Maximato

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El Maximato fue un periodo histórico y político de México que abarcó desde 1928, con el gobierno de Emilio Portes Gil como presidente interino del país hasta 1934, con el inicio del gobierno de Lázaro Cárdenas. Este periodo se caracteriza por la influencia de Plutarco Elías Calles en la política mexicana, de cuyo apodo de "Jefe Máximo de la revolución" deriva el nombre de este periodo.[1]

Durante el maximato tres personas fueron presidentes de México: Emilio Portes Gil, que gobernó como presidente interino tras el asesinato de Álvaro Obregón; Pascual Ortiz Rubio, que fue presidente tras las elecciones convocadas por Portes Gil; y Abelardo L. Rodríguez, quien fue también presidente interino tras la renuncia de Ortiz Rubio.[2]

Antecedentes[editar]

Gobierno de Plutarco Elías Calles[editar]

Plutarco Elías Calles fue presidente de México de 1924 a 1928, su gobierno se caracterizó por los conflictos entre la religión y el estado, debidos a las restricciones al culto católico impuestas por la ley Calles y posteriormente al inicio de la guerra cristera en 1927, que buscaba revertir las acciones represoras de Calles hacia la iglesia.[3]

El gobierno de Calles también se caracterizó por la influencia de Álvaro Obregón, expresidente de México en el periodo de 1920 a 1924, en la política mexicana. Inicialmente Obregón planeaba retirarse de la vida pública al finalizar su mandato e iniciar el de Calles, trasladándose a Sonora, pero poco a poco decidió volver a la política mexicana, al punto en que se afirmaba que el gobierno era en realidad una diarquía, en la que Calles y Obregón gobernaban juntos al país.[4]

Reelección y muerte de Álvaro Obregón[editar]

A partir de 1926 Álvaro Obregón decidió regresar por completo a la vida política, motivado principalmente por su intención de ser reelecto para la presidencia en el periodo posterior al de Calles. Para permitir la candidatura de Obregón fueron reformados los artículos 82 y 85 de la constitución de 1917, legalizando la reelección de un presidente mientras no fuera en el periodo siguiente a su mandato, y extendiendo la duración de cada gobierno a seis años en lugar de cuatro.[4]

Álvaro Obregón se presentó como candidato a las elecciones celebradas el 10 de julio de 1928, en las que resultó ganador, con lo que se le otorgaba un segundo mandato presidencial.[4]

El 17 de julio de 1928, siete días después de que fuera reelecto como presidente, Álvaro Obregón fue asesinado en el restaurante "La Bombilla" de la Ciudad de México por José de León Toral, quien lo creía responsable del conflicto entre la Iglesia y el Estado.[4] [5]

A la muerte de Obregón, el poder político de Calles era débil, siendo que el peso político de los obregonistas era superior al suyo y que su presidencia estaba muy manchada debido al estallido de la guerra cristera. Calles logró convertir a Emilio Portes Gil en el presidente interino, siendo él de una corriente moderada del obregonismo.[6]

Gobernantes[editar]

Emilio Portes Gil[editar]

Fue presidente interino de México tras el asesinato del presidente electo Álvaro Obregón, su periodo presidencial duró del 1 de diciembre de 1928, fecha en que debía iniciar el gobierno de Obregón, hasta el 5 de febrero de 1930, con el inicio del mandato del presidente constitucional Pascual Ortiz Rubio.[7]

Su presidencia fue influida fuertemente por Plutarco Elías Calles, llegando al punto en que él escogió a los miembros del gabinete presidencial, pero a pesar de ello, Portes Gil pudo imponer su visión a la de Calles para poder llevar a cabo sus propios proyectos.[7]

El 3 de marzo de 1929 inició la rebelión escobarista con la publicación del plan de Hermosillo, que acusaba a Calles de la muerte de Obregón, se declaraba en contra del gobierno de Portes Gil y proclamaba como presidente al general José Gonzalo Escobar. Esta insurrección permitió que Calles fuese convertido en secretario de Guerra y Marina, cargo que aprovechó, junto con la rebelión escobarista, para librarse de los generales de cuya lealtad hacia él tenía duda.[7]

Entre las principales acciones durante su presidencia estuvo la creación del Partido Nacional Revolucionario el 4 de marzo de 1929 y la organización de las elecciones presidenciales de 1929, en las que contendieron principalmente José Vasconcelos y Pascual Ortiz Rubio.[7]

Pascual Ortiz Rubio[editar]

Gobernó de 1930 a 1932. Obtuvo el cargo en las elecciones presidenciales extraordinarias de 1929, siendo escogido para cubrir el puesto desde 1930 hasta 1934.

