Amalia Lacroze de Fortabat

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Amalia Lacroze de Fortabat
LOMA NEGRA.jpg
Amalia Lacroze.
Nombre María Amalia Sara Lacroze Reyes
Nacimiento 15 de agosto de 1921
Bandera de Argentina Buenos Aires, Argentina
Fallecimiento 18 de febrero de 2012 (90 años)
Bandera de Argentina Buenos Aires, Argentina
Nacionalidad Argentina
Otros nombres Amalita Fortabat
«La dama del cemento»
Ocupación Empresaria, coleccionista
Cónyuge Hernán de Lafuente (1942-1947)
Alfredo Fortabat (1947-1976)
Hijos María Inés de Lafuente (n. 1944)
Padres Amalia Reyes Oribe
Alberto Daniel Lacroze Gowland

María Amalia Sara Lacroze Reyes de Fortabat (Buenos Aires, 15 de agosto de 1921Ibídem, 18 de febrero de 2012), mejor conocida como Amalita Fortabat,[1] fue una prominente empresaria, millonaria, filántropa y coleccionista de arte argentina.

Nacida en 1921 en el seno de una familia aristocrática, sus primeros idiomas fueron el francés y el inglés. Durante su juventud se convirtió en un ícono de la moda de la clase alta y participó en diversas obras benéficas. En 1942 se casó con el abogado Hernán de Lafuente, con quien tuvo a su única hija: María Inés de Lafuente Lacroze. Tras un largo proceso de divorcio, volvió a contraer matrimonio en 1955 con el fundador de la empresa cementera Loma Negra, Alfredo Fortabat, 27 años mayor que ella, a quien acompañó en sus viajes de negocios al extranjero durante las décadas de 1950 y 1960.

Luego de enviudar en 1976,[2] Lacroze heredó una de las mayores fortunas del país y se hizo cargo de la dirección de la empresa.[3] En poco tiempo triplicó el patrimonio de Loma Negra y pasó a convertirse, según la revista Forbes, en la mujer más rica de la Argentina con una fortuna calculada en 1800 millones de dólares.[4] En 2005, afectada por la crisis económica de 2001, vendió Loma Negra al grupo brasileño Camargo Correa por 1000 millones de dólares.[5]

Fue la creadora de la Fundación Teatro Colón y la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat, que donó más de 40 millones de dólares a organizaciones de caridad en Argentina entre 1976 y 2012.[6] El presidente Carlos Menem la nombró presidente del Fondo Nacional de las Artes en 1992 y embajadora plenipotenciaria del país en 1999.[7] [8] El Museo Fortabat, localizado en Puerto Madero y creado en 2008, alberga su colección de arte privada.[9]

Familia[editar]

El tío tatarabuelo de Amalia Lacroze, el presidente Manuel Oribe.

Su madre, Amalia Reyes Oribe (1892-1980), era sobrina bisnieta del presidente Manuel Oribe y su padre, el médico Alberto Daniel Lacroze Gowland (1895-1972),[10] había sido discípulo de Gregorio Aráoz Alfaro.[11] El abuelo paterno de Amalia, Juan Alejandro Lacroze Cernadas, fue el fundador del Instituto de Traumatología y Radiología, centro que tuvo gran influencia sobre su hijo Alberto, quien luego de especializarse en enfermedades de la nutrición y diabetes, publicó su libro Elegías (1915), con una dedicación a José Ingenieros.[12] Alberto Lacroze se casó con Amalia Reyes Oribe en 1915 el mismo día en que publicó su tesis doctoral. En 1917 editó su libro de poemas El viaje inútil bajo la editorial Coni.[12]

Julio Alberto y Federico Lacroze, tíos abuelos de Amalita, fueron pioneros en la apertura de varias líneas de tranvías tirados por caballos en la ciudad de Buenos Aires; este último estableció la primera línea de tranvías en Buenos Aires en la década de 1880.[13]

Biografía[editar]

Infancia y primeros años[editar]

Amalia Lacroze y su madre, c. 1923.

María Amalia Sara Lacroze Reyes nació en 1921 en una casona de la calle Rodríguez Peña y Charcas (luego Marcelo T. de Alvear) en el seno de una familia de clase alta y desde pequeña fue apodada «Amalita» para diferenciarla de su madre.[14] Sus hermanos fueron Alberto Juan «Bebe» (1928-1979) y Sara Josefina Lacroze Reyes (n. 1923).

Según relataría Amalita años más tarde, cuando tenía un año de edad la familia se trasladó a París, donde habría aprendido su primer idioma, el francés; no obstante las guías locales y demás documentos de la época no lograron verificar el viaje, de modo que es probable que la familia nunca abandonara su vivienda de Capital Federal excepto durante las vacaciones.[11] [14] Para 1923 la familia residía en Barrio Norte.[15] Su segundo idioma fue el inglés y por último, el español. Amalita asistió a la Escuela Superior de Niñas Onésimo Leguizamón donde realizó sus estudios primarios y, ya adolescente, concurrió durante cuatro años al Colegio Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús,[15] una institución franco-española de monjas sobre la cual comentó: «... se nos enseñaban cosas estúpidas, como economía de familia, coser, hacer bellos bordados, cocinar si hacía falta».[16] Su deseo de estudiar medicina en la universidad al igual que su padre fue rápidamente aplacado por su familia: «¡[Mi familia] se horrorizó de sólo pensar que iba a ver cuerpos desnudos de hombres muertos!». De todos modos pudo ejercer como enfermera en un hospital para mujeres durante breve tiempo.[16]

