Opiniones religiosas de Adolf Hitler

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Hitler en 1933.

Existen versiones contradictorias acerca de las creencias religiosas de Adolf Hitler, su opinión sobre la religión, y sus vínculos con la Iglesia. A menudo, este tema ha sido objeto de debate histórico entre biógrafos y controversia debido a las inconsistencias, incongruencias y discrepancias entre discursos públicos de Hitler y sus declaraciones privadas.

La relación pública de Hitler con la religión se caracterizó por tener una base de pragmatismo oportunista.[1] Según el arquitecto en jefe de Hitler, Albert Speer, Hitler en su adultez realizó fuertes declaraciones en contra de la iglesia a sus socios políticos. Se dice también que ordenó a sus principales colaboradores a seguir siendo miembros oficialmente, "aunque no tuvieran ningún apego verdadero a la misma."[2] A pesar de que personalmente ha sido descrito como escéptico de la religión,[3] [4] Hitler también aludió a la tradición cultural y se mostró reacio a hablar públicamente contra la Iglesia por razones políticas.

Múltiples historiadores concuerdan en que Hitler reflejaba una imagen pública que no estaba en contra de la religión, pero que en realidad, incluso antes de la llegada de los nazis al poder, parecía tener un plan encubierto que buscaría acabar primero con el judaismo, y posteriormente con el cristianismo en el Reich, reemplazando estas religiones con el nacional socialismo; esto por medio del control y la subversión total de las iglesias alemanas al término de la guerra[5] [6] [7]

Infancia y juventud[editar]

Adolf Hitler fue criado por un padre escéptico y anticlerical y por una madre católica devota. Después de su infancia dejó de ir a misas y de participar en los sacramentos católicos.[8] Durante su juventud, Hitler se interesó mucho por la mitología, especialmente la germana y teutónica, lo que se refleja en el interés que tenía por la historia hindú de la raza aria, y su posterior elección de la esvástica para el Partido Nazi. También se sabe que era aficionado de la astrología, el yoga, y la mística medieval.[9]

Previo al régimen nazi[editar]

Se ha indicado que antes de ser führer, el partido naciente de Hitler (el Nazional Sozialistische Deutsche Arbeiter Partei), exigía en su artículo 24, "completa libertad de religión".[10] [11] En una época en la que la religión mayoritaria en Alemania se dividía entre Católicos y Protestantes, Hitler estaba al tanto de la religiosidad de buena parte del pueblo alemán, aunque también era consciente de ideas emergentes en Europa como el evolucionismo. En este contexto, dirigió su autobiografía Mein Kampf a sus simpatizantes, escribiendo de forma retórica y con intención persuasiva, el libro que a menudo ha sido referido por historiadores como "la biblia nazi".

En el escrito, en conjunto con diferentes discursos públicos al inicio de su carrera pública, Hitler comenzó a promover la idea de un dios nazi como argumento a favor de su ideología racial, planteando la idea de que solamente la raza aria (de la cual descienden, según él, los alemanes), estába hecha a la imagen de la divinidad. Al mismo tiempo, el libro alude a la lucha entre especies alegando que la unión con las razas "inferiores" y "débiles" impedía el proceso evolutivo.[12] [13] y "profana" la imagen de la divinidad.[14] Por un lado, Hitler acusó a los judíos de ser enemigos de toda civilización y espiritualidad. El sectarismo de la propuesta en el régimen nazi fue tan lejos que incluso escribió que tratar de evangelizar a las razas "inferiores" en África constituía un "pecado" en contra de la pureza aria, y por esto llamó a las iglesias del país a que dejaran de enviar misioneros y dejaran de intentar convertir a los negros.[15]

Durante el régimen nazi[editar]

La relación pública de Hitler con la religión se caracterizó por tener una base de pragmatismo oportunista.[16] Según el arquitecto en jefe de Hitler, Albert Speer, Hitler en su adultez realizó fuertes declaraciones en contra de la iglesia a sus socios políticos. Se dice también que ordenó a sus principales colaboradores a seguir siendo miembros oficialmente, "aunque no tuvieran ningún apego verdadero a la misma."[17] A pesar de que personalmente era escéptico de la religión,[18] [19] se acepta que Hitler se mostró reacio a hablar públicamente contra la Iglesia por razones políticas.

