Megarexia

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La Megarexia es un trastorno de la conducta alimentaria, de nuevo descubrimiento, estudiado por el Dr. Jaime Brugos, no recogido aún en la literatura científica y que vendría a ser lo opuesto a la anorexia nerviosa. Implica una distorsión de la imagen corporal, al igual que en la anorexia y la dismorfofobia. Se estima que por cada anoréxico hay diez megaréxicos. Según los cálculos del Dr. Brugos pueden haber cinco millones de megaréxicos sin diagnosticar en España.[1]

Historia[editar]

El término megarexia fue acuñado por el doctor Jaime Brugos, en uno de sus trabajos recogidos en su libro "Dieta Isoproteica" editado en 1992[2] y ampliado en su libro "Isodieta" en 2009.[3]

Características[editar]

Las personas que sufren de megarexia tienden a padecer de obesidad y no se someten a ningún tipo de régimen alimenticio. Debida a la distorsión de su esquema corporal, característica de los trastornos alimentarios, cuando se miran al espejo no perciben la obesidad, al contrario se ven así mismos como personas sanas y delgadas, y no son capaces de valorar el alcance de su problema. Llevaran hábitos de vida insaludables. Estas personas consumirán grandes cantidades de comida basura que contienen muchas "calorías vacías", lo que conlleva a medio plazo al padecimiento de síntomas de desnutrición debido a la carencia de nutrientes esenciales, tales como vitaminas, minerales y aminoácidos, y provocar diversas condiciones patológicas secundarias como la anemia. Este déficit de nutrientes altera la bioquímica del cerebro, al igual que ocurre en la anorexia, por lo que la megarexia puede convertirse en una grave enfermedad.[1]

Además estas personas consideran que el exceso de peso es sinónimo de salud y vitalidad por lo que no restringirán ningún tipo de alimento, y consumirán grandes cantidades de comida chatarra refinada en forma de alimentos hipercalóricos, ricos en azúcares simples, grasas saturadas, féculas, almidones y aditivos alimentarios; tales como dulces, bollería industrial, frituras, postres, frutos secos, comida rápida (hamburguesas, pizza, patatas fritas, comida precocinada, etc.), serán algunos de los platos principales en la dieta de los megaréxicos.

Por lo general los megaréxicos son inconscientes de su enfermedad. Evitan fotografiarse a sí mismos e ir de compras a tiendas de ropas para seguir negando la realidad. Esta dinámica de autonegación puede resultar en conductas hostiles hacia ellos mismos y los demás.

Tratamiento[editar]

Ante la sospecha de padecer megarexia lo primero es acudir a un médico especialista o profesional sanitario. Puede requerir derivación a un profesional de la psiquiatría o la psicología. En principio no sería necesario terapia farmacológica, pues una vez se reconoce y acepta la enfermedad, se reeduca a la persona para la adquisición de nuevos hábitos saludables.[4]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Megarexia Leído en Megarexia el trastorno alimenticio en el que las personas obesas se ven sanas. Blog Psicoterapia radiactiva.
  2. Brugos López, Jaime (1992). DIETA ISOPROETICA. Madrid: AUTOR EDITOR. p. 220. ISBN 978-84-604-1939-6. 
  3. Brugos López, Jaime (2009). ISODIETA (DIETA ISOLIPOPROTEICA): ADELGAZANTE Y REVITALIZADORA. España: AUTOR-EDITOR. ISBN 978-84-612-8623-2. 
  4. Megarexia la gran desconocida

Bibliografía[editar]

  • Brugos López, Jaime. Dieta isoproteica. Ed. AUTOR EDITOR. 1992
  • Brugos López, Jaime. Isodieta (Dieta Isolipoproteica adelganzate y revitalizadora). Ed. Autor Editor. 2009