Operación Chavín de Huántar

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Operación Chavín de Huantar
Terrorismo en el Perú
Fecha 22 de abril de 1997
Lugar Embajada de Japón, Lima, Perú.
Casus belli Toma de la embajada japonesa en Lima
Resultado La casi totalidad de los rehenes rescatados y todos los terroristas muertos. Desaparición del MRTA.
Beligerantes
Bandera del Perú Fuerzas Armadas de Perú Flag of the MRTA.svg MRTA
Comandantes
Alberto Fujimori
Juan Valer Sandoval
Raúl Jiménez Chávez
Néstor Cerpa Cartolini
Fuerzas en combate
142 comandos 14 terroristas
Bajas
2 comandos, 1 rehén 14 terroristas
[editar datos en Wikidata]

La Operación Chavín de Huántar fue una operación militar del gobierno del Perú presidida por el entonces presidente Alberto Fujimori para rescatar rehenes de manos de miembros del MRTA durante la Crisis de la Residencia del Embajador del Japón en el Perú en el año 1997.ha recibido críticas por la supuesta ejecución extrajudicial de algunos de los terroristas.

La toma de la residencia del embajador japonés[editar]

A las 8:19 de la noche del 17 de diciembre de 1996, 14 miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru tomaron la residencia del embajador del Japón en el Perú, cuando se celebraba el natalicio del Emperador de Japón Akihito evento al que asistían 500 invitados entre empresarios, diplomáticos, religiosos, militares y políticos. Los 14 terroristas ingresaron por la propiedad colindante que se encontraba vacía, dinamitaron la pared limítrofe, avanzaron al terreno de la residencia, los asistentes en los jardines entraron en pánico y se refugiaron dentro de la residencia, los terroristas ingresaron armados y les comunicaron que eran rehenes.

Los terroristas fueron liberando rehenes (mujeres y ancianos, incluidas la hermana y la madre de Fujimori, y empleados del evento) a pedido del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), puesto que era difícil que 14 personas controlaran tamaño número; hasta que sólo mantuvieron secuestrados a 72 hombres. A cambio de su liberación, pedían que se pusieran en libertad a 400 miembros del MRTA que se encontraban encarcelados por delitos de terrorismo.

Famosos secuestrados[editar]

Foco de atención del mundo entero[editar]

Durante el tiempo que duró la crisis, el Perú fue el centro de la atención del mundo entero. Periodistas de todo el planeta acamparon en las afueras de la residencia durante 4 meses. Algunos corresponsales internacionales arrendaron departamentos cerca de la zona para realizar seguimientos desde las ventanas

Decisión del gobierno[editar]

Durante la crisis, que se prolongó hasta abril del año 1997, el gobierno no podía arriesgarse a efectuar un movimiento militar que pudiera poner en riesgo la vida de los secuestrados por las presiones nacionales e internacionales. Durante los 126 días que duró la toma de la Residencia, el gobierno mostró una apertura para negociar. El entonces Ministro de Educación, Domingo Palermo Cabrejos fue nombrado negociador durante la crisis y actuó en busca de una salida pacífica, visitando a los rehenes y negociando con su líder Néstor Cerpa Cartolini. El entonces arzobispo de Ayacucho Juan Luis Cipriani Thorne fue parte de la comisión negociadora y administraba los sacramentos a terroristas y rehenes.

Operación "Chavín de Huantar"[editar]

Réplica de la residencia del Embajador de Japón en Lima, construida por el gobierno peruano para el entrenamiento de las fuerzas especiales que la recuperaron.

El gobierno peruano mantenía una negociación con la banda terrorista al mismo tiempo que entrenaba a una fuerza de operaciones especiales conformada por elementos del Ejército y la Marina de Guerra del Perú, la misma que debería estar lista para intervenir en caso se tuviera que optar por una solución militar. El entrenamiento de esta unidad se produjo en una réplica de la residencia construida en las instalaciones de la Escuela Militar de Chorrillos a la cual se accedía mediante túneles subterráneos, tal y como se había previsto ocurriría en el escenario real.

De hecho, para dicho efecto el gobierno peruano ya había reclutado en secreto un importante número de mineros a quienes puso a construir estos laberintos con múltiples salidas al interior de la residencia. Durante la planificación de la operación se comentó que los túneles tenían una similitud a los templos de una ancestral cultura peruana preinca conocida como Chavín de Huantar, los cuales fueron realizados bajo tierra y estaban compuestos de diferentes accesos y pasillos subterráneos.

Durante las mañanas el ejército propalaba marchas militares con megáfonos en los alrededores de la casa. Los medios de comunicación especularon que era una maniobra para bajar la moral de los terroristas. El estruendo de las marchas militares alteró los nervios de quienes permanecían en la Residencia de la Embajada del Japón; sin embargo, el verdadero motivo de estas maniobras era evacuar la tierra extraída durante la noche por medio de camiones que salían de una casa ubicada en la calle posterior de la residencia.

Réplica de la residencia actualmente convertida en Monumento a los Héroes de la Operación Chavín de Huantar.

El 22 de abril de 1997, después de varios fracasos en la negociación y ante la perspectiva de que por este motivo los secuestradores empiecen a negar la atención médica a los rehenes, el Gobierno toma la decisión de enviar al Comando Chavín de Huantar. Tras comprobar que los terroristas estaban distraídos por medio de cámaras de video introducidas de forma secreta desde los túneles y micrófonos introducidos por personal militar de sanidad por medio de los cuales se comunicaban algunos rehenes de rango militar, se decide iniciar la operación. A las 15:23 una fuerte explosión dio inicio a la operación, con la voladura del piso del salón principal, en donde un grupo de terroristas jugaba futsal. 142 comandos irrumpieron por ese y otros accesos disparando sus ametralladoras. Todos los terroristas fueron abatidos durante la operación, lo que generó entre familiares y un testigo denuncias de ejecuciones extrajudiciales por parte de los comandos peruanos.

Uno de los rehenes, el magistrado Carlos Giusti, fue herido en una pierna, lo que le causo una violenta hemorragia que le provocó la muerte; fue el único rehén muerto en la acción. Dos comandos también murieron, uno de ellos, según algunos testimonios, protegió al Canciller Tudela mientras este escapaba por la azotea.

Armamento[editar]

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]