Masacre de Múnich

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Masacre de Múnich
Lugar Múnich, República Federal Alemana
Coordenadas 48°10′46.9″N 11°32′57.1″E
Blanco(s) Bandera de Israel Delegación olímpica israelí
Fecha 5 - 6 de septiembre de 1972
4:42 am – 12:04 am (CET (UTC+1))
Tipo de ataque Asesinato masivo, toma de rehenes
Arma(s) Rifles AK-47, AKM, pistolas Tokarev TT-33, revólveres y granadas
Muertos

17

Perpetrador(es)

Septiembre negro

  • Abu Daoud (autor mental)
  • Luttif Afif
  • Yusuf Nazzal
  • Adnan al-Gashey
  • Jamal Al-Gashey
  • Mohammad Safady
  • Afif Ahmed Hamid
  • Khalid Jawal
  • Ahmed Chic Thaa
Motivo Conflicto árabe-israelí

La masacre de Múnich fue un ataque ocurrido durante los Juegos Olímpicos de 1972 en Múnich, Baviera, al sur de Alemania Occidental, cuando once miembros del equipo olímpico israelí fueron tomados rehenes y asesinados por un comando del grupo terrorista Septiembre Negro,[1] [2] [3] [4] una facción de la Organización para la Liberación de Palestina, entonces liderada por Yasir Arafat. Poco después del comienzo de la crisis, los miembros del comando demandaron la liberación de 234 prisioneros alojados en cárceles israelíes,[5] como también la liberación de los fundadores de la Fracción del Ejército Rojo, Andreas Baader y Ulrike Meinhof, encarcelados en Alemania.[6] Septiembre Negro bautizó la operación como Ikrit y Biram, en honor a dos aldeas de árabes cristianos cuyos habitantes habrían sido expulsados por la Haganá en 1948.

Los atacantes, que contaron con asistencia logística de grupos alemanes neonazis,[7] asesinaron a once atletas y entrenadores israelíes y a un oficial de la policía de Alemania Occidental. Cinco de los ocho miembros de Septiembre Negro resultaron muertos por la policía durante el fallido intento de rescate de los rehenes. los tres secuestradores que sobrevivieron fueron arrestados, pero liberados al mes siguiente tras el secuestro de un avión de Lufthansa. Israel respondió a los asesinatos organizando las operaciones Primavera de Juventud y la Cólera de Dios, con el objetivo de castigar colectivamente a todos los responsables de la masacre.

Antecedentes[editar]

En el momento de la toma de rehenes, los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 transcurrían en su segunda semana. El Comité Olímpico Alemán, organizador del evento, tenía como objetivo que la atmósfera de la villa olímpica fuese abierta y amistosa. Se buscaba de esta manera dejar atrás la imagen de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, los que habían sido explotados como parte de la propaganda nazi del régimen de Adolf Hitler. El film documental Un día en septiembre proclamó que la seguridad de los atletas fue intencionalmente leve y que los mismos podían entrar y salir de la Villa Olímpica sin presentar ningún tipo de credenciales. Varios atletas eludieron los puntos de control en la villa y escalaban el cerco perimetral para acceder a la misma.[8]

La ausencia de personal armado de seguridad fue motivo de preocupación para el titular de la delegación israelí, Shmuel Lalkin, desde antes de la llegada del equipo olímpico a Alemania. En entrevistas posteriores dadas a los periodistas Serge Groussard y Aron Klein, Lalkin declaró que había hablado con las autoridades alemanas sobre su intranquilidad. El equipo israelí se hospedaría en un sector relativamente aislado del resto de la villa olímpica, en un pequeño edificio cercano al alambrado, por lo que Lalkin entendía que los atletas se encontrarían en una situación vulnerable respecto de un asalto desde el exterior. Las autoridades alemanas aparentemente aseguraron a Lalkin que se proveería de seguridad adicional a la delegación israelí, pero Lalkin expresaría posteriormente que dudaba acerca que dichas medidas se hubieran aplicado verdaderamente.[8]

Los organizadores del evento consultaron al especialista forense germano-occidental Georg Sieber, para que creara veintiséis posibles escenarios de ataques terroristas y colaborase en su prevención. El "escenario 21" previsto por Sieber incluía una situación de asalto a las habitaciones de la delegación israelí por parte de comandos terroristas, quienes a su vez requerirían la provisión de un avión para abandonar Alemania. La organización se resistió a la aplicación del escenario 21, ya que iba contra la imagen de "juegos felices" que buscaban, por lo que se negaron a aumentar las medidas de seguridad.[8] [9]

El asalto terrorista[editar]

Vista frontal del apartamento de la villa olímpica donde se alojaba la delegación israelí y donde fueron retenidos.

