Nuestra Señora de Guadalupe (México)

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Virgen de Guadalupe
Virgen de Guadalupe

La Virgen de Guadalupe es una imagen religiosa en México. Para los católicos mexicanos, no es sólo la patrona de México, sino de toda América.

Se la venera como una pintura en un ayate (tipo de toga abierta por los lados).

El origen de su leyenda se remonta al Nican Mopohua, un texto de 1649 que cuenta sobre las apariciones —más de un siglo atrás, en 1531— de la Virgen María al indígena mexicano Juan Diego Cuauhtlatoatzin (canonizado en 2002). Las apariciones fueron aceptadas como milagrosas por la Iglesia católica, y posteriormente se dio aceptación al culto de la Virgen de Guadalupe, otorgándole varios títulos y distinciones[cita requerida]:

Tabla de contenidos

[editar] Basílica

La basílica Nuestra Señora de Guadalupe es el segundo santuario católico más visitado del mundo (después de la Basílica de San Pedro en el Vaticano), con más de 14 millones de visitantes todo el año en innumerables peregrinaciones desde todas las partes del país, aunque en 2006 superó a la Basílica de San Pedro en numero de visitantes, convirtiéndose durante un año en el santuario católico más visitado del mundo.[1]

[editar] Origen de la imagen

La imagen de la tela (claramente no naturalista: no es una fotografía de una persona real, sino una representación artística humana) se basa en una estatuilla de una Virgen de Guadalupe venerada desde el siglo XIII en Cáceres (España).

Fue llevada a México por el conquistador Hernán Cortés (que era devoto de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura).

La estatuilla original española es de piel oscura (y no blanca, como se solían hacer los iconos religiosos europeos). Con respecto a este detalle, hay una canción española tradicional (sin influencia mexicana) que dice: «A mí me gustan las morenas, desde que sé que morena es la Virgen de Guadalupe».

[editar] Origen del nombre

El nombre Guadalupe proviene probablemente de una mezcla de árabe (wadi: ‘río’) y latín (lupus: ‘lobo’).

[editar] Otra etimología del nombre

Según los guadalupanos mexicanos, el nombre de la Virgen mexicana de Guadalupe podría ser una deformación de un nombre original desconocido —pronunciado en idioma náhuatl— con el que el indio Juan Diego mencionó a la Virgen que se le habría aparecido. El obispo fray Juan de Zumárraga puede haberlo entendido mal y puede haber creído que se estaba refieriendo a la conocida advocación de la Virgen de Guadalupe española.

El nombre en náhuatl tiene varias versiones, tales como tequantlanopeuh (‘la que tuvo origen en la cumbre de las peñas’), cuahtlapcupeuh o tlecuauhtlacupeuh (‘la que viene volando de la luz como el águila de fuego’).

[editar] Nican Mopohua

El Nican Mopohua (‘aquí se narra’, en idioma náhuatl) es el título de la narración en la que se cuentan las apariciones de la Virgen de Guadalupe. El elegante y complejo texto no está escrito en un náhuatl original sino en el lenguaje reformado en los conventos jesuitas.

Fue impreso en 1649 por el bachiller criollo Luis Lasso de la Vega (1605-1660), capellán del santuario de Guadalupe. Él se lo atribuye al doctor don Antonio Valeriano de Azcapotzalco (c. 1520 – c. 1605), que habría sido un indígena noble del siglo anterior (pariente de Moctezuma Xocoyotzin, noveno rey azteca) que habría estudiado en el Colegio de Santa Cruz de Santiago Tlatelolco y por lo tanto habría sido uno de los alumnos nahuas de fray Bernardino de Sahagún (1499-1590). Según Lasso de la Vega, el indio Antonio Valeriano había oído la historia directamente de labios del indio Juan Diego (quien —según el mismo Lasso— habría fallecido en 1548).

