Maracanazo

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“Maracanazo”
Maracanã Stadium in Rio de Janeiro.jpg
El Estadio Maracaná, visto aquí en febrero de 2009, fue escenario del partido.
Suceso Final de la Copa Mundial de Fútbol de 1950.
Lugar Bandera de Brasil Estadio Maracanã, Rio de Janeiro, Brasil
Fecha 16 de julio de 1950
Participantes Bandera de Brasil Brasil
Bandera de Uruguay Uruguay

Maracanazo (en portugués: Maracanaço) es el nombre con el que se conoce a la victoria de la selección de fútbol de Uruguay en el partido decisivo de la Copa Mundial de Fútbol de 1950 frente a la selección de fútbol de Brasil. Contra todo pronóstico, Uruguay ganó a Brasil por 2-1 en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro. Por extensión, el término se ha generalizado para definir a aquella victoria de un equipo o deportista, preferentemente una final, en campo ajeno y teniendo todos los factores en contra.

Antecedentes[editar]

Encuentros disputados entre las selecciones de Brasil y Uruguay durante los cinco años previos al Maracanazo.[1] [2]

Fecha Ciudad País Motivo Resultado
5 de ene de 1946 Montevideo Uruguay Copa Río Branco 1946 Uruguay 4:3 Brasil
9 de ene de 1946 Montevideo Uruguay Copa Río Branco 1946 Uruguay 1:1 Brasil
23 de ene de 1946 Buenos Aires Argentina Campeonato Sudamericano 1946 Brasil 4:3 Uruguay
29 de mar de 1947 São Paulo Brasil Copa Río Branco 1947 Brasil 0:0 Uruguay
1 de abr de 1947 Río de Janeiro Brasil Copa Río Branco 1947 Brasil 3:2 Uruguay
4 de abr de 1948 Montevideo Uruguay Copa Río Branco 1948 Uruguay 1:1 Brasil
11 de abr de 1948 Montevideo Uruguay Copa Río Branco 1948 Uruguay 4:2 Brasil
30 de abr de 1949 Río de Janeiro Brasil Campeonato Sudamericano 1949 Brasil 5:1 Uruguay
6 de may de 1950 São Paulo Brasil Copa Río Branco 1950 Brasil 3:4 Uruguay
14 de may de 1950 Río de Janeiro Brasil Copa Río Branco 1950 Brasil 3:2 Uruguay
17 de may de 1950 Río de Janeiro Brasil Copa Río Branco 1950 Brasil 1:0 Uruguay

Resumen[editar]

Jugados Ganó Brasil Empate Ganó Uruguay Goles Brasil Goles Uruguay
11 5 3 3 26 22

Previa[editar]

Posiciones a la segunda fecha
Pos. Equipo Puntos PG PE PP Dif. GF
1 Bandera de Brasil Brasil 4 2 0 0 +11 13
2 Bandera de Uruguay Uruguay 3 1 1 0 +1 5
3 Bandera de España España 1 0 1 1 −5 3
4 Bandera de Suecia Suecia 0 0 0 2 −7 3

Si bien el campeonato se definió mediante una ronda final de cuatro equipos (jugando en la modalidad todos contra todos), el último partido se convirtió en una final "de hecho". Se jugó el 16 de julio de 1950 en el Estadio Maracaná en Rio de Janeiro, Brasil, frente a unos 173.850 espectadores, la mayor cantidad de espectadores jamás reunida para presenciar un partido de fútbol.[3] El equipo favorito tras una campaña de invicto y goleador era Brasil que llegaba con 4 puntos producto de sus victorias (en ese entonces un partido ganado otorgaba dos puntos mientras que un empate otorgaba uno) por goleada frente a Suecia por 7-1 y España por 6-1, mientras que Uruguay llegaba habiendo obtenido 3 puntos frente a los mismos rivales (un empate por 2-2 contra España y una victoria ajustada de 3-2 frente a Suecia).