El 4 de septiembre, los atletas israelíes habían estado disfrutando de una salida nocturna por la ciudad, antes de regresar a la villa olímpica. Hacia las 04:40 del día 5, mientras los deportistas dormían, ocho miembros del grupo terrorista palestino Septiembre Negro, vestidos con trajes deportivos y llevando pistolas y granadas en bolsas de deporte, escalaban la reja de dos metros que rodeaba el complejo. Fueron ayudados por deportistas del equipo estadounidense que desconocían su verdadera identidad y creían que, como ellos, querían acceder furtivamente a sus apartamentos tras una noche de diversión.

El entrenador del equipo de lucha, Moshé Weinberg, de 33 años, oyó un ruido tras la puerta del primer apartamento, observando que alguien abría ligeramente la puerta. Se abalanzó sobre ésta dando un grito de alerta, mientras intentaba cerrarla forcejeando con los terroristas, que tenían sus pies en la otra pared y usaban sus rifles como palancas.[10] En la confusión, nueve atletas pudieron escapar, y otros ocho se ocultaron. El luchador Joseph Romano agarró el arma a uno de los terroristas, pero resultó muerto por un disparo. Moshé Weinberg recibió un tiro en la cara que le atravesó las mejillas cuando intentó atacar a Issa con un cuchillo de fruta, y fue obligado a conducirles a los otros apartamentos. El israelí salteó el apartamento noº 2 y los llevó directamente al noº 3, en donde se alojaban los atletas más fuertes, creyendo que podrían reducir a los terroristas, sin embargo estos fueron sorprendidos durmiendo y no lograron oponer resistencia.[10] Weinberg aprovechó a darle un puñetazo a un palestino, descolocándole la mandíbula, otro fedayín entró en pánico y le disparó. Su cuerpo fue dejado afuera del edificio. Tras la muerte de éste, los terroristas tomaron como rehenes a nueve integrantes del equipo: David Berger, Ze'ev Friedman, Joseph Gutfreund, Eliezer Halfin, André Spitzer, Amitzur Shapira, Kehat Shorr, Mark Slavin y Yakov Springer.

Posteriormente se divulgó que los secuestradores eran fedayines palestinos de los campos de refugiados del Líbano, Siria y Jordania. Eran Luttif Afif (el jefe del grupo; tres de sus hermanos eran también miembros de Septiembre Negro, dos de ellos en prisiones israelíes), Yusuf Nazzal, Afif Ahmed Hamid, Khalid Jawad, Ahmed Chic Thaa, Mohammed Safady, Adnan Al-Gashey y su sobrino Jamal Al-Gashey.

Negociaciones[editar]

Poco despúes de las 06:00 am, lanzaron por la ventana documentos que contenían sus demandas, aclarándose que si no se cumplían para las 09:00, un atleta sería ejecutado. Entonces el jefe de policía de Múnich, Manfred Schreiber, llegó a la escena y encontró a una jóven mujer oficial hablando con un hombre de traje de safari blanco, un sombrero del mismo color y su cara ennegrecida con carbón, que se identificó como "Issa". El Ministro del Interior, Hans-Dietrich Genscher y el intendente de la Villa Olímpica, Walther Tröger, se le unieron para negociar con los árabes.

