Narciso López

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Narciso López
General
Años de servicio ??? - 1848
Lealtad Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg
Flag of Cuba.svg Cuba
Participó en

Guerra de independencia de Venezuela

Primera Guerra Carlista

Nacimiento 1798
Caracas, Venezuela
Fallecimiento 1851
La Habana, Cuba
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Narciso López de Urriola (Caracas, 2 de noviembre de 1798La Habana, 1 de septiembre de 1851) fue un militar venezolano promotor de la creación de la Bandera de Cuba y del Escudo de Cuba, los cuales fueron diseñados en 1849 por Miguel Teurbe Tolón a partir de una idea de Narciso López.[1] Narciso López, el poeta Miguel Teurbe Tolón, José Aniceto Iznaga Borrell, su sobrino José María Sánchez Iznaga, Cirilo Villaverde y Juan Manuel Macías, confeccionaron la bandera de Cuba, que es hoy el pabellón oficial: 2 franjas blancas, tres azules, un triángulo rojo y una estrella solitaria. Sobre ella juraron luchar y ofrendar la vida por hacer Cuba independiente del imperio español. Fue lider de hasta cinco intentos para liberar a Cuba hasta que fuera ejecutado por las autoridades coloniales en La Habana por alta traición mediante garrote vil el 1 de septiembre de 1851.

Algunos historiadores, como Hugh Thomas, argumentan que Narciso López se convirtió en un promotor de la anexión de Cuba a los Estados del sur esclavista de los Estados Unidos. Como corriente política, ese anexionismo de Narciso López fue animado por los intereses expansionistas de los EE.UU.

Carrera militar[editar]

Nació en Caracas, Venezuela, en 1798. Sus padres fueron Pedro Manuel López y Ana Paula de Oriola, ambos de origen vasco.

Durante el proceso de emancipación de la América Hispana sirvió en el ejército español, luchando entre otras batallas en las de Las Queseras del Medio en 1819 y Carabobo en 1821 donde dirigió el Regimiento del General de la Quinta División del ejército del Mariscal Miguel de la Torre. Su última actuación en Venezuela, fue en la Batalla naval del Lago de Maracaibo. Al ser destrozada la flota española, Narciso Lopez huyó a Cuba con los restos del ejército realista, en 1823.

Cuatro años más tarde marchó a España, y allí frecuentó los círculos criollos. Luchó en la guerra civil que se desata en España (primera Guerra Carlista), donde sus méritos militares le elevaron al grado de brigadier en 1836. En 1839 recibió el cargo de gobernador de Valencia y un año más tarde fue ascendido a general. También ocupó el cargo de Gobernador Militar de Madrid y representante en las Cortes por Sevilla. Tomó parte en la revolución española de 1840.

Regresó a Cuba en 1840 con Jerónimo Valdés, que había sido nombrado Capitán General. Éste le confió la tenencia de Matanzas y Trinidad y la presidencia de la Comisión Militar, contrayendo asimismo matrimonio con Maria de los Dolores de Frías y Jacob, hermana del gran terrateniente e intelectual cubano, Francisco de Frías y Jacob, IV conde de Pozos Dulces.

López y la independencia de Cuba[editar]

Bandera de Narciso López, actual bandera cubana.

A la caída de Valdés, el sucesor de éste, el Capitán General de Cuba Leopoldo O'Donnell, le destituyó en 1843 de sus cargos, y desde entonces se alineó y comprometió con las causas de los terratenientes cubanos, en línea con el mantenimiento de la esclavitud del Sur de los Estados Unidos.

En contacto con los grupos autonomistas locales dueños de fortunas de Cuba, se embarcó en acciones contra la metrópoli, como la llamada conspiración de la Mina de la Rosa Cubana, que tenía ramificaciones en toda la isla y tras cuyo fracaso se vio obligado a huir a Estados Unidos, donde en 1848 recibió la protección del gobernador del estado de Missisipi.

En aquel mismo año, el contacto entre grupos separatistas cubanos (el de Trinidad, dirigido por el propio López, y el aristocrático de La Habana y Camagüey, liderado por el marqués de Santa Lucía), fructificó en la organización de un Consejo Cubano en Nueva York. José Aniceto Iznaga Borrell, Gaspar Betancourt y Alonso Betancourt pasaron a Washington con el propósito de entrevistarse con el presidente de los EE.UU. James Knox Polk partidario decidido de la doctrina expansionista del Destino Manifiesto. Para llegar a esto, solicitaron la intervención de Jefferson Davis, senador por el Estado de Missisipi, y William J. Brown, subsecretario de Comunicaciones. Se presentaron todos en la Casa Blanca el 23 de junio de 1848. Desde aquella plataforma trataron de sensibilizar hacia la causa separatista a los medios políticos estadounidenses, proponiendo al presidente Polk la compra de Cuba por 130 millones de dólares, a la Corona de España, negociaciones que, al efectuarse directamente con el gobierno federal, podían significar el fin de la esclavitud lo que no convenía a los intereses que López representaba.

Narciso López, por su lado, se dedicó a preparar una expedición, a la apertura de suscripciones y financiación a través de la familia Iznaga que propiciaron la primera invasión de Cuba en 1849, a actividades de propaganda e incluso, junto a Teurbe Tolón, al diseño de una bandera, a la imagen y semejanza de la de Texas para su incorporación a la Unión como nueva estrella, y que luego se convertiría en la actual bandera cubana.