Durante su juventud, sobre todo desde su presentación en sociedad en 1939, asistió con frecuencia a cenas de beneficencia, desfiles de caridad y celebraciones en el Hotel Alvear.[17] Se destacó durante una fiesta benéfica que consistió en el desfile Vanity Fair y en un baile celebrado en el Hotel Alvear en busca de fondos para las Obras de Protección Social, dirigido por Biyina Klappenbach y representado a pedido de Adelia María Harilaos de Olmos.[18] Josefina Vivot Cabral, de El Hogar, publicó en esa ocasión: «La juvenil personalidad de Amalia Lacroze Reyes imprime a su colección una gracia extraordinaria, destacándose en sus modelos la sobriedad que realza su esbeltez».[18]

Amalita en 1939, cuando era un ícono de la moda

En 1941, convertida en un ícono de la moda de la alta sociedad junto con su hermana Sara, se comprometió con el abogado Hernán de Lafuente Sáenz Valiente y ambos asistieron a una función organizada por la comisión «Pro Ayuda a los necesitados de las provincias del norte», fundada por Adela Leloir Unzué de Rodríguez Larreta.[19] Concurrió con su madre y su hermana a una gala a beneficio del Patronato de Leprosos en el Teatro Politeama y al discurso ofrecido por Walt Disney en su visita a la Argentina.[19] En septiembre de 1942 contrajo matrimonio con De Lafuente durante una ceremonia que el diario La Nación calificó como «brillante... [congregó] a una buena parte de nuestra sociedad representativa, donde los novios cuentan con extensas vinculaciones».[20] Dos días después ambos partieron de luna de miel a Estados Unidos[20] y en 1944 nacería su única hija, María Inés, quien le dio a su vez tres nietos.[11]

Matrimonio con Alfredo Fortabat[editar]

Amalita y Alfredo Fortabat se conocieron en agosto de 1941 cuando asistieron a una función de caridad en el Teatro Colón con el fin de ayudar a familias pobres del norte de la Argentina.[nota 1] [21] Semanas después, luego de comprometerse, Amalita y De Lafuente fueron invitados a navegar por Tigre en un yate que pertenecía a Alfredo Fortabat, aunque algunos indican que era propiedad de Jorge Saint.[22] Al momento de su boda en 1942, Fortabat admitió: «No pude soportar ir a su casamiento» y, a cambio, le envió una pulsera de oro de Ghisso, la joyería más costosa de Buenos Aires en ese momento.[23] Mientras el matrimonio De Lafuente-Lacroze se hallaba de vacaciones en Europa en 1947, Fortabat, en ese entonces casado con Elisa Corti Maderna, los siguió sin que lo supieran. Durante una fiesta en París simuló encontrarlos casualmente y sacó a bailar a Amalita, declarándole su amor.[11] En 1948 la esposa de Fortabat, enterada de la aventura de su marido, contrató un abogado para embargarle los bienes en común pero en ese momento se enteró de que no había nada a su nombre debido a un traspaso de acciones fraudulento efectuado por su marido.[24] Como consecuencia de la estafa, la fortuna construida junto a Corti Maderna quedó destinada a Lacroze.[24] Para fines de año, luego de un viaje alrededor de Francia, Italia y la región del Egeo, Amalita Lacroze quedó involucrada en uno de los escándalos más importantes de la clase alta porteña al separarse de De Lafuente. Ya en Buenos Aires, le pidió el divorcio a su marido y paralelamente Fortabat se divorció de Corti Maderna, con quien nunca había tenido hijos.[23]

En 1954, durante el gobierno de Juan Domingo Perón, el Congreso aprobó la Ley 14394 que permitía rehabilitar la capacidad nupcial de los divorciados. Fortabat y Amalita se casaron en junio de 1955 en el Registro Civil de Buenos Aires convirtiéndose en la sexta pareja argentina en contraer matrimonio en segundas nupcias.[25] La ceremonia de carácter privado fue el primero de los cinco casamientos que realizó la pareja para reafirmar su amor a lo largo de su vida.[23] Su luna de miel consistió en un recorrido por Uruguay, México, Paraguay, Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, París, Grecia y Egipto. Amalita recordaría que cuando contaba con 14 años una gitana le había leído el futuro: «Te vas a casar con un maharajá».[11]

Labor social en Olavarría[editar]

Amalia Lacroze junto a su marido y otros empresarios en 1959.

La facilidad de Amalita para hablar varios idiomas y su sociabilidad le permitieron ser una compañera frecuente en los viajes de negocios de Fortabat al extranjero.[23] Su empresa, Loma Negra, fundada en 1926, se convirtió en la líder de la producción de concreto en Argentina durante los años de 1950 y 1960. Amalia Fortabat luego definiría a aquella época como la «Belle Époque».[23] Su primera obra importante en Olavarría, donde se hallaba Loma Negra, fue hacerse cargo del jardín maternal para los hijos de los empleados de la empresa de su marido. Se encargó de equiparlo y se mantenía al tanto de la evolución de los 60 niños que albergaba, incluyendo tres con discapacidades mentales. En caso de enfermedad de alguno de los infantes, Lacroze lo acompañaba en persona hacia los hospitales.[26]

Para principios de los años de 1960, Lacroze ya opinaba sobre el futuro de la fábrica, participaba en operaciones y realizaba sugerencias sobre el desarrollo industrial y acción social.[27] Se involucró personalmente en la supervisación de la construcción de la capilla Santa Elena en la Villa Alfredo Fortabat con los arquitectos Jorge de la María Prins y José Olivera.[28] A pedido de ella, en marzo de 1963 Fortabat donó una propiedad para establecer la Escuela Nacional de Educación Técnica nº 1 "Luciano Fortabat", a cuya ceremonia de inauguración concurrieron funcionarios municipales, provinciales y varios del gabinete nacional.[29] Poco después convenció a Fortabat de donar su casa natal en Azul para convertirla en una escuela de arte.[30]

