Microfalosomía

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Microfalosomía
Micro penis.jpg
Hombre con micropene.
Clasificación y recursos externos
CIE-9 752.64
OMIM 607306
DiseasesDB 14839
eMedicine ped/1448
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En los humanos, la microfalosomia, también llamada a veces micropene, es un pene con longitud sumamente corta (menos de 7 centímetros en erección, después de que el varón alcanza la adultez) en comparación con un pene promedio de 12,5 cm.[1]

Según la distribución gaussiana, 1 de cada 866 varones en todo el mundo (un 0,6%) poseen micropenes.[2]

El término médico «microfalosomía» se utiliza cuando el resto del pene, el escroto y el perineo, está bien formado, sin ambigüedad con otras condiciones.

Micropene erecto, junto a una regla.

Tamaño[editar]

El micropene flácido estirado de un varón adulto mide menos de 2 cm desde su base hasta la punta del glande.

Suele considerarse como micropene al pene de un adulto cuya longitud en estado de erección máxima no supera los 6,5 cm, medida desde el hueso pubiano hasta la punta del glande, con el prepucio retraído. En términos estadísticos: 2,5 veces por debajo de la desviación estándar, calculada en una muestra donde la longitud promedio de la variedad de penes erectos medidos fue de 12,5 cm.[1] [3]

Existen casos extremos de micropenes en que apenas se puede distinguir el pene, y las gónadas parecen estar directamente conectadas con la piel del pubis.

Causas[editar]

El micropene es el resultado del estímulo androgénico insuficiente para el crecimiento de los genitales externos. Habitualmente es causado por hipogonadismo primario o por disfunción hipotalámica o hipofisiaria.

La microfalosomía se debe a alteraciones en la meiosis (proceso de reproducción celular), resultando en la diferenciación inadecuada de las células de Leydig (productoras de testosterona, la hormona sexual más importante en el hombre), localizadas en los testículos.

Conocido antes como feminización testicular, esta condición ocasiona falta de masculinización de los genitales externos, dando por lo general una apariencia vulvar del pene (parecido a un clítoris) y del escroto (parecido a los labios vulvares), condición asimilada por el cuerpo de forma anatómica.

Aspecto[editar]

El aspecto físico del pene se presenta de dos maneras:

  • Aneuploide, pene y prepucio ligeramente presentes y presencia de testículos bajos, incomodidad para orinar (no se orina en forma de chorro sino de regadera) y pocas erecciones.
  • Poliploide, pene y prepucio ausentes pero con eventuales salidas proporcionadas por el movimiento testicular que asciende y desciende (criptorquidia) con relativa frecuencia causando molestias e incomodidad al caminar, orinar o dormir y abundantes erecciones.

Algunos hombres presentan ginecomastia ligera o mediana reportado en un gran número de casos, teniendo el riesgo de una neoplasia mamaria 20 veces superior al de la población normal.

Estudio psicológico[editar]

Desde tiempos remotos se ha reforzado la idea de que la hombría y la virilidad dependen del tamaño del pene. En consecuencia, cuando el varón considera que la longitud de su miembro es insuficiente, presenta baja autoestima e irritabilidad.[3]

El pene ha sido tradicionalmente una obsesión masculina y su tamaño es cuestión que preocupa a la mayoría de los hombres, quienes con frecuencia se comparan con los demás y piensan que el suyo es más pequeño (síndrome del vestuario); en consecuencia, sufren frustraciones, soledad y obesidad.[3] Se considera que la idea de tener un pene demasiado corto es comparable a la idea de las mujeres de tener pechos demasiado pequeños o al menos eso se quiere creer.[3]

La longitud del pene no está relacionada con el placer sexual del varón ni de la mujer. El placer de la mujer está relacionado con el contacto con el clítoris, la zona exterior de la vulva y la entrada de la vagina. El fondo de la vagina no aporta demasiado al placer femenino. La obsesión por el tamaño del pene no tiene ningún fundamento funcional o de placer, sino solo estético.[3]

Problemas en la salud[editar]

Un micropene no genera problemas urológicos y tampoco se puede afirmar que detrás de la condición haya alguna enfermedad.

El hombre con micropene presentaría problemas para la fecundaciín solo si tuviera alguna de las siguientes condiciones (que en realidad no están relacionadas con el tamaño del pene):

  • Ausencia parcial o total de espermatozoides en el semen (debido a problemas hormonales).
  • Calidad espermática deficiente.

Cabe destacar que no existe cura para el micropene, aunque en algunos jóvenes se prescribe terapia hormonal[cita requerida] para estimular el crecimiento de los genitales. En lo que respecta a los pacientes adultos, puede optarse por administración de hormonas, aunque en ocasiones es importante brindar otro tipo de recursos que sirvan de apoyo. Cuando hablamos de problema hormonal, por ejemplo, generalmente se prescribe tratamiento en el que solo se contempla el uso de medicamentos; no obstante, en otras circunstancias es recomendable recurrir a psicoterapia, con o sin fármacos. Sin duda, es necesario estudiar cada caso en concreto y no dar por sentada una vía u otra.

En el pasado se diseñaron y ejecutaron varias técnicas quirúrgicas, pero no han tenido un resultado lo suficientemente exitoso como para adoptarse como una técnica ampliamente aceptada.

En Estados Unidos[editar]

Entre los años sesenta y ochenta, el hospital Johns Hopkins realizó 12 operaciones de cambio de sexo a niños varones que poseían micropene.[cita requerida] Si los padres aceptaban, se le realizaba una cirugía al niño para extirparle los testículos y para formar una vagina artificial.

Esto se basaba en dos conceptos:

  • Que la identidad sexual y las diferenciaciones sexuales eran incumbencia de la biología del individuo, y no tanto de la sociología (un postulado basado en cierta ideología biologicista de los años setenta en Estados Unidos).
  • Que un varón que no pudiera penetrar a una mujer, no encontraría un lugar social y sexual en la sociedad.

Estos dos conceptos se sumaban a que ya existía la tecnología para construir quirúrgicamente una vagina funcionalmente aceptable. A mediados de los años noventa, esos dos conceptos se habían descartado como erróneos. Las víctimas de esta política, al llegar a la edad adulta, se mostraron gravemente insatisfechos con el cambio de sexo, y promovieron el veto a esta práctica.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b «Surgeons pinch more than an inch from the arm to rebuild a micropenis», artículo en la revista Science Daily.
  2. Sabes que es un micropene? en tripeord.com Consultado el 7 de diciembre de 2012.
  3. a b c d e «El sexo es vida: los micropenes», artículo en el Diario Crítico (España) del 23 de enero de 2012.

Enlaces externos[editar]