Monumento
Un monumento (del latín monumentum, «recuerdo») es toda obra, preferentemente arquitectónica, con algún valor artístico, histórico o social para el grupo donde se erigió. De forma inicial, el término se aplicaba exclusivamente a la estructura que se construía en memoria de un personaje o de un acontecimiento relevante, pero su uso fue extendiéndose y ha llegado a comprender cualquier construcción histórica enclavada en un núcleo urbano o aislada en el medio rural. En la antigüedad, el término se atribuía especialmente a obras funerarias y, durante el Imperio romano, era el dedicado al emperador y su corte, tratándose por lo general de una estatua o un obelisco.
La primera referencia de «monumento histórico» de que se tiene constancia fue en Francia hacia 1790[1] y su uso fue generalizándose, académica y técnicamente, en los países europeos al abordar las distintas tareas de restauración y rehabilitación de las obras de la antigüedad. Jurídicamente, el concepto de «monumento» fue estableciéndose poco a poco en los distintos países a finales del siglo XIX, primero por apelaciones genéricas a la condición monumental; más tarde con la asignación en los presupuestos de partidas para su mantenimiento y con el nombramiento de comisiones de expertos y personal de la administración a su cuidado; luego por la aprobación de inventarios, registros y colecciones de elementos; y, finalmente, con la promulgación de leyes propias de protección y declaración de los «monumentos nacionales» (1887 en Francia; 1906 en Estados Unidos;[2] 1909 en Italia[3] ). A lo largo de la primera mitad del siglo XX la mayoría de los países occidentales aprobó leyes de defensa y conservación de sus respectivos patrimonios y desde finales del siglo XX, y tras la regulación de la normativa internacional en materia de patrimonio histórico, el concepto de monumento se ha extendido a lugares o hechos naturales de especial valor y a obras de interés científico, técnico o social.
Recientemente, incluso en algunos países se habla de monumentos naturales, haciendo extensivo el concepto de monumento cultural al ámbito de la protección de la naturaleza, aplicándolo a aquellos destacados hitos naturales que, además de recordados, merecen ser protegidos.
Con frecuencia, los monumentos de concepción más clásica (fortalezas, santuarios o palacios), son asimilados como símbolo de una ciudad o país, sirviendo en numerosas ocasiones como elemento de identificación geográfica. Así, desde el Palazzo Vecchio en Florencia, la Giralda de Sevilla, la Puerta de Alcalá en Madrid, a la estela de la Edad del Bronce que centra el escudo del municipio granadino de Fonelas.
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[editar] Valor histórico de los monumentos
Aloïs Riegl en su libro El culto moderno a los monumentos explica que el valor histórico de los monumentos radica en su contradicción: por una parte, son objeto de reconocimiento por provenir y sobrevivir a una época pasada, quizá muy remota, pero, a la vez, este carácter implica un cuidado mayor a otras construcciones, por lo que son cuidados de forma especial. Ejemplos de lo anterior son las pirámides de México o Egipto que son resguardadas.
[editar] Véase también
[editar] Referencias
- ↑ En 1790, Aubin-Louis Millin hablo por vez primera de «monument historique» en la Asamblea Nacional Constituyente, con ocasión de la demolición de la Bastilla.
- ↑ La Ley de Antigüedades (Estados Unidos) (The Antiquities Act) de 1906, oficialmente «An Act for the Preservation of American Antiquities» (16 USC 431-433).
- ↑ «Legge de 20 giugno 1909, nº 364 che stabilisce e fissa norme per l'inalienabilità delle antichità e delle belle arti». (publicadaa en la Gazzetta Ufficiale nº 150 del 28 de junio de 1909). Puede consultarse en: http://www.italgiure.giustizia.it/nir/1909/lexs_1436.html.
- ↑ Carta de Venecia. Prólogo de la Carta Internacional sobre la Conservación y Restauración de los Monumentos y los Sitios. 1964.