Tras la muerte de Fortabat[editar]

Nueva directora de Loma Negra[editar]

El 19 de enero de 1976 Alfredo Fortabat falleció a los 81 años a causa de un accidente cerebro-vascular.[11] Tras un reclamo judicial iniciado el 3 de febrero por Lacroze, ella heredó sus bienes[31] en una suma millonaria que incluía:

  • 23 terrenos que consistían en 160 000 hectáreas con 170 000 cabezas de ganado y una finca de 160 hectáreas en Middleburg, Virginia.
  • Cinco empresas cementeras.
  • Un dúplex sobre Avenida del Libertador, una casa en San Isidro, una casona en Mar del Plata, el edificio donde se hallaba la sede Loma Negra en Diagonal Norte 634, un dúplex en el Hotel Pierre en Nueva York.
  • Un avión Lear Jet, un avión Beechcraft 90, un helicóptero Hughes 500, un barco y automóviles.
  • Obras de arte, una emisora radial y una planta de inseminación artificial de ganado.[2] [32]
Bolsa de cemento Loma Negra.

En sólo tres días Lacroze pasó a ocupar el cargo de directora de Loma Negra,[33] mantuvo el luto durante cinco meses y en agosto de 1976 fue partícipe de la ceremonia que llevó de regreso desde Buenos Aires los restos de su esposo a una cripta especial en Loma Negra.[31] Una entrevista de la revista Gente, titulada «Una mujer argentina al frente de un imperio», aseguró que Lacroze «se levantaba a las siete de la mañana y terminaba de trabajar a las ocho y media de la noche». Para ese entonces su emporio económico contaba con 5000 empleados y una producción de cemento de 200 000 bolsas diarias y 1000 toneladas de cal, 3000 toros de raza y 6000 vacas Aberdeen Angus por año.[32] La empresaria jamás volvió a casarse aunque fue relacionada sentimentalmente con los actores Juan José Camero y Alberto de Mendoza, y durante años con el coronel retirado Luis Prémoli.[34]

Yo trabajé con mi marido, pero muy poco. Cuándo él se fue, a mí se me cayó todo encima. Así que me puse a trabajar como si entendiera de todo. Y al final entendí. Entendí muy bien.

Amalia Lacroze de Fortabat.[23]

Principal beneficiaria del Estado[editar]

Aparte de recibir cinco establecimientos con Loma Negra (Olavarría, Barker, El Alto, San Juan y Zapala) en distintas provincias, abrió una molienda en la Isla Yacyretá, compró la fábrica Corcemar en el pueblo de Pipinas e inició los planes para la construcción del embalse Piedra del Águila sobre el río Limay. También se se ocupó del proyecto del Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz.[35] En octubre de 1976 donó el puente Conmemoración del Sesquicentenario de la Revolución de Mayo, que cruza la avenida Figueroa Alcorta y une el Museo Nacional de las Bellas Artes con la Facultad de Derecho.[35]

En 1977 Lacroze fue considerada por la revista de interés general Gente como una de las mujeres más influyentes de su país sucesivamente con Mirtha Legrand y Ernestina Herrera de Noble.[36] A lo largo de la década de 1970, Amalia Fortabat adquirió una notable popularidad y fue citada, muchas veces en portada, por diversos medios gráficos de la Argentina.

Lacroze mantuvo siempre una excelente relación con los gobiernos nacionales, incluyendo la última dictadura militar. En 1977 el gobierno militar sancionó el Código de Planeamiento Urbano y la Ley de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo que planteaba normas para la edificación.[35] En ese momento Loma Negra fue la elegida para suministrar cemento en el megaproyecto de obras públicas —plazas, represas, autopistas y estadios— iniciado por el gobierno de facto.[35] Paralelamente el ministro de Economía José Martínez de Hoz introdujo la «tablita», un sistema de minidevaluaciones anunciadas que permitía prever con precisión el valor del dólar diariamente, y lanzó un programa de beneficios y exención de impuestos a los parques industriales.[37] [38] En un régimen de inflación alta —alcanzó el 176% en 1977— se inició el endeudamiento externo de la economía argentina y los antiguos sectores favorecidos fueron reemplazados por otros nuevos, como las empresas contratistas del Estado. Los grandes beneficiarios de ese cambio estructural fueron los sectores financieros concentrados, con base transnacional.[37]

Para 1978 la producción de cemento superó las 6,3 millones de toneladas acrecentando la prosperidad de Loma Negra.[35] En abril, Lacroze donó a la comunidad una estación de tren ubicada en el kilómetro 404 del Ferrocarril Roca en Villa Cacique, cerca de localidad de Barker, sitio de una de las fábricas de Loma Negra, que recibió el nombre de «Alfredo Fortabat».[35]

Fundación Amalia Lacroze de Fortabat[editar]

El 23 de octubre de 1976 inauguró la Fundación Alfredo Fortabat y Amalia Lacroze de Fortabat, renombrada en 1988 a Fundación Amalia Lacroze de Fortabat. La misma tiene como fin «promocionar, incursionar y realizar todo tipo de obras o iniciativas de carácter educacional, cultural, artístico, benéfico, social, deportivo o filantrópico y todo aquello que beneficie directamente al bien público además de la promoción de la investigación científica». Actúa, incluso, fuera de la Argentina y otorga becas a establecimientos secundarios, universidades, individuos internados en hospitales y enfermeras.[39]

Desde su creación lleva donados más de 40 millones de dólares en subsidios a hogares infantiles, escuelas argentinas, centros culturales, fundaciones de carácter benéfico y a damnificados por inundaciones.

