Novela rosa

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La novela rosa, aunque también es conocida coloquialmente como novela romántica, resulta útil el término "Rosa" para distinguirla de la novela romántica perteneciente al período histórico-cultural del Romanticismo. Se trata de un género literario narrativo occidental, la RAE la define como una variedad de relato novelesco, cultivado en época moderna, con personajes y ambientes muy convencionales, en el cual se narran las vicisitudes de dos enamorados, cuyo amor triunfa frente a la adversidad. En inglés es conocido como romance novel, y en francés como roman sentimental o roman à l'eau de rose. Guillermo Cabrera Infante consideraba ambiguo el término novela rosa y proponía a cambio romance para definir este género en castellano.

El beso, pintado por Francesco Hayez.

Antecedentes[editar]

Se considera que proviene del Romance, género literario medieval. La novela rosa se ha originado y desarrollado sobre todo en lengua inglesa. No obstante el tema amoroso con ficción feliz es clásico dentro de la historia de la literatura.

De hecho, el origen de la novela como género literario se encuentra en narraciones de la época clásica (Grecia y Roma) que siguen un esquema parecido a las novelas rosas actuales: encuentro de una pareja de jóvenes (enamoramiento, fuga, boda), separación (en un viaje arriesgado a causa de naufragios y piratas), reencuentro de los enamorados (que han sido fieles a pesar de las dificultades) y final feliz. Ejemplo de novela pastoril que relata las aventuras de una pareja de enamorados hasta que logran el final feliz es Dafnis y Cloe, de Longo (s. IV).

En los inicios de la novela moderna se encuentran autores como los ingleses Richardson y Fielding, con obras cuya trama o personajes pueden relacionarse con el género de la novela rosa posterior. Así, Samuel Richardson (Gran Bretaña, 1689-1761) narra en su novela Pamela, o la virtud recompensada (Pamela: Or, Virtue Rewarded, 1740) la historia de una joven doncella, bella y virtuosa, que consigue reformar al héroe libertino y casarse con él, ascendiendo así en la escala social.

Parodiando el moralismo sentimental de Richardson, Henry Fielding (Gran Bretaña, 1707-1754) logra novelas de trama más amena y personajes considerablemente más atractivos, especialmente sus heroínas, con mayor humor y sensualidad. Tom Jones (1749), novela más bien picaresca, narra las aventuras y desventuras de un joven libertino, empeñado en recuperar su legítima herencia, logrando casarse al final con Sophia Western, bella heroína, con numerosas virtudes y sentido del humor, más sutil e inteligente que el atolondrado héroe, lo que recuerda a las posteriores heroínas de Jane Austen.

La generación posterior a estos autores desarrolló el género de las novelas góticas, cuyo máximo exponente son las obras de Ann Radcliffe (Gran Bretaña, 1764-1823), en el que se encuentran también las raíces del género romántico. Su obra más famosa, Los misterios de Udolfo (The Mysteries of Udolpho, 1794), fue satirizada por Jane Austen (Gran Bretaña, 1775-1817) en su novela La abadía de Northanger (Northanger Abbey, 1798), en la que contrastó el misterio de la novela gótica con la realidad de las debilidades humanas.

Orgullo y prejuicio (Pride and Prejudice, 1813), escrito por Jane Austen, Cumbres borrascosas (Wuthering Heights, 1847), de Emily Brontë (Gran Bretaña, 1818-1848), y Jane Eyre (1847), de Charlotte Brontë (Gran Bretaña, 1816-1855) son consideradas como novelas rosas clásicas.

Descripción[editar]

De a cuerdo con la definición de la Rae, las novelas han de atenerse a estas dos normas:

1.ª La historia debe centrarse en la relación y el amor romántico que surge entre dos seres humanos. La asociación de escritoras de novelas rosas de Estados Unidos de Norteámerica[1] consideran que, actualmente, no debe centrarse sólo en el amor romántico heterosexual, sino que, según definen, la trama principal se refiere a dos personas que se enamoran y se esfuerzan en que su relación funcione. El conflicto en el libro se centra en la historia de amor. El clímax en el libro resuelve la historia de amor. Pueden existir otras subtramas, pero la historia de amor debe seguir siendo el tema principal.

2.ª El final de la historia debe ser positivo, dejando al lector que crea que el amor entre los protagonistas y su relación perdurará por el resto de sus vidas. Según la asociación estadounidense antes mencionada, debe haber un "final emocionalmente satisfactorio y optimista". Las novelas rosas finalizan de tal manera que el lector se siente bien. Se basan en la idea de una justicia emocional innata, la noción maniquea de que la gente buena acaba siendo recompensada y la malvada es castigada. En una novela rosa, los amantes que se arriesgan a luchar por su amor y su relación acaban siendo recompensados con justicia emocional y amor incondicional.