Durante su régimen político, Hitler mantuvo una posición pública de reconocimiento oficial a la iglesia católica, sin embargo, Allan Bullock afirmó que personalmente se había vuelto en hostil a sus enseñanzas.[20] Una vez que obtuvo su cargo político, accedió a un concordato con la Iglesia Católica el 20 de julio de 1933, sin embargo, casi inmediatamente después de firmar su concordato, disolvió la Liga de la Juventud Católica y decretó una ley de esterilización que conmocionó a la comunidad religiosa. De igual forma, se ha señalado que durante la purga del 30 de junio de 1934, se ordenó el asesinato de Erich Klausener, dirigente de la Acción Católica, y en los años siguientes arrestó y comenzó el creciente arresto de clérigos, sacerdotes y monjas.[21]

En su carta encíclica del 14 de marzo de 1937, Mit brennender Sorge (Con ardiente preocupación), el pontífice Pío XI acusó al gobierno nazi de "sembrar la cizaña de la sospecha, la discordia, el odio, la calumnia, de secreto, y la abierta hostilidad fundamental en contra de Cristo y de su Iglesia." [22] [23] El documento comenzó a ser leído en algunas iglesias alemanas, y como reacción, Hitler mandó a la Gestapo a que impidiera que esto continuara.[24]

Para múltiples analistas, Hitler usó su imagen de tolerancia oficial a la iglesia meramente fue una estrategia política, al ser consciente de la influencia del Vaticano o la comunidad católica en Europa.[25] David Cymet (2010) señala una conversación privada que Hitler sostuvo con Artur Dinter, en la que se le cita diciendo:

Para alcanzar el poder, es importante no desprenderse de la Iglesia Católica, la cual tiene gran influencia en Alemania... Debemos mostrarles a los católicos de Alemania que están en manos más seguras con los Nacional Socialistas, que con los del Partido del Centro

Hitler, (1925)[26]

El historiador judío David G. Dalin dice que: como se deduce claramente de sus escritos y de sus conversaciones, Hitler no solo había dejado de considerarse católico mucho tiempo antes de llegar al poder, sino que tenía tendencias personales anti-católicas.

A pesar de las peticiones de Martin Bormann, el régimen de Hitler tampoco abogó públicamente por el ateísmo de Estado, aunque Richard J. Evans escribió que Hitler repitió reiteradas veces que el nazismo era una ideología secular, supuestamente fundada en la ciencia. En este sentido, diversos analistas han identificado a Hitler como un firme partidario del darwinismo social que implementó medidas a favor de la eugenesia, y también llegó a platear discursos y políticas públicas en términos del evolucionismo teísta por razones políticas.[27] [28] [29] [30] [31] Evans cita a Hitler afirmando que eventualmente "el Nacional Socialismo y la religión no podrían ser capaces de coexistir juntos".[32] [33]