Según cifras propias de la Fundación el listado de donaciones indica que, entre 1986 y 1991, de las 46 colaboraciones en Salud y Asistencia se beneficiaron 21 centros médicos de la ciudad de Buenos Aires, 12 bonaerenses y otros en Santa Fe, Catamarca, Tucumán, La Rioja, Santa Cruz, San Juan y Neuquén.[40] [41] La institución brindó también apoyo para trasplantes de órganos, intervenciones quirúrgicas varias y tratamientos médicos especializados en el país y el exterior en 54 ocasiones, fortaleció establecimientos educativos en otras 144, donó ocho viviendas, la mayoría destinada a familias de militares muertos o heridos en el Copamiento del cuartel de La Tablada, y realizó 181 colaboraciones con instituciones religiosas, entidades de bien público y organismos de protección.[41] Además mantiene económicamente comedores localizados en La Matanza, Berazategui, Sarandí, Gregorio de Laferrere, entre otros sitios y ofrece becas, subsidios, atención médica y viviendas a excombatientes de la Guerra de Malvinas. También realizó la construcción del Pabellón de Pediatría del Hospital Municipal Coronel Olavarría y renovó el equipo para tratamiento de radioterapia del Hospital de Oncología Luciano Fortabat (Olavarría).[39]

En 1988 la labor de la fundación se vio galardonada con el premio Konex de Brillante.[39] También recibió galardones como La Rueda Rotaria del Rotary Club de Buenos Aires (1989), la Medalla de Misiones Rurales (1994), una distinción de la Escuela Europea de Oncología (2000) y otra del Instituto de Conservación de la Ballena Franca y Protección de la Península de Valdés (2000). El centro de pediatría que lleva el nombre de Amalita, construido en 1994 como obra de su fundación, es el mayor ámbito asistencial para niños del centro de la provincia de Buenos Aires.[39]

Premios Fortabat[editar]

En noviembre de 1984 la fundación entregó por primera vez los premios Fortabat a la pintura y a la escultura.[39] Para la primera entrega se presentaron 1200 artistas como candidatos de los cuales 96 fueron seleccionados como finalistas. La celebración de la entrega se llevó a cabo en el Museo Nacional de Bellas Artes y los ganadores fueron Ernesto Deira y Juana Heras Velasco, quienes obtuvieron 5000 dólares para cada uno.[42] Cuando Lacroze notó que la ya reconocida Marta Minujín no había recibido ningún premio la hizo acreedora de una mención especial y 2500 dólares ad hoc. La artista declaró: «Cuando vio que no había ganado ningún premio, Amalita le dio un golpecito a mi escultura y dijo: "Yo invento un premio y le compro la escultura"». Minujín le vendió la obra a la empresaria quien luego ordenó reversionarla en bronce por 100.000 dólares para colocarla en una parte externa de su colección pública.[42]

En 1985 agregó la categoría de literatura a los premios. La novela premiada en primer rubro fue Tejiendo agua de Leopoldo Brizuela, mientras que en el rubro de poesía los premiados fueron Alberto Girri y Enrique Molina y en la categoría cuentos lo fue Jorge Masciangioli.[43] Los ganadores se alternaban entre artistas consagrados y otros desconocidos. Por ejemplo, en 1987 el maestro de escuela salteño Carlos Jesús Maita obtuvo el primer premio por sobre la reconocida poeta Olga Orozco.[44]

Década de 1980[editar]

Inundación de Olavarría[editar]

El 26 de abril de 1980 habitantes cercanos al arroyo Tapalqué sufrieron una severa inundación que originó cortes de luz y teléfono y pidieron ayuda a través de LU32 Radio Coronel Olavarría. La radio se vio impedida de continuar con sus transmisiones el segundo día después del fenómeno meterológico. Al tercer día las inundaciones alcanzaron a Olavarría y gran parte de la ciudad quedó bajo más de tres metros de agua.[45] 500 mil de 770 mil hectáreas se hallaban anegadas y Lacroze autorizó la utilización de camiones volquete para ser trasladados a la ciudad y colaborar en el rescate de los inundados paralelamente al cuerpo de bomberos.[45] La Villa Alfredo Fortabat recibió a 220 personas en el salón del Club Social y Deportivo Loma Negra, a 70 en la Escuela de Capacitación, a 110 en el jardín de niños, a 510 en la Escuela nº 12, 215 en la nº 79, 48 en la nº 25, 156 en la sacristía de la parroquia Santa Elena y a 136 en los vestuarios del camping del cerro Luciano Fortabat. Pero otras 1500 personas quedaron sin resguardo y debieron distribuirse en casas particulares incluyendo la estancia San Jacinto de Lacroze.[45]

Amalita cumplió un rol fundamental durante la inundación de Olavarría en 1980 ya que sus grandes camiones encargados del transporte de la piedra caliza fueron los únicos medios por los cuales se rescataron familias carenciadas del lugar en calles cubiertas hasta con cuatro metros de agua.[16] Lacroze distribuyó colchones, frazadas, ropa y alimentos, adoptando una posición propia del estado. El saldo final incluyó ocho muertos y un desaparecido, sin embargo, el riesgo epidemiológico era tan grande que debió enviar 8 mil vacunas inmediatamente.[45]

Un mes después de la tragedia, Loma Negra (encabezada por Lacroze) y el resto de las cementeras de la zona se enfrentaron con la municipalidad debido al impuesto a la piedra, que el estado pretendía aumentar y los privados abolir.[45] Amalita mantuvo una reunión con el gobernador Alfredo Saint-Jean y llegó al acuerdo de paralizar el impuesto que entonces alcanzaba el 2% por la extracción de un recurso limitado como la piedra.[46]

En septiembre 409 casas y 40 locales comerciales propiedad de la fábrica fueron transferidos a sus ocupantes. Amalita propuso planes de pagos, créditos, beneficios, facilidades y otorgó 46.852 metros cuadrados edificados en 78 hectáreas de la Villa Alfredo Fortabat.[46]

