Milagro económico italiano

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El Milagro económico italiano (en italiano: il miracolo economico) es el nombre dado y que es usado por los historiadores, economistas la prensa y medios de comunicación en general[1] al designar el periodo de prolongado y sostenido crecimiento económico en Italia en el lapso de tiempo comprendido entre los años finales de la Segunda Guerra Mundial y hasta finales de los años 60', en particular el transcurrido entre los años 1950-63.[2] Esta era de la historia italiana representa no solo una piedra angular en el desarrollo social y económico en el país citado, ya que se transformó de un país marginal y agrícola; en sí pobre, en una de las mayores potencias industriales del mundo, pero que no sólo se cambió en lo económico y vio su surgimiento en los campos de la cultura y dio profundos cambios a su sociedad y costumbres.[3] Como sería luego asumido por algunos historiadores posteriormente, para el fin de los años 70', "el cubrimiento y la protección a la sociedad en su asistencia y su sistema de salud y su cobertura han sido hechos de manera comprensiva y generosa relativamente. El estándar de bienestar material en el modo de vida es vastamente basado para que se vea el cambio tan trascendente y la gran mejoría de lo que antes vivía la población".[4]

Historia[editar]

Uno de los numerosos pósters creados en favor de la promoción del Plan Marshall en Europa.

Tras el fin de la la guerra, Italia fue invadida durante y al final de la guerra; en primera fase sería ocupada y administrada por ejércitos aliados, como sucedió tras su adhesión a la Entente, donde primero la Italia de Il Duce sería el ejemplo para la Alemania de esa entonces, y que luego cayó siendo invadida posteriormente por las tropas nazis fundando una efrímera república; y luego por otros ejércitos de las potencias, luego para ser sometida por la oposición a unas condiciones que empeoraron el modo de vida de la población en general, sin importar el invasor; lo que hizo crónico el problema del desarrollo frente a las más avanzadas economías europeas de esa entonces. Empero, con el nuevo orden geopolítico tras la consolidación de la Guerra fría hicieron posible que el anterior enemigo en la guerra, Italia; un país puente entre la Europa occidental y el Mediterraneo, ahora se pasara de ser una democracia frágil ante los fuertes embates provenientes de la proximidad a la posición rival, y ante la presencia de un partido comunista fuerte,[5] uno de los más favorecidos tras la implementación del Plan Marshall, luego de que se consideró que Italia corría el peligro de volverse una nación comunista pronto, ante ello en EEUU se tomó la decisión de que a esta nación se le debería dar el estatus de un importante aliado para el Mundo libre, tras lo que empezaría a recibir los generosos fondos provistos en el citado acuerdo de ayuda para la reconstrucción, recibiendo cerca de $ 1,204 millones entre 1947 y 1951. Tras el fin del Plan, causa suficiente para haber detenido la recuperación y su sostenimiento, se coincide con el inicio de los conflictos en el punto crucial de la guerra en la península coreana (transcurrida entre 1950 y 1953), en la que la demanda por metales y otros productos manufacturados, hicieron curso como un fuerte estímulo para el crecimiento de cada ramo industrial en Italia y otras naciones aliadas a EEUU. En adición, con la creación en 1957 del Mercado Común Europeo, del cual Italia sería uno de los miembros fundadores, le proveyeron de un mercado más amplio y de mayores inversiones y le facilitaron a su vez las exportaciones.

Los medios históricos favorables antes mencionados le permitirían mantener sus perspectivas de crecimiento económico, combinados éstos con la presencia de una gran y barata fuerza laboral, le dieron los cimientos para un crecimiento económico espectacular. El boom desatado, al menos hasta las huelgas masivas en el "Otoño Caliente", y el descontento social de entre 1969-70; combinados con la posterior crisis petrolera, enfriaron gradualmente la economía, la que nunca retornaría a los niveles de crecimiento de la post-guerra. La economía italiana experimentó un superávit en su nivel de crecimiento PIN del 5.8% por año entre 1951–63, y del 5.0% entre 1964-73.[6] siendo las tasas italianas las segundas, siguiendo de muy cerca a las de Alemania, en Europa, y en las cifras de la OCDE éstas eran sólo superadas por las de Japón, economía que en el mismo periodo tenía el mismo tránsito acelerado en su crecimiento.[7] En 1963, el presidente norteamericano John F. Kennedy describió personalmente el extraordinario crecimiento económico en Italia en una cena oficial con el italiano Antonio Segni llevada a cabo en la ciudad de Roma, citándose que "el crecimiento de [...] la economía y la industria, y la mejora en los estándares de vida en los años posteriores a l post-guerra han sido realmente fenomenales. Una nació que en una ocasión literalmente estaba en ruinas, sumida en un desempleo muy acentuado y una tasa de inflación elevada, ha sabido expandir sus exportaciones y sus logros económicos, ha estabilizado sus costos y sus gastos, ha dado valor a su moneda y ha creado nuevos empleos y desarrollado sus industrias a una tasa inalcanzable en el mundo occidental".[8]

Influencia en la sociedad y la cultura[editar]

El icónico Fiat 600, un coche de clase media, que sería el auto de los sueños de los obreros y las amas de casa, aparte de un símbolo de estátus en los años 1950-60 en Italia.

