Margaret Murray

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Margaret Alice Murray (Calcuta, India, 13 de julio de 1863 - 13 de noviembre de 1963) fue una antropóloga británica prominente y una egiptóloga. Ella fue bien conocida en círculos académicos por sus contribuciones en egiptología y el estudio del folklore que la condujo a teorizar sobre una religión europea pagana precristiana que giró alrededor del Dios Cornudo.

Se admite que sus ideas significativamente influencian el surgimiento de Wicca y religiones neopaganas reconstruccionistas. Sin embargo, la reputación de Margaret Murray como estudiosa de brujería fue criticada por la mayoría de historiadores por su demostrada tendencia a interpretar subjetivamente o manipular pruebas para conformar sus teorías.

Biografía[editar]

Margaret Murray nació en Calcuta, India, el 13 de julio de 1863. Asistió al University College de Londres y fue una estudiante de lingüística y antropología. Fue también una pionera en la campaña de lucha por los derechos de las mujeres. Margaret Murray acompañó al renombrado egiptólogo Sir William Flinders Petrie, en varias excavaciones arqueológicas en Egipto y Palestina a finales de 1890.

Su trabajo y asociación con Petrie le garantizó un empleo en University College como conferencista menor. El texto más conocido y controvertido de Murray, "The Witch-Cult in Western Europe", fue publicado en 1921. Fue nombrada Profesora Asistente de Egiptología en el University College de Londres en 1924, un puesto que mantuvo hasta su jubilación en 1935. En 1926, se convirtió en socia del Instituto Real de Antropología de Gran Bretaña. Murray se convirtió en presidente de la Folklore Society en 1953. Diez años más tarde y habiendo cumplido 100 años, Margaret Murray publicó su trabajo final, una autobiografía titulada "My Firts Hundred Years" (1963). Más tarde, ese mismo año, murió de causas naturales.

"Conocí a Margaret Murray ese año, en 1963. Fue una mujer de voluntad muy fuerte, aunque estaba la mayor parte del tiempo en cama. En el espacio de algunos meses instiló en mí un amor por la egiptología que ha resultado ser una pasión de toda la vida ", Tim Walker.

Las teorías de brujería de Murray[editar]

"Witch Cult in Western Europe" de Murray, 1921, escrita durante un período en el que no le era posible realizar trabajo de campo en Egipto, diseñó los elementos esenciales de su tesis sobre una resistencia pagana desconocida para la Iglesia Cristiana existió en Europa. Los paganos se organizaban en covens de trece adoradores, dedicados a un dios masculino. Murray sostuvo que esas creencias paganas y esa religión, que van desde el periodo neolítico hasta el período medieval, practicaban en secreto sacrificios humanos hasta ser expuestos por las cacerías de brujas, alrededor de 1450 DC. A pesar de la naturaleza sangrienta del culto descrito por Murray, era atractivo por su punto de vista sobre la importancia de la libertad de la mujer, su sexualidad manifiesta y su resistencia a la opresión de la iglesia. Las ideas de Murray pueden ser atribuidas a la popularidad del concepto conservador de un Inglaterra romática en reacción al modernismo y los horrores de la Primera Guerra Mundial.

Las teorías de Murray fueron criticadas por historiadores de brujería, como C. L. Ewen, quien las llamó "disparates insípidos". Desde que las revisiones académicas salieron a la luz en publicaciones oscuras, un análisis crítico del trabajo de Murray a menudo ha fracasado en influenciar la recepción de sus libros. Generalmente se acuerda que las ideas de Murray, a pesar de estar bien expresadas, son el resultado de una mala interpretación y exageración de evidencia limitada tomada de fuentes no confirmadas. Murray ha sido también acusada de falsificar algunos documentos. La vista clásica de sus teorías, ejemplos priorizantes de citas seleccionadas para apoyar sus tesis, pueden ser encontrados en el libro de Norman Cohn, "Europe's Inner Demons". Ningún historiador o estudioso alguna vez ha desafiado las conclusiones de Cohn. Historiadores notables que rechazan las ideas de Murray incluyen a Ronald Hutton, G. L. Kitteredge, Keith Thomas, y muchos otros. El Profesor J. B. Russell resume su posición:

"La escolaridad histórica moderna rechaza la tesis Murray con todas sus variantes. Los estudiosos han ido demasiado lejos en su retirada de Murray, ya que muchos fragmentos de religión pagana ciertamente aparecen en la brujería medieval. Pero el hecho de que la tesis Murray es del todo inaceptablese mantiene. El argumento de la supervivencia de cualquier culto coherente de fertilidad desde la antigüedad a través de la Edad Media hasta el presente está plagado de falacias "

Crítica de las teorías de Murray[editar]

Las ideas originales de Murray fueron fuertemente influenciadas por las ideas del antropólogo Sir James Frazer, quién, en "La Rama Dorada", detalló su propuesta de una creencia mundial en un rey sagrado que fue sacrificado. Las ideas de Frazer, a este respecto, no han pasado la prueba del tiempo, y los antropólogos modernos generalmente la critican como excesivamente reduccionista.

Las fuentes de Murray en general eran limitadas: "Algunos trabajos conocidos por demonologistas, algunos extractos impresos en Inglaterra y un gran número de juicios sobre brujería escoceses publicados. Una cantidad mucho mayor de evidencia no publicada fue absolutamente ignorada" (Hutton, 1991)

Un ejemplo de la cuestionable metodología de Murray se encuentra en su concepto de covens con trece miembros: Ella cita una referencia escocesa de miles de juicios de brujería, y en la búsqueda de otros covens de trece miembros, excluyó, acusó o añadió individuos hasta que un total de trece fuera alcanzado por cualquier grupo. Por ejemplo, de los indicados en los juicios de brujería de Aberdeen de 1597, veinticuatro fueron quemados como brujas y otros siete desaparecieron. Murray listó sólo veintiséis de los acusados para hacer dos covens de trece. De los catorce acusados de brujería en Saint Osyth, dos fueron colgados. Murray, sin embargo, lista sólo a trece personas para hacer un coven.

