Margarita de Valois

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Margarita de Valois
Reina consorte de Navarra
y Reina consorte de Francia
CLOUET MARGUERITE DE VALOIS.jpg
Retrato de Margarita de Valois, por François Clouet ca. 1572
Reina consorte de Navarra
18 de agosto de 157217 de diciembre 1599
Reina consorte de Francia
2 de agosto de 1589 - 17 de diciembre 1599
Información personal
Coronación 27 de febrero de 1594, Chartres
Nacimiento 14 de mayo de 1553
Saint-Germain-en-Laye, Francia
Fallecimiento 27 de mayo de 1615 (62 años)
París, Francia
Entierro Basílica de Saint-Denis, Francia
Predecesor Luisa de Lorraine-Vaudémont
Sucesor María de Médici
Familia
Dinastía Dinastía Valois
Padre Enrique II de Francia
Madre Catalina de Médici
Consorte Enrique IV de Francia
Margarita de Valois, retrato atribuido a François Clouet, Museo de Condé.
Enrique de Lorena, duque de Guisa.
Catalina de Médici.
Margarita de Valois (1572). Boceto de François Clouet.
Margarita junto a su hermano Hercule Francois (a la derecha). Tapiz en el Museo de las Artes, Florencia..
François d'Alençon (miniatura de Nicholas Hilliard).
Castillo de Nérac.

Margarita de Francia o Margarita de Valois, conocida también como la Reina Margot (14 de mayo de 1553 - 27 de mayo de 1615), fue una princesa francesa de la rama Valois-Angulema de la Dinastía de los Capetos.

Por su matrimonio con Enrique de Navarra (futuro rey de Francia, Enrique IV), fue reina de Navarra y posteriormente de Francia.

Su juventud[editar]

Nacida en el castillo de Saint-Germain-en-Laye, fue la séptima hija de Enrique II de Francia y de Catalina de Médici. Tres de sus hermanos fueron reyes de Francia: Francisco II, Carlos IX y Enrique III. Una de sus hermanas, Isabel de Valois, fue la tercera esposa de Felipe II de España, y Claudia de Francia fue la esposa de Carlos III de Lorena.

Apenas pudo conocer a su padre que murió en 1559, y con su madre la relación era muy fría y distante, lo que le producía un sentimiento de admiración, por una parte y, por otra, de temor. Se educa con sus hermanos, Alejandro, duque de Anjou (futuro rey Enrique III), y Hercule (llamado enseguida Francisco), duque de Alençon. Cuando Carlos IX accede al trono en 1560, Margarita es llevada a la corte de Francia junto con sus hermanos mayores y el joven Enrique de Navarra. Es presentada en los Estados Generales en 1560 al lado de Renata de Francia, duquesa de Ferrare. Asimismo acompaña al rey cuando éste emprende su "gran viaje" por toda Francia, de 1564 a 1566, a fin de imponer la paz en el país.

Margarita mantiene unas excelentes relaciones con sus hermanos (hasta tal punto que las mismas suscitaron los rumores acerca de unas posibles relaciones incestuosas con Enrique y Francisco). Enrique confía tanto en su hermana que, cuando tiene que partir en 1568, para ponerse al frente del ejército real, le encarga la defensa de sus intereses frente a su madre. Margarita cumple concienzudamente la misión encomendada, aunque su hermano, al regreso, ni siquiera se lo agradece. "Es lo de menos", expresa Margarita en sus memorias.

En ese tiempo se inicia un idilio entre Margarita y Enrique, duque de Guisa, ambicioso líder de los católicos más intransigentes. Los Guisa eran partidarios de una monarquía puesta bajo la tutela de los Grandes que promovieran unas medidas más radicales contra los protestantes (en contra de lo que deseaban los Valois). La unión entre Margarita y Enrique es, por tanto, imposible. La reacción de la familia real es muy violenta, teniendo en cuenta, además, que los planes matrimoniales estaban ya muy avanzados. Este episodio pudo ser la causa original del "odio fraternal perdurable" (J. Garrison) que se produjo entre Margarita y su hermano Enrique, y el enfriamiento, no menos duradero, de las relaciones con su madre.