Durante su gobierno hizo frente a las repercusiones de la crisis económica mundial iniciada en 1929, se redactó la Doctrina Estrada, la cual dice que México no debe juzgar, ni para bien ni para mal, los gobiernos ni los cambios en el gobierno de otras naciones y se promulgaron la Ley Federal del Trabajo, la Ley de Crédito Agrícola y el Código Penal. Igualmente permitió el ingreso de México a la Liga de las Naciones, amplió la red telefónica del país y ratificó la libertad de cultos

Es recordado, porque con él se hizo el primer fraude electoral de México, ya que como candidatos estaban él y el Lic. José Vasconcelos, siendo este último el ganador, pero finalmente quedó Ortiz Rubio. Tras dos años de mandato presentó su renuncia, pasando a ser el último gobernante en renunciar a su cargo.

Abelardo Rodríguez[editar]

Ocupó el cargo desde 1932 hasta 1934, fue el sustituto de Ortiz Rubio tras su renuncia.

Durante su gobierno se empleó una política económica que favoreció el desarrollo de la industria y el comercio, se trazaron carreteras como México-Nuevo Laredo, Puebla-Tehuacán y Morelia-Guanajuato, se promulgaron la Ley de Nacionalización y Naturalización, el Código Sanitario y la Ley Orgánica de los Tribunales Federales, entre otras. También se estableció el salario mínimo, se reformó la Ley de Patrimonio Ejidal, envió al Congreso de la Unión la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de México, le fue otorgado el control total de cambios al Banco de México por decreto el 2 de mayo de 1933 y fue inaugurado el Palacio de Bellas Artes.

La historia señala que Abelardo siempre estuvo influenciado por Plutarco Elías Calles, quien le exigió que sujetara al clero haciendo cumplir la ley de cultos. Se dice que la política de Abelardo fue contradictoria debido a que reformó el artículo 3° de la Constitución mexicana el 10 de octubre de 1934 e implantó una educación socialista, pero también condenó el movimiento obrero, de inspiración comunista acusándolo de adoptar ideas exóticas. Desde luego cambió el nombre de la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo, por el de Secretaría de la Economía Nacional, pasando a depender de dicha Secretaría el Departamento de Estadística Nacional.

Tal influencia en la vida política del país dio origen a que las personas que ocuparon el cargo de presidente de la República durante esos años fueron considerados peleles, meros títeres cuyas acciones no eran propias sino que respondían al modo en que la diestra mano de Calles manejaba los hilos de la política. Sin embargo no está del todo claro hasta donde llegó realmente el poder personal de Calles durante el maximato y en que consistía tal poder. Las fuentes escritas en aquella época, al calor de los intereses partidistas o de grupo, muestran opiniones divergente; por un lado esta la leyenda negra, promovida por el sector católico principalmente, de que Calles poseía un poder siniestro que infundía temor entre el pueblo, mientras que la versión contraria muestra al jefe máximo como el hombre intachable y el patriarca bondadoso que sus seguidores quisieron ver siempre en él.

La influencia del expresidente llegó a su fin cuando Lázaro Cárdenas del Río lo expulsó del país en 1936, luego de haber sido electo presidente en 1934.

Referencias[editar]

  1. Secretaría de gobernación (ed.): «El Movimiento Obrero desde Obregón (1920-1924) hasta el Maximato (1928-1936)» (marzo de 2011). Consultado el 28 de septiembre de 2013.
  2. Pozas, Ricardo (2006). Universidad nacional autónoma de México (ed.): «El maximato: El partido del hombre fuerte, 1929-1934». Consultado el 28 de septiembre de 2013.
  3. Delgado de Cantú, 2008, pp. 352 - 355
  4. a b c d Delgado de Cantú, 2008, pp. 355
  5. Secretaría de la defensa nacional (ed.): «17 de julio de 1928 muere el general Álvaro Obregón» (agosto de 2010). Consultado el 19 de noviembre de 2013.
  6. Delgado de Cantú, 2008, pp. 356-357
  7. a b c d Delgado de Cantú, 2008, pp. 363-365

Bibliografía[editar]

  • Delgado de Cantú, Gloria M. (2008). Historia de México. Legado histórico y pasado reciente (segunda edición). Pearson educación. p. 640. ISBN 978-970-26-1274-2. 
  • Delgado Martín, Jaime (1992). «México:los caudillismos de Calles y de Cárdenas». Historia General de España y América. Hispanoamérica en el siglo XX (1ª edición). Madrid: Rialp. pp. 370–390. ISBN 84-321-2117-7. Consultado el 12 de febrero de 2010. 
  • Historia de México (primera edición). Salvat Mexicana de editores. 1978. p. 3780.