Grado de sensualidad[editar]

Existen diversos grados de sensualidad en este género, desde las novelas enteramente blancas, sin elementos sexuales, para satisfacer el gusto de lectoras conservadoras o religiosos, hasta historias picantes e incluso eróticas, llamadas romance erótico, caracterizadas por tener un contenido sexual fuerte.

Tipos de novela rosa[editar]

Por longitud[editar]

Romance breve[editar]

Las novelas rosas denominadas en inglés category romances, son novelas cortas que encajan en una colección predeterminada por el editor. Es éste quien marca las pautas a los autores, especificando los requisitos que han de cumplir, pues cada colección en particular suele compartir similares escenarios, períodos históricos, niveles de sensualidad o tipo de conflicto. Suelen ser relatos cortos, normalmente, de no más de 250 páginas, novelas con tapa blanda y en octavo. Su precio de venta es bajo, en comparación con otros libros de ficción. Se comercializan durante un tiempo limitado: permanecen en la balda de la librería hasta que son vendidos o sustituidos por los títulos del mes siguiente. Actualmente, la principal editorial de este tipo de novelas es Harlequin Ibérica, que vende más de 160 millones de libros al año en toda Latinoamérica y cuenta con 50 millones de lectoras anuales.

Romance extenso[editar]

Las novelas únicas, son más originales ya que no tienen que atenerse a normas extrictas, y tienen mayor extensión, en torno a 350-400 páginas. Son includidas en una colección editorial, y aunque los editores pueden sacarlas al mercado durante períodos cortos de tiempo, es por razones de marketing. Como media los autores publican dos títulos al año[cita requerida].

Por ambientación[editar]

Romance histórico[editar]

Aunque la novela rosa histórica abarca todos los tiempos y lugares, desde la prehistoria a la Segunda Guerra Mundial, algunos escenarios son muy recurrentes como la Edad Media (con invasiones vikingas y luchas entre sajones y normandos), la del Regencia británica y/o Época victoriana (Inglaterra y Escocia del siglo XIX), la conquista del Oeste o la Guerra Civil Estadounidense. Aunque en muchas ocasiones buscan escenarios éxoticos en cualquier continente, las protagonistas son casi siempre occidentales, además en esta clase de novela, por propia definición, debe sujetarse a estereotipos de protagonistas como heroínas vírgenes e inexpertas sexualmente y héroes experimentados, en muchas ocasiones con tintes machistas, todo esto debido a la época y momento histórico en que se sitúan las tramas. Las novelas históricas fueron las primeras en tener una extensión de más de 400 páginas.

Las autoras más editadas en España, según el ISBN, dentro del género histórico son: Johanna Lindsey, Amanda Quick y Jude Deveraux.

Clásicas son las novelas históricas de Victoria Holt (seudónimo de Eleanor Burford para sus románces góticos): El Secreto de San Bruno, El Rey del castillo, La Noche de la séptima luna. Otras autoras de novela histórica son: Kathleen E. Woodiwiss (Cenizas al viento, El Lobo y la paloma, Shanna), Lisa Kleypas (Ángel de medianoche, Solo con amor, ¿Dónde está mi héroe?), Julie Garwood (La boda, Deseo rebelde), Judith McNaught (Suspiros de pasión, Un amor maravilloso, Para siempre), y Shirlee Busbee (Cada vez que te amo, La Gitana).

Romance contemporáneo[editar]

La novela contemporánea se centra en los problemas de la pareja, del sexo y del ligue. En este tipo de novela normalmente se aborda la libertad sexual e independencia económica femenina, ya que las heroínas vírgenes y los nobles libertinos resultan anacrónicos dentro de los escenarios actuales. Comenzaron siendo novelas muy cortas, pero ahora cada vez hay más novelas largas, que entremezclan sus argumentos con otros géneros.

Por lo que se refiere a la novela rosa contemporánea, cabe citar a Danielle Steel, (es la autora de novela rosa más publicada en España y, de hecho, en muchos otros países como Francia), Nora Roberts y Jayne Ann Krentz.

Otras autoras de novela rosa contemporánea son: Linda Howard (Un Beso en la oscuridad, Juego de sombras, Matar para contarlo), Sandra Brown (Testigo, La exclusiva, Odio en el Paraíso), Karen Robards (Superstición, Susurros a medianoche, Confiar en un extraño) y Susan Elizabeth Phillips (Toscana para dos, Este corazón mío, Ella es tan dulce, Cázame si puedes o Tenías que ser tú).

