Metal pesado

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El término de "metal pesado" se refiere a aquellos metales de la tabla periódica cuyo peso específico es superior a 5 g/cm3 o que tienen un número atómico por encima de 20, excluyendo generalmente a los metales alcalinos y elementos alcalinotérreos Fuente: (Breckle, 1991; Tiller, 1989). Un metal pesado es un miembro de un grupo de elementos no muy bien definido que exhibe propiedades metálicas. Se incluyen principalmente metales de transición, algunos semimetales, lantánidos, y actínidos. Muchas definiciones diferentes han propuesto basarse en la densidad, otras en el número atómico o peso atómico, y algunas en sus propiedades químicas o de toxicidad.[1] El término metal pesado es considerado como una "mala denominación" en un informe técnico de la IUPAC debido a su definición contradictoria y su falta de "bases de coherencia científica".[1] Existe un término alternativo metal tóxico, para el cual tampoco existe consenso de su exacta definición. Como se discute luego, depende del contexto, los metales pesados pueden incluir elementos livianos como el Carbono y pueden excluir algunos de los metales más pesados. Los metales pesados se encuentran libres y de forma natural en algunos ecosistemas y pueden variar en su concentración. Sin embargo hay una serie de elementos que en alguna de sus formas pueden representar un serio problema medioambiental y es común referirse a ellos con el término genérico de "metales pesados". En la actualidad, existen fuentes antropogénicas de metales pesados, por ejemplo la contaminación, los ha introducido a los ecosistemas. O combustibles derivados de la basura (no orgánica) generalmente aportan estos metales, así que se debe considerar los metales pesados cuando se utilizan los residuos como combustible.

Los metales pesados tóxicos más conocidos son el mercurio, el plomo, el cadmio y el arsénico, en raras ocasiones, algún no metal como el selenio. A veces también se habla de contaminación por metales pesados incluyendo otros elementos tóxicos más ligeros, como el berilio o el aluminio.

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Relación con los organismos vivos[editar]

Los organismos vivos requieren diferentes cantidades de metales pesados. hierro, cobalto, cobre, manganeso, molibdeno, y zinc son requeridos por los humanos. Excesivas cantidades pueden dañar nuestro organismo. Otros metales pesados como el mercurio, plutonio, y plomo son metales tóxicos que no tienen un efecto vital o beneficioso para el organismo, y su acumulación en el tiempo y en el cuerpo de los animales puede causar serias enfermedades. Algunos elementos que son normalmente tóxicos, para algunos organismos, bajo algunas condiciones pueden ser beneficiosos. Por ejemplo, el vanadio, tungsteno, incluso el cadmio.[2]

Metales pesados y contaminación[editar]

Las motivaciones para controlar las concentraciones de metales pesados en corrientes gaseosas son diversas. Algunos de ellos son peligrosos para el medioambiente y la salud (ejemplo: mercurio, cadmio, plomo, cromo),[3] otro causan corrosión (ejemplo: zinc, plomo), o son dañinos por otros medios (ejemplo: el arsénico puede contaminar los catalizadores). Dentro de la Comunidad Europea los once elementos más importantes son arsénico, cadmio, cobalto, cromo, cobre, mercurio, manganeso, níquel, plomo, estaño y talio, de los cuales sus emisiones en incineradores están reguladas. Algunos de ellos son necesarios para los humanos en pequeñas proporciones tales como, (cobalto, cobre, cromo, manganeso, níquel) mientras otros son carciogénicos o tóxicos, afectado, entre otros el sistema nervioso central (manganeso, mercurio, plomo, arsénico), los riñones o el hígado (mercurio, plomo, cadmio, cobre) o la piel, los huesos, o dientes (níquel, cadmio, cobre, cromo).[4]

La contaminación con metales pesados puede surgir de muchas fuentes, pero más comúnmente de la purificación de metales, por ejemplo, el smelting (proceso de extracción del metal de la piedra) del cobre o la preparación de combustible nuclear. La electrodeposición es la primera fuente de cromo y cadmio. Mediante la precipitación de estos compuestos o el intercambio de iones hacia los suelos y barros, los metales pesados se pueden localizar y quedar depositados. A diferencia de los contaminantes orgánicos, los metales pesados no decaen y presentan otros desafíos para remediarlos. Actualmente, se utilizan plantas (fitorremediación) y microorganismos para remover metales pesados, como el mercurio. Plantas que exhiben hiperacumulación pueden usarse para remover de los suelos estos metales por la concentración en bio-materia.[5] En algunos diques de cola se utiliza vegetación que luego es incinerada para recobrar los metales pesados.

Uno de los mayores problemas asociados a la parecencia de metales pesados es el potencial de bioacumulación y biomagnificación causando mayor exposición de estos metales a un organismo de la que podría encontrarse sola en el medio ambiente. Peces en alta mar (como el Tetractenos glaber) y aves marinas (como la Fratercula arctica) son monitoreados por la presencia de estos contaminantes.

Medicina[editar]

En el uso médico, los metales pesados están pobremente definidos[1] e incluyen a todos los metales tóxicos indistintamente de su peso atómico: "envenenamiento por metales pesados" pueden incluir excesiva cantidad de hierro, manganeso, aluminio, mercurio, cadmio, o berilio (el cuarto elemento más liviano) o algunos como el semimetal arsénico. Esta definición puede incluir al bismuto, el más denso de los elementos estables, por su baja toxicidad.

La enfermedad de Minamata o el hidrargirismo se da como resultado del envenenamiento por mercurio, la enfermedad de itai-itai del envenenamiento con cadmio, y el saturnismo como envenenamiento con plomo.

Mercancías peligrosas[editar]

Los metales pesados en mercancías peligrosas son clasificados en su mayoría "Clase 9: Materias y objetos que presentan peligros diversos" en el modelo de la ONU de clases de peligro, pero algunas veces mientras son transportados se los etiqueta como "Clase 6.1: Materias tóxicas" o veneno.

Tecnología nuclear[editar]

El Burnup (combustible utilizable) del combustible nuclear, es expresado en Gigavatio día por tonelada métrica de metales pesados, donde metales pesados significa actínidos como el torio, uranio, plutonio, etc., incluyendo material fisible y material fértil . Y no incluye elementos como el oxígeno agregado al material combustible, o material de revestimiento como el circonio, que puede ser considerado un metal pesado por otros estándares.

Referencias[editar]

  1. a b c John H. Duffus ""Heavy metals" a meaningless term? (IUPAC Technical Report)" Pure and Applied Chemistry, 2002, Vol. 74, pp. 793–807. doi 10.1351/pac200274050793
  2. Lane TW, Morel FM. A biological function for cadmium in marine diatoms. 
  3. C.Michael Hogan. 2010. Heavy metal. Encyclopedia of Earth. National Council for Science and the Environment. eds. E. Monosson & C. Cleveland. Washington, D.C.
  4. Ron Zevenhoven, Pia Kilpinen: Control of Pollutants in Flue Gases and Fuel Gases. TKK, Espoo 2001.
  5. Pablo Higueras & Roberto Oyarzun. «10.- Restauración y remediación III: Suelos y Aguas subterráneas». Curso de Minería y Medio Ambiente. Consultado el 6 de marzo de 2012.

Enlaces externos[editar]