El historiador Edmundo O’Gorman (1906-1995) opinaba que Antonio Valeriano había escrito el Nican mopohua en 1556, basándose en la fecha del Primer Concilio Provincial Mexicano, que se celebró en la ciudad de México desde junio hasta noviembre de 1555. En ese sínodo, el arzobispo Montúfar ordenó que se examinaran las historias de los santuarios y de los iconos venerados en México, y que todos los que no tuvieran suficiente fundamento se destruyeran. Montúfar le habría ordenado al indio Valeriano que escribiera una historia milagrosa que legitimara el culto a la Virgen de Guadalupe (que era la devoción del arzobispado de México).

El título del libro se deriva de las dos primeras palabras del texto, impresas en gruesos caracteres en su primera publicación. Forma parte de un texto más extenso, el Huei tlamahuizoltica (‘muy maravillosamente’, que son las dos palabras iniciales del texto). Este Huei tlamahuizoltica incluye —además del Nican mopohua— textos introductorios, oraciones y el Nican motecpana (‘Aquí se pone en orden’) que es la lista de algunos milagros atribuidos a la Virgen en los años que siguieron a su primera aparición.

El sacerdote católico Luis Becerra Tanco (s. XVII) cuenta que en una fiesta del 12 de diciembre de 1666 —sólo diecisiete años después de la publicación del texto náhuatl— oyó a unos indios que durante la danza cantaban en náhuatl cómo la Virgen María se le había aparecido al indio Juan Diego, cómo había curado al tío de éste y cómo se había aparecido en la tilma ante el obispo.[2]

La obra está escrita en fina prosa poética (tecpiltlahtolli: lengua noble) y ha habido diversas traducciones, siendo las más difundidas las de:

  • 1666: presbítero Luis Becerra Tanco
  • antes de 1688: Fernando de Alva Ixtlilxóchitl (historiador y gobernador de Texcoco, 1578-1650) traducción parafrástica al castellano, que aparece en La estrella del norte de México (1688) del presbítero Francisco de Florencia.
  • 1886, presbítero Agustín de la Rosa (traducción directa del náhuatl al latín)
  • 1926: licenciado Primo Feliciano Velázquez
  • 1978: presbítero Mario Rojas Sánchez (de la diócesis de Huejutla)
  • 1978: presbítero Ángel María Garibay Kintana (1892-1967)
  • 1989: Guillermo Ortiz de Montellano
  • 2002: Miguel León-Portilla (primera traducción laica).

[editar] Aparición ante san Juan Diego y Juan Bernardino

Según la historia narrada en el Nican Mopohua, la Virgen María se manifestó a Juan Diego, quien era originario de Cuautitlán (que pertenecía al señorío de Texcoco), y a su tío Juan Bernardino, ambos convertidos al cristianismo pocos años atrás a raíz de la conquista española.

El Nican Mopohua dice que la Virgen le reveló el nombre «Guadalupe» a Bernardino cuando éste se encontraba enfermo de gravedad, aunque los entendidos en el tema dicen que es imposible que la Virgen se haya nombrado a sí misma Guadalupe ante el anciano, ya que Juan Bernardino no entendía la lengua castellana traída por los españoles al Nuevo Mundo, por tanto el diálogo tuvo que haberse desarrollado en la lengua nativa, que era el náhuatl (lengua viva hablada por más de 2,5 millones de personas), en la que no existen las consonantes g y d.

Una explicación de este error podría ser que todo el relato es falso. Otra explicación es que probablemente la aparición dijo que era la Virgen Tequatlasupe, y que —debido a que para los españoles era muy difícil de pronunciar ese nombre— fue llamada «Virgen de Guadalupe» (relacionándola con la Virgen de Guadalupe de Extremadura). El obispo de México probablemente tuviera interés en que el nombre de la virgen fuera el de Guadalupe, para así contar con la simpatía de Hernán Cortés, que era devoto de la Virgen de Guadalupe —patrona de su región (Extremadura, España)— y que llevaba consigo una imagen de madera.