En su libro, Hitler hizo mención constante a Karl Lueger, que era líder del Christlich–soziale Partei en Alemania, una organización pseudoreligiosa con tendencias políticas de tintes sectarios y antisemitas. Aunque Hitler admiraba a Lueger, nunca llegó a formar parte de su partido debido a que le "molestaban los vínculos que tenía con el clero."[34] Antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Hitler siguió promoviendo su ideología. Hacia 1936, se requería que todos los alemanes que quisieran casarse oficialmente tuvieran una copia del libro de Hitler.[35] Pronto se comenzó con una secta religiosa que planteaba una doctrina política:[36] nombrada por Alfred Rosenberg como "Deutsche Christen" o "cristianismo positivo", un movimiento que purgaba al cristianismo de sus elementos judeocristianos de la historia, y, en su lugar, los infundía con la filosofía nazi. Dicha ideología negaba el origen hebreo o judío del Nuevo Testamento, rechazaba abiertamente todas las creencias cristianas del Antiguo Testamento, el Credo de los Apóstoles y el Apóstol Pablo, y en cambio, postulaba como base ideológica, no a los evangelios, sino al Partido Nazi.[37] [38] Irónicamente, sus proponentes principales (Rosenberg, Himmler, Goebbels y Bormann) eran bastantes conocidos por su rotundo odio al cristianismo, además de su antisemitismo. En la opinión de John S. Conway, este supuesto cristianismo nazi "fue eviscerado de todos los dogmas ortodoxos más esenciales", dejando sólo "la más vaga impresión combinada con prejuicios contra los judíos" que pocos reconocerían como "verdadero cristianismo".[39] Laurence Rees, expresó que "la relación pública de Hitler con la cristiandad, de hecho su relación con la religión en general, fue oportunista. No existe evidencia de que el propio Hitler, en su vida personal, haya expresado algun vez alguna creencia individual sobre los principios básicos de la iglesia cristiana."[40]

De acuerdo a Leo Stein (2003), Hitler comprendía la relevancia de la religión en la sociedad, y por ello su régimen trató de infundir una "religión nazi" disfrazada para reemplazar progresivamente a las antiguas religiones. Sin embargo, el académico Robert S. Wistrich señala que los creyentes devotos en Alemania rechazaron la idea de un "Jesús" ario o de un "dios nazi" rotundamente, dándose cuenta de su carácter sectario.[41] ,

El gobierno de Hitler se caracterizó por la persecución religiosa no sólo de judíos sino también de ciertos grupos católicos, protestantes, testigos de Jehová, y otras clases de clero y organizaciones religiosas que se oponían al nacional socialismo, incluyendo la Iglesia Confesante. De acuerdo con Douglas Miller, el plan hitleriano en contra de la religión ya estaba parcialmente en efecto en la Alemania Nazi, puesto que se habían prohibido los matrimonios en las iglesias y los bautismos.[42]

Análisis académicos[editar]

El historiador Robert Soucy afirmó que Hitler creía personalmente que las creencias judeocristianas y las ideas nazis eran incompatibles, y estaba dispuesto a reemplazar al cristianismo con una "forma racista de paganismo de guerra". Asimismo, el biógrafo de Hitler, Alan Bullock, confirmó que, aunque su madre quiso criarlo como católico, Hitler se volvió un materialista que en realidad veía al cristianismo como una religión "apta para los esclavos", y en contra de la ley natural de la supervivencia del más apto.[43]

Según Max Domarus, hacia 1937, Hitler había descartado totalmente la creencia en la concepción judeo-cristiana de Dios, pero continuó usando la palabra "dios" en su discursos. De forma similar, Alan Bullock escribió que a pesar de que inicialmente Hitler empleó con frecuencia el lenguaje de "divina providencia" en defensa de su propio mito, en última instancia, compartió con el dictador soviético Joseph Stalin, un punto de vista materialista ",basada en la certeza de los racionalistas del siglo XIX de que el progreso de la ciencia destruiría todos los mitos y ya había probado que la doctrina cristiana era absurda." Por su parte, el biógrafo Joseph Howard, reafirma igualmente que Hitler menospreciaba la religión, y al igual que Marx, la consideraba un "opio de las masas".[44] [45]

Otros autores afirman que desde joven, Hitler fue particularmente influido mucho por las ideas antireligosas de su compatriota Friedrich Nietzsche.[46] Hitler llegó a usar frecuentemente el término de "Übermensch" ("superhombre") para referirse a la llamada "raza aria".[47] [48] [49] [50]

Hostilidad hacia el judeocristianismo[editar]

Mientras algunos señalan que Hitler creía en una fuerza suprema o llegó a mencionar a un Dios ideológicamente nazi, otros autores como Paul Brooker dicen que Hitler era en realidad "un ateo en privado".[51] Independientemente del debate, múltiples registros de sus citas demuestran con veracidad que su visión rechazaba indudablemente la idea del Dios judeocristiano. Sus acciones reflejan un exacerbada intolerancia especialmente contra la el judaismo, y su antisemistismo, en la opinión de Lucy Dawidowicz, se asemejaba al de Martín Lutero. Sin embargo, Wilhelm Marr, con su ensayo sobre La victoria del judaísmo frente al germanismo: desde un punto de vista confesional, insistía en que la peculiaridad propuesta contra el judío era en una base racial, y no tanto religiosa.

