Olegario González de Cardedal

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Olegario González de Cardedal
Olegario González de Cardedal.jpg
Olegario González de Cardedal en 2013
Nombre de nacimiento Olegario González de Cardedal
Nacimiento 1934
Cardedal, La Lastra del Cano, (Ávila)
Nacionalidad Española
Ocupación Teólogo, Pensador, Escritor Académico Ciencias Morales y Políticas
Obras notables La gloria del hombre (1985), España por pensar (1985),Cristología (2005), El quehacer de la teología (2008), El rostro de Cristo (2011)
Premios Premio Espasa de Ensayo 1984, Premio Ratzinger 2011, Premio de la Crítica de Castilla y León 2012

Olegario González de Cardedal (Cardedal, La Lastra del Cano, (Ávila), 2 de octubre de 1934) es un sacerdote y teólogo católico español.

Biografía[editar]

Su nombre de nacimiento fue Olegario González Hernández, después cambió su primer apellido por el actual.[1] Recibió la ordenación sacerdotal en 1959. Es doctor en Teología por la Universidad de Múnich, también estudió en Oxford y en Washington D. C.. Ha sido durante largos años catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca hasta su jubilación en 2004 y es miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Fue colaborador de Xavier Zubiri y alumno y compañero de Karl Rahner.

Fue miembro de la Comisión Teológica Internacional, del Pontificio Consejo para la Cultura, Consultor del Consejo Pontificio para el diálogo con los no Creyentes y asistente al Concilio Vaticano II. Articulista del diario ABC, es autor de numerosos artículos en revistas especializadas y obras colectivas.

Críticas a su obra teológica[editar]

El Santo Padre Benedicto XVI en la ceremónia de entrega del premio Ratzinger 2011 se refería a la teología de este autor:[2]

Con el profesor González de Cardedal me une un camino común de muchos decenios. Ambos comenzamos con san Buenaventura y dejamos que él nos indicara la dirección. En una larga vida de estudioso, el profesor González ha tratado todos los grandes temas de la teología, y eso no simplemente reflexionando y hablando de ella desde un escritorio, sino también confrontándose siempre con el drama de nuestro tiempo, viviendo y también sufriendo de una forma muy personal las grandes cuestiones de la fe y así las cuestiones del hombre de hoy. De este modo, la palabra de la fe no es algo del pasado; en sus obras se hace verdaderamente contemporánea a nosotros.[3]

El Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Jesús García Burillo, Obispo de Ávila, ante el anuncio de la concesión del premio, se refirió a D. Olegario en estos términos:

Don Olegario es un claro ejemplo de cómo se hace Teología: ante todo, por amor a Dios y a los hermanos; con un profundo enraizamiento espiritual, especialmente marcado en su caso por nuestros místicos, Santa Teresa y San Juan de la Cruz; con fidelidad absoluta a la Iglesia; ateniéndose al dato revelado en los Textos sagrados y en la Tradición viva. Don Olegario compagina la sabiduría con la sencillez y la humildad", añadió, para señalar que con este galardón, "el Papa premia a uno de los mejores teólogos que ha dado España a la Iglesia y al mundo desde tiempos de los Salmanticenses, en el Siglo de Oro.[4]

