Norberto Quirno Costa

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Norberto Quirno Costa
Norberto Quirno Costa.JPG
Norberto Quirno Costa

Coat of arms of Argentina.svg
Vicepresidente de la Nación Argentina
12 de octubre de 1898-12 de octubre de 1904
Presidente Julio Argentino Roca
Predecesor José Evaristo de Uriburu
Sucesor José Figueroa Alcorta

Ministro del Interior
de la República Argentina
21 de julio de 1895-12 de octubre de 1898
Predecesor Benjamín Zorrilla
Sucesor Felipe Yofre

Ministro de Relaciones Exteriores
de la República Argentina
12 de octubre de 1886-20 de enero de 1889
Predecesor Francisco J. Ortiz
Sucesor Estanislao Severo Zeballos

Datos personales
Nacimiento 18 de julio de 1844
Buenos Aires
Fallecimiento 3 de marzo de 1915
Buenos Aires
Partido Partido Autonomista Nacional
Profesión Abogado
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Norberto Camilo Quirno Costa (ciudad de Buenos Aires, 18 de julio de 1844id., 3 de marzo de 1915) fue un periodista, abogado, destacado diplomático y vicepresidente de la República Argentina.

Vpte. N. Quirno Costa.

Como diplomático fue uno de los signatarios por la parte argentina de los diversos tratados de límites que concretó el estado argentino con los estados vecinos, principalmente el de 1889 con Bolivia en el cual Argentina renunciaba a los reclamos sobre Tarija. Durante el segundo mandato de Julio Argentino Roca ejerció la vicepresidencia de su país.

