Obsolescencia urbana

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Obsolescencia urbana o decadencia urbana es la homogenización, deterioro, desuso o falta de calidad de los espacios, calles, infraestructuras y edificios que conforman las ciudades. Este término se utiliza al referirse especialmente a los barrios construidos más allá de los centros históricos, es decir en los crecimientos urbanos periféricos que empiezan sobre todo a generarse a partir de los años 50 con los crecimientos demográficos que se están realizando a nivel mundial, originado por la concentración de población en las ciudades y del cambio cultural del mundo rural al urbano. Con ciertos rasgos del urbanismo moderno: altura, grandes distancias entre edificios, zonificación de usos, desplazamiento motorizado, carencia de identidad de los espacios, etc. y el hecho de que la mayor parte de las zonas libres no hayan tenido tratamiento alguno, han influido en la dificultad de integración metropolitana de estos barrios. Esta dificultad se ve incrementada al tratarse en muchos casos de un entorno social vulnerable. El resultado final son lugares rápidamente degradados y barrios obsoletos.

Antecedentes[editar]

Durante buena parte del siglo XX, el Movimiento Moderno vivió la ensoñación del crecimiento continuo: la Carta de Atenas daba por supuesto que las ciudades nunca dejarían de expandirse. Con esta ilusión acabó la Crisis del Petróleo, que vino a demostrar que la promesa del crecimiento continuo no era más que una quimera. Destrucción del tejido industrial, cierre de complejos fabriles, pérdida de población… a finales de los 70 estos fenómenos certificaban algo que la positivista modernidad del siglo pasado nunca imaginó: que el crecimiento había tocado techo. A esta primera oleada de obsolescencia urbana (la de las zonas industriales) se ha sumado, en los últimos años, una nueva que amenaza con convertirse en uno de los principales problemas que habrán de abordar las ciudades la próxima década: la obsolescencia de las barriadas residenciales, un fenómeno muy unido a los polígonos de viviendas sociales o viviendas públicas, que los distintos gobiernos estaban realizando en esa época para dar solución al problema habitacional que se generaba en las ciudades por el incremento de población que demandaba la industrilización y el crecimiento económico de las ciudades.

“En 1984 Secchi escribió en Casabela un artículo titulado “Le condizioni sono cambiate” (Las condiciones han cambiado), donde hacía referencia a una serie de nuevos fenómenos en las ciudades europeas -fin del crecimiento urbano, descenso de la población, desmantelamiento industrial, terciarización-, fenómenos bajo los cuales yacía la radical mutación que estaban sufriendo la sociedad y la economía en su tránsito hacia el tardocapitalismo. Para Secchi había un fenómeno que era crucial en esta nueva situación: Las intenciones proyectuales de la urbanística y la arquitectura moderna están basadas en el crecimiento pero la ciudad y no está en expansión y hay que reutilizar la ciudad existente habría que “abandonar las grandes realizaciones sobre el mapa, los grandes signos arquitectónicos e infraestructuras sobre el territorio, actuar sobre las áreas intermedias, sobre los intersticios, sobre las comisuras entre las partes duras...”[1]

Buenas prácticas[editar]

La mejora de la vivienda existente, la recuperación de su función social y la mejora de las condiciones sociales y del hábitat de los barrios en su conjunto, como estrategia para la revitalización urbana sostenible, incidiendo en una política continuada por recuperar y mejorar la vivienda existente en sus distintos grados de intervención parcial o integral, ya sea en elementos comunes, interior de las viviendas, constructivos, estructurales, cubiertas, carpinterías, instalaciones, accesibilidad etc, se considera como una buena práctica urbana tal y como lo define ONU-Habitat.

Por otra parte en muchas ciudades se inicia la recuperación de ámbitos urbanos degradados, mediante la rehabilitación de barrios o la rehabilitación de centros históricos que precisan de una mayor intervención social y urbana. Recuperar, mantener, rehabilitar, tiene además ventajas ambientales ó de sostenibilidad urbana en la recuperación de materiales constructivos, evitar la ocupación de más suelo y territorio, conservar por tanto los valores naturales de espacios libres de edificación, mejorar las condiciones climáticas de los edificios, mejora de la eficiencia energética y en la utilización sostenibles de recursos energéticos. Esto es un factor cada vez más relevante en una sociedad preocupada por el cambio de clima, los valores ambientales y por tanto en las estrategias urbanas basadas en la sostenibilidad. Por otro lado, ante el problema del cambio climático es necesaria que la intervención física arquitectónica y urbana para la mejora del hábitat se realicen con criterios de sostenibilidad urbana y de eficiencia energética y climática, sobre todo en los barrios que presentan una alta degradación social.

Rehabilitación integral urbana[editar]

La Rehabilitación Integral Urbana, se lleva realizando desde hace dos décadas, como son los programas de rehabilitación de centros históricos o la rehabilitación de barrios, que son modelos de intervención integral urbano basado en la interacción entre la rehabilitación de viviendas, la gestión urbanística, la coordinación de las administraciones, la participación vecinal, las actuaciones sociales, la planificación urbana, la mejora de la accesibilidad etc. En la Carta de Leipzig.[2] realizada en la reunión informal de los Ministros sobre el Desarrollo Urbano de la EU en el 2007 sobre Ciudades Europeas Sostenibles, también se habla de este concepto de Rehabilitación Integral Urbana asimilado a la expresión alemana “Baulkultur” o la inglesa “Building culture” es decir como la suma de todos los aspectos culturales, económicos, tecnológicos, sociales y ecológicos que influyen en la calidad y en le proceso de planificación y construcción si queremos una Ciudad viva. Como dice la Carta de Aalborg[3] la ciudad es la mayor entidad capaz de abordar inicialmente los numerosos desequilibrios arquitectónicos, sociales, económicos, políticos, ambientales y de recursos naturales que afectan al mundo moderno y la unidad más pequeña en la que los problemas pueden ser debidamente resueltos de manera integrada, holística y sostenible.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]

Bibliografía[editar]

Higueras, Ester (2009) El reto de la ciudad habitable y sostenible

Carlos García Vázquez, (2004) Ciudad hojaldre, subtitulado Visiones urbanas del siglo XXI.

Red de Redes de Desarrollo Local Sostenible. Libro Verde del Medio Ambiente Urbano. Ministerio de Medio Ambiente. Marzo de 2007. (La gobernanza local).