Operación Fork

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La invasión de Islandia, también conocida por su nombre código Operación Fork (lit. Operación Tenedor), fue una operación militar anglo-canadiense conducida por la Marina Real Británica y los Reales Marines el 10 de mayo de 1940 durante la Segunda Guerra Mundial para ocupar Islandia.

Inicialmente ejecutada por marines británicos para evitar que Alemania tome posesión de la isla, la fuerza de ocupación fue reforzada a lo largo de la guerra por elementos del ejército y tropas canadienses, y, en 1941, fue totalmente relevada por fuerzas de los Estados Unidos.

El HMS Berwick fue el barco que comandó la operación.

Antecedentes[editar]

Tras varias centurias, Islandia finalmente se convirtió en un estado independiente en una unión personal con Dinamarca en 1918.[1] El recientemente formado Reino de Islandia no contaba con un ejército propio y se declaró como nación neutral. Según el tratado de 1918, Islandia tenía la opción de revisar la unión personal con Dinarmaca a partir de 1941, y de anularla por completo tres años después, el cual era el anhelo de la mayoría de los partidos políticos de la isla.

Antes de que la Segunda Guerra Mundial estallara en septiembre de 1939, Islandia era una tierra remota y de poco interés para las potencias europeas. Con una población poco mayor a 100.000 habitantes, su economía estaba basada principalmente en la pesca y exportaban gran parte de su producción a Europa continental. No obstante, en los años treinta, Alemania se comenzó a interesar más en la isla debido a su estratégica ubicación en el Atlántico entre América del Norte y Europa; hecho que los británicos vieron como alarmante para la estabilidad de la zona.[2]

La Alemania Nazi comenzó a acercarse a Islandia organizando partidos de fútbol entre las dos naciones y enviando grupos de expertos para la instrucción de aviación, además de un número de equipos de antropología. Varios U-boots y el crucero Emden visitaron la isla, y el comercio entre ambas naciones aumentó desmesuradamente. Esto preocupó aún más a los británicos, los cuales intentaron acercarse más a Islandia para contrarrestar la influencia alemana, pero sin éxito alguno.[2]

En el mes de abril de 1940, tras la invasión de Dinamarca, Islandia reafirmó su soberanía y mantuvo en todo momento su posición de neutral ante el conflicto. El gobierno de la isla siguió en esta posición pese a su unión personal y a la oferta del Reino Unido de ofrecerle ayuda militar como un miembro aliado.[2]

La invasión[editar]

Luego de la caída de Noruega, la inteligencia británica se preocupó aún más por la posibilidad de un golpe de estado alemán en Islandia, por lo que aceleró sus planes de intervención. El 28 de abril de 1940, el Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill, con el objetivo de adelantarse a los planes alemanes, propuso ocupar la isla unilateralmente. La decisión unilateral fue apoyada por el Gabinete de Guerra, luego de que el Ministerio de Relaciones Exteriores concluyera que el gobierno de Islandia jamás aceptaría la presencia militar del Reino Unido en la isla.

La fuerza expedicionaria, denominada Sturges porque se encontraba bajo el mando del veterano de la Primera Guerra Mundial Robert Sturges,[3] partió de Greenock el 8 de mayo, con un destacamento de aproximadamente 800 soldados, principalmente del 2.º Batallón de la 101.ª Brigada de Reales Marines a bordo de los cruceros Glasgow y Berwick, y acompañados de dos destructores.

La operación inició en la mañana del 10 de mayo de 1940 cuando la fuerza expedicionaria británica entró en la bahía de Reikiavik, capital de la neutral Islandia. Al no enfrentar resistencia alguna, las tropas se movieron rápidamente para inhabilitar redes de comunicaciones, asegurar localizaciones estratégicas y arrestar a ciudadanos alemanes. Utilizando medios locales de transporte las tropas avanzaron a Hvalfjörður, Kaldaðarnes, Sandskeiði y Akranes para asegurar áreas de desembarco contra la posibilidad de un contraataque alemán. En los días siguientes equipo de defensa antiaéreo fue desplegado en Reikiavik y algunos contingentes de tropas fueron mandadas a Akureyri.

Al medio día del 10 de mayo, el gobierno de Islandia levantó una protesta, alegando que la neutralidad de Islandia había sido "violada" y "su independencia infringida" y que esperarían una compensación por todo el daño hecho, aunque siguieron manteniendo su política de neutralidad. Los británicos prometieron una compensación, acuerdos de negocios favorables, no interferencia en las políticas islandesas y la retirada de todas las tropas al término de la guerra. Resignándose ante la situación las autoridades islandesas le dieron a las fuerzas invasoras una cooperación "de facto".

Ocupación[editar]

Las fuerzas británicas comenzaron a operar en Reikiavik armando guardia en la oficina postal y colocaron un afiche en la puerta que decía en islandés (mal escrito) que fuerzas británicas estaban ocupando la ciudad y pedían la cooperación de la población para lidiar con los alemanes que estaban allí.[4] Las oficinas del servicio de telecomunicaciones, la radio pública y la oficina meteorológica fueron puestas rápidamente bajo control británico para prevenir que las noticias sobre la invasión lleguen a Berlín.[5]

Las fuerzas británicas, limitadas en número, se vieron obligadas a sobre extenderse para poder cubrir el territorio de la escarpada isla. Pocos días después de la invasión, el 19 de mayo, las tropas del 2º Batallón fueron relevadas y para fines de junio la guarnición ya contaba con más refuerzos provenientes del 4º Regimiento del Ejército. A esto se les sumó una fuerza canadiense en octubre del mismo año, pero pocos meses después esta fue trasladada nuevamente al Reino Unido. El último refuerzo a la guarnición británica en la isla llegó en junio de 1941, haciendo que la fuerza estacionada en Islandia llegara a los 25.000 soldados.

El grueso de las fuerzas británicas fue reemplazado gradualmente por marines estadounidenses a partir de junio de 1941, y completamente por unidades del ejército luego de la declaración de guerra contra Alemania en diciembre.

Consecuencias[editar]

Aunque la principal motivación detrás de la invasión británica de Islandia fue la de prevenir una invasión alemana, Hitler tenía muy pocas intenciones de hacerlo. Sólo cuando el Reino Unido dio el primer paso se presentaron planes reales en el alto mando alemán para tomar la isla bajo el nombre de Operación Ícaro, pero debido a problemas logísticos este plan nunca se llevó a cabo.

Referencias[editar]

  1. Gunnar Karlsson:283.
  2. a b c http://stonebooks.com/history/iceland.shtml
  3. Þór Whitehead 1995:352
  4. Þór Whitehead 1999, 33-34.
  5. Þór Whitehead 1999, 35.

Bibliografía[editar]

  • Gunnar Karlsson (2000). Iceland's 1100 Years: History of a Marginal Society. Hurst, London. ISBN 1-85065-420-4.
  • Þór Whitehead (1999). Bretarnir koma: Ísland í síðari heimsstyrjöld. Vaka-Helgafell, Reykjavík. ISBN 9979-2-1435-X.
  • Þór Whitehead (1995). Milli vonar og ótta: Ísland í síðari heimsstyrjöld. Vaka-Helgafell, Reykjavík. ISBN 9979-2-0317-X.