"This is the enemy" ("Este es el enemigo"), 1941, propaganda estadounidense antinazi destinada a promover el rechazo contra el sistema nazi. Una Biblia es atravesada por una mano con el símbolo nazi, todo un juego de significados, producto del desarrollo de la Escuela de comunicación estadounidense durante la II Guerra Mundial.

Por otro lado, los historiadores de Hitler Joachim Fest, Ian Kershaw y Allan Bullock concuerdan en que además de su odio hacia el judaísmo, Hitler también tenía un notado sentimiento anticristiano. Al respecto, destaca una colección de extractos y transcripciones editadas por Martin Bormann, titulada Hitler's Table Talk, donde se da testimonio de colegas íntimos que afirman que, ya en el poder, Hitler a menudo pronunciaba opiniones privadas hostiles hacia el cristianismo.

Gerhard L. Weinberg cita una conversación el 13 de diciembre de 1941, en la que Hitler se refirió al cristianismo como una "enfermedad" y una "droga".[52] Lo cita "culpando" a los judíos de la existencia del cristianismo:

"El judío, que fraudulentamente introdujo el cristianismo en el mundo antiguo - con el fin de arruinarlo -reabrió el mismo incumplimiento en los tiempos modernos, esta vez tomando como pretexto la cuestión social."

[53] [54] [55]

En 1933, un reporte de Herman Rauschning citó a Hitler presentando al cristianismo como un tropiezo para el nacionalismo germano:

"Uno es o alemán o cristiano. No puedes ser los dos."

[56]

De igual forma, en el libro Gespräche mit Hitler (Hitler Speaks), se cita a Rauschning en una conversación privada con Hitler en la que el líder nazi repudia al Dios de la Biblia, describiendo a los Diez Mandamientos como "la maldición del monte Sinaí",[57] y añadiendo:

"Hablando históricamente, la religión cristiana no es más que una secta judía... Después de la destrucción del judaísmo, la extinción de la moral de esclavos cristianos debería seguir lógicamente."

[58]

Rummel Rudolph cita a Hitler después de la invasión de la Unión Soviética en 1941 reafirmando la dicha contrariedad entre su régimen y la cristiandad:[59]

El nacionalsocialismo y la religión no pueden coexistir... El golpe más duro que jamás haya golpeado la humanidad fue la llegada del cristianismo. El bolchevismo es el hijo ilegítimo del cristianismo. Ambos son invenciones del judío

Hitler, (julio de 1941)[60] [61] [62]

En "El testamento de Adolfo Hitler" (1945), François Genoud cita al Führer hablando de forma similar:

"El cristianismo no es una religión natural para los alemanes, sino una religión que ha sido importada y no trae ningún eco favorable al corazón y es ajena al genio inherente de la raza."

