Mitología guanche

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Mitología Aborigen Guanche
Deidad Máxima Achamán (el rey y padre de los dioses aborígenes) y Chaxiraxi (la diosa madre)
dioses menores Magec, Guayota...
Líder espiritual Guadameñe (Tenerife) y Faycán (Gran Canaria)
Clero Harimaguadas, kankus...
Tipo Politeísmo, Animismo y Chamanismo (Religiones de África)
Texto sagrado Ninguno
Lengua Litúrgica Idioma guanche
Tierra Santa Flag of the Canary Islands (simple).svgCanarias
Lugares sagrados El Teide y Cueva de Achbinico (Tenerife), Tindaya (Fuerteventura)...
Símbolo Ninguno conocido, aunque actualmente a veces se utiliza la espiral (símbolo del dios sol Magec) como símbolo de las creencias aborígenes.
Reconstrucción de altar aborigen en la cima de Garajonay (La Gomera), con el Teide (Tenerife) al fondo.

La mitología o religión aborigen guanche era un cuerpo de creencias que constituían la religión pre-cristiana del pueblo aborigen guanche (Islas Canarias). Como la mitología guanche fue transmitida y alterada por los conquistadores cristianos, las creencias, actitudes y prácticas religiosas originales no pueden definirse con certeza. Está claro, sin embargo, que la relativa importancia de los diferentes dioses y demonios varió según las épocas y los lugares.

Fuentes[editar]

La mayor parte de esta mitología fue transmitida oralmente, y mucha se perdió. Sin embargo, algo de ella fue capturada y escrita por los conquistadores y eruditos cristianos. En cuanto a las creencias, el culto astral estaba generalizado. Junto a él había una religiosidad animista que sacralizaba ciertos lugares, fundamentalmente roques y montañas (El Teide en Tenerife, Idafe en La Palma o Tindaya en Fuerteventura). Especialmente singular era el culto a los muertos, practicándose la momificación de cadáveres. Cabe destacar también la fabricación de ídolos de barro o piedra.

Leyendas[editar]

Entre sus principales leyendas destacan la de la Creación del Mundo:

Según las creencias guanches, Guayota vivía en el interior del volcán Teide (Echeide, el infierno), Guayota era el demonio, el rey del mal. Según la leyenda, Guayota secuestró al dios Magec (dios de la luz y el sol), y lo llevó consigo al interior del Teide. Los guanches pidieron clemencia a Achamán, su dios supremo. Achamán consiguió derrotar a Guayota, sacar a Magec de las entrañas de Echeyde y taponar el cráter. Dicen que el tapón que puso Achamán es el llamado Pan de Azúcar, el último cono, de color blanquecino, que corona el Teide. Después según sus creencias un terremoto separó o fraccionó la isla de Echeide, hasta que se crearon las siete Islas Canarias. Titeroygata (Lanzarote), Maxorata (Fuerteventura), Canaria (Gran Canaria), Achinet (Tenerife), Gomera (La Gomera), Benahoare (La Palma) y Eceró (El Hierro). Desde entonces Guayota permanece encerrado en el interior del Teide, cuándo el Teide entraba en erupción, era costumbre que los guanches encendieran hogueras con el fin de espantar a Guayota. Otra versión dice que esas hogueras servian para que si Guayota lograba salir de Echeyde, creyera que seguía en el infierno y pasase de largo.

La creación del Hombre:

En un principio era Achamán, dios poderoso y eterno que se bastaba a sí mismo. Antes de él sólo había la nada y el vacío, el mar no reflejaba el cielo y la luz aún carecía de colores. Achamán también se llamaba Acorán (*Aqqoran, 'el Celestial'), nombre además del dios supremo en Gran Canaria. A él debían su existencia las criaturas, pues creó la tierra y el agua, el fuego y el aire, y toda la vida que en ellos cabía. Achamán habitaba las alturas y a veces las cumbres de las montañas para regocijarse contemplando lo que ante su mirada se avivaba.

Un día se detuvo Achamán en la cima de Echeyde. Desde allí su obra le pareció más bella y perfecta, como si la descubriese por vez primera, y pensó que debía compartirla. Entonces decidió hacer a los seres humanos para que también ellos admirasen lo creado, para que de ellos hicieran uso y para que lo conservasen.