Ella también extrajo porciones de información para satisfacer sus fines. Sus citas de testimonio de los acusados enfatizaron el detalle prosaico de descripciones, mientras omitían elementos fantásticos: omitió líneas donde las supuestas brujas dijeron que volaban para asistir a las reuniones, o se transformaban en animales, o reportaron que el diablo desaparecía y reaparecía repentinamente. Según Kitteredge y otros historiadores, la obsesión europea por los sabbat apenas se presentó en los juicios de brujería en Inglaterra, pero Murray afirmó que era universal. Murray propuso un efectivo movimiento clandestino de resistencia a la iglesia medieval, pero algo de esto parece improbable, como el que su hegemonía política fuese tan profunda. La cosmovisión de la iglesia estaba tan establecida que no dejaba lugar a otro tipo de ideas, ya que sus principios eran completamente dados por supuesto. Evidencias del periodo medieval demuestran que algunas pequeñas sectas heréticas fueron encontradas y aplastadas. El hecho de que el culto secreto expandido en toda Europa sobreviviera sin ser detectado hasta mediados del siglo XV, como plantea Murray, parece improbable.

Quizá más dudosamente, Murray decidió que la evidencia dada en los juicios de las cacerías de brujas, evidencia frecuentemente obtenida bajo amenaza o tortura, fue exacta, porque su consistencia le parecía ser la evidencia del sistema coherente de creencias que ella proponía. Muy probablemente, sin embargo, los inquisidores realizaban preguntas dirigidas hasta que obtenían la respuesta que deseaban, para así poder ejecutar o condenar al acusado. El sistema coherente que ella encontró era parcialmente eso que la brujería Satánica registra en libros como el Malleus Maleficarum, que insistió en que las brujas dirigieron sacrificios humanos y orgías sexuales, acusaciones con las cuales Murray parcialmente estuvo de acuerdo. F. A Campagne sugiere que Murray estaba equivocada

pues dio demasiada importancia a la cuestión romántica de la fertilidad.[1] En su libro Strixhispánica F. A Campagne (2009) introduce al lector al mundo de la brujeríapartiendo de un estilo historiográfico inconfundible. Si bien la estadísticaseñala que entre el siglo XV y el XVIII se asesinaron casi 50.000 personas acusadasde brujería, es importante focalizar en el hecho que este brote surgió en lospaíses centrales de Europa, Alemania, Suiza y Francia, y que prontamente seexpandió a toda Europa. Otro dato significativo es que el 50% de las brujascondenadas eran procesos iniciados en Alemania. En perspectiva, Campagnereconoce que el 80% de las víctimas de brujería eran mujeres pero no profundizasobre ese tema. Su visión del problema radica en una proyección europea nacidadel encuentro con el nativo americano en pos de la conquista. La bruja sería laproyección de ese otro salvaje cuyos valores atentan contra el ethoscristiano.  Los equipos represivosmedievales condenaban a las personas cuyos valores fuesen similares alpaganismo aborigen. Si bien, Satán representaba la figura de un eternoconspirador, en el fondo se trataba de una apropiación simbólica disciplinadadel salvaje descubierto por el ojo europeo en América. En efecto, lo que secondenaba con la cacería de brujas, era el rechazo a cierto tipo de prácticasde sodomismo, canibalismo o idolatría, todas ellas consideradas anti-cristianas

Empero, Maximiliano E. Korstanje rescata la posición de los primeros románticos respecto a la fertilidad aduciendo que en realidad su tesis no estaba errada, sino que se trataba de una observación secundaria. La fertilidad ha sido un criterio muy importante vinculado a la brujería en Europa, Asia, y Africa. Pero lo importante, no es la fertilidad misma sino el valor conferido por la sociedad sobre la mujer y su posibilidad de actuar como agente biológica. Siendo así, el demonio sería una construcción arquetipica de un temor primigenio a la muerte del hijo. Las brujas medievales europeas eran mujeres ricas o demasiado pobres que habían tenido problemas para concebir niños o estaban casadas sin hijos. El problema sustancial no era la fertilidad, sino que su situación representaba una falla para el sistema económico y social patriarcal. La brujería como constructo social permitía corregir las asimetrías en la herencia. En las sociedades matriarcales, como bien señala Campagne, en Islandia, los acusados de brujería eran mayoritariamente hombres. En realidad, no se trata de cultos primitivos que fueron maltinterpretados, sino de una economía de la brujería que se encuentra vinculada a la tesis de los dones maussiana.[2] [3]

Referencias[editar]

  1. FABIAN ALEJANDRO CAMPAGNE. 2009 STRIX HISPANICA. Demonología cristiana y cultura folclórica en la España moderna. Buenos Aires, Prometeo
  2. KORSTANJE MAXIMILIANO La Diálectica Filósofica del Mal. Comprendiendo larebelión de Lucifer. E-Boletin.Psi. Volumen 8, Iss. 1. Marzo 2013. - KORSTANJE MAXIMILIANO  Rebelión: una AproximaciónTeórica. InternationalJournal of Zizek Studies. Volume 5, Issue 4. December2011. (pp. 1-43).
  3. KORSTANJE M  La Significación del Mal, antropología,economía, y subsistencia. SincroníaNueva Epoca. Volume 1, Issue 1. Spring 2012. Universidad de Guadalajara, México.

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Véase también[editar]

Fuente[editar]

http://www.wicca-espiritualidad-natural.com/]