13 de febrero 1945

El biógrafo de Hitler, Allan Bullock, concluyó que Hitler no creía en Dios y que consideraba el judeocristianismo "una rebelión contra la ley natural de selección por y lucha y supervivencia del más fuerte."[63]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Laurence Rees; The Dark Charisma of Adolf Hitler; Ebury Press; 2012; p135.
  2. Albert Speer. (1997). Inside the Third Reich: Memoirs. New York: Simon and Schuster, p. 96
  3. Richard Overy; The Third Reich, A Chronicle; Quercus; 2010; p.99
  4. Alan Bullock; Hitler and Stalin: Parallel Lives; Fontana Press; 1993; pp.413
  5. Bendersky, Joseph W., A concise history of Nazi Germany, p. 147, Rowman & Littlefield, 2007: “Por consiguiente, el objetivo de Hitler a largo plazo era eliminar las iglesias una vez que hubiera consolidado su control sobre su imperio europeo.”
  6. Steven Merritt Miner (2003), "Stalin's Holy War: Religion, Nationalism, and Alliance Politics, 1941-1945", University of North Carolina Press
  7. Susannah Heschel, The Aryan Jesus: Christian Theologians and the Bible in Nazi Germany, Princeton University Press, 2008. pp 1-10
  8. Telegrama de Adolf Hitler al Dr. Korsch, presidente del Congreso Astrológico International. Fuente: fondo fotográfico de la revista Life
  9. William Shirer, The Rise and Fall of the Third Reich, Arrow, 1991
  10. http://bede.org.uk/hitler.htm What were Hitler's religious beliefs?
  11. Mein Kampf, traducción en inglés por James Murphy (1939), Capítulo 11: "Race and people": "The stronger must dominate and not mate with the weaker, which would signify the sacrifice of its own higher nature... for if such a law did not direct the process of evolution then the higher development of organic life would not be conceivable at all."
  12. Mein Kampf, traducción en inglés por James Murphy (1939), Capítulo 11: "Race and people": "The struggle between the various species does not arise from a feeling of mutual antipathy... the struggle for the daily livelihood leaves behind in the ruck everything that is weak or diseased or wavering; while the fight of the male to possess the female gives to the strongest the right, or at least, the possibility to propagate its kind. And this struggle is a means of furthering the health and powers of resistance in the species. Thus it is one of the causes underlying the process of development towards a higher quality of being."
  13. On this planet of ours human culture and civilization are indissolubly bound up with the presence of the Aryan. If he should be exterminated or subjugated, then the dark shroud of a new barbarian era would enfold the earth. To undermine the existence of human culture by exterminating its founders and custodians would be an execrable crime in the eyes of those who believe that the folk-idea lies at the basis of human existence. Whoever would dare to raise a profane hand against that highest image of God
  14. Mein Kampf, traducción en inglés por James Murphy (1939), Capítulo 2: El estado
  15. Laurence Rees; The Dark Charisma of Adolf Hitler; Ebury Press; 2012; p135.
  16. Albert Speer. (1997). Inside the Third Reich: Memoirs. New York: Simon and Schuster, p. 96
  17. Richard Overy; The Third Reich, A Chronicle; Quercus; 2010; p.99
  18. Alan Bullock; Hitler and Stalin: Parallel Lives; Fontana Press; 1993; pp.413
  19. Alan Bullock; Hitler, a Study in Tyranny; Harper Perennial Edición 1991; p. 219
  20. Michael C. Thomsett (2007), The German Opposition to Hitler: The Resistance, the Underground, and Assassination Plots, 1938-1945, McFarland, p. 57
  21. Gérard Bodson (2005), "Cracking the apocalypse code: the shocking secrets of the Book of Revelation decoded", Barnes & Noble Books, p. 85.
  22. Michael C. Thomsett (2007), The German Opposition to Hitler: The Resistance, the Underground, and Assassination Plots, 1938-1945, McFarland, p. 57
