Miembros del Opus Dei

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Vocación e incorporación[editar]

Dentro de la común vocación de los cristianos a la santidad y el apostolado, los miembros del Opus Dei tienen la vocación específica de propagar la consciencia profunda sobre la llamada universal a la santidad a través de su trabajo profesional.

Según los estatutos, los laicos incorporados a la prelatura (casi el 98% de los miembros) no modifican su propia condición personal, teológica o canónica, de comunes fieles laicos, y como tales se comportan en toda su actuación.


Cap II. 14. § 1. de los Estatutos: "El candidato que haya escrito una carta pidiendo la admisión en el Opus Dei en calidad de Numerario o Agregado, cuando se le haga saber normalmente por medio del director competente, que su petición ha sido considerada digna para que se examine, en este mismo momento queda admitido entre los supernumerarios, en tanto que se conceda la admisión que ha solicitado".


De acuerdo con el derecho canónico, nadie se incorpora jurídicamente al Opus Dei si no es mayor de edad (18 años o más). No obstante desde los 14 años y medio un joven puede manifestar su interés por la organización y comenzar a participar de sus actividades como aspirante: ayuda espiritual, retiros, dirección espiritual, etc.

Incorporación[editar]

La incorporación al Opus Dei supone, por parte de la prelatura, el compromiso de proporcionar al interesado una asidua formación en la fe católica y en el espíritu del Opus Dei ; así como la necesaria atención pastoral por medio de sacerdotes de la prelatura. Por parte del interesado, lleva consigo los compromisos de permanecer bajo la jurisdicción del prelado, en lo que se refiere al fin de la prelatura; respetar las normas por las que ésta se rige, y cumplir las demás obligaciones de sus fieles.

Incorporarse a la Prelatura del Opus Dei no supone ningún cambio de estatuto personal: permanecen idénticos los derechos y deberes que se tienen como miembro de la sociedad civil y de la Iglesia.

"Es misión principalísima de los Consejos locales proporcionar a las nuevas vocaciones, con don de lenguas, la doctrina contenida en el Programa de formación inicial.

Salida legítima e ilegítima del Opus Dei[editar]

En el caso de que el fiel esté incorporado solo temporalmente, el vínculo de éste con la prelatura cesa al terminar el plazo de vigencia de la convención. O antes, si el interesado solicita la dispensa y el Prelado la concede.

En el caso de que el fiel esté incorporado a la Prelatura de forma definitiva, es decir, si ya hizo la fidelidad, se necesita la dispensa de los compromisos adquiridos. Dicha dispensa solo puede ser concedida por el Prelado del Opus Dei, y se solicita mediante una carta manuscrita del miembro dirigida al Prelado, explicándole los motivos. El Prelado tiene la facultad de aceptar o no la petición, y no hay un plazo prefijado para la respuesta. Si el miembro abandona el Opus Dei sin dicha dispensa, se considera la salida como ilegítima y se cometería un pecado mortal (al tratarse de la rotura de unos compromisos graves).

El miembro incorporado a la Obra que abandonase su vocación, sin haber obtenido la dispensa necesaria, pecaría mortalmente, como cualquier persona que incumpliera un compromiso en materia grave. (Catecismo del Opus Dei)

La salida legítima de la prelatura lleva consigo el cese de los derechos y deberes mutuos, no devolviéndose en ningún caso los bienes o dinero entregados durante la pertenencia a la Obra.

Causa suficientemente grave para decidir la expulsión de un miembro que esté incorporado al Opus Dei, es la falta del espíritu propio de la Obra, que constituya motivo de escándalo para los demás, o cometer faltas externas y graves, de la misma especie o de especies diversas, contra la legítima autoridad de la Iglesia, contra la moral cristiana o contra el espíritu de la Obra; y que, después de dos advertencias formales, no se corrija. Si es necesario decidir la salida de un miembro de la Obra, se hace con la máxima caridad; pero antes se le aconseja que pida espontáneamente la oportuna dispensa.

Sobre los que no siguen adelante[editar]

Cuando, a pesar de todo, alguno no persevere, consideran que hay que tratarle siempre con mucha caridad y delicadeza: ayudarle, disculparle, comprenderle. Consideran que el hecho de que no siguieran adelante, no es razón para que no continúen unidos a la Obra; y colaborando de alguna forma —con su oración o su limosna— en los apostolados. La mejor manera de manifestar su buena disposición sería entonces que ayuden generosamente —según su capacidad económica o simplemente con su oración— en las labores de apostolado, al menos durante algún tiempo.

Cuando un miembro no sigue adelante antes de hacer la Oblación, se procura que siga como Cooperador. Los cooperadores son aquellas personas que sin ser miembros, ayudan a la Obra con su oración, su trabajo o sus donaciones, ya sea en bienes o dinero.


Enlaces externos[editar]