Al darse cuenta de que razonar con los palestinos era inútil, Genscher les explicó que la situación era especialmente delicada debido a la historia reciente de Alemania y le pidió que los intercambiaran por los israelíes, pero Issa se negó, alegando que la cuestión no era sobre dinero o rehenes sustitutos, sino de los 236 presos. Al increparle sobre las razones de sus acciones, el fedayín se disculpó, expresando que "las olimpíadas eran excelentes, pero le ofrecían una vidriera a través de la cual ellos debían mostrarle al mundo las penurias que el pueblo palestino sufría a manos de Israel".[10]

Un periodista de la República Democrática Alemana, Wolfgang Gitter, logró ingresar a los apartamentos del equipo de su país, y estableció contacto visual con los terroristas. "Cinco hombres armados sonríen a Gitter", según la cronología de eventos redactada por la Stasi, que poseía docenas de espías en las Olimpíadas.[10] Por la ventana se asomaba una cabeza con anteojos oscuros y un sombrero gris de ala ancha, este era Tony, el lugarteniente de Issa, apodado el "Vaquero".[10]

Eventualmente otro hombre más jóven con pelo negro rizado y una camisa roja aparece en la puerta del balcón del segundo piso, y otro similarmente vestido, portando un revólver. También una persona con un saco azul oscuro puede verse parcialmente en una escalera y una habitación del primer piso". Cuando otros alemanes orientales los fotografían, "el 'Vaquero' guiñe un ojo y toca su revólver, sin desenfundarlo. Dice 'no me gusta eso', pero les da a entender que el equipo de la RDA no tiene nada que temer.[10]

Los árabes comprendieron que el plazo era irracional, ya que los alemanes necesitaban tiempo para notificar a Israel, permitirles deliberar, y en caso de aceptarse la liberación de los reos, ubicar los 234 archivos. El nuevo límite era al mediodía, pero le fue advertido a Schreiber que ahora corrían peligro dos vidas en vez de una.

A las 11:15 los alemanes recibieron la respuesta definitiva de Israel: no habría negociación. Media hora más tarde Schreiber volvió a Connollystraße 31 a rogar por una extensión. Necesitaba persuadir a Issa, así que decidió arriesgarse. Le dijo a los palestinos que tal respuesta no había llegado, y que "si querían matar a uno o a cinco no podrían hacer nada para detenerlos" Issa le dio una hora, aunque la atmósfera estaba lo bastante calmada como para ver al líder terrorista tomando una gaseosa con la mujer policía, y a "Tony" —Nazzal— fumar y broncearse en la ventana del piso superior. A la primera le comentó que si se hacía la 1 pm, quería que la prensa le tomara declaración y atestiguaran la ejecución de dos atletas.

Schreiber se dirigió de vuelta al apartamento por más tiempo, reconoció que aún no había progreso por parte del gobierno israelí para excarcelar a los 234 presos, le informó que por su parte, Alemania había liberado a Andreas Baader y Ulrike Meinhof. Issa le concedió otras dos horas, y pidió comida “para unas veinte personas”. En ese momento, los alemanes decidieron entrar en acción: distribuyeron los alimentos en 4 cajones, de manera que se necesitaran más personas para llevarlos arriba. Dos policías disfrazados de chefs entrarían, contarían a los terroristas y verificarían la condición de los atletas. Sin embargo Issa fue demasiado astuto e insistió en llevar la comida él solo.[10]

Pese a que el almuerzo pareció aflojar la tensión, faltando quince minutos para las tres, la entrada al apartamento fue escenario de nuevas discusiones. Esta vez decidieron ser atrevidos: “Todavía no hay nada definido. Si querés asesinarlos ahora no podemos hacer nada para detenerte, ¡mates a uno o a cinco nada va a cambiar!”. La respuesta de Issa fue: “¿creés que dudaríamos entre la vida de un judío y la libertad de nuestros hermanos?” (sic). Merck le pidió que esperara unos momentos y regresó con el embajador de Túnez y el líder de la Liga Árabe. Ambos le rogaron que “le muestre al mundo que los palestinos no son asesinos”. Issa extendió el plazo hasta las 05:00 pm, aunque era consciente de que estaba siendo engañado.[10]

A medida que pasaban las horas, aumentaba la ira popular hacia el COI por negarse a suspender los Juegos. A las 03:30 pm, la organización cedió ante la presión internacional y suspendió los juegos indefinidamente, ahora Schreiber no solo era responsable de los rehenes, sino también de las Olimpíadas de Múnich. Por su parte, el periodista Dan Shilon opina que, en ese entonces, los medios que tenía una visión muy cínica de la situación, interesándose solo por la audiencia que generaba la toma de rehenes, sin importarle en absoluto la vida de los mismos.