En julio de 1849 Narciso López organizó desde Nueva York una expedición de liberación, que partiría desde Round Island, Missisipi. En ella participaban algunos veteranos norteamericanos de la guerra contra México. Otros iban por la oferta de 1.000 dólares y 64 hectáreas de Cuba que se les habría hecho efectivas en caso de tener éxito. También participaban en el intento exiliados cubanos[2] López ofreció el mando al político sudista Jefferson Davis, quien recomendó al coronel Robert E. Lee por 200.000 dólares. Lee rehusó ante la oposición del gobierno de Washington de romper el Tratado de Neutralidad con España de 1818 y consecuentemente, López decidió asumir personalmente la jefatura de la expedición, de varios cientos de hombres.[2] Sin embargo la expedición fue frustrada en septiembre de 1849 al mandar el presidente de los Estados Unidos Zachary Taylor una fuerza naval para capturar los barcos de López,[2] como consecuencia de un cambio de política con respecto a la anexión de Cuba.

En un segundo intento, López organizó otra expedición, en esta ocasión desde Nueva Orleans. Contó con la ayuda del gobernador de Mississipi John Quitman, veterano de la guerra de México al que ofreció el mando de la aventura, que declinó.[2] El 19 de mayo de 1850, con 600 voluntarios de Mississipi y Louisiana, desembarcó en Cárdenas, enarbolando por primera vez la que sería tomada en la Asamblea de Guáimaro como la enseña nacional de Cuba, por lo que a Cárdenas se le conoce también con el nombre de Ciudad Bandera. Tras quemar la casa del gobernador[2] López controló la localidad durante varias horas pero tuvo que abandonar Cuba al ver que la población de la misma no apoyó la revuelta, tras comprobar que el objetivo era mantener la esclavitud; la inferioridad de sus fuerzas y la aproximación de tropas españolas le obligaron a reembarcarse, siendo su barco perseguido por un barco de guerra español hasta Cayo Hueso; a pesar del fracaso, fue recibido como héroe en el Sur de Estados Unidos.[2]

El 3 de agosto de 1851 salió otra vez desde Nueva Orleans otra expedición, de 420 hombres, entre los que figuraba un "regimiento" de voluntarios sudistas al mando de William J. Crittenden. Un levantamiento local previo fue sofocado por las autoridades españolas.[2] El 12 de agosto de 1851 los mercenarios a bordo de El Pampero, contra las órdenes del gobierno federal, desembarcaron en la isla con la pretensión de establecer una república independiente y su posterior anexión a los Estados Unidos.

El desembarco se produjo en la playita del Morrillo, actual municipio de Bahía Honda, Provincia de Artemisa. El destacamento fue objeto de persecución por el ejército español desde el primer momento. Sostuvo un primer encuentro armado victorioso en el poblado de Las Pozas. No obstante, ante la superioridad numérica de los españoles se vio obligado a replegarse hacia la Sierra del Rosario, en el curso alto del río Bayate. Una parte del destacamento (cincuenta hombres), que había permanecido en el lugar del desembarco bajo el mando del coronel Crittenden, segundo comandante de la expedición, se reembarcó en El Pampero y fue apresado por los vapores españoles Cárdenas y El Habanero. Fueron conducidos a La Habana y fusilados el 13 de agosto. Como respuesta a estas muertes el consulado español en Nueva Orleans fue destruído, mientras que los comercios de varios españoles en la ciudad fueron saqueados por las turbas. Posteriormente el gobierno estadounidense negoció la liberación del resto de prisioneros estadounidenses en manos españolas.[2]

Días después del desembarco el destacamento de López sostuvo un combate desastroso contra el general español Manuel de Enna y el brigadier Rosales (aunque el propio general Enna sería herido y perecería posteriormente). López con las fuerzas diezmadas, sin apoyo interno, acusado de pirata, bregando por la Sierra, sostuvo dos combates más, el último en la Puerta de La Muralla, cerca de San Cristóbal y fue finalmente capturado en Pinos de Rangel; en total murieron unos 200 expedicionarios en los combates, siendo apresados el resto (de los que 160 fueron enviados a España).[2] Lopéz fue conducido a La Habana el 31 de agosto y ejecutado por traición, mediante garrote vil, en la mañana del 1 de septiembre de ese año en el castillo de la Punta convirtiéndose posiblemente en la figura más controvertida de la historia de Cuba.

Consecuencias de las expediciones de Narciso Lopez[editar]

La derrota y muerte de muchos expedicionarios, procedentes de Nueva Orleans, provocó la destrucción del consulado español en aquella ciudad y el cambio de nombre de numerosos habitantes de dicha ciudad para ocultar su procedencia española. Varios miembros de la familia Iznaga, ante la posibilidad de ser acusados, se trasladaron al estado de Misissipi, donde adquirieron extensiones de tierra para el cultivo de algodón mediante esclavos. Inspirado por las hazañas de Lopez, el filibustero norteamericano William Walker organizó nuevas expediciones para apoderarse de Nicaragua, pero acabó fusilado en Trujillo (Honduras). Las invasiones de este aventurero venezolano colaboraron a la formación del concepto de América Latina y al antiimperialismo norteamericano.

Referencias[editar]

  1. "Historia de la isla de Cuba " - Page 77 by Carlos Márquez Sterling, Manuel Márquez Sterling - History - 1975 - 392 pages
  2. a b c d e f g h i McPherson, James M. (1990 [1988]). Battle Cry of Freedom. The American Civil War. Londres: Penguin Books. pp. 105–107. ISBN 978 0 140 12518 4. 

Enlaces externos[editar]