Novela de terror

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La novela de terror es un subgénero dentro de la novela, que es a su vez un subgénero de la épica o narrativa. Su principal característica y rasgo distintivo es el cultivo del miedo y sus emociones asociadas como principal objetivo literario. La novela de terror es uno de los formatos habituales en los que se presenta actualmente la nueva literatura de terror gótico, en detrimento del clásico cuento de terror.

Orígenes[editar]

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, como reacción al racionalismo y buen gusto de la estética del Neoclasicismo, algunos autores en Inglaterra y Alemania, en los albores del Romanticismo (Prerromanticismo) empezaron a interesarse por la historia, las supersticiones y leyendas, el miedo, el terror y los ambientes lúgubres y decadentes, muchas veces vinculados con la Edad Media, como elementos narrativos. Según el estudioso del género Rafael Llopis, «el europeo, que durante siglos se había ido alejando penosamente del terror al Más Allá, de pronto se encuentra ante castillos en ruinas repletos de fantasmas. Pero ya no se trata de un terror creído sino de un terror gozado. La historia nunca da marcha atrás. Su movimiento es espiral. Cuando termina un ciclo, nunca vuelve exactamente al punto de partida. Alejándose del terror ha llegado al terror, pero en un plano literario, estético. Entre un terror y otro media toda una espiral de la evolución de las relaciones del hombre con el Más Allá. Este momento en que el terror se convierte en placer corresponde al romanticismo, más exactamente al prerromanticismo inglés y alemán».[1] Así surgió como tal la novela gótica, desde la obra pionera del género, El castillo de Otranto (1765) de Horace Walpole, a Melmoth el errabundo (1815) de Charles Maturin, pasando por William Beckford Vathek (1786), Ann Radcliffe Los misterios de Udolfo (1794), William Godwin Las aventuras de Caleb Williams (Londres, 1794), Matthew Lewis El Monje (1796) y Jan Potocki Manuscrito encontrado en Zaragoza (1805), etc.

Más adentrado el siglo XIX, otros escritores igualmente románticos renovaron este género aportándole nuevos temas y formatos (el cuento de terror), como Edgar Allan Poe, Sheridan Le Fanu y Mary Shelley. Por último, se fue generando una compleja y procelosa imaginería que a veces desembocó en auténticas sagas macabras, que incluían desde los relatos de vampiros de Bram Stoker a los cuentos de fantasmas de Henry James y Montague R. James, ya en la época victoriana, y, a principios del siglo XX, la original mitología desarrollada por el estadounidense H. P. Lovecraft y seguidores.

Características generales[editar]

La novela de terror, representada muy a menudo por la clásica narrativa de horror sobrenatural de procedencia anglosajona, cultiva temas, personajes y escenarios propios, casi siempre figuras sobrenaturales, como las propias del mundo de lo paranormal, o de distintas mitologías (el vampiro, el hombre lobo, el monstruo natural, también el ser mitológico maligno, el fantasma, el demonio, el zombie, las brujas...). Pero el terror se nutre también, especialmente a partir de mediados del siglo XX, de elementos de la narrativa de ciencia ficción o de la novela fantástica. En las obras más modernas, pues, se amplían los registros: los extraterrestres, la amenaza nuclear, la manipulación genética, e incluso los riesgos de la contaminación ambiental. De hecho, es frecuente que la fantasía, la ciencia ficción y el terror sean tratadas en conjunto, dentro de lo que se considera ficción especulativa, en el contexto de la literatura de género.

En general, el público se siente atraído hacia este tipo de literatura por los característicos estímulos emocionales, insólitos, intensos y extraños que insufla en la rutina diaria. En el plano fisiológico este tipo de obras proporciona un aceleramiento cardíaco y respiratorio que por lo común termina en un desahogo final.

Históricamente, el resorte del miedo en la novela de terror se dispara a partir de la irrupción de un elemento maligno sobrenatural en la rutina diaria de uno o varios personajes ordinarios, si bien en la actualidad las últimas tendencias del género han ido imponiendo poco a poco esquemas eclécticos mucho menos conservadores.

Títulos[editar]

Siglos XIX[editar]

Siglo XX[editar]

Siglo XXI[editar]

Novela corta o nouvelle[editar]

La novela corta, a caballo entre el cuento largo y la novela (según el dictado de Julio Cortázar), se cataloga comúnmente entre las 50-75 y 125-150 páginas. Se trata de una modalidad muy recurrida, debido a sus características, por los grandes maestros del terror:

Referencias[editar]

  1. Llopis, Rafael: Historia natural de los cuentos de miedo (con José L. Fernández Arellano). Ediciones Fuentetaja, Madrid, 2013, ISBN 978-84-95079-38-1, p. 28

Véase también[editar]