Los terroristas saboreaban su momento de gloria, habían logrado su objetivo de hacer pública la causa palestina a lo largo del globo. En la Villa Olímpica, para las 04:20 pm la multitud era de 75.000 a 80.000 personas. Mientras “Tony” hacía el signo de la victoria desde la ventana del primer piso, Issa se ponía cada vez más nervioso y pensaba qué hacer con los israelíes. Pese a esta fachada, los palestinos sabían que no podrían mantenerse alerta y ocupar el edificio por mucho más tiempo. Issa le había comentado previamente a la jóven oficial que desconfiaba de Schreiber, y que los alemanes “estaban jugando con él”.[10]

Los germanos también intentaron otro intercambio, los negociadores se entregarían como rehenes substitutos y acompañarían a los palestinos, y en un par de meses Israel liberaría discretamente a los presos. A Issa le pareció tentador, y decidió consultar con sus superiores de Septiembre Negro. Telefoneó a un hombre llamado “Talal” que supuestamente debía estar en Túnez. Pero el fedayín no sabía que éste había sido detenido en el aeropuerto por carecer de visa, y casualmente, el teléfono fue atendido por otro “Talal” que no entendía por qué alguien lo llamaba desde Múnich y le hablaba en código. Issa creyó que el teléfono podía estar siendo intervenido y colgó. Esperó unos minutos y llamó de vuelta, el Talal erróneo atendió otra vez e Issa se rindió. Les informó a los alemanes que la propuesta había sido rechazada. Pero éstos no iban a permitir que Issa se saliera con la suya — se decidió asaltar el edificio. Debido a restricciones de postguerra, el ejército alemán no podía operar en tiempos de paz, por lo que las vidas de los atletas recaían en la policía de Múnich.

Un escuadrón de oficiales fronterizos, vestidos con trajes olímpicos, usando cascos Stahlhelm y llevando pistolas ametralladoras, tomaron posiciones en el techo del Connollystraße 31 y edificios adyacentes. Debían esperar a la palabra “sonnenschein” para introducirse en los conductos de ventilación y eliminar a los terroristas. Sin embargo las cámaras de televisión filmaban desde todos los ángulos el acontecimiento, y los terroristas pudieron ver en vivo todos los movimientos de los polícias por encima de ellos. Debido a esto, la orden de atacar nunca llegó y los efectivos debieron retirarse. Sonnenschein había fracasado.[10]

A las 6 de la tarde, los palestinos dictaron una nueva demanda: un avión para llevarlos a Egipto — según Jamal al Gashey, único terrorista sobreviviente, la idea era ir a un país árabe con buenas relaciones con Occidente, que a su vez tenía buenas relaciones con Israel, y poder continuar las negociaciones allí.

El fallido rescate[editar]

Las autoridades fingieron estar de acuerdo con la demanda de ir a El Cairo — aunque el primer ministro egipcio Aziz Sedki ya había afirmado que los egipcios no querían involucrarse en la crisis. Dos helicópteros militares UH-1 iban a transportar el terroristas y rehenes a Fürstenfeldbruck, una base aérea de la OTAN. Inicialmente, el plan de los perpetradores era ir al aeropuerto internacional de Riem, cerca de Múnich, pero los negociadores les convencieron de que Fürstenfeldbruck sería más práctico. Las autoridades, que siguieron a los fedayines y rehenes en un tercer helicóptero, tenían un motivo oculto: un asalto armado en el aeropuerto.

Un Boeing 727 fue colocado en la pista, con cinco o seis policías alemanes armados y disfrazados como tripulantes. Se acordó que Issa y Tony inspeccionarían el avión. El plan era que los alemanes los reducirían mientras abordaban, dando a los francotiradores la oportunidad de matar a los terroristas restantes en los helicópteros.

