Mosaico genético

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En biología y genética, un mosaico genético o mosaicismo es una alteración genética en la que, en un mismo individuo, coexisten dos o más poblaciones de células con distinto genotipo (dos o más líneas celulares), supuestamente originadas a partir de un mismo cigoto. Para ilustrar este fenómeno se suele recurrir al ejemplo de las mujeres, dado que al tener uno de sus cromosomas X inactivados pueden ser consideradas como mosaicos. Este fenómeno de inactivación ocurre en la embriogénesis temprana (alrededor del décimo día de desarrollo) y, a partir de ese momento, todas las células heredan el patrón de cromosoma X inactivado. Las células tumorales son también un tipo de mosaicismo, en este caso patológico.

Es importante no confundir el mosaicismo con una quimera, que es también un organismo con poblaciones de células con distinto material genético (dos o más líneas celulares), pero procedentes de diferentes cigotos. Como ejemplos de quimera encontramos:

  • Gemelos dicigóticos que se unen en las primeras etapas de gestación
  • Casos de trasplantes alogénicos (aquellos en los que el individuo donante es otro distinto al receptor)
  • Mujeres embarazadas (puesto que poseen además de sus propias células, células fetales en la sangre)


Causas[editar]

Entre las causas frecuentes están la no disyunción en una división mitótica poscigótica temprana o un fenómeno de lionización. Este fenómeno se transmitirá a las células descendientes, pero no a las restantes. Esto origina las dos poblaciones de células distintas.[1]

Células afectadas[editar]

El mosaicismo puede afectar a cualquier tejido del organismo. Además, hay que resaltar que el mosaicismo no es estático, sino que puede variar el genotipo de normal a anormal, o viceversa. Existen dos tipos de mosaicismo:

  1. Mosaicismo somático en el que coexisten células normales y anormales dentro de un mismo organismo (puede afectar o no a la línea germinal). La mutación no puede ser transmitida a la descendencia a menos que algunas células de la línea germinal estén afectadas. Sus consecuencias son que si se produce una mutación en una célula de la piel, a nivel genético se transmitirá a las células que deriven de ella pero no a las restantes. Por tanto, a partir de ese momento, en un mismo organismo coexisten células con distinta información genética. La distribución de las células es visible principalmente en la piel, dónde forman patrones conocidos como líneas de Blaschko, tablero de ajedrez, o formas similares a hojas.
  2. Mosaicismo gonadal en el que la mutación afecta a una parte de los gametos (óvulos o espermatozoides). La mutación puede transmitirse a la descendencia. Este tipo de mosaicismo tiene importantes implicaciones en el diagnóstico genético de ciertas enfermedades hereditarias, ya que es posible que un feto esté afectado por la enfermedad sin que la mutación causante de dicha enfermedad sea detectable en muestras sanguíneas de ninguno de los progenitores.

Dado que estos dos tipos celulares (células somáticas y gonadales) se separan pronto en el desarrollo embrionario, es raro que el mosaicismo afecte a ambas líneas celulares.

Mosaicismo confinado a la placenta[editar]

Se trata de un tipo específico de mosaicismo cromosómico que aparece cuando el cariotipo de la placenta presenta mosaicismo para una determinada anomalía, generalmente una trisomía, mientras que el feto no presenta mosaicismo ni anomalía alguna. Esta situación puede ocasionar un feto o un recién nacido fenotípicamente anormal, a pesar de que su cariotipo euploide. A veces las dos copias del cromosoma que aporta la anomalía son del mismo progenitor.[1]

La interpretación de este fenómeno se centra en que una concepción trisómica no viable puede ser «salvada» en el feto mediante la pérdida de una de las copias del cromosoma implicado en la trisomía. Debido al azar, el cromosoma perdido puede ser la única copia aportada por el otro progenitor, dando lugar a una disomía uniparental en las células restantes.[1]

Como se explica más adelante, el mosaicismo confinado a la placenta constituye un dilema en el diagnóstico de los laboratorios de citogenética y en el consejo genético prenatal.