Cabe mencionar que, si bien la favorita era Brasil, la selección de Uruguay era en ese momento una de las más laureadas del planeta, con una Copa del Mundo, ocho Copas de América y dos títulos olímpicos, y que su juego llevaba décadas provocando la admiración de todos los aficionados del mundo, por lo cual difícilmente podía considerarse a la escuadra uruguaya como "rival débil".

Inclusive la selección uruguaya había jugado tres partidos de fútbol contra su equivalente de Brasil pocos meses antes a la Copa del Mundo, resultando en dos triunfos brasileños y uno uruguayo, siendo que la diferencia de calidad entre ambos equipos no era excesiva, si bien era reconocible la superioridad del ataque brasileño. Aún así, en la Copa Mundial el equipo brasileño precisaba tan sólo de un empate para obtener el primer lugar del último grupo y con ello proclamarse campeón mundial, lo cual aumentaba el triunfalismo de la afición local, siendo que la prensa de Brasil reducía las opciones uruguayas.

Los principales diarios de Rio de Janeiro ya tenían sus primeras planas impresas celebrando por anticipado el triunfo del equipo local, así el "Diario de Río" ponía como titular de su portada "O Brasil vencerá - A Copa será nossa", mientras que el periódico "O Mundo" colocaba en su portada "Brasil Campeão Mundial de Futebol 1950". Había muchas carrozas adornadas ya preparadas en Río de Janeiro para encabezar un auténtico carnaval de festejos y ya se habían vendido más de 500.000 camisetas con la inscripción de: “"Brasil Campeão 1950"”; el propio estadio Maracaná (recién inaugurado) se encontraba decorado con pancartas en portugués que decían “Homenaje a los Campeones del Mundo”.

Además las autoridades políticas brasileras habían acuñado monedas conmemorativas con los nombres de los futbolistas de la selección local. Había una banda de músicos presente en el estadio con instrucciones de interpretar el himno del ganador al final del partido, la confianza llegaba al extremo de no entregar a esta banda una partitura del Himno Nacional de Uruguay al considerarla innecesaria debido a la "inminencia" del triunfo brasilero. También los músicos habían sido preparados para tocar una marcha triunfal titulada "Brasil Campeão" compuesta expresamente para esta ocasión.

El favoritismo del local había alcanzado incluso a las autoridades uruguayas. A pocas horas de comenzar el encuentro, la Selección de fútbol de Uruguay recibió la visita de los integrantes del cuerpo diplomático de la embajada, solicitándoles que sufrieran "una derrota digna", es decir, sin goleada.

Incluso el mismo presidente de la FIFA, el francés Jules Rimet, estaba convencido de la victoria local gracias al ambiente triunfalista expresado por la afición brasilera. Rimet en el bolsillo derecho de su chaqueta llevaba un discurso en homenaje a los campeones brasileños, escrito en portugués. Pese a que futbolísticamente los equipos brasileño y uruguayo se hallaban en similar nivel de calidad, la prensa y la afición de Brasil habían creado un ambiente de triunfalismo excesivo días antes del partido decisivo donde el triunfo local parecía inevitable mientras que una victoria visitante era asumida como imposible.

El partido[editar]

Selección uruguaya, campeona mundial de 1950.

Antes de empezar el partido, los futbolistas uruguayos eran conscientes del enorme favoritismo del que gozaba la escuadra brasileña. El entrenador uruguayo Juan López Fontana deseaba evitar una derrota humillante, y pidió a sus jugadores que jugaran defensivamente; cuando López se retiró, el capitán uruguayo Obdulio Varela dijo a sus compañeros: "Juancito es un buen hombre, pero ahora se equivoca. Si jugamos para defendernos, nos sucederá lo mismo que a Suecia o España". Los hombres de la escuadra uruguaya entendieron así que jugar defensivamente contra el equipo brasileño resultaría en una derrota por goleada. Poco antes de entrar al campo de juego los futbolistas uruguayos perciben el estruendo de los aficionados brasileños en las tribunas del Maracaná. El capitán Obdulio Varela animó a sus compañeros diciendo: "Muchachos, los de afuera son de palo". El juego empezó a las 15 horas.