Al darse cuenta de que los palestinos y los israelíes debían caminar 200 metros a través de los garajes subterráneos para llegar a los helicópteros, la policía alemana vio otra oportunidad para emboscar a los terroristas, y se colocaron francotiradores allí. Pero Issa insistió en revisar el camino primero. Él y algunos otros palestinos entraron apuntando con sus fusiles AK-47 a Schreiber, Tröger y Genscher. En ese momento, los policías estaban posicionados detrás de los sutos en las calles laterales, y cuando los palestinos se acercaron, los policías se alejaron, haciendo ruido en el proceso. Así, los terroristas fueron alertados inmediatamente de la presencia peligrosa, por lo que decidieron usar un autobús en vez de caminar. El colectivo llegó a las 10:00 pm y se dirigió al contingente a los helicópteros. Issa los verificó con una potente linterna antes de embarcar en grupos.[10]

Durante todo el día los alemanes creían que el comando palestino era de solo "cuatro o cinco", de acuerdo con lo que Genscher y Tröger habían visto en el interior del Connollystraße 31. Sin embargo, durante el traslado desde el ómnibus a los helicópteros, el equipo de crisis descubrió que en realidad había ocho de ellos. Esta información nunca fue recibida por los francotiradores.[10]

Los cinco francotiradores alemanes que fueron escogidos para emboscar a los secuestradores habían sido seleccionados porque practicaban tiro los fines de semana. Durante la investigación posterior, un oficial identificado como el "Francotirador No. 2" declaró: "Yo creo que no soy un francotirador”. Los cinco tiradores fueron desplegados alrededor del aeropuerto. Tres en el techo de la torre de control, uno escondido detrás de un camión de servicio y uno detrás de una pequeña torre de la señal en tierra, pero ninguno de ellos tenía alguna formación ni arma especiales (estaban equipados con el G3, el rifle de asalto estándar de las Fuerzas Armadas alemanas). Los miembros del equipo de crisis —Schreiber, Genscher, Merk y el lugartneniente de Schreiber, Georg Wolf— supervisaron y observaron el intento de rescate desde la torre de control.

Tanto Cooley, como Reeve y Groussard ponen en escena al jefe del Mossad Zvi Zamir y Víctor Cohen, un asesor de alto rango de Zamir, pero como solo observadores. Zamir señaló reiteradamente en entrevistas que nunca fue consultado por los alemanes durante el intento de rescate, y que él pensaba que su presencia en realidad les incomodaba.

A último minuto, ya que los helicópteros estaban llegando a Fürstenfeldbruck, los efectivos a bordo del avión votaron por abandonar su misión, sin consultar con el comando central. Esto dejó solo los cinco tiradores para tratar de dominar a un grupo más grande y mejor armado. En ese momento, el coronel Ulrich Wegener, alto asesor de Genscher y más tarde el fundador de la unidad antiterrorista de elite alemana GSG 9, dijo: "¡Estoy seguro de que con esto va a explotar todo el asunto!".

Los helicópteros aterrizaron poco después de las 10:30 pm y los cuatro pilotos y seis de los secuestradores salieron. Mientras que cuatro de los miembros de Septiembre Negro redujeron a los pilotos a punta de pistola (rompiendo una promesa anterior de que no tomarían ningún rehén alemán), Issa y Tony se acercaron a inspeccionar el avión, solo para encontrarlo vacío. Al darse cuenta de que habían sido engañados, corrieron de vuelta hacia los helicópteros. Mientras pasaban al lado de la torre de control, el Francotirador 3 tuvo una última oportunidad para eliminar Issa, que habría dejado el grupo sin líder. Sin embargo, debido a la mala iluminación, luchó por ver a su objetivo y le erró, en su lugar impactando en el muslo de Tony. Mientras tanto los alemanas dieron la orden de abrir fuego, que se produjo alrededor de las 11:00 pm.

En el caos que siguió, Ahmed Chic Thaa y Afif Ahmed Hamid, los dos secuestradores que retenían a los pilotos de helicópteros, fueron asesinados mientras los pistoleros restantes —posiblemente ya heridos— se cubrieron, devolviendo el fuego por detrás y por debajo de los helicópteros, y de la línea de visión de los los francotiradores, disparando a muchas de las luces del aeropuerto. Un policía alemán en la torre de control, Anton Fliegerbauer, fue alcanzado por una bala perdida. Los pilotos de los helicópteros huyeron; los rehenes, atados en el interior de la nave, no podieron. Durante el tiroteo los rehenes trataron secretamente de aflojar sus ataduras, y mordidas fueron encontradas en algunas de las cuerdas después de los disparos había terminado.

