Obertura Coriolano

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Obertura Coriolano
Interpretada por la Orquesta Sinfónica de Fulda, dirigida por Simon Schindler.

La Obertura Coriolano, Op. 62 (Coriolan-Ouvertüre en alemán) es una obra creada en 1807, por Ludwig van Beethoven. Al contrario de lo que muchos creen, Beethoven no se basó en la obra homónima de Shakespeare, sino que fue escrita para servir de introducción musical a una tragedia del jurista y poeta alemán Heinrich Joseph von Collin, secretario áulico del emperador de Austria.

Historia[editar]

La obra de Collin había sido estrenada en 1802, y había sido representada con frecuencia durante los tres años siguientes. El público la conocía bien. Se la revivió para una sola representación en abril de 1807, específicamente con el fin de reunir la música de Beethoven y la pieza teatral de Collin. El estreno fue dirigido por el propio compositor, en el palacio del príncipe Lobkowitz, Viena.

Es una obra hoy totalmente olvidada, basada en la Vida de los hombres ilustres, griegos y romanos (vidas paralelas) de Plutarco y trata sobre “la libertad del héroe”, alienado por un entorno. El tema no pudo menos que seducir al autor de la Heroica y de Fidelio, que compuso esta obertura en 1807.

A la obertura de la ópera Coriolano le sobra la etiqueta que muchos le han puesto de “programática”. Es verdad que la funcionalidad original de una obertura es resumir lo que pasará en los siguientes actos e introducir los temas principales, para que al oyente los recuerde una vez empezada la acción. Y en cierto modo algunas de estas líneas se cumplen en esta obertura. Pero la estructura y temas de esta obertura siguen de una forma muy general a la obra. El tema en Do menor, representa de forma oscura la parte en que Coriolano decide invadir Roma, y la suavidad del tema en mi bemol mayor representa el ruego para que se abstenga. Coriolano queda maravillado ante la majestuosidad de Roma y cede a los deseos de su madre y su hermana, pero una vez que está comandando un ejército no puede echarse atrás y prefiere suicidarse antes que destruir Roma.

Breve análisis armónico[editar]

El primer tema caracteriza el alma orgullosa y ruda de Coriolano. Se trata de un tema de do menor, y hay que decir que en las obras del compositor alemán, frecuentemente el Do menor se considera especial. Las obras de Beethoven en esta tonalidad son percibidas como poderosas y emocionalmente tempestuosas. Es interesante comparar esta visión la de Stravinski, pues él también pensó que faltaban grandes obras por componerse en la tonalidad de Do, y de ahí su “Sinfonía en Do” (1940).

Tema tumultuoso al que se opone, como segundo motivo, la ternura femenina de la conmiseración y de la sabiduría. La suavidad de este tema en mi bemol mayor, puede representar el ruego para que se abstenga de la conquista. En otras interpretaciones, simboliza el lado más humano del general, queriendo reconciliar a los romanos con sus enemigos.

El desarrollo expresa este dualismo y concluye con un “renunciamiento” sobre tres débiles sonidos pizzicato de la cuerda: el héroe vencido por su destido… Hay que señalar que Beethoven proyectó escribir un Macbeth, cosa que al final no hizo, también en colaboración con Heinrich von Collin.

De todas formas, la estructura (forma sonata) y los temas de esta obertura, siguen de una forma muy general a la obra. Se debe a que Beethoven hizo algo diferente con esta obertura. No escribió un simple “resumen” del libreto. En su lugar, actuó como crítico musical dando su opinión sobre los distintos personajes y argumentos de la obra. Qué le inspiraba a él la decisión de Coriolano de invadir Roma, los sentimientos contrapuestos de orgullo herido hacia la ciudad que lo había expulsado, y a la vez amor por las personas queridas que allí vivían...

Por último, obsérvese cómo Beethoven utiliza los silencios para crear tensión, cambiar de ambiente o simplemente para esperar a que el público se olvide de la tonalidad anterior y modular a otra.

Grabaciones[editar]

Dos de las grabaciones más aceptadas de esta obertura, son la de Wilhelm Furtwängler dirigiendo a la Orquesta Filarmónica de Berlín (1943) y la de Fritz Reiner dirigiendo la Orquesta Sinfónica de Chicago, en 1959. Ninguna de estas grabaciones, sigue las indicaciones de tiempo hechas por Beethoven.

Otras grabaciones importantes, son las de Herbert von Karajan con la Filarmónica de Berlín, Karl Böhm con la Filarmónica de Vienna, Carlos Kleiber con la Orquesta estatal de Baviera y Bruno Walter con la Sinfónica de Columbia.

Ésta obra fue dedicada a Collin por el mismo Beethoven.

Enlaces externos[editar]