Nefrotoxicidad

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La nefrotoxicidad es la toxicidad ejercida sobre los riñones, órganos cuya integridad funcional es esencial para el mantenimiento de la homeostasia corporal de los seres humanos. Esto es debido o su papel primordial en funciones tan esenciales como la excreción de los desechos metabólicos, la regulación del volumen de líquido extracelular, la composición de electrolitos y el equilibrio ácido-base. Además, los riñones sintetizan hormonas, tales como renina y eritropoyetina, y metabolizan la vitamina D3. Los riñones son, con frecuencia, órganos diana de muchos agentes tóxicos que provocan perturbaciones en su comportamento fisiológico, que en pueden ocasionar lesiones graves. Sin embargo estos órganos disponen de diversos mecanismos de desintoxicación y tienen reserva funcional y capacidad de regeneración considerables.[1] [2]

Causas de la sensibilidad del riñón a los agentes tóxicos[editar]

Por sus características, los riñones entran en contacto con una gran cantidad de fármacos y sustancias químicas que circulan por la sangre. Los procesos que intervienen en la concentración de la orina sirven también para concentrar los tóxicos, que llegan finalmente al líquido tubular, pues favorecen a su penetración por difusión pasiva a través de las células tubulares. Por lo tanto, puede ocurrir que un agente químico cuya concentración no llega a ser tóxica en el plasma alcance concentraciones tóxicas en los riñones. Finalmente el transporte, el depósito y el metabolismo de los xenobióticos contribuyen notablemente a la predisposición del riñón para sufrir lesiones tóxicas.[3] [4]

Agentes nefrotóxicos específicos[editar]

Recibe el nombre de agente nefrotóxico toda estructura química que situada en el sistema renal, es capaz de producir perturbaciones y desequilibrios en sus aspectos morfológicos y fisiológicos que conducen a lesión del órgano. Existen muchos fármacos, sustancias químicas ambientales y metales que pueden causar nefrotoxicidad y lesiones de localización específica, pudiendo causar insuficiencia renal aguda (IRA) u otros tipos de patología, con consecuencias muy variables, que van desde la recuperación completa hasta la aparición de lesiones renales permanentes que pueden obligar a tratamientos de diálisis o de trasplante renal.

  • Fármacos[1]
    • Analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos. Son ejemplos representativos la aspirina y la indometacina, que se asocian a tres tipos de procesos nefrotóxicos:
      • Fallo renal agudo, producido a las pocas horas de la ingesta de grandes dosis.
      • Nefropatía analgésica, crónica e irreversible.
      • Nefritis intersticial, en la que la función renal se recupera en un plazo de 1 a 3 meses.
    • Antibióticos, como las cefalosporinas y tetraciclinas. En general los antimicrobianos producen toxicidad renal por varios mecanismos, como el descenso del flujo sanguíneo renal, nefritis intersticial, necrosis tubular, Síndrome de Fanconi, glomerulonefritis por hipersensibilidad, etc.
    • Antineoplásicos, como el cisplatino. Durante algunos años se utilizó como agente antineoplásico para el tratamiento de tumores cancerígenos, de útero y de testículos, pero sus aplicaciones clínicas se vieron limitadas por su nefrotoxicidad.
    • Contrastes radiológicos, como o iodo hipuramato, utilizado para visualizar imágenes de los tejidos, en determinados estudios radiológicos.
    • Inmunosupresores, como a ciclosporina A, que permite llevar a cabo el trasplante de órganos con cierto éxito, a pesar de su nefropatoxicidad y otros efectos secundarios.
  • Compuestos medioambientales[1]
  1. Hidrocarburos halogenados usados como herbicidas
  2. Metales pesados (destacan mercurio, fundamentalmente la forma orgánica, y cadmio)[5]
  3. Micotoxinas
  4. Disolventes orgánicos (como la gasolina y el tricloroetileno).

Valoración de la nefrotoxicidad[editar]

Los estudos de validación de la nefrotoxicidad que se efectúan en animales de experimentación consisten la valoración fisiopatológica de los riñones después del tratamiento y son cruciales para identificar el sitio de lesión nefrotóxica, así como la natureza y gravedad de la misma. Estos estudios, que deben incluir el análisis de orina, la serología clínica, el estudio histopatológico, permitirán conocer los efectos funcionales y morfológicos que produjo la sustancia química sobre los riñones.

Referencias[editar]

  1. a b c Jose Bello Gutierrez, Adela Lopez de Cerain Salsamendi. Fundamentos de ciencia toxicológica. Madrid: Díaz de Santos, D.L.2001
  2. Curtis D. Klaassen y John B, Watkins III. MANUAL DE TOXICOLOGIA: La ciencia básica de los tóxicos. Mexico: McGraw-Hill Interamericana, cop. 2001
  3. Gisbert Calabuig, Juan Antonio. MEDICINA LEGAL Y TOXICOLOGIA.4ª Edición. Madrid: Editorial Diaz de Santos, 2009.
  4. Manuel Repetto Jiménez, Guillermo Repetto Kuhn. TOXICOLOGIA FUNDAMENTAL. Barcelona: Científico-Médica, 1988
  5. Sánchez Gonzalez, C. Vicente Sánchez, Miguel Ángel Arévalo Gómez. (Año 2006) Papel de la vía Ras en un modelo de nefrotoxicidad inducida por cadmio. Efecto protector del antioxidante quercetina. Revista de toxicología 2006;23(2-3):130-137

Bibliografía complementaria[editar]

  • Ramon Bataller Sifra Toxicología clínica. Universidad de Valencia, 2004.