Muchas novelas rosas comtemporáneas tienen un alto grado de suspenso, por lo que son conocidas como de suspense románticos, por ejemplo Nora Roberts, o por no ajustarse demasiado al modelo tradicional se denominan de novela sentimental o literatura femenina. De hecho se han creado nuevos subgéneros como el Chick Lit, que se centran más que en una relación romántica, en las dificultades de las relaciones estables para las mujeres modernas, mientras lidian con problemas diarios, normalmente en lugares urbanos como Londres, Nueva York o Dublín.

Romance fantástico[editar]

Muchas novelas rosas abordan el viaje a través del tiempo, permitiendo a los protagonistas vivir en otras épocas pero con mentalidades propias de la suya. Las históricas y contemporáneas, además se han ramificado y mezclando con otros géneros literarios variados como la ciencia ficción, fantasía, paranormal o psíquico.

Lectores y popularidad[editar]

Es un género leído prácticamente por mujeres; sólo un 5% de hombres leen este tipo de ficción. El perfil de la lectora de novela rosa es el de una mujer urbana que trabaja o estudia, y posee un nivel social medio-alto. Las edades oscilan entre los 15 y los 50 años. A lo largo de los años, las aficionadas a este género se han vuelto más exigentes respecto al contenido, pidiendo historias más consistentes, bien documentadas y coherentes a la época y valores de que trate la trama, con diálogos ágiles, personajes tridimensionales e historias inéditas. Lo que define claramente gustos y tendencias especializadas, como puede verse en diversas páginas web dedicadas al género.

Las novelas rosas son muy populares en los Estados Unidos y Canadá, donde es el género más vendido. La ficción rosa, llegó al 24,1 % y la ficción de misterio, detective y suspense, llegó al 23,1%.[cita requerida] Se publicaron más de dos mil novelas rosas y se alcanzaron 51,1 millones de lectores.[cita requerida]

Las novelas rosas alcanza grandes cifras de ventas, de acuerdo con la multinacional TNS referido al año 2005, la novela rosa representa al menos un 7% del total del mercado español, casi el doble que los libros de fantasía y siete veces más que los de terror.[2]

En España no hay ninguna lista con un prestigio similar a las estadounidenses New York Times o el Publisher Weekly que determine qué autores son los más vendidos. Las listas existentes basadas en las ventas de librerías tradicionales no son significativas, por cuanto los best sellers, y entre ellos se encuentran las novelas rosas, buscan precisamente canales de distribución distintos, y venden más por encontrarse presentes en las grandes superficies, los supermercados, los quioscos y, finalmente, las librerías de estaciones ferroviarias y aeropuertos. Se considera un público en alza que llega a consumir hasta cuatro o cinco títulos al mes.[cita requerida]

Hay un dato que puede guiar sobre las preferencias de los lectores, y es quienes son las más editadas, según la Agencia española del ISBN.

Autoras[editar]

Predominancia anglosajona[editar]

La mayoría de las novelas publicadas en el mercado de lengua castellana han sido traducidas del inglés.

Hasta los años ochenta del siglo XX la única que publicaba regularmente para el mercado castellano era Victoria Holt (1906-1993), desde que en 1964 se publicase Los alucinados de Kirkland Revels . Con su seudónimo de Philippa Carr se publicó en España Milagro en San Bruno, y en 1978 España para sus soberanos, escrito con el heterónimo de Jean Plaidy.

En la década de los años setenta también publicaron por primera vez:

En la década de los años ochenta publicaron por primera vez:

A mediados de los años ochenta cuando se publica en España a la autora inglesa Barbara Cartland (1901-2000). En los años noventa del siglo XX, junto a la mayor parte de las escritoras nombradas, se comienzan a editar en España a muchas otras autoras:

Desde 1995 se publica a Rebecca Brandewyne y Julie Garwood. Más recientemente, Linda Howard (en 1999), Lisa Kleypas (en 2000), Sherrilyn Kenyon/Kinley Mcgregor (en 2006) y Sonia Marmen (en 2008) se han incorporado a la nómina de autoras traducidas al español.

