Movimientos eclesiales

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Dentro de la estructura organizativa de la Iglesia Católica existen diversos movimientos eclesiales, relativamente nuevos, de diversas características que expresan la vitalidad de la misma frente a los desafíos de la evangelización y de la misión.

Los movimientos eclesiales se cuentan literalmente por miles, pero el apoyo del Vaticano a unos pocos de estos movimientos quedó "oficializado" en el famoso Congreso Internacional de los Movimientos Eclesiales, celebrado en Roma en el día de Pentecostés de 1998. Aunque este encuentro congregó a 56 de estos nuevos grupos, el papa Juan Pablo II se reunió en público con los líderes y fundadores de siete de ellos, escogidos "en virtud de su extensión y representatividad universal": Kiko Argüello, del Camino Neocatecumenal; Chiara Lubich, de los Focolares; Luigi Giussani, de Comunión y Liberación; Patti Mansfield, de la Renovación Carismática Católica; Marcial Maciel, de Regnum Christi; Andrea Riccardi, de la Comunidad de San Egidio; y Joaquín Allende, del Movimiento Apostólico de Schoenstatt. En esta ocasión, el Papa, bajo el lema "Movimientos eclesiales: comunión y misión al alba del tercer milenio", quiso honrar a "una de las más claras expresiones de la acción del espíritu en la Iglesia del siglo XX".

El movimiento más extendido es la Renovación Carismática. Se calcula que el 13 por ciento de los católicos son hoy carismáticos, distribuidos en millares de grupos de oración y pequeñas comunidades. Entre los nuevos movimientos eclesales más estructurados se encuentran, por su influencia y expansión el Camino Neocatecumenal, el Apostolado de la Oración, los Focolares, la Comunidad del Emmanuel, la comunidad de las Bienaventuranzas, Comunión y Liberación, los Foyer de Charité, los Apóstoles de la Palabra , entre otros.


Listado de movimientos[editar]

Valoración de los movimientos[1] [editar]

El Arzobispo de Chicago, Francis Cardenal George, OMI, decía: "El Papa Benedicto XVI se refirió recientemente a ellos como «un don del Espíritu Santo para la Iglesia».

Muchos de estos grupos tienen sus orígenes en el Concilio Vaticano II, aunque algunos preceden al Concilio por una o dos décadas. Todos existen para ayudar a sus miembros a involucrarse más en la práctica de su fe en la Iglesia. Todos dan testimonio de Cristo de distinta manera en el mundo. Dan continuidad a una larga línea histórica de grupos particulares en la Iglesia: órdenes monásticas y comunidades religiosas, hermandades, órdenes terciarias, sociedades funerarias, sociedades del Santo Nombre, y cientos más a lo largo de los muchos siglos de existencia de la Iglesia.

Estas recientes fundaciones se llaman Movimientos Laicos, pues sus miembros son en la mayoría, si no exclusivamente, laicos. Tienen reconocimiento canónico a través del Consejo Pontificio para los Laicos. Si bien algunos miembros de algunos movimientos, como el Regnum Christi y Focolares, emiten votos privados como los de los religiosos y religiosas, la mayor parte de los miembros de estos grupos son hombres y mujeres que llevan una vida cotidiana como la de cualquier otro católico.

Entonces, ¿para qué ser miembro? ¿Para qué incorporarse a un movimiento eclesial laico? Porque, aunque Dios llama a todos a la santidad, hay caminos de santidad que son mejores para unas personas, y caminos que son mejores para otras. Los miembros de un movimiento eclesial laico viven su vocación bautismal a ser discípulos del Señor por medio de un lente espiritual llamado «carisma», y tienen diferentes prácticas de vida y modos de oración apropiados a cada Movimiento y Comunidad. Por ejemplo, un miembro de la Renovación Carismática puede pertenecer a un grupo de oración que hace el don del Espíritu Santo inmediatamente evidente, o bien puede pertenecer a un equipo de oración que intercede poderosamente por las necesidades de los demás. Un miembro del Regnum Christi puede ser la madre de una familia numerosa que también evangeliza enseñando a los grupos de preparación para el bautismo en su parroquia. Los miembros del Movimiento Neo-Catecumenal emprenden un largo proceso de conversión personal para alcanzar las gracias que nos pertenecen a través del bautismo, a los católicos inactivos y a los aún no bautizados."...

El Arzobispo también agregó: "Si anhelan experimentar su fe con mayor plenitud, o si quieren ser parte de una pequeña comunidad de formación en la fe, busquen a los diferentes Movimientos Eclesiales Laicos en la arquidiócesis. El Señor tiene un camino de santidad para cada uno. Los Movimientos Laicos son un hogar espiritual especial para muchos."

En pocas palabras, depende de a qué se sienta llamado cada uno, será el grupo donde pueda canalizar esa vocación, pero siempre en el marco de la Iglesia.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Card. Francis George. «Carta sobre los movimientos eclesiales laicos» (en español). Consultado el 26 de enero de 2013.