Varios teólogos, como José María Iraburu[5] [6] o José Antonio Sayés,[7] han criticado su exposición de la cristología, acusándola de heterodoxa,[8] [9] y afirmando que la unión hipostática no queda clara y puede crear confusión[cita requerida]. González de Cardedal utiliza en la obra términos y definiciones ambiguas que, según algunos, llevan a confusión, lo ha sido calificado de terrorismo verbal pseudo-teológico que está hoy atacando el lenguaje bíblico y tradicional de la fe católica al pervertir el lenguaje teológico.[10] González de Cardedal oculta la naturaleza divina de Cristo cosa que va en contra de lo expuesto en el Concilio de Calcedonia[11] Gónzález de Cardedal se defiende diciendo que aunque no niegue en ningún momento la unión hipostática de la persona divina en sus dos naturalezas, sino que propone una interpretación moderna de la unión en hypostasis a la luz de las aportaciones de Karl Rahner, Zubiri y Ratzinger. El concilio de Efeso frente a Nestorio definió la única persona divina en Cristo (Unión en hypostasis) y posteriormente Calcedonia la verdad, perfección y permanencia de las dos naturalezas (humana y divina) en un único sujeto-persona (hypóstasis) Cristo. Sin negar las afirmaciones conciliares que no dicen como debe de ser interpretado teologicamente la unión en hypóstasis, el premio Raztinger propone una comprensión dínamica y ontológica que complete la comprensión óntica y estatica de la tradición clásica.[12] Según sus partidarios, esta interpretación tiene la ventaja de explicar la acción de la persona del Hijo (El hijo crea una nueva humanidad y la hace ser en la medida en que la afirma como suya) no como negación del Hijo sino como personalización plenificadora del dinamismo inherente al hombre. Así se evitan los malentendidos por exclusión (se afirma que Cristo es persona Divina por sustitución de la real humanidad que nos caracteriza a todos los demás humanos) o por excepción (Se parte del hecho de que Cristo es la gran excepción, el gran milagro o enigma de lo humano... El no es la excepción sino la regla, y todo lo demás hay que repensarlos desde él).[13]

En su manual de Cristología,[14] frente a las acusaciones de falta de libertad de Cristo en su muerte que contradirían al Concilio de Trento.[15] El doctor González de Cardedal deja claro que la muerte de Cristo es fruto del juego de tres libertades: La libertad de los hombres, que lo "quitaron de en medio" (Hch 2,23), de la libertad del propio Cristo y de la libertad del Padre.[16]

Obra[editar]

Ha publicado los siguientes libros:

  • Misterio trinitario y existencia humana: estudio histórico teológico en torno a San Buenaventura (1966),
  • Crisis de los seminarios en la Iglesia y mundo actuales" (1966),
  • ¿Crisis de seminarios o crisis de sacerdotes?: meditación de una España posconciliar (1967),
  • Meditación teológica desde España (1972),
  • Elogio de la encina: existencia cristiana y fidelidad creadora (1973),
  • Ética y religión: la conciencia española entre el dogmatismo y la desmoralización (1977),
  • Alfonso Querejazu (1977),
  • Jesús de Nazaret. Aproximación a la cristología (1978, reed. 1993),
  • Memorial para un educador: con un epílogo para japoneses (1982),
  • La gloria del hombre (1985),
  • España por pensar (1985),
  • Madre y muerte (1994),
  • El poder y la conciencia (1995),
  • Raíz de la esperanza (1996),
  • Cuatro poetas desde la otra ladera: Unamuno, Jean Paul, Machado y Oscar Wilde: prolegómenos para una cristología (1996),
  • La entraña del cristianismo (1998),
  • La palabra y la paz (1976-2000) (2000),
  • Alfonso Querejazu, Joaquín Garrigues: correspondencia y escritos (1954-1974)" (2000)
  • Cristología (2001),
  • Sobre la muerte (2002),
  • Dios (2004),
  • Educación y educadores: el primer problema moral de Europa (2004),
  • Historia, hombres, Dios (2005),
  • Ratzinger y Juan Pablo II: la Iglesia entre dos milenios (2005),
  • Fundamentos de Cristología. I, El camino (2005),
  • Fundamentos de Cristología. II, Meta y misterio (2006),
  • El quehacer de la teología (2008),
  • La teología en España (1959-2009): memoria y prospectiva (2010),
  • El rostro de Cristo (2011, reed. 2013).

Premios[editar]

Es Premio Espasa de Ensayo 1984 por su obra El poder y la conciencia. En junio de 2011 recibió el Premio Ratzinger,[17] en su primera edición, junto a los también teólogos Manlio Simonetti y Maximilian Heim.[18] Su colección de ensayos El rostro de Cristo (Fundación Edades del Hombre, 2011) ganó el Premio de la Crítica de Castilla y León en 2012 (en esta edición se premió ex-equo al poeta Antonio Colinas por el primer volumen de sus obras completas).


Predecesor:
Javier Villán
Escudo heráldico de Castilla y León.svg
Premio de la Crítica de Castilla y León (ex aequo con Antonio Colinas)

2012
Sucesor:
José María Merino

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • González de Cardedal, Olegario (2008a). Cristología I. Madrid: BAC.