SU HISTORIA Nacido en Buenos Aires el 18 de Julio de 1844 y bautizado con los Nombres de Norberto Camilo, en la iglesia de San Miguel. Debido a que un primo suyo se llamaba también Norberto Candelario Quirno, este paso a firmar como Norberto Candelario Quirno Pizarro y Norberto Camilo, como Quirno Costa. Por eso el doble apellido, raro para la época. Cursó sus estudio primarios y secundarios en el Colegio de Mayo y en 1862 ingresa a la facultad de Derecho, donde conoció a Aristobulo del Valle, Carlos Pellegrini, Leandro Alem con quienes compartía la afición por la política. Hondas eran sus raíces con Argentina, ya que tanto los Quirno, como los Costa, habían llegado desde Francia a estas tierras en época del Virreynato y enlazaron matrimonio con antiguas familias cuyos orígenes se remontaban a los días de Mendoza y Garay (Los Costa, oriundos de Limousin y el abuelo paterno, Don Norberto de Quirno y Echeandía, oriundo de Dantcharinea, país vasco francés). Siguió los pasos de muchos de sus pariente: Su abuelo Don Norberto Quirno Costa y Echandía luchó en la defensa contra el invasor inglés y apoyó la causa del Virrey Cisneros en el Cabildo abierto de Mayo; su padre, Gregorio Quirno, hacendado de Zárate se incorporó al Ejército Libertador de Lavalle; sus parientes maternos, de filiación federal, como el coronel Jerónimo Costa; un tío abuelo de su padre, Doctor José Valentín Gómez tuvo una gran actuación desde que acompañó a Artigas en el combate de Las Piedras y fue uno de los primeros diplomáticos argentinos. En sus años juveniles demostraría su vinculación a la tradición unitaria. Con solo 19 años no vaciló en calificar duramente a los federales sosteniendo que "los perseguidores de las ideas de Moreno es lo que se llamó Partido Unitario y los pertenecientes al partido Saavedristas, que cuando la revolución marchaba a pasos gigantescos la mancharon, es lo que se llamó Partido Federal." En 1883 fiel a aquellas ideas, se ocupó de destacar en el aniversario de la revolución porteña del 11 de septiembre de 1852 que "la historia de los pueblos es siempre una escuela para las generaciones, porque revela los esfuerzos de nuestro antepasados en el sentido del bien, las causas y los efectos de los errores, y hasta los crímenes que merecen execración"; pasando luego a elogiar al Congreso Rivadaviano y a Gomez y acusando a Dorrego de ser instrumento de las ansias hegemónicas bolivarianas. Escribió en el diario El Pueblo y poesías que tuvieron como fuente de inspiración a su novia Alcira Albarracín, con quien, luego de 3 años de noviazgo se casa el 30 de mayo de 1868. Tuvieron 9 hijos: Norberto Torcuato, Manuel Augusto, 3 hijos varones mas y 4 mujeres: Fernanda, Sara, Cora, Alcira). A solo 5 meses de haberse casado, el general Wenceslao Paunero, designado jefe de la misión de nuestro país ante el Imperio del Brasil, le propone lo secunde durante algunos meses en aquella gestión enmarcada el las postrimerías de la guerra del Paraguay. Quirno abandona la teneduría de libros que llevaba en el Crédito Público, interrumpe sus estudios de derecho y parte a Rio de Janeiro como secretario de la delegación argentina. Entabla estrecha relación con la juventud del partido liberal y frecuenta las logias masónicas. En mayo de 1869 retornará a Buenos Aires, reemplazándolo en la secretaria su amigo Leandro Alem y, el primero de junio, un decreto de Sarmiento lo declara Subsecretario de Relaciones Exteriores. Aún no había cumplido los 25 años. Durante mas de tres años colaboraría con dos cancilleres muy diferentes como lo fueron Mariano Varela y Carlos Tejedor. En el interín de gradúa de abogado. El 20 de noviembre de 1872 le es aceptada su renuncia a la Subsecretaría . Pasarían catorce años para que Quirno volviera a funciones ejecutivas. Lo hace en 1886, como Canciller. Hasta entonces ha actuado en la arena política vinculado a los sectores juveniles del autonomismo, como el “Club 25 de Mayo” que orientaba Quintana y donde militaban Alem y Plaza entre otros. Tras su alejamiento de la subsecretaria iniciará un acercamiento a la otra fracción en que años atrás habíase escindido en Partido Liberal y que era presidida por Bartolomé Mitre. Simultáneamente ejerce su profesión de abogado con éxito y retorna al campo periodístico. A poco es electo diputado a la legislatura bonaerense y será uno de los autores de la ley de instrucción pública que regirá la provincia durante décadas, también forma parte de la Convención reformadora de la Constitución de Buenos Aires. En las elecciones de febrero de 1874 integra las listas como diputado del partido mitrista. Aquellas elecciones resultaron irregulares, y disconformes con el resultado, el partido de Mitre se laza en armas. Es la revolución de 1874 que concluiría con la victoria del presidente Avellaneda y el paso a primer plano en la escena política de Julio A. Roca. Quirno, comprometido en la rebelión, debe huir a Carmelo, en Uruguay, y pasará algunos meses de exilio en Montevideo. Cuatro años más tarde es electo diputado nacional pero dicho mandato se ve tronchado por la revolución del 80. Al aproximarse la renovación presidencial se abre en tres frentes: Dardo Rocha por un lado, Bernardo de Irigoyen por otro y Miguel Juárez Celman. Quirno Costa y su grupo deciden apoyar a este ultimo y es a el a quien le toca dirigir la campaña electoral en la provincia de Buenos Aires. Así organiza 65 comités en territorio bonaerense acreditando méritos para una candidatura a la gobernación que entraba en sus cálculos. El 12 de octubre de 1886 el doctor Norberto Quirno Costa es designado Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno de Juarez Celman. A este ministerio le competía estrechar vínculos con una Europa que nos proveía hombres y capitales