La princesa ha recibido una educación esmerada y posee todas las cualidades requeridas para deslumbrar en la corte, empezando por su extraordinaria belleza ("Si ha existido en el mundo un modelo perfecto de la belleza, éste es la reina de Navarra", escribió Brantôme). Sin embargo, resulta difícil discernir lo que hay de cierto o inventado por la rumurología acerca del número de sus amantes. Lo mismo puede decirse de los otros miembros de la familia (especialmente de su madre y de su hermano Enrique), pues los cotilleos procaces sobre todos ellos fueron constantes. Muchas de estas pretendidas aventuras atribuidas a Margarita, ciertas o inventadas, no tienen ningún fundamento, otras fueron, simplemente, unas relaciones platónicas.

Un matrimonio político[editar]

A finales de 1560, Catalina de Médici intenta casar a su hija con el hijo de Felipe II de España, el infante Carlos, pero no lo consigue. Entabló asimismo serias negociaciones para esposarla con el rey de Portugal Sebastián I, pero tampoco llegaron a materializarse.

Enrique II vuelve a plantearse la unión de su hija con el joven líder del partido protestante, Enrique de Navarra, posible heredero de la corona de Francia después de sus hijos, (pero la perspectiva de su acceso al trono de Francia es todavía muy lejana). Enrique es también el heredero de inmensas posesiones en el sudoeste y, sobre todo, esta unión podría determinar la reconciliación entre católicos y protestantes que se hallaban enzarzados en la tercera guerra de religión.

Las negociaciones para este matrimonio se llevan a cabo entre Catalina de Médici y Juana de Albret, madre de Enrique y acérrima defensora de los hugonotes. Las conversaciones son largas y difíciles. Juana de Albret no se fía de la reina madre y exige la conversión de Margarita al protestantismo. Margarita, pese a la presión del partido protestante, no cede ante estas pretensiones, y Juana de Albret termina por dar su consentimiento a cambio de una considerable dote aportada por su nuera. Juana de Albret fallece poco después de concertarse el matrimonio y Enrique se convierte en el rey de Navarra. Margarita, obligada por su madre y por Carlos IX, accede a casarse.

Sin esperar la dispensa pontifical requerida por la diferencia de religión y el parentesco de los futuros esposos (ambos son los últimos bisnietos de Carlos de Angulema), la "unión execrable" (según los términos del general de los jesuitas) se celebra el 18 de agosto de 1572. La ceremonia se lleva a cabo de acuerdo con los deseos de los numerosos protestantes que han acudido a la misma en apoyo de su líder; la bendición tiene lugar delante del atrio de la Catedral Notre Dame de París, evitando de este modo la celebración de la misa de esponsales. El cardenal de Borbón es el encargado de bendecirles, no en su calidad de sacerdote, sino por su parentesco con Enrique, del cual es tío. La boda termina con tres días de fastuosas fiestas.

San Bartolomé y principio de las intrigas[editar]

La tranquilidad entre católicos y reformistas dura poco. Unos días después de la boda se produce el atentado contra el almirante Gaspar de Coligny, uno de los cabecillas del partido hugonote. Al día siguiente de la Matanza de San Bartolomé (24 de agosto), los protestantes son masacrados incluso en el interior del Louvre (un gentilhombre gravemente herido se refugia en la habitación de Margarita). Enrique decide entonces abjurar del protestantismo para salvar su vida. La proximidad de la boda y la matanza supuso que este enlace fuera conocido con el nombre de "bodas rojas".

No es, por tanto, una cuestión de conciliación, y la disolución del matrimonio podría plantearse, pero Margarita da una prueba de lealtad quedándose con su marido.

En 1574, cuando muere Carlos IX, protestantes y católicos moderados (llamados los "Malcontentos") exigen la moderación del Estado en los asuntos religiosos. François de Alençon y Enrique de Navarra preparan una conspiración para hacerse con el poder; ésta fracasa y dos cómplices de la misma son arrestados y decapitados. Uno de ellos era Joseph de La Molle, presunto amante de Margarita (y héroe de "La reina Margot" de Alexandre Dumas).