Enfermedades asociadas[editar]

Los efectos del mosaicismo prenatal varían dependiendo del momento de la no disyunción, de la naturaleza de la anomalía cromosómica y de los tejidos afectados.[1]

Si existe una alteración en el número de cromosomas de una parte de las células del cuerpo, el mosaicismo suele causar otras anomalías genéticas relacionadas con un número anormal de cromosomas. Los síntomas son generalmente idénticos a los de estas enfermedades, pero atenuados, ya que la población de células afectadas no comprende todo el cuerpo.

  • Síndrome de Down con mosaicismo: Algunas de las células del individuo presentan trisomía en el cromosoma 21 y otras son normales. Los individuos 47,+21/46,N tan solo constituyen el 2% de los enfermos de este síndrome. Dos causas posibles por las que puede ocurrir este mosaicismo del cromosoma 21 son: o bien una de las células del cigoto 47,+21 pierde uno de los cromosomas 21 en el proceso de anafase; o bien alguna de las células de un cigoto 46,N retiene un cromosoma de más por no-disyunción (y la otra célula hija tendría un cariotipo 45,-21 y no continuaría dividiéndose).
  • Síndrome de Turner con mosaicismo. Los individuos afectados tienen un cariotio 45,X, aunque la mayoría son mosaicos.
  • Síndrome de Klinefelter con mosaicismo: También llamado 46/47 mosaico de XY/XXY. Algunas de las células del paciente contienen los cromosomas de XY, y algunas contienen los cromosomas de XXY. La anotación de 46/47 indica que las células de XY tienen el número normal de 46 cromosomas totales, y las células de XXY tienen 47 cromosomas totales.
  • Síndrome del triple X con mosaicismo

Normalmente el mosaicismo cromosómico está ligado a la edad de la madre.

Detección y diagnóstico[editar]

La detección del mosaicismo se realiza característicamente mediante cariotipado convencional, si bien se puede sospechar según los resultados del análisis FISH en interfase y según los datos que ofrece la citogenética humana sobre matrices. En el laboratorio los citogenetistas intentan diferencias entre mosaicismo real y pseudomosaicismo, que probablemente surge en los cultivos celulares una vez se han extraído las muestras de individuo. Distinguir entre ambos no es fácil ni seguro, y puede originar dificultades de interpretación en el diagnóstico prenatal debido a la elevada frecuencia con que se presenta en estudios de cultivos de biopsia coriónica, además de la posible contaminación de la muestra con células maternas.[1] De esta manera, a veces resulta complicado mediante una amniocentesis discernir entre un mosaicismo fetal real u otros casos, como la contaminación por presencia de células maternas, mosaicismo exclusivo de la placenta o un mero artefacto del laboratorio.

El mosaicismo supone un problema para el estudio de los efectos fenotípicos, pues en primer lugar es poco frecuente que a un individuo se le realice un cariotipo sin indicación clínica, por lo que los individuos con mosaicismo pero clínicamente normales no son detectados. Por otro lado, hay pocos estudios de seguimiento de mosaicismos diagnosticados prenatalmente en fetos. Pese a todo, se suele aceptar la idea de que individuos con una trisomía en mosaico están menos afectados que los individuos sin mosaicismo.[1]

El diagnóstico de esta enfermedad se lleva a cabo cuando nace un individuo con algún tipo de malformación visible. Consiste en realizar un cariotipo de un número significativo de células (generalmente 20), a partir del cual se calcula el porcentaje de células sanas y de células defectuosas.

Uno de los principales problemas a la hora de detectar cuadros patológicos expresados en individuos mosaico es la posibilidad de que la sangre periférica (de donde se extraen los linfocitos para realizar el cariotipo) no muestre mosaicismo alguno, dado que la médula ósea no se encuentra afectada (y es de ella de donde surgen las células sanguíneas). Solamente podrán detectarse las células anormales si se biopsia el tejido diana donde éstas se encuentran y se realiza un cariotipo de las células extraídas; esto se lleva a cabo cuando los síntomas de la enfermedad del individuo hacen deducir el posible origen de la patología.

Referencias[editar]

Notas[editar]

  1. a b c d e f Robert L., Nussbaum; Roderick R. McInnes; Huntington F. Willard (2008). «Capítulo 5: Principios de citogenética clínica». Thompson & Thompson. Genética en Medicina (7ª edición). Barcelona: Elsevier Masson. pp. 75, 81. ISBN 978-84-458-1870-1. 

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]