Por otro lado, tequatlasupe significa ‘la que aplasta la cabeza de la serpiente’. En esa época en México se adoraba a Quetzalcóatl, el dios serpiente, y la Virgen llegaba para sustituir su culto.

Cabe mencionar que el culto a la Virgen de Guadalupe es un sincretismo con la Diosa mexica Tonantzin (que significa ‘nuestra madrecita’), la diosa de la muerte; la cual era venerada en el cerro del Tepeyac por los mexicas.

[editar] Milagro ante fray Juan de Zumárraga

La narración dice que uno de los testigos de las apariciones de la Virgen de Guadalupe fue fray Juan de Zumárraga, primer obispo de la Ciudad de México.

Se dice que la Virgen María, en su advocación de Virgen de Guadalupe, se apareció en varias ocasiones ante el converso mexica Juan Diego Cuauhtlatoatzin el sábado 9 de diciembre de 1531 en el cerro del Tepeyac y le pidió que fuera en busca del obispo y le dijera que ella solicitaba la erección de un templo en ese lugar. Cuenta la historia que el indio fue en busca de fray Juan de Zumárraga para contarle de la solicitud de la virgen, pero fray Juan no creyó en las apariciones. Pues era común este tipo de historias. Asi que Fray Zumárraga le pidió una prueba de las apariciones de la Virgen.

En respuesta a la petición del obispo, ésta pidió al indio que cortara unas rosas de Castilla como pudiera de la cumbre del cerro y se las llevara al obispo. Vale destacar el hecho que en ese tiempo era invierno y que la zona del cerro es una zona árida, donde no es apto el crecimiento de ciertas flores como las rosas. El indígena lo hizo así y guardó las rosas dentro de su tilma o ayate (tipo de toga abierta por los lados). Luego baja Juan Diego del cierro, y la Virgen acomoda las rosas, y le dice que pida una audencia al obispo para mostrarle la prueba. Al llegar adonde estaba el obispo, luego de un rato, este estira su ayate para tender las rosas sobre la mesa, y ve como todos se inclinan rapidamente. La prueba para el fray no era solamente las rosas, sino el milagro de la "pintura" de la Virgen de Guadalupe sobre el ayate/poncho. La imagen que hoy en día conocemos es la misma que la de ese día del año 1531.

[editar] Incoherencia

Después de la fecha de las apariciones, fray Juan de Zumárraga vivió muchos años, escribió muchas cartas, notas y hasta un catecismo llamado Regla cristiana. Pero en ninguno de estos textos menciona haber sido testigo de aparición o milagro alguno. Por el contrario, dentro del catecismo que escribió muchos años después de las apariciones se pregunta lo siguiente: «¿Por qué ya no ocurren milagros?». Y responde él mismo: «Porque piensa el Redentor del mundo que ya no son menester».,

[editar] La Virgen de Guadalupe en la historia de México

La Virgen María de Guadalupe ha tenido un lugar importante en la historia de México, desde un poco después de la Conquista de México, hasta nuestros días. La virgen de Guadalupe ha servido como inspiración, aliento, influencia y presencia en hombres y mujeres, y en las obras claves de la historia de México.

[editar] Independencia

Los Guadalupes, una sociedad secreta impulsada por los ideales liberales insurgentes, el nombre lo toman en honor de la Virgen de Guadalupe como simbolo de unidad nacional, los guadalupes fueron los principales precursores de la Independencia de México. El movimiento de independencia de México tuvo como primer estandarte la Virgen de Guadalupe. En su camino de Dolores a San Miguel el Grande Miguel Hidalgo y Costilla se detuvo a orar en la iglesia de Atotonilco (Guanajuato) mientras sus seiscientos hombres esperaban en el atrio. Al salir enarboló la única imagen capaz de unir al pueblo para la empresa de la Independencia Nacional. La inscripción que se puso en las banderas de la revolución fue «Viva la religión. Viva nuestra madre santísima de Guadalupe. Viva Fernando VII. Viva la América y muera el mal gobierno».

