Oda a la Patria

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La Oda a la Patria es un poema en lengua catalana dividido en seis octavas de versos alejandrinos de arte mayor, escrito en 1832 por Bonaventura Carles Aribau en Madrid para felicitar el aniversario del banquero Gaspar Remisa.

El poema tenía realmente como título “La Patria (Trovas)”, pero ha sido popularmente conocido como Oda a la Patria.

El poema es un canto de añoranza a Cataluña y de exaltación hacia la lengua catalana. Su publicación se produjo en 1833 en el diario El Vapor. El poema es considerado el punto de inicio del movimiento cultural de la Renaixença en Cataluña. Fue de nuevo reproducida en 1836 en “Memorias para un Diccionario crítico de los escritores catalanes” de Félix Forres.[1]

Motivación de la obra[editar]

En la carta que Aribau adjuntó al manuscrito del poema y que envió a su amigo Francesc Renart i Arús, le explica el motivo de haber escrito la Oda y le encarga corregirla y remitirla al impresor Antoni Bergnes de las Casas.[2]

En la carta, el mismo Aribau explica como escribió la Oda para felicitar a su patrón Gaspar Remisa en el día de su santo. La ofrenda de Aribau a Gaspar Remisa apareció posteriormente en el diario El Vapor en la edición del 24 de agosto de 1833.

La Oda a la Patria presenta dos finalidades: una general, de evocación a la patria, y otra específica, de elogio a Gaspar Remisa. Mediante la primera intención, Aribau desea agradar a su patrón, al que alaba en la última octava del poema.

Primera octava[editar]

Aribau lamenta que haya una cosa que se pierde para siempre, la lengua catalana. Es una endecha, una despedida resignada de una patria entendida como idioma, tal como señala Manuel de Montoliu y Victor Revolta.

La evocación de la patria se realiza como si fuese un paisaje. Esta opción tomo fuerza en el Romanticismo.[3]

Segunda octava[editar]

La retórica del poema está al servicio de la añoranza, de la elegía. Se asocia el paisaje con la familia y el añoramiento de los elementos físicos, y se evoca a los personales.

Tercera octava[editar]

Es también un canto de añoranza, ya que parece una última maniobra para recordar la gloria a la lengua, la gloria pasada. Esta estrofa se puede relacionar con las “Apologías de la llengua” de Josep Pau Ballot i Torres, y también con la frase de Manuel Milà i Fontanals en su primer discurso de los Juegos Florales: Fem-li un refugi a la llengua, almenys fem-li un recer per recordar-la.

Cuarta octava[editar]

Lo que antes era un tono de renuncia, ahora es una invitación, un grito, una proclama. Aribau deja claro que la lengua ha desaparecido del mundo literario. Menciona sabios, autoridades, costumbres y leyes. Quiere tener un efecto sobre las personas que no tienen conciencia sobre el idioma con el propósito de que la obra engrandezca al amo, ya que la lengua de la patria es la lengua del patrón. Aquí se vence al castellanismo.

Quinta octava[editar]

Vuelve la evocación sobre lo que podría haber sido y no es la lengua catalana. Aribau le otorga la condición de propia y transcedental, ya que es la lengua que utiliza cuando se encuentra solo y habla con su espíritu.

Sexta octava[editar]

Aribau evoca su infancia en Cataluña y exalta su lugar de origen, alabando la figura del patrón, a quien equipara simbólicamente con la patria.

Referencias[editar]

  1. Joan Manuel Prado y otro, Història de la Literatura Catalana, Fascículos de l'AVUI, Edicions 62, 1989, vol I, ISBN 84-8332-596-9
  2. Carta de Aribau a Frabcesc Renart Consultado el 6-9-10
  3. Manzoni, I promesi esposi, capítol VII

Enlaces externos[editar]