así como continuar zanjando los problemas de límites que subsistían con casi todos nuestros vecinos. Los primeros afanas del canciller estuvieron destinados a corregir defectos y corruptelas administrativas que conocía de sus días de Subsecretario, como era lo atinente al cuerpo consular de nuestro país. Mejoró así su servicio, evitó la acumulación de empleos, dispuso la exigencia de la ciudadanía argentina para desempeñarse en tales funciones e implantó el arancel consular. El fomento de la inmigración mereció la preponderante atención del gobierno de Celman por lo que se crearon Oficinas de Información y Propaganda en New York y catorce ciudades europeas. Bregaba para que el inmigrante quedara vinculado al país por el poderoso medio de la propiedad, ofreciéndole al inmigrante precios módicos para adquirir tierras para la agricultura. Cuando pasó de la Cancillería al Ministerio del Interior continuó impulsando aquellas ideas. Así en 1889 obtuvo del Congreso la sanción de la ley conocida como Ley Quirno Costa, por la que se subsidiaban pasajes a los inmigrantes. Vinculado al campo, buscaría aumentar las exportaciones de ganado de Europa y con el apoyo de la Sociedad Rural, su ministerio establecerá precios a la mayor exportación de carnes faenadas y en pie. Pero el aspecto medular de la gestión de Quirno Costa estuvo signado por una intensa actividad en los frentes propiamente diplomáticos. Trabajo en temas como destrabar la relación con la Santa Sede por la expulsión del país de Monseñor Matera; en el tema del reclamo a Gran Bretania de la soberanía sobre Malvinas expresó que el país nunca abandonará sus derechos a esos territorios y que en todo tiempo, hasta que le sea hecha justicia, las considerará como parte integrante del dominio de la República Argentina; también inició ante Estados Unidos el reclamo por el atropello de la fragata Lexington; a él le debemos la integración de la Puma de Atacama al territorio Argentino, ya que obtuvo de Bolivia la cesión de los derechos que la nación del altiplano alegaba sobre la misma; también definió con Brasil la cuestión de Misiones que se arrastraba desde tiempos coloniales y que debía determinar la ubicación de ciertos ríos en la zona. Con la revolución del 90 Quirno y todo el gabinete de Juarez Celman presentaron su renuncia y luego lo haría el propio Juárez, asumiendo la presidencia el doctor Carlos Pellegrini. Quirno Costa no ocupó cargo alguno durante la gestión de su antiguo condiscípulo y amigo y se mantendrá en las filas del Partido nacional cuya jefatura ha retomado el general Roca. Y cuando en Octubre de 1892 inicia su periodo presidencial del Luis Saenz Peña, éste llama a Quirno y le ofrece las funciones de ministro Argentino en Chile para solucionar el conflicto de límites con Chile. Este conflicto fue encausado con el tratado de 1881 y solo faltaba demarcar la frontera tema por el cual se firma un tratdo el 1° de mayo de 1893 y reforzado por dos convenios mas en 1896: Matte-Quirno Costa y Guerrero-Quirno Costa. La misión Quirno Costa estaba concluida y el 26 de julio le fue aceptada su renuncia. Al regresar a Buenos Aires asumió el Ministerio del Interior. La agitación de los años posteriores al 90 había pasado. Dominaba la escena el Partido nacional. El tratado de 1896 con Chile no había terminado definitivamente los conflictos que volvieron a agudizarse, cuestión que decidió a Pellegrini a dar una paso al costado y dejar la presidencia que fue asumida por Roca. Para la Vicepresidencia fue postulado Quirno Costa. Y en las elecciones de abril de 1898 se impuso cómodamente. Previa la asunción a la vicepresidencia, le correspondió presidir la Convención Nacional Constituyente que había sido convocada para reformar la Constitución. En relación al conflicto con Chile, y con un alerta de conflicto bélico, se firmaron los llamados Pactos de Mayo. A fines de agosto de 1902, corría el rumor que Quirno Costa trabajaba activamente para la Presidencia de La Republica. Pocos meses después iniciaría un viaje por Europa donde reyes y gobernantes lo recibieron y donde no falto el frustrado atentado anarquista, ni la audiencia con el Papa. En julio de 1903 arribaba a Buenos Aires y su posible candidatura ganaba peso: La recepción que se le brindó a su llegada al puerto era indicio de posibilidades. Pero su candidatura no llegó a efectivizarse. El 12 de octubre de 1904 Quirno volvió al llano. Hombre de conductas austeras, y siendo Vicepresidente de la nación, solía tomar el tren para ir a su quinta de San Fernando. A podo de alejarse de sus funciones emprendió un nuevo viaje a Europa. Llegaría hasta Viena y Budapest y visitaría Dantcharinea y el pueblo de Ainhoa donde aún se levanta la casa que su tatarabuelo construyera en 1733y de donde sua vuelo partiera para el Rio de la Plata a fines del Siglo XVIII. El 12 de mayo de 1906 asume como ministro del interior en el gobierno de Alcorta pero fue una relación fugaz y accidentada ya que Quirno era hombre cercano a Roca y Alcorta quería liquidar el aparato político del roquismo en el interior. Las constantes interferencias del Ministro de Relaciones Exteriores en las cuestiones internas, molestaron a Quirno y sumado a otros hechos, dejo su cargo. A los 71 años podía considerar cumplida su misión. Al despuntar el año 1915 se sintió enfermo. Un mes antes de morir escribió una larga carta; carta pletórica de fe en la grandeza argentina, de una Argentina a cuyo servicio estuvo durante toda su vida. La muerte le llego en la quinta de San Fernando la noche del 3 de Marzo de 1915. Sus restos serían velados en el salón blanco de la casa de Gobierno. FUENTE: ENTRE LA GENEALOGIA Y LA HISTORIA, FERNANDO M. MADERO, ED. DEL CIRCULO


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