Tras el fracaso de la conspiración, Francisco y Enrique son encarcelados en el castillo de Vincennes, del que Margarita intenta, en vano, que se evadan. Puestos en libertad, pero bajo la vigilancia de la corte, Alençon en 1575 y Enrique en 1576 acceden finalmente a escaparse.

Enrique no advierte a su esposa de su huida y las relaciones entre ambos esposos se deterioran gravemente, sobre todo por las intrigas de la amante de Enrique, Charlotte de Sauve, dama de honor de Catalina de Médici que provoca asimismo las desavenencias entre François de Alençon y Enrique de Navarra, ambos amantes de Charlotte, y a los que Margarita se había empeñado en aliar. Este episodio relativiza la imagen de un matrimonio plagado de infidelidades pero sólidamente unido en los asuntos políticos. En realidad, Enrique sólo se relaciona con su esposa cuando ésta le es útil para sus intereses; otro tipo de relación es inexistente.

Después de la fuga de su hermano y su marido, Margarita es recluida en el Louvre y vigilada por dos guardias porque Enrique III (rey en 1574) cree que es cómplice de ambos. Alençon - que se ha unido a los hugonotes - hace frente al rey y rechaza toda negociación en tanto su hermana no sea puesta en libertad. Margarita es liberada y asiste, con su madre, a las reuniones que intentan pactar la reconciliación; éstas terminan con la redacción de un texto extremadamente ventajoso para los protestantes y para Alençon: el edicto de Beaulieu.

Enrique de Navarra reclama enseguida a su esposa (ambos se habían reconciliado durante el conflicto, hasta tal punto que Margarita le confió los secretos de la corte), pero Catalina de Médici y Enrique III se oponen a ello. Margarita corría peligro de convertirse en rehén de los hugonotes, o servir como refuerzo de la alianza entre el rey de Navarra y Alençon.

El azaroso viaje a los Países Bajos[editar]

En 1577, cuando se recrudece la guerra civil, Margarita -aduciendo que se encuentra dividida entre la lealtad debida a su esposo y a su hermano mayor- solicita autorización para irse, en representación de su hermano pequeño, al sur de los Países Bajos (norte de Francia y Bélgica actualmente). Los flamencos, que se habían sublevado en 1576 contra la dominación española, parecían estar dispuestos a ofrecer un trono a un príncipe francés tolerante y dispuesto a aportar la ayuda diplomática y militar necesaria para la conquista de su independencia. Enrique III aprobó finalmente este viaje que, a la vez, le proporcionaba la ocasión de librarse de un hermano tan molesto.

En verano, y tomando como pretexto una cura de aguas en Spa, Margarita comienza su viaje. Durante dos meses cumple con su cometido. En cada una de sus etapas ofrece fiestas fastuosas, aprovechando la ocasión para relacionarse con los nobles hostiles a España y poner de manifiesto los méritos de su hermano, tratando de convencerles de las ventajas que obtendrían uniéndose a él. Traba amistad con el gobernador de los Países Bajos Don Juan de Austria, el vencedor de Lepanto, con el que mantiene una relación cordial. Pero para Margarita, a la que las fiestas le interesan más que las realidades políticas locales, su vuelta a Francia presenta dificultades por cuanto el país se halla en plena insurrección y teme que las tropas españolas la tomen como rehén. Por otra parte, aunque ella consigue algunos contactos útiles, Alençon ni sabe ni puede hacer uso de ellos.

Nérac: literatura y amor[editar]

Tras rendir cuentas de su viaje a su hermano, Margarita vuelve a la corte donde la atmósfera es muy tensa. Los combates se multiplican entre los que apoyan a los partidarios de Enrique III y los que alientan a los seguidores de Alençon, al frente de los cuales se halla Bussy d’Amboise, amante de Margarita "nacido -escribe ella- para aunar el terror de sus enemigos, la gloria de su maestro y la esperanza de sus amigos". La situación llega a tal extremo que Alençon quiere marcharse, pero Enrique III, con la prueba de su conspiración en las manos, le hace arrestar en plena noche y ordena que le encierren en su habitación, donde Margarita le espera. Bussy es conducido a la Bastilla. Unos días más tarde, Alençon consigue huir.

