Pátina (cobre)

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Monedas de bronce con pátina.

La pátina (del lat. «patĭna», plato, por el barniz de que están revestidos los platos antiguos), es la capa de sales de cobre que se produce sobre la superficie de dicho metal tras el proceso de la corrosión del cobre como un proceso espontáneo, que tiene lugar debido a la tendencia que tienen todos los metales de regresar a su estado original en la naturaleza, es decir, a la forma de minerales de los cuales fueron extraídos por el hombre mediante procesos físicos como la aplicación de calor, para ser luego refinados en metales puros, que también fueron aleados con otros de forma artificial, como en el caso del bronce, que es una aleación de cobre y estaño y a menudo contiene otros componentes como plomo o zinc.

El bronce y el cobre se degradan lentamente, combinándose nuevamente con elementos del medio ambiente para volver a su estado natural. El resultado con el tiempo será una capa de sales de cobre sobre la superficie del metal, llamada pátina. El estaño es relativamente inerte y es estable en aleación con el cobre, no se separará como puede ocurrir con la plata y el cobre.

En función de las sales de cobre que se formen, esta pátina puede ser estable (la beneficiosa) y la inestable y destructiva llamada enfermedad o cáncer del bronce.

Pátinas estables[editar]

Las impurezas del aire, la tierra y el mar causan corrosión, pero este tipo de pátinas por lo general protegen el cobre o el bronce contra ella. Una buena pátina no debe ser quitada de monedas, esculturas o superficies en general. Si se quita, la superficie brillante recién expuesta se oxidará otra vez, causando una pérdida leve del metal en el objeto

Algunos óxidos de cobre son el óxido cuproso (cuprita) que es el que tiende a formarse primero y tiene generalmente colores rojizos. Este se convierte en rápidamente óxido cúprico (tenorita) que es marrón oscuro o negro. Prácticamente todas las monedas antiguas de bronce tienen sobre la superficie metálica al menos una fina capa de óxido de cobre marrón.

El sulfato de cobre (antlerita) o sulfuros de cobre (novelita y calcocita) dan un color verde a azul verdoso.

El carbonato de cobre, la mayoría de las veces hace pátina verde (malaquita) y ocasionalmente azul (azurita y calconatronita). El carbonato de cobre es una reacción adicional del óxido de cobre, no del cobre, pues sólo se formará sobre los óxidos de cobre marrones o rojos. Como el óxido de cobre es más estable que el carbonato de cobre, a veces se puede quitar sólo el verde dejando la pátina original de color rojo o marrón.

El acetato de cobre (cardenillo), es de color verde y muy venenoso.

Pátinas inestables o destructivas[editar]

Escultura de bronce con pátina y sin ella.

La llamada enfermedad o cáncer del bronce es la presencia de sales de cloro, atacamita y paratacamita, sobre la superficie de monedas, esculturas y otros objetos formadas por aleaciones de cobre y es muy destructiva.

El cloruro cuproso y el cloruro cúprico, combinados con el oxígeno y el agua del aire producen ácido clorhídrico ocasionando unas manchas de color verde pálido a azul verdoso, suaves y polvorientas sobre la superficie del objeto, corroyéndolo y produciendo más cloruros de cobre, iniciando de nuevo la reacción para producir más ácido clorhídrico, y así sucesivamente hasta hacer desaparecer el objeto.

Pátinas artificiales[editar]

Las pátinas artificiales se aplican al cobre o al bronce utilizando soluciones químicas que reaccionan con la superficie para formar una capa delgada de corrosión de color. La pátina puede ser transparente u opaca y a veces se aplica en cierto número de capas para producir efectos muy variados. La patinación se ha utilizado como una técnica de decoración sobre metales por muchas diferentes culturas durante miles de años.

El desarrollo de la patinación artificial como ahora la conocemos probablemente comenzó en la época del Renacimiento, cuando se utilizaba principalmente como un medio para conferir la apariencia de antigüedad en una escultura. Tradicionalmente, por lo tanto, las esculturas se han patinado en distintos tonos de marrones y verdes como imitación de los colores que forman naturalmente el bronce y el cobre expuestos a los elementos.

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