la dirección que debería ser y es su único futuro normal: los Países Catalanes, en tanto que comunidad suprarregional donde debe realizarse su plenitud como pueblo.

    Fuster, Joan (Valencia, 1962), Nosotros, los valencianos, págs. 105-109.
  6. Greater Catalonia, de Enric Prat de la Riba
  7. El Consell General nordcatalà reconeix la llengua catalana com a 'llengua del país' (en catalán
  8. Legge 15 Dicembre 1999, n. 482. Norme in materia di tutela delle minoranze linguistiche storiche. Gazzetta Ufficiale n. 297. 20 dicembre 1999
  9. Legge Regionale 15/10/1997, N. 26. Promozione e valorizzazione della cultura e della lingua della Sardegna. Art. 2.1, 2.4. Consiglio Regionale della Sardegna
  10. Estatut Comunal. Art.9. Ciutat de l'Alguer
  11. Enciclopedia Catalana
  12. = pica% 20d% 27Estats Enciclopedia Catalana
  13. P. Villalba Orígenes deslaves Països Catalans en los clásicos griegos y latinos
  14. Según cita Joan Fuster en su obra Destinado (sobre todo) a valencianos
  15. defensadelaterra.org
  16. Pelai Pagès "La Guerra Civil en los Países Catalanes"
  17. [Http:// www.cg66.fr/culture/patrimoine_catalanite/catalanite/charte.html Charte en faveur lleva Catalán]
  18. [http:// www.enciclopedia.cat/fitxa_v2.jsp?NDCHEC=0004700 GEC: Historia de Aragón 4]
  19. s = 1 & v = 9 & c = 72 & file = 1997026 Promozione e valorizzazione della cultura e della lingua della Sardegna
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Véase también [editar]

Enlaces externos [editar]


Coordenadas: 40°34′1″N 0°39′0″E / 40.567, 0.65