Al empezar el partido el equipo brasileño comenzó su habitual presión con los delanteros, en busca del gol y para liquidar el partido en el menor tiempo posible. Cabe destacar que los anteriores triunfos de Brasil en el torneo habían sido por abultado margen, y en esta ocasión la afición local casi exigía repetir goleadas similares. El portero uruguayo Roque Máspoli logró contener los ataques brasileños exitosamente, y así finalizó la primera mitad del tiempo reglamentario, ambos equipos se retiraron empatados a cero, pese a la molestia en las tribunas por falta de goles.

Pese a este desagrado, el optimismo continuaba entre el público local pues con el empate Brasil se estaba consagrando campeón mundial. A comienzos del segundo tiempo en el minuto 2, el brasileño Friaça anotó el primer gol de la tarde. Una gran celebración empieza a inundar el estadio, incluyendo algunos petardos. La algarabía dura poco pues el capitán uruguayo Obdulio Varela acude a reclamar una posición adelantada al árbitro, para ganar tiempo y restar tensión al partido; años después Varela reconocía que en el caso de seguir jugando en medio de la algarabía del público brasileño, el empuje de los futbolistas locales hubiera precipitado una goleada contra Uruguay. El hecho es que el "Negro Jefe", consciente que Brasil estaba en condiciones de avasallar a Uruguay en la efervescencia del encuentro, decidió discutir un pretendido fuera de juego con el árbitro inglés. Cabe aclarar que Varela no hablaba inglés ni el árbitro castellano, lo que derivó en una absurda discusión de sordos. Ni siquiera los propios uruguayos comprendían lo que su capitán buscaba; pero lo cierto es que Varela sabía que provocar dicha discusión terminaría por "enfriar el partido".

Formaciones iniciales de los equipos.

Tras bajar la tensión del público y de los equipos, se reanudó el juego, y en el minuto 21, Ghiggia escapó por derecha y tras simular que remataría a la portería optó por el pase al medio del área, donde el ingreso sin marcas de Juan Alberto Schiaffino le permite igualar el marcador del encuentro. Aún con este resultado de 1-1 se adjudicaba a Brasil el mundial. A pesar de ello, la afición brasileña reclamó la victoria y así lo entendió su equipo, el que se lanzó desesperadamente a conseguir un segundo tanto. Para la prensa y la afición de la época, Brasil no podía ser campeón simplemente empatando. Sin embargo, los jugadores uruguayos continuaron defendiéndose acertadamente y continuaron incluso lanzando ataques sobre el área brasileña.

Finalmente, en el minuto 34 del segundo tiempo se articula otro ataque uruguayo donde Obdulio Varela lanza un pase hacia Alcides Edgardo Ghiggia, que entrega el balón a Julio Pérez, quien se la devuelve en corto a Ghiggia que supera al defensa brasileño Bigode, y finge como en el primer gol, lanzar un centro ante el arquero local Moacir Barbosa. Barbosa comete el error que marcará el resto de su vida: da un paso hacia adelante seguro que se repetirá la escena de primer gol y entrega una oportunidad en su primer palo. Ghiggia aprovecha la ocasión y patea un violento tiro entre el arquero y el poste. Anotó así el segundo gol para Uruguay y el estadio quedó en absoluto silencio. Incluso los futbolistas uruguayos quedan impresionados con el repentino silencio en el recinto, donde minutos antes reinaba la euforia de la afición.

A punto de finalizar el partido, Brasil atacaba con todo su poderío, pero le fue imposible revertir el resultado. Al cumplirse el tiempo oficial, a las 16.45 horas, el árbitro inglés George Reader silbaba el final del partido, con lo cual estallaba la alegría de los jugadores uruguayos. Al finalizar el partido la mayor parte del público salió en silencio o llorando del Estadio Maracaná, los futbolistas brasileños mostraban abiertamente su pesar, y la prensa local lanzaba comentarios apenados e incrédulos ante una derrota totalmente inesperada; la banda de música traída para la ocasión no ejecutó pieza alguna, no percatándose de la ceremonia de entrega de la Copa Jules Rimet a Uruguay.