Poco después, Margarita, que niega toda participación en esta evasión, obtiene el permiso para reunirse con su marido. Enrique III y Catalina de Médici evitan con ello que Enrique de Navarra tenga un motivo para enfrentarse a ellos, a la vez que esperan que Margarita juegue un papel conciliador para poner orden en las provincias rebeldes del sudoeste. Con este objetivo, Margarita es acompañada por su madre y su canciller, humanista, magistrado y poeta de renombre: Guy du Faur de Pibrac.

Catalina de Médici y Margarita son recibidas con gran solemnidad en todas las villas por las que pasan, demostrando las relaciones distendidas que mantienen con la familia reinante. Se encuentran, por fin, con el rey de Navarra (que no ha manifestado gran interés por el reencuentro). Catalina y su yerno concretan las modalidades de ejecución del último edicto para la pacificación (es el objeto de la conferencia de Nérac en 1579), y la reina madre regresa a París.

Los esposos se reúnen brevemente en Pau, donde Margarita sufre la prohibición del culto católico. Después se instalan en Nérac, capital del Albret, que forma parte del reino de Francia, lugar en el que no se aplica el reglamento religioso intolerante que está en vigor en Bearn.

"La reina de Navarra tiene que desentumecer enseguida el espíritu y guardar las armas" escribe Teodoro Agrippa de Aubigné. Y alrededor de Margarita se organiza una verdadera academia literaria. Frecuentan la corte, además de Agrippa, compañero de armas del rey de Navarra, Pibrac, el poeta Salluste de Bartas e incluso Michel de Montaigne, autor de los "Ensayos" con el que mantiene frecuentes charlas.

La corte es célebre, sobre todo por las aventuras amorosas que se multiplican, hasta el punto de inspirar a William Shakespeare una pieza titulada: "Penas de amor perdidas". "Alimenta y aviva los vicios, como el calor a la serpiente" denuncia Agrippa. "La corte fue -un tiempo- dulce y placentera, porque no se hablaba más que de amor y de placeres y de los pasatiempos de los que dependen", se felicitaba en revancha Sully. Se le adjudica a Margarita un idilio con un compañero de los más ilustres de su marido: Turenne.

En mayo de 1580 estalla la "guerra de los enamorados", denominada así porque, sin razón alguna, se dijo que la había provocado Margarita motivada por el rencor que sentía hacia su hermano mayor. Al parecer, Margarita habría apoyado a Turenne (contrario a la Liga) e incitado a imitarla a sus damas de honor, que mantenían relaciones con los capitanes hugonotes. Pero, en realidad, en este malentendido, Margarita se mantuvo siempre al lado de su marido. El conflicto fue provocado por la mala aplicación del último edicto de pacificación y por un desacuerdo entre el rey de Navarra y el lugarteniente general del rey en Guyena (provincia en la que gobernaba Enrique). El problema se resolvió gracias a Margarita, que sugirió llamar a Alençon para llevar a cabo las negociaciones, las cuales fueron rápidas y acabaron con la firma de la paz de Fleix.

Margarita se enamora del caballerizo mayor de su hermano, Jacques de Harlay, señor de Champvallon. Las cartas que le envía ilustran su concepción del amor rebosante de neoplatonismo que sobrepone la unión del espíritu al amor carnal (lo que no significa que Margarita desdeñara el amor físico), y conduce a la fusión de las almas. Esta concepción del amor se refleja en un diálogo titulado "La Ruelle mal assortie" (atribuido a Margarita, pero nunca probado).

Entre dos cortes[editar]

Tras la marcha de Alençon, la situación de Margarita se deteriora. La responsable de ello es una de sus damas de honor, la joven Françoise de Montmorency, llamada Fosseuse, de la que Enrique está enamorado desde que ella tenía 14 años y que está embarazada. Françoise indispone constantemente al rey en contra de Margarita, esperando quizá que se case con ella. El rey de Navarra exige lo mismo de su esposa, que se embarace. Pero, "Dios quiso que ella no tuviera más que una hija y que naciera muerta" (Memorias).

Enrique III. Pintura de François Quesnel.