Amalita mantuvo una postura similar durante la Guerra de las Malvinas en 1982 cuando decidió participar del ciclo 24 horas por Malvinas para recaudar fondos y escribirles cartas a los soldados, 57 en total, con el fin de alentarlos y apoyarlos.[47] Finalizado el conflicto bélico financió personalmente la recuperación y el mejoramiento de las condiciones de vida de los soldados visitándolos periódicamente en el hospital y manteniéndose al tanto de su evolución en compañía de Lita de Lázzari, presidenta de la Liga de Amas de Casa.[48]

Crecimiento de Loma Negra y El Alto de Catamarca[editar]

En 1980 el ministro Martínez de Hoz decretó un aumento del 20% para el valor del cemento. Según los balances de aquel año Loma Negra obtuvo una ganancia de 160 millones de dólares, es decir, que la fortuna de Loma Negra se había acrecentado un 25%. Poco después Amalita había triplicado el patrimonio de la empresa en comparación con el de 1975 gracias a acuerdos entre Loma Negra y el gobierno, que le exigía pagar gran parte de los impuestos. La producción cementera alcanzó las 7.132.670 de toneladas, cifra que no fue superada hasta 1999.[49] Luego, el gobierno tomó la medida de hacerse cargo de las deudas de corporaciones privadas, liberando empresas como Loma Negra de las obligaciones contraídas con los acreedores internacionales.[23]

En noviembre de 1981 instauró una planta cementera modelo en la provincia de Catamarca llamada «El Alto» gracias a una ley de promoción industrial, una desgravación del impuesto a capitales por diez años, de ganancias y exención de derechos de importación por 23 millones de dólares.[32] Las obras de construcción se habían detenido en 1977 porque la zona fue declarada en peligro sísmico lo que obligó a dotar la planta de una serie de medidas extra de seguridad.[16] Sobre las circunstancias en las que se debatía el proyecto, Amalita comentó: «En momentos en que muchos me decían que no fuese tonta, que sacara el dinero del país, yo lo reinvertí en Catamarca. Fue un desafío y una apuesta a lo nacional, y no me equivoqué... es la fábrica que empecé y terminé yo sola después de la muerte de Alfredo».[16] El Alto significó la primera fábrica impulsada sin ayuda de su marido y su inauguración incluyó a mil personas entre obreros, familiares, autoridades, profesionales y vecinos regionales. Poco después Lacroze donó la Escuela nº 333 a la provincia de Catamarca, a la cual definió como «el hijo que no tuve».[50]

Club Social y Deportivo Loma Negra[editar]

Logo del Club Social y Deportivo Loma Negra.

En 1929 la empresa creó un pequeño equipo de fútbol con el fin de que los empleados de la misma practicaran un deporte en grupo y se divirtieran en los tiempos libres en la Liga de Olavarría.[51] A principios de la década de 1980 Lacroze comenzó a contratar a futbolistas reconocidos y a elevar su infraestructura y organización. Fueron seleccionados jugadores tales como Carlos Squeo (Racing), Ricardo Lazbal (River Plate), Jorge Vázquez (Atlanta), Osvaldo Gutiérrez (Vélez Sarsfield) y Mario Husillos (Boca Juniors). Pronto consiguieron el ascenso al torneo Regional en la Copa Adrián Beccar Varela y luego jugaron el Nacional de Primera.[51]

En el Torneo Nacional de 1981, de la Primera División del fútbol argentino, Loma Negra obtuvo el puesto tercero detrás de Ferro Carril Oeste y River Plate y por encima de Talleres de Córdoba. En 1983 el club avanzó a los octavos de final de Nacional donde fue eliminado por Racing. Su delantero, Armando Husillos, fue el máximo goleador del torneo con 11 goles.[51]

Amalita sosteniendo la copa del Campeonato Argentino 1982 obtenida por la Liga de Olavarría, rodeada de Luis Alberto Barbieri, Mario Husillos y Norberto D'Angelo.

A principios de 1982 el equipo quedó fuera del Torneo Nacional por diferencia de gol y Valentín Suárez, expresidente de AFA y asesor de la empresaria, convenció a Amalita de ceder sus jugadores para representar a Olavarría en el Campeonato Argentino.[52] El 17 de abril de 1982, apenas iniciada la Guerra de las Malvinas, Lacroze de Fortabat logró contratar a la selección nacional de la Unión Soviética, que había empatado 1-1 durante un partido amistoso con Argentina, para disputar un partido en Olavarría.[51] La empresaria pagó 30.000 dólares al equipo soviético a pesar de que la recaudación fue de 12.000 dólares.[51] El equipo de Amalita no podía utilizar su propia cancha debido a la falta de espacio para la gran cantidad de seguidores motivo por el cual debió firmar un convenio con el club Racing de Olavaría que incluyó adaptaciones y reformas tales como la suma de otras tres tribunas de cemento.[53] Para ese entonces Loma Negra era dirigida por Rogelio Antonio Domínguez y sus máximas figuras eran Félix Orte, Armando Husillos y Osvaldo Rinaldi. Luego de una semana de entrenamiento en San Jacinto, Loma Negra ganó 1-0 con un gol de Husillos.[51] La victoria causó una gran controversia y la noticia llegó a varias partes del mundo ya que la selección soviética llevaba 18 partidos sin perder, sumaba 13 triunfos y 5 empates con 43 goles a favor y solo 10 en contra.[51] A la salida del partido el vicealmirante Carlos Alberto Lacoste aseguró que «el equipo mejoró mucho, me voy conforme», mientras que El Gráfico tituló: «Este 1 es buena nota».[54] En Buenos Aires, clubes de relevancia se manifestaron ante la AFA acusando a Loma Negra de distorsionar el mercado con sueldos imposibles de igualar durante la crisis de la última dictadura militar.[55] Amalita y su equipo fueron parodiados por Enrique Carreras en la película Los fierecillos indomables (1982), con Alberto Olmedo y Jorge Porcel, en la cual ella aparece interpretada por Beatriz Taibo como Margarita Fortaviene, la millonaria dueña del club futbolista Loma Blanca.[56]