  23. Gonzalo Redondo (1993), Historia de la Iglesia en España, 1931-1939: La Guerra Civil, 1936-1939, Ediciones Rialp, p. 208
  24. David Cymet (2010), History Vs. Apologetics: The Holocaust, the Third Reich, and the Catholic Church, Lexington Books, pág 30.
  25. Cymet (2010), idem
  26. Jan Horník (2009); "Why the holocaust - Hitler's Darwinistic Messianic Genocide", pág 132
  27. Richard Weikart (2011), "Hitler's Ethic: The Nazi Pursuit of Evolutionary Progress", Palgrave Macmillan
  28. André Pichot (2009), "The pure society: from Darwin to Hitler", Verso
  29. David Welch (2013), Hitler: Profile of a Dictator, Routledge, p. 52
  30. Jim Marrs (2009), The Rise of the Fourth Reich, HarperCollins, p. 182
  31. Richard J. Evans; The Third Reich at War; Penguin Press; New York 2009, p. 547
  32. Hitler's Table Talk 1941-1944, Cameron & Stevens, Enigma Books p.59-61:
  33. Brigitte Hamann, Hitler's Vienna: A Portrait of the Tyrant as a Young Man, p. 302
  34. Jethro Bithell (1955), "Germany, a companion to German studies", Methuen, p. 166
  35. Overy, Richard (2004). The Dictators: Hitler's Germany and Stalin's Russia. New York: W. W. Norton. p. 281. ISBN 978-0-393-02030-4.
  36. William L. Shirer; The Rise and Fall of the Third Reich; Secker & Warburg; London; 1960; p238-9
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  38. John S. Conway. Review of Steigmann-Gall, Richard, The Holy Reich: Nazi Conceptions of Christianity, 1919-1945. H-German, H-Net Reviews. June, 2003.
  39. Laurence Rees; The Dark Charisma of Adolf Hitler; Ebury Press; 2012; p. 135
  40. Robert S. Wistrich (1985), "Hitler's apocalypse: Jews and the Nazi legacy", Weidenfeld & Nicolson, 17 de octubre, pág 148.
  41. Miller, Douglas, Revista LIFE, 10 de noviembre de 1941, págs. 16 y 18.
  42. Alan Bullock; Hitler, a Study in Tyranny; Harper Perennial Edición 1991; p. 219
  43. Joseph Howard Tyson (2008), "Hitler's Mentor: Dietrich Eckart, His Life, Times, & Milieu", iUniverse, 1 de octubre, pág 150
  44. Alan Bullock; Hitler and Stalin: Parallel Lives; Fontana Press; 1993; pp.412
  45. Christopher Ailsby (2005), "The Third Reich Day By Day" Zenith Imprit, pág 6.
  46. Alexander, Jeffrey (2011). A Contemporary Introduction to Sociology (2nd ed.). Paradigm. ISBN 978-1-61205-029-4.
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  48. Rafael Arévalo Martínez (1943), Nietzsche el conquistador: (la doctrina que engendró la segunda guerra mundial.), Tipografía Sánchez & De Guise, 170 pp.
  49. Roy Jackson (2008), "Nietzsche", Hodder Education, pág 208
  50. Paul Brooker, 1991. The Faces of Fraternalism: Nazi Germany, Fascist Italy, and Imperial Japan, New York: The Clarendon Press, Oxford University Press, p. 111
  51. Hitler's Table Talk (2008), pág 112
  52. Hitler's Table Talk (1953), 1941-44, Londres, p. 314
  53. Robert S. Wistrich (2001), "Hitler and the Holocaust".
  54. Robert S. Wistrich (2001),"Demonizing the Other: Antisemitism, Racism and Xenophobia".
  55. Guenter Lewy (2000), "The Catholic Church And Nazi Germany", Da Capo Press, pág 26
  56. Samuel E. Karff (1979), "Agada: The Language of Jewish Faith", Hebrew Union College Press, pág 57
  57. Michael Bauman, Lissa Roche, Lorna Busch (1995); "God and Man: Perspectives on Christianity in the 20th Century",Hillsdale College Press, 1 de septiembre, pág. 148
  58. Richard Steigmann-Gall (2003), The Holy Reich: Nazi Conceptions of Christianity, 1919-1945, pág 254
  59. Hitler's Table Talk, (2008), pág 8.
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  61. Rudolph J. Rummel (1992), "Democide: Nazi Genocide and Mass Murder", Transaction Publishers, pág 78
  62. Alan Bullock; Hitler: a Study in Tyranny; HarperPerennial Edition 1991; p219 & Hitler's Table Talk; Enigma Books; p. 51

Bibliografía[editar]