Los alemanes no habían arreglado el apoyo de vehículos blindados, y solo en este punto fueron llamaron a romper el estancamiento. Puesto que las rutas hacia el aeropuerto no se habían despejado, los blindados quedaron atascados y finalmente llegaron alrededor de la medianoche. Con su aparición, los secuestradores sintieron el cambio en el status quo, y posiblemente entraron en pánico al pensar en el fracaso de su operación. A las 00:04 del 6 de septiembre, uno de ellos (probablemente Issa) disparó a quemarropa con su AK-47 a los rehenes del helicóptero oriental. Springer, Halfin y Friedman murieron instantáneamente; Berger recibió dos disparos en la pierna, y se cree que había sobrevivido al ataque inicial — su autopsia reveló que había muerto por inhalación de humo. Entonces el terrorista sacó el seguro a una granada de mano y la tiró a la cabina, la explosión resultante destruyó el helicóptero e incineró los israelíes atados en su interior.

Luego Issa corrió por la pista y comenzó a disparar contra la policía, que lo mató con fuego de respuesta. Otro, Khalid Jamal, trató de escapar y fue abatido por uno de los francotiradores. Lo qué pasó con los demás rehenes sigue siendo motivo de controversia. Una investigación de la policía alemana indicó que la policía pudo haber disparado involuntariamente a algunos rehenes y uno de sus francotiradores. Sin embargo, una reconstrucción de la revista Time del suprimido informe del fiscal de Baviera, indica que un tercer secuestrador -Reeve identifica a Adnan Al-Gashey- se situó en la puerta del helicóptero occidental y ametralló a los cinco rehenes restantes; Gutfreund, Shorr, Slavin, Spitzer y Shapira recibieron un promedio de cuatro tiros cada uno, solo el cuerpo de Zeev Friedman estaba relativamente intacto, habiendo sido enviado fuera del helicóptero por la explosión. En algunos casos, la causa exacta de la muerte de los rehenes en el helicóptero oriental era difícil de establecer debido a que el resto de los cadáveres quedaron casi irreconocibles debido a la explosión y posterior incendio.

Tres de los hombres que quedaban yacían en el suelo, uno de ellos haciéndose el muerto, y fueron capturados por la policía. Jamal Al-Gashey había recibido un disparo en la muñeca derecha y Mohammed Safady había sufrido una herida superficial en la pierna. Adnan Al-Gashey había escapado ileso, Tony se huyó de la escena, pero fue rastreado con perros policía unos 40 minutos más tarde en un estacionamiento. Acorralado y bombardeado con gases lacrimógenos, fue abatido después de un breve tiroteo. Para la 1:30 am, la batalla había terminado.[10]

El impacto en los Juegos[editar]

Sorprendentemente, la competición olímpica solo se suspendió por un día, el 5 de septiembre, a pesar de que diferentes personalidades pidieron su cancelación. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Avery Brundage, y otros miembros del COI decidieron que los terroristas no podían condicionar la celebración de los juegos con unas famosas y a la vez polémicas palabras pronunciadas por aquel durante la ceremonia de conmemoración de las víctimas celebrada al día siguiente: «Los juegos deben continuar». Al memorial por los muertos que se celebró en el estadio olímpico asistieron 80.000 espectadores y 3.000 atletas. Avery Brundage no hizo ninguna referencia a los deportistas asesinados durante su discurso, en que elogiaba la fuerza del movimiento olímpico. Este hecho enojó a los israelíes y a mucha de la gente allí presente.

Como muestra de duelo, durante el acto, la bandera olímpica se izó a media asta junto con la mayoría de las banderas nacionales de los países presentes en los juegos, a excepción de los países árabes, los cuales exigieron que sus enseñas ondeasen en lo alto del mástil. Las naciones árabes de donde eran los terroristas lo veían como una claudicación frente a Israel.

El 5 de septiembre el equipo olímpico israelí anunció que abandonaba Múnich, siendo especialmente protegidos por las fuerzas de seguridad. El equipo egipcio dejó los juegos el 7 de septiembre, temiendo posibles represalias.

Los familiares de las víctimas solicitaron al COI levantar un monumento permanente en memoria de los atletas fallecidos, pero éstos declinaron la petición, alegando que el hecho de hacer una referencia explícita a las víctimas podría enojar al resto de la comunidad olímpica.

