Marcos Rodríguez Pantoja

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Marcos Rodríguez Pantoja (Añora, Córdoba, 7 de junio de 1946) es un pastor conocido por ser uno de los pocos casos documentados de niños ferales españoles.

Biografía[editar]

Siendo niño Marcos Rodríguez Pantoja emigró junto con sus padres a Madrid, donde falleció su madre. Su padre se casó nuevamente con otra mujer, quien ya tenía un hijo de un matrimonio anterior. En los años cincuenta se instalan en Fuencaliente (Ciudad Real), en Sierra Morena, donde se dedican a la fabricación de carbón.

En 1954, teniendo Marcos Rodríguez siete años, y tras una vida de malos tratos, es vendido o entregado a un cabrero, y fue a la muerte de ese, quien había vivido con él en una cueva, cuando el niño quedó abandonado en medio de la naturaleza. Más tarde fue encontrado en 1965 por la Guardia Civil, tras doce años viviendo en completo aislamiento de los seres humanos y con la sola compañía de los lobos. La Guardia Civil lo trasladó a Fuencaliente. La policía nunca presentó cargos contra el padre, que en ese momento aún vivía, y que al reconocer a su hijo sólo le reprocharía haber perdido la chaqueta.

Con posterioridad un sacerdote le enseñó a pronunciar el idioma, y fue internado en el Hospital de Convalecientes de la Fundación Vallejo, en Madrid, hasta ser reintroducido como adulto en la vida en sociedad. Hizo el servicio militar y se dedicó a trabajar como pastor y en la hostelería. Sufrió numerosos timos y engaños, al desconocer el funcionamiento de la sociedad y el significado del dinero. Tras vivir en Fuengirola (Málaga) e incluso llegar a habitar en una cueva, se trasladó a un pueblo llamado Rante, en Galicia, donde reside actualmente con una persona de su confianza.[1] [2]

Estudio del caso[editar]

El estudio del caso fue llevado a cabo por el antropólogo y escritor Gabriel Janer Manila,[3] que entre noviembre de 1975 y abril de 1976 entrevista a Marcos Rodríguez con el objeto de estudiar las medidas educativas necesarias para su integración. El antropólogo estableció que las causas del abandono de Marcos no fueron fortuitas, sino deliberadas y producto de un contexto socioeconómico de extrema pobreza. El investigador destacó también que la supervivencia de Marcos fue posible gracias a las destrezas básicas adquiridas en la etapa previa a su abandono, así como a su extraordinaria inteligencia natural. Durante su aislamiento, el niño aprendió los ruidos de los animales con los que convivió, y los empleó para comunicarse con ellos, mientras poco a poco abandonó el lenguaje humano.

Una vez que se encontró de nuevo inmerso en un ambiente social, tras su captura por la Guardia Civil, realizó una lenta readaptación a las costumbres humanas (comida, vestido, lenguaje, etc.), manifestando todavía en la edad adulta preferencia por la vida en el campo y los animales (con los que tiene un trato especial) y desarrolló cierta animadversión por el ruido y el olor de las ciudades, considerando que la vida entre humanos es peor que la vida con los animales.

Trabajos sobre su vida[editar]

El dramaturgo Kevin Lewis ha escrito una obra infantil inspirada en la vida de Marcos Rodríguez, titulada Marcos. Su caso ha sido objeto de la tesis doctoral del antropólogo que lo entrevistó, y se ha rodado una película (Entrelobos), dirigida por Gerardo Olivares. El ya mencionado escritor Gabriel Janes Manila ha escrito una obra clasificada como juvenil adulta titulada He jugado con lobos, en el sello Bridge de la editorial La Galera.

Referencias[editar]

  1. Vivir doce años entre lobos, diario El País (consultado el 8 de mayo de 2010).
  2. "Ahora duermo en una cama. Cuando me capturaron dormía en el suelo", entrevista radiofónica a Marcos Rodríguez (consultado el 8 de mayo de 2010).
  3. La problemática educativa de los niños selváticos: el caso "Marcos", de Gabriel Janer Manila, Universidad de Palma de Mallorca (consultado el 8 de mayo de 2010).

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]