Autores de rosa en español[editar]

En España, la novela rosa ha tenido nombre propio durante décadas: Corín Tellado, quien publicó su primera novela en 1946. No obstante, ya durante la Segunda República española publicó Concha Linares-Becerra: Por qué me casé con él (1933). En el año 1939 vio la luz la primera novela de Luisa-María Linares (1915-1986): En poder de Barba Azul (1939). Varias novelas de Luisa María Linares fueron llevadas al cine entre 1940 y 1976, entre otros por Juan de Orduña y Ladislao Vajda, llegando a haber seis películas producidas en el año 1944 que se basaban en sus historias. Carmen de Icaza (Madrid, 1899-1979) publicó Cristina Guzmán, profesora de idiomas en 1936; también usó el seudónimo de Valeria León.

En este panorama editorial apareció Corín Tellado. Esta autora asturiana ha sido considerada un “fenómeno sociocultural” por Vargas Llosa, y calificada por Cabrera Infante como la "inocente pornógrafa". Ha escrito ininterrumpidamente hasta alcanzar los cuatro mil títulos, vendiendo más de cuatrocientos millones de ejemplares de sus novelas. En el ISBN actual sus registros pasan de ochocientos. Sus obras más recientes (2005-2006), editadas por Suma De Letras, S.L., son: Te acepto como eres, Mi Nita querida, La Amante de mi amigo, Un caballero y dos mujeres, Semblanzas íntimas, Cásate con mi hermana, El Engaño de mi marido, El Silencio de los dos, Los Amigos de Kima, El Testamento, Fin de semana. A diferencia de las autoras anglosajonas, no busca escenarios exóticos ni históricos, sino que enmarca sus historias en la realidad social del momento, logrando que los lectores se identifiquen fácilmente con sus protagonistas. Sus mujeres, considera Rosa Pereda, "tienen más aristas, son más broncas y más parecidas a las que yo he conocido más, a las que no nos queda más remedio que ser".

Hubo otras autoras de novela sentimental en la España de la época franquista: Maria Teresa Sesé Lazcano; Patricia Montes, seudónimo de Isabel González Lectte, quien también firmó como I.G. Lectte y Bárbara Sanromán; Marisa Villardefrancos seudónimo de María Luisa Villardefrancos Legrande, quien además usó otros seudónimos (1915-1975). El autor Juan Lozano Rico, más conocido como Carlos de Santander (Entre 1973-1992), cuyas historias sin embargo ya no lográn con su estilo enganchar al público.

A mediados de los años noventa del siglo XX se dio un resurgir de la novela sentimental a la española; sin embargo, no todas las autoras siguen las estrictas convenciones del género al modo anglosajón. Pueden citarse De amor y de sombra (1985) de Isabel Allende, en 1992 y 1993, Harlequín Ibérica publica 4 novelas a Estrella M. Zabala, Rojo Milady (1993) y Loca Magnolia (1996) de Emma Cohen, El peso de las sombras (1994) de Ángeles Caso, Igual que aquel príncipe (1995) de Ana Diosdado, Vino Amargo (1997) de Consuelo Mariño, Jugada del destino (1999) de Marién Cuevas, Bodas de odio (1999) de Florencia Bonelli.

Pero es en 2006, coindiciendo con el Primer Concurso de Novela Romántica de la Editorial Terciopelo, en el que resultó ganadora la obra "Al llegar la noche" de la autora novel Jezz Burning (Raquel Barco), cuando muchas autoras de novelas rosas en español podrán ver publicadas sus primeras obras, gracias a que las editoriales buscan autoras en español. En 2006 se han publicado por primera vez Pepa & Cía de Ruth García Orozco, Con solo nombrarte de Gabriela Margall, He aquí un secreto de Soledad Pereyra, Si encuentro tu nombre en el fuego de Gabriela Margall.

El 6 de noviembre de 2009, diecisiete escritoras rosas españolas deciden crear la Asociación de Autoras Románticas de España (ADARDE), con el objetivo de fomentar el género romántico y lograr que éste sea considerado como uno más dentro de la literatura en general.[3]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Romance Writers of America
  2. Pasión en las estanterías por Xabi Ayén en La vanguardia a 05/02/2006
  3. http://archive.is/20120629095528/adarde.wordpress.com/acerca-de/ ¿Qué es Adarde?

Bibliografía[editar]

  • R. Pereda, Teatros del Corazón. Editorial Espasa Calpe, S.A. Madrid, 1997 ISBN 84-239-7744-7
  • D. Benedicte, "La guerra de los 'rosas'". XLSemanal 4 de junio de 2006.
  • Jo Labanyi, "Romancing the Early Franco Regime: the Novelas Rosas of Concha Linares-Becerra and Luisa-María Linares " (5 de marzo de 2004). Institute of European Studies. Occasional Papers. Working Paper OP-13.