Dioses[editar]

Los dioses principales en Tenerife son:

La religión guanche era politeísta y animista, los guanches tenían sus propios dioses, distintos en cada isla, pero ninguno común, aunque sí con conceptos comunes.

  • En El Hierro tenían dos divinidades importantes, el dios Eraorahan (*Era-uraɣan) y su consorte Moneiba (*Mənəy-ibba) como dioses benignos y otro maligno al que rogaban en tiempos de desesperación, llamado Aranfaybo.
  • En La Gomera adoraban a un dios creador llamado Orahan (*Uraɣan) y por el otro lado a Hirguan (*Iruggʷăn), el dios maléfico, con aspecto de perro de pelo espeso, en ocasiones bípedo.[2]
  • En La Palma creían en un dios solar llamado Abora (*Abōra, Canopo), que habitaba en Tigot o Tigotán, el cielo. Los ritos en honor de Abora se celebraban con ofrendas animales en pirámides construidas por toda la isla[3] Algunos accidentes geográficos se identificaban con Abora, el ejemplo más popular es el del Roque Idafe, en la Caldera de Taburiente. Los benahoaritas veían en este roque su Axis Mundi, una columna de piedra que sostiene el cielo, por ello en sus alrededores tenían lugar ceremonias rituales y ofrendas para que no se desplomase y, con ello, trajera el fin del mundo. También creían en un dios maligno con forma de perro lanudo, Iruene (*Iruwwăn, cognado de Hirguan). Mitos probablemente inspirados en una especie de perro de aguas gigante, del tamaño de un caballo según las crónicas, que habitaba las islas en la época prehispánica, el tamaño desmesurado de estos canes hace pensar en un proceso de especiación alopátrica. Los aborígenes veían en estos perros gigantes unos espíritus malignos que aprovechaban la noche para atacar los poblados y el ganado.
  • En Tenerife creían en Achamán (*Aššaman, 'el Celeste'), en ocasiones también identificado como Acorán (*Aqqoran, 'el Celestial').[4] Era el dios supremo, de la suerte y de lo benévolo. Por otro lado estaba Guayota (*Wayəwta), el demonio, que habitaba en el interior de Echeide (el infierno), identificado con el Teide. Magec (el sol) era uno de los dioses principales. El término mago, con el que los terratenientes castellanos denominaban despectivamente a los agricultores de origen guanche tras la conquista, tiene su origen en el culto que le rendían dichos agricultores a fin de obtener buenas cosechas. También los guanches de Tenerife adoraron a una imagen de la Virgen María bajo el nombre de diosa Chaxiraxi (*Ta-ahɣir-ahɣi), que traducido al español significaría la "La que carga el firmamento".[5] Actualmente los canarios siguen venerándola, convenientemente convertida por la tradición católica subsiguiente a la colonización como Virgen de Candelaria (Patrona de Canarias). En Tenerife, al igual que en otras islas, también existen indicios de un culto a los antepasados "espíritus ancestrales", culto conocido sobre todo por la momificación de los cadáveres. También creían en divinidades inferiores o domésticas guardianes de lugares específicos (maxios), y entidades malignas como el Jucancha, un temible perro lanudo,[6] o la cabra Guañajé, espíritu protector del ganado caprino.[7]
  • En Gran Canaria el dios superior y dios solar se denominaba Acorán, pero existían muchos más dioses de menor importancia y elementos místicos tales como espíritus ancestrales, demonios y genios como los maragullos (duendes malignos) o los Tibicenas, perros demonio semejantes a los Jucanchas de Tenerife.[8]
  • En Fuerteventura, adoraban a la montaña de Tindaya, donde se ofrecían presentes. También se han hallado en esta montaña una serie de grabados rupestres, los llamados podomorfos.
  • En Lanzarote prácticamente se desconoce. Aunque se han encontrado figurillas de ídolos, al igual que en todas las demás islas.

Ídolos[editar]

Ídolo de Tara, en el Museo Canario, Las Palmas de Gran Canaria.