En 1582 Margarita vuelve a París. Las razones de su marcha son confusas. Posiblemente quería huir de una atmósfera hostil y estar cerca de su amante Champvallon o, tal vez, prestar apoyo a su hermano menor. Su madre, Catalina de Médici, y su hermano, el rey Enrique III, la reciben en la corte, esperando que Enrique de Navarra vuelva a París.

Margarita es acogida, no obstante, con mucha frialdad, ya que se la hace responsable del último conflicto, pero la situación se va degradando. Mientras que Enrique III alterna su vida disoluta con crisis de misticismo, Margarita aviva las burlas contra su comportamiento y lleva una vida escandalosa (quedará embarazada de Champvallon). Además alienta a Alençon para que prosiga con su expedición a los Países Bajos que el rey trata de impedir, temiendo una guerra con España.

En 1583, el rey echa a su hermana de la corte, medida sin precedentes que provoca gran escándalo en Europa, sobre todo porque la partida de Margarita va acompañada de algunas humillaciones: Enrique III se cruza con el cortejo de su hermana y la ignora; hace registrar su litera y arresta a varios de sus servidores, a los que interroga sobre el posible aborto de su hermana.

Conociendo todos estos rumores, el rey de Navarra no quiere recibir a su esposa y pide a Enrique III toda clase de explicaciones y compensaciones. Margarita espera la resolución de las negociaciones que decidirán su destino: la corte de Navarra o la de Francia. Los belicistas protestantes encuentran en ello el casus belli que esperan, y el rey de Navarra aprovecha la ocasión para hacerse con Mont-de-Marsan, que Enrique III le cede para terminar con el incidente.

Ocho meses después de su partida, Margarita puede reunirse por fin con su marido, que no está precisamente muy entusiasmado por el encuentro y demuestra su poco interés por el mismo, ilusionado como está con su última amante, Corisande. A las desdichas de Margarita se añade otra más, la muerte de Alençon en junio de 1584.

De Agen a Usson: rebelión y encarcelamiento[editar]

En 1585 cuando se reanuda la guerra, Margarita, repudiada por su familia y por su marido, se une a la Liga que concentra a los católicos intransigentes y es contraria tanto a Enrique de Navarra como a Enrique III. Toma posesión de Agen, ciudad que formaba parte de su dote y de la que es condesa, y hace reforzar las fortificaciones. Recluta un ejército y lo manda al asalto de las ciudades de alrededor. Pero ante las exigencias de Margarita, los agenenses se vuelven contra ella y se unen al lugarteniente del rey. Margarita tiene que huir precipitadamente.

Se instala en el castillo de Carlat (cerca de Aurillac) del que es propietaria, pero un año más tarde tendrá que abandonarlo a causa de un conflicto con el gobernador de la fortaleza (que ha sido su amante), así como por la proximidad de las tropas reales. Se refugia en el castillo de Ibois, un poco más al norte, que su madre le ha ofrecido, pero es asediada por el ejército real que se apodera de la fortaleza. Durante un mes esperará que se decida su suerte.

Enrique III decide encerrarla en el mismo castillo que sirvió de cárcel durante el reinado de Luis XI: Usson. "Cuanto más la conozco, más reconozco la ignominia en la que esta miserable nos ha hundido. Lo mejor que Dios podría hacer por ella, es llevársela", escribió él mismo. Su madre, que también repudiaba a Margarita (y tenía en mente casar a su nieta, Cristina de Lorena, con el rey de Navarra), no se extrañaba de que ésta temiera por su vida.

A partir de 1586, Margarita está prisionera "en medio del desierto, rocas y montañas de Auvergne" (Brantôme). No tardó mucho tiempo en seducir a su guardián a fin de mitigar un poco sus condiciones de vida: "aquél que la tenía prisionera se convirtió en prisionero en poco tiempo" (ibid). Margarita no sufre, salvo por la falta de rentas y por su aislamiento.

Para ocupar su tiempo empezó a escribir sus Memorias, que dedicó a Brantôme. Leía mucho (en especial obras religiosas), recibía visitas, entre ellos de varios escritores, y las más apreciadas, las de su fiel Brantôme y las de Honoré d’Urfé que, sin duda, se inspiró en ella para crear el personaje de Galatea en su obra "L’Astrée".

