Ocupación japonesa de Corea

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Por ocupación japonesa de Corea se entiende el período en que Corea se encontró bajo el dominio del Japón durante casi toda la primera mitad del siglo XX. La intrusión de Japón en los asuntos internos de Corea comenzó con el Tratado de Kanghwa de 1876 firmado con la dinastía Joseon de Corea, aumentó con el asesinato en 1895 de la reina Myeongseong y el Tratado de Portsmouth de 1905 que puo fin a la Guerra Ruso-Japonesa, y fue completado con el Pacto Taft-Katsura o Tratado de Anexión de Corea en 1910, firmado por William Howard Taft, secretario de Guerra de los Estados Unidos, y el primer ministro japonés Tarō Katsura. Este periodo de ocupación japonesa terminó con la rendición de Japón ante las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra Mundial en 1945 y Corea fue dividida subsecuentemente en Corea del Norte y Corea del Sur.

En Corea, se denomina a este período Periodo Imperial Japonés (Ilje Sidae, 일제시대) o el Periodo de Ocupación Imperial Japonesa Forzada (Ilje Gangjeomgi, 일제강점기). Este período, que incluye acusaciones de crímenes de guerra japoneses, sigue generando tensión en las relaciones entre Japón y las dos Coreas, Corea del Norte y Corea del Sur.

[editar] Explotación económica

Japón organizó el territorio quedando bajo el control de una capitanía general, con sed en Seúl, que estaba principalmente interesada en la explotación económica del país; y daba tierras gratis o a precios muy bajos a los agricultores y pescadores japoneses. Grandes cantidades de arroz fueron enviadas a Japón, mientras que los coreanos sufrían seria escasez de comida. El estándar de vida del pueblo coreano se deterioró drásticamente; miles de agricultores coreanos se vieron obligados a trasladarse a Manchuria (también bajo ocupación japonesa) o al propio Japón en busca de mejores condiciones de vida. Sin embargo, allí la vida tampoco era fácil.

[editar] Revueltas populares

Las leyes coloniales japonesas estimularon el aumento del sentimiento nacional de los coreanos. El 1 de marzo de 1919, treinta y tres patriotas coreanos se reunieron en el Parque Pagoda de Seúl para proclamar la Declaración de Independencia. Esto reavivó el movimiento por todo el país pidiendo el fin del colonialismo japonés, pero este movimiento fue reprimido brutalmente por las fuerzas japonesas con la pérdida de miles de vidas coreanas.

Este evento, más tarde conocido como Movimiento de Independencia de Samil (primero de marzo), fue un hito en la lucha coreana por la libertad. Aunque no pudo derrotar a Japón, fortaleció el sentimiento de identidad nacional y patriotismo del pueblo coreano, y llevó al establecimiento de un Gobierno Provisional en Shanghai, China, y a la organización de la lucha armada en Manchuria contra los ocupantes japoneses.

[editar] Represión cultural

Japón impuso una política de asimilación de los coreanos a la cultura japonesa en las escuelas coreanas, y a la fuerza les hizo adoptar nombres al estilo japonés. Sin embargo, los coreanos lograron mantener su identidad cultural. Durante este período, muchos tesoros nacionales y valiosas piezas fueron llevados a Japón, sin haber sido objeto de devolución hasta la fecha.

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