El 11 de marzo de 1813, desde Ometepec (Guerrero), expide José María Morelos un decreto exaltando a la Guadalupana, «para que sea honrada y todo varón declare ser devoto de la Santa Imagen, soldado y defensor de la Patria» y dos años después pediría como última concesión ir a orar a la virgen antes de ser ejecutado en Ecatepec en 1815.[3]

[editar] Primer Imperio de México

Agustín I de México, Crea la Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe, en el otoño de 1821; A la muerte del Emperador cayó en desuso.

[editar] México independiente

  • Manuel Félix Fernández acampaba a un lado del arroyo en la Sierra Mixteca. Uno de sus hombres se atrevió a bajar hasta el agua y fue abatido por los arcabuces enemigos. El bravo general arrojó su sable a la otra orilla y gritó: «Va mi espada en prenda, voy por ella». Toda la tropa lo siguió hasta la victoria y él, agradecido, cambió su nombre por Guadalupe Victoria en agradecimiento a la Virgen por la victoria concedida. Posteriormente sería el primer presidente de México.
  • Otro presidente, el general Vicente Guerrero, peregrinó a Guadalupe para depositar personalmente a los pies de la Virgen las banderas y trofeos ganados a Barradas.
  • Antonio López de Santa Anna, Reactiva 30 años después de su fundación la Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe y consiguió el reconocimiento de la iglesia católica en 1854 por disposición del Papa Pío IX. Ese mismo año volvió a caer en desuso con el triunfo de la Revolución de Ayutla.
  • Ignacio Manuel Altamirano, en su libro: Pasajes y leyendas y costumbres de México, cuenta del presidente, general Juan Álvarez, antiguo insurgente, que «...hizo su peregrinación oficial a la Villa de Guadalupe», y repite la misma frase hablando del general Ignacio Comonfort, también presidente de México.
  • El licenciado Benito Juárez, presidente de la República, expide inteligentemente un decreto el 11 de agosto de 1859 por el que se declara día festivo el 12 de diciembre, y Sebastián Lerdo de Tejada, Ministro de Justicia, Relaciones y Gobernación, comenta este hecho llamando «intocable» a la fecha guadalupana. Ambos sucesos se realizaron con fines sociopolíticos, más que religiosos.
  • Valentín Gómez Farías encabeza una moción para «entronizar en el Congreso Nacional a Nuestra Santísima Madre de Guadalupe»

[editar] Segundo Imperio de México

Maximiliano I, Crea la La Orden de Guadalupe una de las Órdenes imperiales de México (originalmente Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe), Conocida Oficialmente en el Imperio como Orden Imperial de Nuestra Señora de Guadalupe

[editar] Siglo XX

  • El licenciado Manuel Garibi Tortoler cuenta que cuando se dio la orden de expulsar de México al general Plutarco Elías Calles (presidente de la República y fundador del Banco de México), los comisionados para ejecutar la orden lo sorprendieron durmiendo; en la mesa de noche, junto a su lecho, encontraron una imagen de la Virgen de Guadalupe y una lámpara encendida ante ella.
  • El entonces presidente de México Adolfo López Mateos (1958-1964) fue cuestionado en una gira por Venezuela por una periodista quien le preguntó si la imagen de la Virgen de Guadalupe iba a formar parte del intercambio cultural México-Venezuela y la respuesta del presidente mexicano fue: «La imagen de la Virgen de Guadalupe no está sujeta a intercambio alguno, la imagen pertenece al pueblo creyente de México»; en rueda de prensa en Río de Janeiro, afirmó: «La imagen de la Virgen de Guadalupe no es considerada una obra pictórica porque las manos que la pintaron no son de este mundo..., es sin duda la más valiosa reliquia del género religioso que existe en México».
  • En el año 2000, el entonces Presidente electo Vicente Fox Quesada al conocer el resultado levantó un estandarte de la Virgen de Guadalupe, así mismo visitó la Basílica de Guadalupe en los dias posteriores, hecho que molestó a no creyentes católicos y a grupos masónicos.