Ficha[editar]

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Bandera de Brasil
Brasil
1
Flag of Uruguay.svg
Uruguay
2
16 de julio de 1950, 20:00 CEST
Estadio Maracaná, Río de Janeiro — 200.000 espectadores
1 POR Barbosa
2 DEF Augusto Capitán
3 DEF Juvenal
6 DEF Bigode
4 MED Bauer
5 MED Danilo
8 MED Zizinho
10 MED Jair
7 DEL Friaça
9 DEL Ademir
11 DEL Chico
D. T. Flávio Costa
1 POR Roque Máspoli
2 DEF Matías González
3 DEF Eusebio Tejera
4 MED Schubert Gambetta
5 MED Obdulio Varela Capitán
6 MED Víctor Rodríguez Andrade
7 DEL Alcides Ghiggia
8 DEL Julio Pérez
9 DEL Óscar Míguez
10 DEL Juan Alberto Schiaffino
11 DEL Rubén Morán
D. T. Juan López
Anotaciones
Soccerball.svg 47' Friaça
Soccerball.svg 66' Juan Alberto Schiaffino
Soccerball.svg 79' Alcides Ghiggia
Árbitro Bandera de Inglaterra George Reader
Árbitros asistentes Bandera de Inglaterra Arthur Ellis
Bandera de Escocia George Mitchell
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Reacciones brasileñas[editar]

Para los aficionados brasileños la victoria uruguaya fue una tragedia, comentada como la peor derrota deportiva del país. Se cancelaron los preparativos de una celebración que era obvia para muchos. Desde entonces la palabra Maracanazo ha quedado como expresión de derrota o desastre imprevisto, para los brasileños.

En cambio, para los uruguayos la fiesta fue total. La inesperada victoria llegaba a oídos en territorio uruguayo, gracias al inolvidable relato de Carlos Solé. La gente se volcó a las calles a festejar, lo que en un principio parecía un sueño inalcanzable. El desconcierto era tal tras la victoria uruguaya, que las 173.850 personas en el estadio quedaron enmudecidas apenas terminó el partido, donde la concurrencia de uruguayos era de apenas un centenar de personas, a tal punto de que los únicos sonidos que se escuchaban eran los del plantel celeste.

También se dio una anécdota que involucraba al entonces presidente de la FIFA, Jules Rimet. Cuando el encuentro estaba empatado 1 a 1, Rimet se dirigió a los vestuarios para preparar su discurso de felicitaciones para Brasil, pero cuando volvió al terreno de juego (ya terminado el encuentro) se llevó la sorpresa de no ver ningún festejo, ya que Uruguay había logrado la hazaña. Tan desconcertado quedó Rimet, que incluso la ceremonia oficial de entrega de la copa a Uruguay no se ejecutó: Rimet apenas pudo acercarse al capitán uruguayo Obdulio Varela en el borde del terreno de juego, darle un breve apretón de manos y entregarle casi a escondidas, el trofeo.[4]
Años después recordaba Rimet:

“...Todo estaba previsto, excepto el triunfo de Uruguay. Al término del partido yo debía entregar la copa al capitán del equipo campeón. Una vistosa guardia de honor se formaría desde el túnel hasta el centro del campo de juego, donde estaría esperándome el capitán del equipo vencedor (naturalmente Brasil). Preparé mi discurso y me fui a los vestuarios pocos minutos antes de finalizar el partido (estaban empatando 1 a 1 y el empate clasificaba campeón al equipo local). Pero cuando caminaba por los pasillos se interrumpió el griterío infernal. A la salida del túnel, un silencio desolador dominaba el estadio. Ni guardia de honor, ni himno nacional, ni discurso, ni entrega solemne. Me encontré solo, con la copa en mis brazos y sin saber qué hacer. En el tumulto terminé por descubrir al capitán uruguayo, Obdulio Varela, y casi a escondidas le entregué la estatuilla de oro, estrechándole la mano y me retiré sin poder decirle una sola palabra de felicitación para su equipo...

.

