Novísimos

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Novísimo, el superlativo de nuevo, puede designar:

  • a la rama de la teología que trata de lo que sucede tras la muerte, también llamado escatología;
  • a varios grupos de artistas, autores o pensadores así llamados por su ruptura con los cánones, en especial a los Nueve novísimos poetas españoles antologados por el crítico José María Castellet.
LOS NOVÍSIMOS

Entendemos por novísimos las postrimerías del hombre, es decir, las cosas postreras que al hombre han de acontecer. Estas son: muerte, juicio, cielo e infierno.

Peregrinos somos en la tierra y con certeza hemos de morir. Tras la muerte seremos juzgados por Dios. A su vista ninguna obra o pensamiento, por recónditos que sean, pueden quedar ocultos.

Dios en su infinita misericordia es también justicia infinita, premia a los buenos y castiga a los malos. De ninguna manera es injusta la misericordia de Dios. Hay un infierno donde los malos serán justa y eternamente castigados, donde la culpa los tendrá sumergidos en un terrible mar de fuego eterno e indecibles tormentos. Existe un cielo donde los buenos serán eternamente premiados por su virtud y la visión beatífica de Dios constituirá su perfecta felicidad.

¿No hemos acaso de pensar en nuestras postrimerías? El Espíritu Santo dice en el Eclesiástico: “En todas tus obras acuérdate de tus postrimerías y no pecarás jamás. Reflexionar concienzudamente sobre la muerte es enormemente eficaz para conservarnos fieles a la santa ley de Dios. La meditación de los novísimos es, finalmente, la que ha convertido a miles de pecadores, dado fuerza a los mártires y generado grandes y santas vocaciones.

Reflexionar sobre estas verdades hace surgir en el alma el Santo Temor de Dios, don del Espíritu Santo, fuente de sabiduría divina que hace al hombre amar la virtud y detestar el pecado; que le hace, en definitiva, agradable a Dios y merecedor del premio eterno.

No hemos, pues, de ser pusilánimes y tener miedo a la meditación de los novísimos, de nuestro futuro y certero acontecer pues no son éstos los que espantan sino el pecado. Es éste el que atormenta la conciencia y quita la verdadera paz, fruto siempre del Espíritu Divino. Ciertamente, si hay tanto pecado en el mundo se debe, precisamente, al olvido de los novísimos.

Oímos decir con mucha frecuencia que nadie viene a darnos noticias del cielo o del infierno. Nada más falso; los ángeles, los santos, la Santísima Virgen María han bajado del Cielo a inculcarnos la meditación de los novísimos. ¿Acaso no contemplaron los niños de Fátima la terrible visión de las almas cayendo en el infierno? ¡Cuántas veces Nuestro Señor Jesucristo nos habla en el Evangelio del infierno y cuántas enseñanzas nos ha dejado para evitarlo y hacernos acreedores del cielo!

Animémonos pues al ejercicio de la virtud, a la obediencia a la ley divina y a la meditación de nuestras postrimerías en todos los pasos de nuestra vida. Este será el camino que nos llevará al orden, a la verdadera libertad y a la paz y así gustaremos anticipadamente en la tierra de las delicias del paraíso celeste

SAN HERMENEGILDO- 13 de Abril.- Hijo de Leovigildo, rey de los visigodos españoles. Toma por esposa a Ingunda y con ello se convierte del arrianismo a la fe católica. Su padre; instigado por Gosuinda, su segunda mujer y también furibunda arriana, le recluyó en un calabozo y la noche de Pascua hizo que un obispo arriano le llevara la comunión, más no queriendo éste recibirla de manos de un hereje, fue martirizado y el día 13 de abril del año 386 participó del triunfo de Jesús.


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