Su ninfomanía la llevó a tener infinidad de aventuras amorosas, casi siempre con hombres de baja extracción.

La reconciliación y el retorno a París[editar]

Gabrielle d'Estrées.
María de Médici.

En 1593, Margarita se reconcilia con su marido, Enrique de Navarra (convertido en Enrique IV de Francia tras la muerte de Enrique III en 1589) que, para consolidar su poder, quiere volver a casarse y asegurar una descendencia legítima. Los argumentos para anular su matrimonio son varios: consanguinidad, matrimonio obligado, esterilidad... Margarita accede, y su situación mejora. Enrique desea casarse con su amante Gabrielle d'Estrées, madre de su hijo César. Margarita se muestra poco dispuesta a ceder su lugar a esa "fulana" (mujer de mala vida, según Littré). Las negociaciones terminan con un desquite, tras la muerte súbita de Gabrielle en 1599, favorecidas por fuertes compensaciones financieras. La anulación se hace efectiva, Enrique IV se casa con María de Médici. Las buenas relaciones se restablecen entre los antiguos esposos.

Margarita vuelve por fin a París tras pasar diecinueve años en Usson. No ha cambiado mucho (por lo menos en lo que concierne a sus gustos, en lo físico se ha puesto "horriblemente gorda", escribe Tallemant des Réaux): conserva su voraz apetito por los hombres (se vuelve muy devota de San Vicente de Paul, durante un tiempo su capellán), así como su interés por los libros y por las fiestas suntuosas celebradas en el magnífico palacio que se hace construir en la orilla izquierda del Sena, frente al Louvre (hoy no queda nada de ese edificio que inició el carácter aristocrático de dicho barrio hasta que fue consagrado a la Iglesia y a la universidad). Palacio en el que organiza fiestas y representaciones (principalmente ballets), recibe a los poetas y a los filósofos de los que se rodea (Marie de Gournay, Philippe Desportes, François Maynard, Étienne Pasquier, Mathurin Régnier, Théophile de Viau… Margarita perpetúa el recuerdo de la brillante corte de los Valois.

"Única heredera de la raza de los Valois", como ella se denomina a sí misma, Margarita materializa en sus últimos años la transición, no sólo entre su dinastía y la de los Borbones, sino también entre el espíritu del Renacimiento y el del Gran Siglo. Ella es la más cualificada para desempeñar este cometido, servir de enlace entre dos épocas, ya que mantiene excelentes relaciones con la reina regente María de Médici (a la que aconseja en esto) y con el Delfín, futuro Luis XIII (al que nombró su heredero).

Margarita murió en 1615.

Ascendencia[editar]

Ancestros de Margarita de Valois de Francia en tres generaciones
Hermanos:
Francisco II de Francia
Isabel de Valois
Claudia de Francia
Carlos IX de Francia

Enrique III de Francia

Francisco, duque de Anjou
Padre:
Enrique II de Francia
Abuelo paterno:
Francisco I de Francia
Bisabuelo paterno:
Carlos de Orleans
Bisabuela paterna:
Luisa de Saboya
Abuela paterna:
Claudia de Francia
Bisabuelo paterno:
Luis XII de Francia
Bisabuela paterna:
Ana de Bretaña
Madre:
Catalina de Médici
Abuelo materno:
Lorenzo II de Medici, duque de Urbino
Bisabuelo materno:
Piero de Médici
Bisabuela materna:
Alfonsina Orsini
Abuela materna:
Magdalena de la Tour de Auvernia
Bisabuelo materno:
Juan III, conde de Auvergne
Bisabuela materna:
Juana de Bourbon-Vendome

Libros y películas[editar]

Su vida inspiró muchos libros y películas

Referencias[editar]


Precedida por:
Margarita de Angulema
Reina consorte de Navarra
1572 - 1599
Sucedido por:
María de Médici

Ella misma como reina titular consorte
Precedida por:
Luisa de Lorena-Vaudémont
Reina consorte de Francia
1589 - 1599
Precedida por:
Ella misma como reina consorte efectiva
Reina titular consorte de Francia y de Navarra
(conviviendo con María de Médici desde 1600)
1599 - 1610
Sucedido por:
Ana de Habsburgo

Enlaces externos[editar]