En las islas se han encontrado gran cantidad de ídolos guanches, como por ejemplo el ídolo de Tara (Museo Canario, Gran Canaria), el ídolo de Guatimac (Museo Arqueológico del Puerto de La Cruz, Tenerife) o el Ídolo de Zonzamas (Lanzarote). También se han encontrado figuras similares en la Cueva de Los Ídolos (Fuerteventura), en La Palma, en El Hierro y en La Gomera. Asimismo en Tenerife se encontró un ídolo en la montaña de "Los Riscos" en San Isidro que actualmente se encuentra en una colección particular, aunque según explicó su descubridor, hay más “ídolos” encontrados por cabreros de la zona.

Existe en El Sauzal (Tenerife), una cueva llamada Cueva de Los Ángeles en donde se encuentran dos ídolos representando una especie de ángeles, de ahí su nombre y de ahí el nombre del lugar o zona donde se encuentra, con el tiempo y la mala conservación una de las figuras está muy deteriorada y se puede ver que debajo de ella se encuentra un pequeño montículo de una especie de toba roja.

En general los ídolos guanches suelen ser representaciones de la fertilidad a través de la madre tierra o genios protectores. Los idolillos canarios son semejantes a los que aparecen en el neolítico de Grecia, Creta o el Egipto Antiguo, donde aparecen juntos estatuillas y pintaderas.

Festividades[editar]

La fiesta del Beñesmer era una festividad del calendario agrícola de los guanches (el año nuevo guanche) que se celebraba después de la recogida de las cosechas dedicada a Chaxiraxi (el 15 de agosto). En esta fiesta los guanches compartían leche, gofio, carne de cabra u oveja (alimentos bien preciados para los guanches). En la actualidad coincide con la peregrinación a la Basílica de la Virgen de Candelaria (Patrona de Canarias). La celebración del año nuevo guanche fue asimilada por sincretismo con la Fiesta de San Juan.

Entre las celebraciones culturales, se encuentran significativos vestigios de las tradiciones aborígenes en las fiestas actuales como en la Romería del Socorro, en Güímar (Tenerife) y la Bajada de la Rama, en Agaete (Gran Canaria).

Lugares de culto[editar]

El Teide (Tenerife), según las creencias guanches, esta montaña era la morada de Guayota, el demonio.

Los aborígenes guanches nunca o rara vez tuvieron templos en el sentido moderno de la palabra. La mayoría de los investigadores están de acuerdo en que los guanches realizaban sus cultos al aire libre, bajo árboles sagrados como el pino o el drago, o cerca de montañas sagradas como el Teide, el cual creían que era la morada de Guayota, el demonio. El monte Teide era sagrado para los aborígenes guanches y desde 2007 es Patrimonio de la Humanidad. Al igual que con Idafe en La Palma, Bentaica en El Hierro, Tindaya en Fuerteventura, Bentayga en Gran Canaria (éstos últimos probablemente cognados de la misma raíz *wen-tāqqa, 'lugar que sostiene'[9] ), el recurrente arquetipo del 'sostén o soporte del firmamento' en la cosmogonía isleña respecto a estas montañas denota un culto al Axis Mundi, relacionado con el culto recogido por el historiador griego Heródoto del monte Atlas (o Atlante):..."El Atlante es descollado y como figura cilíndrica. Se afirma que es tan alto que no se puede ver su cumbre por estar cubierto siempre de nubes en el invierno y en el verano, y sus habitantes le llaman la Columna del Cielo"... El otro relato de Heródoto dice así;..."Hay en aquellos mares [Occidente] un monte llamado Atlante, el cual es alto, rotundo y tan eminente, que no se puede divisar bien su cumbre"...[10] Siguiendo esta línea, muchas personalidades relacionaron al Pico del Teide con el Monte Atlas y, por ende, a las Islas Canarias con La Atlántida, tales como Fray Bartolomé de las Casas o el escritor e historiador canario José de Viera y Clavijo.[11]

Sin embargo en ocasiones los guanches también realizaban cultos en cuevas, como en las cuevas de Achbinico y Chinguaro en Tenerife, donde se daba culto a la Virgen de Candelaria.