El plantel llegó a contar con 50 jugadores profesionales cuando el promedio general de los clubes era de 30.[55] El masajista Rubén Pavone recordó que «había que estar atento porque de pronto te veía por ahí, preguntaba quién eras y chau. No te quería más».[57] De hecho Amalita despidió al director técnico Domínguez luego de verlo con su camisa desabrochada y gritándole a los futbolistas de Loma Negra.[57] Con el paso del tiempo la motivación de los dirigentes por el crecimiento del equipo disminuyó al mismo tiempo que las inversiones bajaron. Fue así como Loma Negra regresó al fútbol amateur de Olavarría.[51] En 2012 el periódico deportivo Olé trató de intrascendente al club para una publicidad de El Gran DT alegando que ya no existía, lo que generó un pedido de desagravio por parte de los socios.[58]

Presidencia de Raúl Alfonsín[editar]

El éxito del club Loma Negra elevó su popularidad notablemente a tal punto que, por su ardua tarea social privada mediante la Fundación, la UCR le propuso ser candidata a vicegobernadora en la provincia de Buenos Aires para 1983.[59] Amalita rechazó la oferta alegando que «como particular puedo hacer mucho más por mi país que como funcionaria».[60] Su amigo Bartolomé Mitre, propietario de La Nación, aseguró que «Amalita tenía más para perder que para ganar siendo candidata. Yo creo que jamás lo hubiese hecho».[61] Por esa época Lacroze había pedido un crédito de 25 millones de dólares con el fin de construir un hospital de niños que contara con 250 camas en la ciudad.[60] Además, en 1980 había establecido una emisora propia, Albaram S.A., convirtiéndose en la primera persona en fundar una radio personal desde que la dictadura militar modificara la regulación sobre radiodifusión mediante la ley 22.285 por la cual solamente podían acceder a las concesiones de frecuencias quienes tuvieran fines de lucro.[62] A su inauguración asistieron el secretario de Información Pública, Oscar Pastor Magdalena, el presidente de Comfer, Rodolfo Feroglio, el intendente Carlos Portarrieu y demás autoridades militares locales.[63]

Raúl Alfonsín junto a Amalia Lacroze durante una gira por Francia, 1989.

Apenas iniciado el gobierno de Raúl Alfonsín el sector del cemento sufrió una crisis aguda con los precios fijados por el Estado y la industria de la construcción se estancó.[64] En 1980 la empresa había comerciado un promedio de 250 kilos de cemento por argentino y entre 1977 y 1981 había llevado a cabo inversiones de 250 millones de dólares para reformar los hornos.[64] Desde 1981, con los precios fijados por el gobierno nacional, la rentabilidad de Loma Negra declinó notablemente agravada por la reducción de obra pública que representaba el 30% de la facturación de la empresa, que entonces sólo proveía cemento a las represas Yacyretá y Piedra del Águila.[65] [34]

El período de crisis surgido con el advenimiento de la democracia motivó una reunión en octubre de 1984 con el ministro de Economía, Bernardo Grinspun, con el fin de solicitar medidas paliativas.[64] En el mismo año el diputado peronista Lorenzo Pepe impulsó una ley para entregar medallas a los excombatientes de la guerra de las Malvinas. Amalita se contactó con él y financió las 2.000 medallas. La ley se promulgó el 31 de octubre de 1984 y se publicó en el Boletín Oficial el 9 de noviembre.[66]

En 1985 fue invitada por el presidente estadounidense Ronald Reagan a una cena de honor en la Casa Blanca y ocupó la mesa junto a Raúl Alfonsín y el tenista Guillermo Vilas. En su libro 7 ministros, Ezequiel Burgo aseguró que el Plan Austral comenzó a gestarse en esa gira.[67] Más tarde, Amalita asistió como invitada al ciclo televisivo Tiempo Nuevo con Bernardo Neustadt, donde se declaró «alfonsinista» y aseguró que «tiene en ellos un grupo de colaboradores brillantes».[67] Si bien se negó a confirmar que iba a lograr reunir a David Rockefeller con la Coordinadora radical el encuentro se llevó a cabo poco después a instancias de Enrique Nosiglia.[68] Con respecto a la cuestión del Juicio a las Juntas, Amalita le declaró a Neustadt: «No entiendo por qué hay penas tan severas para los que fueron responsables, pero no para otros que pudieron cometer delitos. Los que fueron juzgados podrían ser responsables parciales, porque a lo mejor pasaban cosas que ellos no conocían».[68]

Ese mismo año Amalita recibió la Orden de San Martín de Tours, la Legión de Honor y un premio de la OEA. También financió un documental sobre Carlos Gardel titulado Gardel, el alma que canta y dirigido por Carlos Orgambide.[69] Poco después donó la casa natal de su marido a la Escuela de Bellas Artes de Azul. Además la OEA estableció una beca con su nombre para promover estudios superiores de música.[69] A finales de año fue entrevistada por Bob Colacello para Vanity Fair. El periodista la anunció como la «baronesa de la carne de Argentina». En esa entrevista, la empresaria declaró que «una mujer que trabaja es también una mujer que cuida la casa y se ocupa de que el champán esté frío y el aire acondicionado encendido».[69] [40] En octubre de 1986 Lacroze celebró el 60º aniversario de Loma Negra en una fiesta con 1600 invitados en el Plaza Hotel. Entre los concurrentes estuvieron el dirigente del fútbol Julio Grondona, el premio Nobel Luis Federico Leloir, la actriz China Zorrilla, el ministro Bernardo Grinspun, el político Álvaro Alsogaray junto con su hija María Julia, otra política, el vicepresidente Víctor Martínez y el expresidente Arturo Frondizi.[70]