Las consecuencias[editar]

Placa conmemorativa en el edificio de los atletas israelíes. La inscripción en los idiomas alemán y hebreo reza: «El equipo del Estado de Israel permaneció en este edificio durante los 20.ª Juegos Olímpicos de Verano del 21 de agosto al 5 de septiembre de 1972. El 5 de septiembre, [lista de las víctimas] fallecieron por muerte violenta. Honor a su memoria.».
Memorial y panel para las víctimas del atentado en el sitio del Parque Olímpico en Múnich.

El 5 de septiembre, la entonces primera ministra de Israel, Golda Meir instaba al resto de naciones a reprobar el bárbaro acto criminal. El ataque fue ampliamente condenado por todo el mundo, incluidos significativos personajes árabes como el rey Hussein I de Jordania.

Las autoridades alemanas encarcelaron a los tres terroristas supervivientes y crearon la unidad antiterrorista GSG9 para dar una respuesta contundente en futuras acciones de rescates de rehenes.

El 9 de septiembre, la fuerza aérea israelí bombardeó como respuesta las bases de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Siria y Líbano, ataque que fue reprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Asimismo, una resolución de la ONU de condena de los hechos de Múnich, amparada por los Estados Unidos, fue rechazada.

El 29 de octubre, un avión de Lufthansa fue secuestrado, exigiendo los terroristas la liberación de los tres integrantes de Septiembre Negro presos en cárceles alemanas. Sus reivindicaciones fueron atendidas por las autoridades germanas.

Los hechos acaecidos en Múnich traerían consigo una espiral de violencia por parte de Israel, con el fin de dar caza a los supuestos responsables del acto terrorista. Tras el ataque a la villa olímpica y la posterior liberación de estos tres terroristas, Golda Meir y el Comité de Defensa Israelí dieron órdenes secretas al Mossad de matar, dondequiera que se encontrasen, a los once hombres de Septiembre Negro y del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) que planificaron y organizaron la matanza de los atletas israelíes. Para ello, el servicio secreto israelí creó una unidad encubierta que sería ayudada por las células de información israelíes instaladas en Europa. Esta misión se conocería más tarde como Operación Cólera de Dios (o de Mivtzah Za'am Hael en hebreo).

Gracias a la información capturada a la OLP, y a la facilitada por los servicios de inteligencia europeos aliados, el Mossad elaboró una lista de objetivos encabezada por Wael 'Aadel Zwaiter, un miembro sospechoso de pertenecer a Septiembre Negro y que representaba oficialmente a la OLP en Italia, quien sería asesinado el 16 de octubre. La muerte de Zwaiter fue seguida de atentados mediante cartas bomba, que no causaron víctimas mortales, contra representantes de la OLP en Argelia y Libia, contra palestinos en Bonn (Alemania) y Copenhague (Dinamarca), y contra un representante de la Cruz Roja en Estocolmo (Suecia).

El 8 de diciembre, el representante de la OLP en París (Francia), Mohammad Hamshiri fue asesinado mediante una bomba activada por control remoto, la cual estaba instalada debajo de su escritorio. En los tres meses siguientes, cuatro integrantes de la OLP y la FPLP fueron asimismo asesinados en Chipre, Grecia y París.

El 9 de abril de 1973, Israel lanza la operación Primavera de Juventud en Beirut, (Líbano). Los objetivos eran Mohammad Yusuf al-Najjar (Abu Yusuf), Kamal Adwan y Kamal Nasser, todos ellos importantes dirigentes de la OLP. Un grupo de comandos israelíes desembarcó en una desierta playa del Líbano, dirigiéndose posteriormente a Beirut, donde acabaron con la vida de los tres palestinos, cuatro civiles libaneses, tres turistas sirios, un italiano y dejando 29 personas más heridas. A continuación, explotaron el cuartel general del FPLP en la ciudad y una fábrica de explosivos de Al Fatah.

El 28 de junio de 1973, el argelino Mohammad Boudia, encargado de las operaciones de Septiembre Negro en Europa, fue asesinado mediante un coche bomba en París.

El 21 de julio de 1973, tuvo lugar el conocido como asunto de Lillehammer. Un equipo de agentes del Mossad mató en Lillehammer (Noruega) a Ahmed Bouchiki, un marroquí sin relación alguna con los hechos acaecidos en Múnich, después de que un informador del Mossad le confundiera con Ali Hasan Salameh, integrante de Septiembre Negro. Cinco agentes del servicio secreto israelí, incluyendo dos mujeres, fueron capturados por las autoridades noruegas, siendo juzgados y encarcelados. Posteriormente serían liberados y expulsados a Israel.