Ese día fue el último partido oficial de fútbol en el cual el equipo de Brasil jugó con uniforme totalmente blanco. En adelante la selección brasilera comenzó a utilizar la tradicional camiseta verde-amarela con pantalón azul, confiando que esta vez sí les traería buena suerte.

Años después Alcides Ghiggia de visita en Brasil pronunció una frase que refleja la repercusión del Maracanazo tanto para Brasil como para el fútbol mundial: "Solo tres personas fuimos capaces de silenciar el Maracaná; el Papa Juan Pablo II, Frank Sinatra y yo". Unos años más tarde, el que fue capitán del seleccionado uruguayo ese día, Obdulio Varela, fue sincero y dijo: "La verdad es que si ese partido lo jugábamos otras 99 veces, las perdíamos todas, pero ese día nos tocó el partido 100".

En la voz de Solé[editar]

Al no haber demasiados uruguayos presentes en las tribunas del estadio, unas de las vías de comunicación del partido para los charrúas fue el relato de Carlos Solé (uno de los tres relatores uruguayos que concurrieron). Los relatos de ambos goles quedaron en el recuerdo de los uruguayos.

Primer gol de Uruguay

"...Quita Míguez para apoyar a Schiaffino; frente a él se defiende Bigode. La resta al centro de la cancha donde va a tomar Gambetta. Se corre Gambetta. Cruza la pelota en dirección a Julio Pérez. Julio Pérez arremete de frente a Danilo. Lleva la pelota Pérez. Le traba la pelota Danilo. Con todo la vuelve a tomar Pérez. Se repliega. Elude a Bauer. Apoya a Obdulio Varela. Varela al puntero Ghiggia. Avanza Ghiggia perseguido por Bigode. Lo anula Ghiggia a Bigode. Se corre al arco. Coloca el centro. Toma Schiaffino. Tira. Goool, goool uruguayo. Gol de Schiaffino. Schiaffino a los 21 minutos. Se le escapó Ghiggia al jugador Bigode. Colocó el centro y el jugador Juan Alberto Schiaffino la tomó de media vuelta. Colocó un violento remate alto dejando sin chances a Barboza a los 21 minutos. Schiaffino autor del tanto. Uruguay 1 Brasil 1..."


Segundo gol de Uruguay

"...La para Míguez y apoya Julio Pérez. Se va delante Julio Pérez con la pelota esperando que se cruce Ghiggia. Julio Pérez sigue atacando. Pérez a Ghiggia. Ghiggia a Pérez. Pérez avanza, le cruza la pelota a Ghiggia. Ghiggia se le escapa a Bigode. Avanza el veloz puntero derecho uruguayo. Va a tirar. Tira. Goool, goool, goooool, goooooool uruguayo. Ghiggia tiró violentamente y la pelota escapó al contralor de Barboza. A los 34 minutos, anotando el segundo tanto para el equipo uruguayo. Ya decíamos que el gran puntero derecho del conjunto oriental estaba resultando la mejor figura de los uruguayos. Se escapó de la defensa brasileña. Tiró en acción violenta. La pelota rasante al poste escapó al contralor de Barboza y anotó a los 34 minutos Ghiggia el segundo tanto para Uruguay. Uruguay 2 Brasil 1. Autor del tanto Ghiggia a los 34 minutos..."[5]

Curiosidades[editar]

El Estadio Maracaná tenía la fachada aún sin pintar, y se había decidido que el estadio se pintaría de los colores del equipo campeón,[cita requerida] y como por aquel entonces la camiseta de Brasil era blanca, todos esperaban el blanco radiante de Brasil, para así poder ver un Maracaná pintado de blanco; sin embargo, como Uruguay fue quien se consagró campeón, el estadio fue pintado de celeste[cita requerida] y permanecerá pintado de ese color para siempre; pero al preguntarle a un carioca, éste dirá que el estadio está pintado de celeste, porque la bandera de Río de Janeiro lleva ese color.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Francia 1938
Final
Copa Mundial de Fútbol

1950
Sucesor:
Suiza 1954