Neumáticos de invierno

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Los neumáticos de invierno son neumáticos especialmente concebidos para un uso frecuente en regiones con bajas temperaturas y presencia de hielo y de nieve. Permiten prescindir de las cadenas transitando sobre nieve (ya que con hielo sigue siendo recomendable u obligatorio el uso de cadenas), aumentando la seguridad y la vida de la cubierta.

El uso de neumáticos de invierno es muy frecuente en los países del norte de Europa, así como en las regiones más frías de Estados Unidos o Rusia, donde los conductores incluso guardan durante el verano las cubiertas de invierno, montadas sobre sus llantas.

A diferencia de los neumáticos comunes, su banda de rodadura no puede ser menor a los 3 mm.

Índice

Características [editar]

Frente al neumático convencional, los de invierno están especialmente diseñados para rodar en condiciones de extrema dureza, bajas temperaturas, y carreteras llenas de hielo o nieve. Para ello presentan diferencias principalmente en la banda de rodadura, incorporando un mayor número de aristas, así como laminillas autoblocantes, capaces de aumentar la adherencia en condiciones extremas. Igualmente los compuestos de goma que se emplean en su fabricación también son diferentes, y de mayor adherencia respecto al neumático de verano ya que estos pierden eficacia a temperaturas de menos de 7°C.

Dado que el principal objetivo es garantizar la adherencia sobre superficies complicadas, los neumáticos de invierno cuentan con una mayor profundidad en el dibujo, en torno a dos milímetros mas. Por ello deben ser sustituidos cuando su dibujo sea inferior a los cuatro milímetros, pudiendo gastar el resto de dibujo fuera de temporada.

Respecto a las características propias del neumático, el uso del neumático de invierno es el único caso en que se permite montar un neumático con un código de velocidad inferior al recomendado, pero siempre recordando con una pegatina situada en el cristal, tal circunstancia para evitar accidentes. En cuanto a la presión, por las bajas temperaturas, debe incrementarse en 0,2 kg para usos invernales.

Los neumáticos de invierno llevan el marcaje "M+S" (mud&snow, nieve y barro), pero no todos los neumáticos con el marcaje M+S son neumáticos de invierno. Los neumáticos de 4x4 y los de camión de los ejes diferenciales también tienen este marcaje y no por ello son neumáticos de invierno. Incluso algunos neumáticos para todas las estaciones (All seasons) tienen este marcaje. El único marcaje que nos permite reconocer un neumático de invierno es el pictograma que representa una montaña con un copo de nieve. Este pictograma se conoce como 3PMSF (Three Peak Mountain Snow Fake).[1]

Ventajas y desventajas [editar]

Las ruedas especiales son como una póliza de seguro adicional, ya que la conducción por nieve o hielo requiere neumáticos especiales, ni siquiera el compuesto mixto que montan los SUV (todoterrenos ligeros) puede garantizar una buena tracción en las condiciones extremas que se producen en invierno.

Aún estando el firme seco, por debajo de los 7 °C, los neumáticos estándar se endurecen y pierden adherencia. En cambio estos compuestos de naturaleza blanda, están preparados (con más canales y dibujos para evacuar el agua o la nieve) para favorecer el agarre. Según las pruebas de Michelin, la distancia de frenado con bajas temperaturas sobre firme en mojado a 80 km/h es de 40 metros con neumáticos normales, mientras que con las gomas de invierno es de 34 metros. Más diferencia hay sobre nieve a 50 km/h: con gomas normales es de 63 metros, en cambio con las de invierno es de 32 metros.

Los precios de estos neumáticos en relación a las cadenas es el principal inconveniente.

El otro inconveniente es su guardería en épocas templadas o de verano. Debe ser en un lugar fresco, seco y protegido de la luz solar, con el fin de que estén en buenas condiciones para otro invierno.

