Xeroftalmia
La xeroftalmia es una enfermedad de los ojos caracterizada por sequedad persistente de la conjuntiva y opacidad de la córnea.
El término xeroftalmia procede del griego xerós (seco) + ophthalmós (ojo) + ia. En caracteres griegos: ξηρός + οφθαλμός.[1]
- ↑ Divry's New English-Greek and Greek-English Dictionary. D. C. Divry, Inc. New York. 1983.
Se debe a disminución de la función de las glándulas lagrimales, que causa menor producción de lágrimas.
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[editar] Causas
Múltiples causas pueden generar la xeroftalmia. Es más frecuente en adultos mayores. A continuación se enuncian algunas enfermedades que la provocan.
- Deficiencia de vitamina A.
- Síndrome de Sjögren.
- Artritis reumatoide y otras enfermedades reumatológicas.
- Quemaduras químicas o térmicas.
- Fármacos como atenolol, clorfeniramina, hidroclorotiazida, isotretinoína, ketorolaco, ketotifeno, levocabastina, levofloxacina, oxibutinina, tolterodina.
[editar] Síntomas
Con el transcurso de la enfermedad ocurre un engrosamiento de la córnea y disminución de la agudeza visual. Otros síntomas de la xeroftalmia son escozor o quemazón de ojos, sensación de cuerpo extraño, picor o prurito, legañas y enrojecimiento conjuntival.
[editar] Diagnóstico
Para diagnosticar la ausencia de lacrimación se realiza una prueba de Schirmer, que consiste en colgar una tira de papel secante del párpado inferior y observar cuánta longitud del papel se empapar de lágrimas.
[editar] Tratamiento
El tratamiento debe ser el de la enfermedad de base que lo causa. Los corticoides pueden ser eficaces en fases iniciales de la enfermedad. Cuando se demuestre deficiencia de vitamina A se administra en suplementos. La pilocarpina es un fármaco que aumenta la producción lacrimal. Algunos preparados (lágrimas artificiales) que se utilizan para mejorar la sequedad consisten en soluciones de hipromelosa y geles de carbómero, que se aplican sobre la conjuntiva.