Para fines de la década de 1980 el patrimonio de Loma Negra había alcanzado los 800 millones de dólares pero los últimos meses de la presidencia de Alfonsín fueron conflictivos: de acuerdo con la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland, desde 1983 la industria producía al 50% de su capacidad mientras que en 1985, por ejemplo, produjo al 38,2%.[23] [64] Amalita declaró que debido a que todas sus fábricas se hallaban paralizadas, con excepción de la de Olavarría, debió llevar a cabo suspensiones de personal y limitar la acción social de su fundación a ayudar a comedores escolares en el sur del conurbano solamente. En 1989 Alfonsín adelantó las elecciones presidenciales en un contexto de hiperinflación y ola de saqueos. El año finalizó con 4.439.171 de toneladas despachadas por las cementeras, un 26% menos que en 1988.[64]

Década de 1990[editar]

Comienzos de la presidencia de Carlos Menem[editar]

Amalita Lacroze conoció a Carlos Menem en 1987 mientras era gobernador cuando mantuvieron una reunión a instancias de su hermano Eduardo.[71] Lo definió como «un personaje con estilo y con eso se nace... es un caudillo moderno». Fue tal su afinidad que comenzó sus funciones diplomáticas antes de que él asumiera la presidencia: tres semanas antes de su elección en 1989, Lacroze estuvo presente en el Consejo de las Américas para transmitir el futuro proyecto de Menem.[72] Durante los inicios de su gestión el ámbito comercial fue estable; de hecho, Lacroze manifestó a la revista Mercado tener una buena relación con sus adversarios y competidores empresariales.[73] Su apoyo al oficialismo se vio inalterable durante la presidencia de Menem salvo cuando criticó al gobernador Antonio Cafiero en 1990 por fijar un impuesto inmobiliario de emergencia en Buenos Aires. El ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, manifestó que «si Lacroze no paga el gravamen en término, deberá hacerlo con multa como cualquier otro contribuyente».[74]

Lacroze poseía antecedentes de reticencias impositivas, las cuales se dieron a la luz en 1989 cuando el diario Sur publicó que la empresaria había pedido acogerse a un plan de facilidades para pagar impuestos que adeudaba a la ciudad de Buenos Aires desde 1985 equivalentes a 638 australes que se convirtieron en 400.000 debido a la inflación.[75] En 1991 surgió otra polémica cuando el gobierno de Catamarca fue intervenido y Luis Prol, junto a su ministro de Hacienda, Mario Mathieu, revelaron que la planta de Loma Negra en El Alto continuaba tributando de acuerdo a lo estipulado por el decreto de promoción industrial de la dictadura militar ya caducado.[75]

En 1992 su producto Plasticor se consolidó definitivamente como material de cemento para albañilería y reemplazó a la mezcla de cal y cemento con resultados muy superiores. Al mismo tiempo adquirió el paquete accionario de Cemento San Martín, cercana a Loma Negra, con sus plantas en Sierras Bayas y otra de molienda en Paraná.[76] En noviembre de ese año recibió en su domicilio al duque de Edimburgo y en diciembre a Mijaíl Gorbachev,[77] además de asistir a la firma del Plan Brady con el fin de reestructurar la deuda externa contraída por los países en desarrollo con bancos comerciales según los compromisos con el Fondo Monetario Internacional.[74]

Ferrocarril Roca y La Prensa[editar]

Luego de ser designada presidenta del Fondo Nacional de las Artes por Menem,[7] en 1993 adquirió el 65% del servicio de cargas del Ferrocarril Roca junto a Acindar, el Banco Francés y accionistas menores. Esto incluía 3343 kilómetros de vías que atraviesan Neuquén, Río Negro y el centro-sur de la provincia de Buenos Aires hasta llegar a Capital Federal, además de 65 locomotoras, más de 4000 vagones y un millar de empleados. Lacroze propuso una inversión de 117 millones de dólares en los primeros 15 años (la adjudicación era por 30) y el pago de un canon de 47 millones de dólares.[78]

En una entrevista concedida a la revista Noticias explicitó su adhesión al proyecto menemista y reconoció que prefería un ministerio de Acción Social si llegaba a formar parte del gabinete. Por aquel momento decidió incursionar en el negocio de los medios de comunicación y adquirir el 51% de las acciones de La Prensa, el diario más antiguo de la ciudad, compartiendo el directorio con Esteban Reynal y Carlos Agote.[79] Invirtió 20 millones de dólares acrecentando la redacción de 40 personas a más de 120 para 1993. A la muerte de Carlos Monzón en enero de 1995, consideró que el diario estaba dedicando demasiadas páginas al hecho, por lo que en una reunión discutió con su director, Marcos Cytrynblum, al que le espetó «¿Cómo se le ocurre dedicarle diez páginas a la muerte de Monzón? A ver, dígame entonces, cuando me muera, ¿cuántas páginas van a publicar en La Prensa?».[16] Finalmente, el periódico destinaría sólo cuatro páginas a la muerte de Lacroze en 2012.[80] Además de la radio LU82 de Olavarría, había sumado AM Radio El Mundo y su FM Horizonte.[80]

