Onicofagia

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Onicofagia extrema.

La Onicofagia (del griego ονυξ onyx, 'uña' y φαγειν phagein, 'comer') es el hábito de "comerse las uñas" o la manía nerviosa si no puede controlarse. Es una patología de carácter psicológico, y como tal, puede precisar de ayuda especializada.

La persona que padece onicofagia puede llegar al extremo de retirar su uña hasta dejar la piel al descubierto. Esta conducta se puede manifestar en las uñas de todos los dedos.

Causas externas e internas de la onicofagia[editar]

Entre las causas externas podemos mencionar problemas tan variados como problemas económicos, problemas laborales, problemas de pareja, etc. Y entre las causas internas podemos mencionar factores internos como necesidad de auto-flagelación o auto-castigo por no sentirse completamente a gusto con quien se es, de cómo se reacciona ante ciertas situaciones, de cómo te ven los demás, etc.

Incidencia[editar]

Aunque en muchos casos perdura hasta la edad adulta, la mayor incidencia de este mal hábito se da en la pubertad. Es más común en el sexo masculino que en el femenino, y ocurre con la siguiente frecuencia:

  • 44-45% de adolescente
  • 28% al 33% de niños entre 5y 10 años
  • 19% al 29% de adultos jóvenes
  • 5% de adultos mayores.

Efectos negativos[editar]

Morderse las uñas puede resultar en el transporte de gérmenes que se ocultan bajo las uñas a la boca o viceversa, llevando a la hinchazón del dedo y en casos extremos, también da una mala imagen a las personas, debido a que las manos con las uñas comidas, son de muy mala presentación, pudiendo dar lugar a pus.

El mordedor compulsivo de uñas puede estar tentado a comer no sólo esta sino también la cutícula y la piel de alrededor, provocándose heridas por donde puede sufrir infecciones oportunistas micróbicas y virales. A veces la uña puede llegar a un punto en el que no crece más, quedándose pequeña, y el dedo se ensanchará.

Dañarse la piel o uñas puede llevar a la ansiedad por la apariencia de las manos, produciéndose así un círculo vicioso (realimentación) que perpetúa la conducta.

El hábito crónico de morderse las uñas es perjudicial a largo plazo para la sustancia adamantina frontal de los dientes, aumentando la caries en las zonas afectadas.

Además puede modificar la arcada de acuerdo a la función que realizan los dientes al protruir la mandíbula, generando una "mordida borde a borde"

Véase también[editar]

Referencias[editar]