El rito de la momificación[editar]

Cabe resaltar que la momificación guanche es en muchos aspectos parecida a la practicada por los egipcios. Para preservar la corrupción en los cadáveres cuidaban mucho el proceso, el cuerpo, y sobre todo guardaban una especial memoria y honra a los difuntos. La momificación o mirlado, como le llamaron los primeros cronistas españoles de las "islas afortunadas" (Canarias), no fue de uso general entre la población guanche, existiendo varios procesos que muestran cierta gradación en la práctica funeraria que corresponden a una diferencia social y económica entre las diferentes castas de su sociedad. Aunque la momificación se practicó en todas las islas, fue en la isla de Tenerife donde alcanzó mayor perfección.

Según las referencias obtenidas, existía en el pasado de las islas una tribu de sacerdotes que hacía del arte del embalsamamiento un verdadero secreto y casi un misterio sagrado, confeccionando una especie de ritual alrededor de la momificación. Por desgracia, después de la conquista española, no ha quedado ningún conocimiento escrito de aquel arte, y sólo a través de la tradición se ha podido saber cómo y cuáles fueron las técnicas empleadas.

Los achicasnai, la casta más baja del estrato social guanche y que se dedicaban a los trabajos relacionados con la sangre, curtidores y matarifes– eran los encargados de realizar el mirlado, manteniendo vivas las técnicas y los actos que conllevaban todo el ritual.

También en lo referente a la momificación de los cadáveres, hay que destacar la célebre Momia de San Andrés (en la foto de la derecha), que actualmente se encuentra en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de Santa Cruz de Tenerife, es considerada una de las momias guanches mejor conservadas.

La vida después de la muerte[editar]

Los guanches de Tenerife y, con toda probabilidad el resto de las poblaciones insulares, creían que los espíritus de sus antepasados iban a parar al Sol, astro que, consideraban como Ser Superior por excelencia (junto con el dios del cielo, que lo sostiene) y era, por tanto, objeto de adoración. Esta deidad solar se sintetizaría de la siguiente manera: creían que los espíritus de sus antepasados iban a parar al Sol, y cada mañana a su salida por el Este aparecían por el firmamento, realizando el itinerario diurno hasta que finalmente desaparecían, para de nuevo regresar al día siguiente. En muchas culturas este viaje de las almas en su morada solar se ha simbolizado con un carro; en Tenerife este medio se ha sido sustituido por pájaros y, en islas como El Hierro se asimiló a una casa.

Los sacerdotes aborígenes[editar]

Los guanches tenían sacerdotes o chamanes que conectaban con los dioses, se ordenaban jerárquicamente:

  • Faicán (en Gran Canaria), responsable espiritual y religioso, dirigía los cultos.
  • Maguadas o Arimaguadas (en Tenerife y Gran Canaria), mujeres sacerdotisas dedicadas al culto. Participaban en algunos rituales.
  • Samaranes (en Tenerife), eran sacerdotes, en menor grado, que se ocupaban de la educación de los jóvenes, nobles y pudientes, valores como los de la guerra, ya que estos lugares a veces se indicaban con estos fines. También se encargaban del culto de la fertilidad para el ganado en general.
  • Samaras (en Tenerife), sacerdotisas, que al igual que los "Samaranes" se encargaban de la educación de las jovencitas y guiaban el culto de la fertilidad agrícola y del agua, siendo este tema, el de la agricultura un punto muy importante en la cultura aborigen.
  • Babilones (en Tenerife), eran una casta sacerdotal, tan enigmática como secreta, pues el único que los nombra en las crónicas escritas, es el Doctor Juan Bethencourt Afonso. Por lo que cuenta la tradición oral, nos inclinamos a pensar que tenían a cargo el culto Astronómico en general, relacionándolo así con las construcciones de las "morras" (construcciones como las "pirámides circulares") de la isla de Tenerife.

Se cree que en el sacerdocio guanche se traspasaban conocimientos entre miembros de una misma familia, preferentemente de abuelos a nietos, y de tíos a sobrinos manteniendo así el culto primitivo y también los aspectos hereditarios del sacerdocio.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]