El 22 de enero de 1979, el servicio secreto israelí daría finalmente con el paradero de Salameh, asesinándole con un coche bomba.

Mohammed Daoud Oudeh alias Abu Daoud (de quien se dice que fue el que concibió la acción) murió en el Hospital Al-Andalus de Damasco (Siria), el 3 de julio de 2010 por Insuficiencia renal.[11]

Atletas israelíes muertos en la masacre de Múnich[editar]

La Masacre de Múnich en la cinematografía[editar]

Referencias[editar]

  1. Juan Sánchez (7 de agosto de 2007). Terrorism & It's Effects. Global Media. p. 144. ISBN 978-81-89940-93-5. Consultado el 13 de septiembre de 2013. 
  2. The new dimension of international .... Google Books. 11 de septiembre de 2001. Consultado el 13 de septiembre de 2013. 
  3. Encyclopedia of terrorism . Google Books. Consultado el 13 de septiembre de 2013. 
  4. The terrorist trap: America's .... Google Books. 18 de julio de 1976. Consultado el 13 de septiembre de 2013. 
  5. Reeve, Simon (22 de enero de 2006). «Olympics Massacre: Munich – The real story» (en inglés). Consultado el 13 de septiembre de 2013.
  6. Fleisher, Malkah (22 de julio de 2012). «"Baffled" Bob Costas to Call Own Minute of Silence During Olympic Broadcast for Slain Israeli Team». Consultado el 13 de septiembre de 2013.
  7. Latsch, Gunther; Wiegrefe, Klaus (18 June 2012), «Files Reveal Neo-Nazis Helped Palestinian Terrorists», Spiegel Online, http://www.spiegel.de/international/germany/files-show-neo-nazis-helped-palestinian-terrorists-in-munich-1972-massacre-a-839467.html 
  8. a b c Alexander, Wolff (20 de agosto de 2002). «When The Terror Began». Sports Illustrated. Consultado el 13 de septiembre de 2013.
  9. TIME article, 2 September 2002.
  10. a b c d e f g h i j k l m Reeve, Simon (2001). One Day in September: the full story of the 1972 Munich Olympic massacre and Israeli revenge operation "Wrath of God". Nueva York. p. 4. 
  11. "Muere el inspirador de la «masacre de Múnich»". ABC.es. 3 de julio de 2010.

Bibliografía[editar]

  • Calahan, A. B. (1995 Thesis) "The Israeli Response to the 1972 Munich Olympic Massacre and the Development of Independent Covert Action Teams"
  • Cooley, John K. (London 1973), Green March Black September: The Story of the Palestinian Arabs ISBN 0-7146-2987-1
  • Dahlke, Matthias (Múnich 2006), Der Anschlag auf Olympia '72. Die politischen Reaktionen auf den internationalen in Deutschland Martin Meidenbauer ISBN 3-89975-583-9 (German text)
  • Daoud, M. (Abu Daoud) (New York, 2002) ISBN 1-55970-429-2
  • Groussard, S. (New York, 1975), The Blood of Israel: the massacre of the Israeli athletes, the Olympics, 1972 ISBN 0-688-02910-8
  • Jonas, George. (New York, 2005), Vengeance: The True Story of an Israeli Team.", Simon & Schuster
  • Khalaf, Salah (Abu Iyad) (Tel Aviv, 1983) Without a Homeland: Conversations with Eric Rouleau
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  • Morris, Benny. (New York, 1999 and 2001), Righteous Victims: A History of the Zionist–Arab conflict, 1881–2000, Vintage Books edition ISBN 0-679-74475-4
  • Reeve, Simon. (New York, 2001), One Day in September: the full story of the 1972 Munich Olympic massacre and Israeli revenge operation "Wrath of God" ISBN 1-55970-547-7
  • Tinnin, David B. & Dag Christensen. (1976), The Hit Team ISBN 0-440-13644-X
  • Yossi Melman (February 17th 2006), Interview with Head of Mossad, "Preventive measures" By Yossi Melman "Haaretz.com"

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