A pesar de la obligatoriedad de usar cadenas en nieve o hielo, el 80% de los usuarios que ha encuestado Michelin aseguran que nunca las ha montado en su vehículo o no saben hacerlo. Lo cierto es que su manipulación presenta muchas dificultades. Hay quienes no pueden mover las manos con el frío y deben usar guantes sin otro remedio, por lo que también hay riesgo de quedar mal montadas y puede perjudicar la conducción o provocar daños en el coche. Con cadenas, si se va a más de 25 o 30 km/h, no hay muchas garantías de mantener la trayectoria deseada (depende de la pericia del conductor) y es probable que se siga recto en una curva, algo bastante menos probable con neumáticos de invierno.

En relación a las cadenas, con neumáticos especiales aumenta las prestaciones (respetando los límites del producto), garantiza el guiado, mejora la tracción, disminuye la distancia de frenado y no habrá que aparcar en un arcén (con frío, lluvia o nieve) para poner o quitar cadenas. Por el contrario, tiene la desventaja de su precio y la posibilidad de almacenamiento, que si no es en su vivienda se debe pagar por una guardería.

Competición [editar]

Es tan reducida la utilidad de este tipo de neumático, que incluso en competición solo se usan si son imprescindibles. En el caso de que se use fuera de la nieve o el hielo, el coche adquiere un comportamiento poco natural y difícil de controlar. El tipo de neumático elegido como solución al problema es el de lluvia intensa ó tormenta.

Legislación [editar]

La legislación española contempla los neumáticos de invierno como una alternativa válida a las cadenas de nieve, tal y como recoge el Reglamento General de Vehículos, basado en el Real decreto 2822/1998 del 23 de diciembre: "Cuando sea obligatorio o recomendado el uso de cadenas u otros dispositivos antideslizantes autorizados se deberán colocar sobre, al menos el eje de las ruedas motrices, dichas cadenas o dispositivos antideslizantes o bien utilizar neumáticos especiales".[2]

Neumáticos con clavos [editar]

Neumático con clavos.

Los neumáticos con clavos son una alternativa a los neumáticos de invierno, aunque su uso queda claramente limitado por la legislación. Dado que son un producto muy agresivo especialmente con el asfalto, su utilización queda limitada a terrenos completamente helados. No todos los países permiten su uso; y los que los permiten, suelen limitar su uso a determinadas épocas del año. En Europa, los países alpinos como Suiza, Austria o Liechtenstein; o países nórdicos como Suecia, Finlandia o Noruega los permiten. La legislación española los permite aunque contempla que los clavos empleados deberán ser forzosamente redondeados y no sobresalir más de dos milímetros de la superficie de la goma del neumático[3] . En el caso de su uso, el neumático tiene el código M+SE.

Su uso es casi residual, principalmente por los problemas de montaje que genera, así como las limitaciones de uso que provocan que apenas puedan emplearse de forma continuada.

Neumáticos nórdicos [editar]

Los neumáticos nórdicos están destinados a temperaturas por debajo de -10ºC y está hechos para conducir por carreteras nevadas durante varios meses al año. Este tipo de neumático se caracteriza por tener un perfil direccional y un gran número de laminillas, lo que permite una mayor adherencia en hielo.

Los neumáticos nórdicos son más eficaces que los neumáticos de invierno en las carreteras congeladas y menos ruidosos que los neumáticos con clavos.

Estos neumáticos, como su nombre indica, se utilizan principalmente en los países nórdicos y en Rusia. [4]

Referencias [editar]

  1. ¿Los neumáticos M+S son neumáticos de invierno? en la página web rezulteo-neumaticos.es, consultado el 20 de marzo de 2013
  2. Neumáticos de invierno, los grandes desconocidos en la página web seguridad-vial.net, consultado el 23 de abril de 2013
  3. Neumáticos de invierno: su utilización evita el uso de cadenas y multiplica la seguridad en la página web consumer.es, consultado el 23 de abril de 2013
  4. Neumático nórdico: para afrontar condiciones invernales extremas en la página web rezulteo-neumaticos.es, consultado el 29 de marzo de 2013

Enlaces externos [editar]