La rápida expansión económico indujo la llegada de flujos masivos de inmigrantes de las zonas rurales del sur de Italia a las provincias del norte y a sus centros industriales. La emigración fue especialmente dirigida para surtir de personal a las plantas, lo que se denominaría como la zona del "triángulo industrial", una región comprendida entre los mayores centros de producción de Milán y Turín y el puerto marítimo y terminal de despachos de Génova. Entre 1955 y 1971, cerca de un estimado de 9 millones de ciudadanos se vieron involucrados en las migraciones inter-regionales sucedidas en esa entonces en Italia, donde incluso se vio la desaparición de pueblos enteros por las masivas migraciones de sus habitantes a los grandes emporios industriales del norte italiano.[9]

Por las necesidades de modernización en la economía y la sociedad de la Italia de entonces se crearon las condiciones implícitas para el aumento de la construcción de nuevas infraestructuras para así cubrir la ingente demanda en las necesidades de transporte y de generación de energía para la pujante industria. Miles de kilómetros de ferrocarriles y de autopistas serían completados en tiempo récord, las que serían necesarias para interconectar los centros de habitación urbanos con las áreas industriales, mientras que cientos de represas y plantas de electricidad fueron construidas por toda Italia, descuidándose los factores geológicos y medioambientales en el proceso, desatándose posteriores incidentes. Junto a un "boom" dentro del mercado de los bienes raíces, incrementado por la fuerte presión demográfica en crecimiento, le dieron el último toque a la super-explosión de grandes centros y conurbanciones periféricas. Vastos bloques de apartamentos baratos y de uso público fueron hechos cerca de las grandes ciudades, legando graves problemas de sobrepoblación, degradación de las condiciones de vida y para el medioambiente, altos índices de contaminación, y el descarado aumento de la violencia en las calles. El medio ambiente estuvo constantemente bajo la amenaza de la feroz expansión de la industria, llevándose a niveles de destrucción nunca antes vistos sobre los ecosistemas naturales y esparciéndose la contaminación sobre el aire y el agua, así como la polución y los desastres ecológicos como el de la Represa de Vajont y el colapso de la planta de químicos de Seveso tuvieron lugar, hasta que la "conciencia verde" comenzó a desarrollarse desde los años 80.

Al mismo tiempo, se dobló el crecimiento del producto interno bruto de Italia, incluso por encima de los niveles de entre 1950 y 1962,[10] lo que tendría una granincidencia en la sociedad y la cultura. La sociedad italiana, mayormente rural y excluida de los "beneficios" de la economía moderna durante la primer mitad del siglo, se vería abrumada por la estrepitosa avalancha de bienes de consumo baratos y variados, como los automóviles, televisores y las lavadoras. Entre 1951 y 1971, el ingreso per capita en términos reales de alcance, acompañados por una significativa mejora en las cifras de consumo y los patrones de vida y las condiciones sociales predominantes se elevaron a los niveles comunes de la Europa occidental. En 1955, en el momento; sólo el 3% de los propietarios de vivenda disponían de refrigeradores y un 1% de lavadoras, mientras que para 1975 en esos respectivos niveles; el 94% y el 76%. En adición a esto, el 66% de los hogares dispusieron de vehículos para su uso.[11] En 1954 la cadena de medios nacional RAI empieza la transmisión regular de sus servicios de televisión. La persuasiva influencia de los medios de comunicación y del consumismo en la sociedad fueron no muy bien vistos y en algunos casos fueron firamente criticados por los intelectuales como Pier Paolo Pasolini y Luciano Bianciardi, que denunciaron una forma irregular y "serpentosa" de homologación de costumbres extranjeras ya la posterior decadencia cultural del capitalismo salvaje, desencadenado por el consumismo sin meta desatado. Películas populares como The Easy Life y Opiate '67 filmadas por Dino Risi, Il Boom de Vittorio De Sica y We All Loved Each Other So Much de Ettore Scola estigmatizaron eficazmente el narcisismo y la rampante inmoralidad que caracterizaron a los más fervientes años del milagro económico en Italia.

Referencias[editar]

  1. Life, November 24, 1967 (p.48)
  2. Nicholas Crafts, Gianni Toniolo (1996). Economic growth in Europe since 1945. Cambridge University Press. p. 441. ISBN 0-521-49627-6. 
  3. David Forgacs, Stephen Gundle (2007). Mass culture and Italian society from fascism to the Cold War. Bloomington: Indiana University Press. ISBN 978-0-253-21948-0. 
  4. Italy, a difficult democracy: a survey of Italian politics by Frederic Spotts and Theodor Wieser
  5. Michael J. Hogan (1987). The Marshall Plan: America, Britain, and the reconstruction of Western Europe, 1947-1952. Cambridge University Press. pp. 44–45. ISBN 0-521-37840-0. 
  6. Nicholas Crafts, Gianni Toniolo (1996). Economic growth in Europe since 1945. Cambridge University Press. p. 428. ISBN 0-521-49627-6. 
  7. Ennio Di Nolfo (1992). Power in Europe? II: Great Britain, France, Germany, and Italy, and the Origins of the EEC 1952-57. Berlin: de Gruyter. p. 198. ISBN 3-11-012158-1. 
  8. http://www.presidency.ucsb.edu/ws/index.php?pid=9331&st=italy&st1=
  9. Paul Ginsborg (2003). A history of contemporary Italy. New York: Palgrave Macmillan. p. 219. ISBN 1-4039-6153-0. 
  10. Kitty Calavita (2005). Immigrants at the margins. Law, race and exlusion in Southern Europe. Cambridge University Press. p. 53. ISBN 0521846633. 
  11. Pobreza e Inequidad en el Mercado Común de Países editado por Victor George y Roger Lawson

Véase también[editar]