Onicofagia

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Onicofagia extrema.

La Onicofagia (del griego ονυξ onyx, 'uña' y φαγειν phagein, 'comer') es el hábito de "comerse las uñas", o una manía nerviosa si no puede controlarse. Es una patología de carácter psicológico, y como tal, puede precisar de ayuda especializada.

La persona que padece onicofagia puede llegar al extremo de retirar su uña hasta dejar la piel al descubierto. Esta conducta se puede manifestar en las uñas de todos los dedos.

Causas externas e internas de la onicofagia[editar]

Entre las causas externas podemos mencionar problemas tan variados como problemas económicos, problemas laborales, problemas de pareja, etc. Y entre las causas internas podemos mencionar factores internos como la necesidad de auto-flagelación o auto-castigo por no sentirse completamente a gusto con quien se es, el cómo se reacciona ante ciertas situaciones, el cómo se cree que lo ven a uno los demás, etc.

Incidencia[editar]

Aunque en muchos casos perdura hasta la edad adulta, la mayor incidencia de este mal hábito se da en la pubertad, es más común en el sexo masculino que en el femenino y ocurre con la siguiente frecuencia:

  • 44% al 45% en adolescentes.
  • 28% al 33% en niños entre 5 y 10 años
  • 19% al 29% en adultos jóvenes
  • 5% en adultos mayores.

Efectos negativos[editar]

Morderse las uñas puede resultar en el transporte de gérmenes que se ocultan bajo las uñas a la boca o viceversa, llevando a la hinchazón del dedo; cuando los casos son extremos, también le genera una mala imagen a las personas que lo practican, debido a que las manos con las "uñas comidas" tienen muy mala presentación. Además, pueden dar lugar a pus.

El mordedor compulsivo de uñas puede estar tentado a comer no sólo éstas, sino también la cutícula y la piel de alrededor, provocándose heridas a través de las cuales puede sufrir infecciones oportunistas, microbianas y virales. A veces la uña puede llegar a un punto en el que no crece más, quedándose pequeña y ensanchándose el dedo.

Dañarse la piel o uñas puede llevar a la ansiedad por la apariencia de las manos, produciéndose así un círculo vicioso (realimentación) que perpetúa la conducta.

La onicofagia y la salud dental[editar]

El hábito crónico de morderse las uñas es perjudicial a largo plazo para la sustancia adamantina frontal de los dientes, aumentando la caries en las zonas afectadas; además, puede modificar la arcada de acuerdo a la función que realizan los dientes al protruir la mandíbula, generando una "mordida borde a borde"

Si se produce un incremento notable en la frecuencia de este mal hábito, las probabilidades de que las piezas dentales se infecten por las bacterias presentes en las uñas se incrementa, por lo tanto la caries se puede ver agravada. El daño producido en el esmalte dentario tras cada acción de mordida es notorio, llegando incluso a producir maloclusión.

Véase también[editar]

Referencias[editar]