[editar] Canonización de Juan Diego

En 1995, Guillermo Schulenburg (abad de la Basílica de Guadalupe) declaró a la revista mexicana Ixtus lo siguiente[cita requerida]:

Ixtus: ¿Existió Juan Diego?
Schulenburg: No. Es un símbolo, no una realidad.
Ixtus: ¿Entonces cómo encaja la beatificación que de él hizo el papa?
Schulenburg: Esa beatificación es un reconocimiento de culto, no es un reconocimiento de la existencia física y real del personaje; por lo mismo, no es propiamente una beatificación.

Semanas después de esta serie de declaraciones, Schulenburg tuvo que renunciar a su cargo de abad de la basílica de Guadalupe (habiendo ejercido el cargo por más de treinta años).

En 1998, la Congregación vaticana para las Causas de los Santos decidió crear una comisión histórica para investigar la existencia histórica de Juan Diego. Esta comisión encontró en la tradición oral indígena, decisiva en cualquier estudio de los pueblos mexicanos, y en algunos documentos como el llamado códice "Escalada", fundamentos suficientes para afirmar la historicidad del indio.

En el año 2002 el papa Juan Pablo II canonizó a Juan Diego.


[editar] La fiesta de Guadalupe

La fiesta de la Virgen se celebra el 12 de diciembre. La noche del día anterior, las iglesias en todo lo ancho y largo del país se colman de fieles para celebrar una fiesta a la que llaman «las mañanitas a la Guadalupana» o serenata a la Virgen. [cita requerida] El santuario de Guadalupe, ubicado en el cerro del Tepeyac en la ciudad de México, es visitado ese día por más de 5 millones de personas.

Se tiene por costumbre que tales peregrinaciones no sólo incluyan fieles y organizadores, sino danzantes llamados matachines, quienes liderean las procesiones hasta llegar a la basílica.

La Virgen de Guadalupe suele ser llamada la «reina de México», y muchos están de acuerdo[4] en que es una reina que jamás invadió país alguno, nunca encarceló, robó, despilfarró y en general jamás perjudicó a nadie; por el contrario, siempre ha ido al frente de todos los movimientos sociales del país.

Los católicos guadalupanos usan el refrán "en México hasta los ateos son guadalupanos"[4]

El gran templo en que se venera esta imagen ha sido declarado basílica y santuario nacional por la Santa Sede, siendo este recinto uno de los primeros santuarios marianos de América.

[editar] Lugares de veneración

[editar] Citas en Wikiquote

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  1. El Universal La Basílica de Guadalupe es el santuario católico más visitado del mundo, 8 de julio de 2007.
  2. Siller Acuña, Clodomiro L.: La evangelización guadalupana (pág. 3), México D. F.: Cuadernos Estudios Indígenas n.º 1, 1984.
  3. Lucas Alamán (1849), Historia de México, desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente, Imprenta de J. M. Lara. ISBN.
  4. a b En México hasta los ateos son guadalupanos

[editar] Bibliografía

  • Galera Lamadrid, Jesús: Nican Mopohua, breve análisis literario e histórico. México: Porrúa, 2001.
  • Escalada, Xavier: Enciclopedia Guadalupana (5 tomos). México: Enciclopedia Guadalupana AC.
  • León Portilla, Miguel: Tonantzín Guadalupe, Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el “Nican mopohua”. México: Fondo de Cultura Económica, 2000.
  • Siller Acuña, Clodomiro L.: La evangelización guadalupana. México D. F.: Cuadernos Estudios Indígenas n.º 1, 1984.
  • Velázquez, Primo Feliciano: La aparición de Santa María de Guadalupe. México: Jus, 1931.

[editar] Enlaces externos

[editar] Vínculos de carácter general

[editar] Vínculos de carácter religioso

[editar] Vínculos de carácter crítico

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