En 1994, ante la escasez de papel y su dependencia de Papel Prensa —el monopolio compartido por Clarín, La Nación y el Estado— Lacroze estuvo a punto de comprar la fábrica Papel del Tucumán. Sin embargo la operación se disipó y al año siguiente decidió vender el diario[81] luego de que los gastos excesivos —una tirada de 46.000 ejemplares diarios y una pérdida aproximada de 600.000 pesos mensuales— hubieran motivado poco antes su abandono como directora del diario. En general no diversificó demasiado los negocios: fue propietaria de Ecocemento, Lomax (productora de hormigón), Recycomb (recicladora de basura), de Estancias Unidas del Sur y de su fundación, que mantuvo con donaciones de instituciones sociales y ONGs.[23]

En enero de 1995 Amalita Lacroze se refirió al empresario Arnaldo Martinenghi en la revista Noticias diciendo que «no es un personaje para estar en la página de un diario, no me molesta que salga en el mío [La Prensa], pero le dieron mucha importancia: una hoja entera, con fotos, disfrazado de jean». Con respecto a la pérdida de gran parte de su fortuna, expresó: «Él hizo fortunas con el gobierno de Menem y si dice que perdió cien millones, entonces es porque debe haber ganado doscientos».[82] Martinenghi, al enterarse de sus dichos, inició una causa judicial por injurias contra Amalita que, luego de un breve período, llegó a un acuerdo extrajudicial. El empresario falleció en diciembre de 2001 en medio de una crisis económica nacional.[82]

Controversia por El anatomista[editar]

En 1996 dejaron de entregarse los premios Fortabat de literatura debido a una polémica surgida en torno a la novela ganadora, El anatomista, de Federico Andahazi. A Amalita le desagradó que el jurado premiara un libro que contaba la historia del médico que descubrió el clítoris; de hecho, definió a la obra como «obscena y pornográfica».[83] Un día antes de la entrega de premios, Lacroze ordenó cancelarla y seis días después publicó un aviso en un diario, en el cual aclaraba que el discernimiento del Premio Joven Literatura 1996 había sido realizado sin participación de las autoridades de la Fundación y que si bien cumpliría con las decisiones del jurado, no compartía el criterio del mismo ya que la obra seleccionada «no contribuía a exaltar los valores más elevados del espíritu humano, que es la finalidad que la determinó a establecer estos concursos culturales».[84]

Andahazi comentaría posteriormente: «Tenía la impresión de que estaba enfrentado con la mujer más poderosa de la Argentina. Y era embajadora. Se sentía muchísimo la presión».[84] A pesar de no haber recibido el premio, Andahazi obtuvo el cheque de 15.000 dólares que acompañaba al galardón.[84] La Editorial Planeta contrató el libro e intentó darlo a conocer pero Andahazi se negó a permitirlo durante cuatro meses hasta que se disipase la controversia.[85] Lacroze intentó comprar los derechos para evitar su publicación pero la editorial rehusó a vendérselos.[85] Finalmente, la editora norteamericana Doubleday contrató los derechos en inglés de la novela por 200.000 dólares, una de las cifras más altas pagadas por una obra latinoamericana.[85] The New York Times publicó un artículo en el que escribió: «Amalita ve a la novela como un libro obsceno y mediocre, que incluye un lenguaje vulgar, y no está de acuerdo con el voto del jurado». La primera edición del libro de 8000 ejemplares se agotó en un día y para 2013, ya superaba las 70 ediciones y había sido traducido al ruso.[85]

Progreso económico[editar]

La producción de cemento se acrecentaba anualmente desde 1991, con 5.050.553 toneladas en 1992, 5.647.437 en 1993 y 6.305.974 en 1994.[86] No obstante, Lacroze se manifestó «ligeramente preocupada» en 1994 a causa del «efecto Tequila» «no sólo por nuestras empresas, sino por la posibilidad de que el mercado cambie. Imagínese si la polaridad del dólar salta a 1,20».[86] En el mismo año se inauguró la autopista Buenos Aires-La Plata, un proyecto iniciado en la década de 1980 con Loma Negra. Lacroze financió parte de la campaña presidencial por la reelección de Menem en 1995, aunque dijo preferir como vicepresidente a Palito Ortega en lugar de Carlos Ruckauf.[86]

El presidente Carlos Saúl Menem con Lacroze en un acto oficial en la Casa Rosada, c. 1994.

Durante el gobierno de Menem, Lacroze asistió a variadas celebraciones, destacándose su presencia en 1996 en el Salón Blanco de la Casa Rosada, cuando el presidente presentó dos iniciativas para castigar el enriquecimiento ilícito y reformar el Código Penal.[87]

En 1997 se asoció con la distribuidora de gas italiana Camuzzi S.A. y realizaron una inversión conjunta para adquirir Eseba, una distribuidora de energía eléctrica en la provincia de Buenos Aires.[88] En julio de ese año surgió otro conflicto cuando un sobrino de Carlos Menem, en un intento por defender a su tío de un informe periodístico sobre Anillaco (donde se había construido una pista de aterrizaje de grandes proporciones), dijo: «Fue un regalo de empresarios que prefieren mantenerse anónimos. Amalita Fortabat, por ejemplo, donó todo el cemento».[88] Se inició una causa judicial y el juez federal Adolfo Bagnasco la citó a declarar junto a una veintena de empresarios-benefactores y al gobernador de La Rioja, Ángel Maza.[88] Asociada con el Chase Manhattan Bank y Philip Environmental, de Estados Unidos, en 1997 presentó la compañía de servicios ambientales Recycomb, instalada en Uribelarrea para procesar residuos de distinta procedencia y transformarlos en un combustible alternativo para los hornos de cemento.[89]

Por esa época se convirtió en la creadora de la Fundación Teatro Colón, presidenta honoraria de la Fundación del Teatro Municipal General San Martín, miembro del Directorio del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, benefactora del Museo Nacional de Bellas Artes, del Museo Nacional de Arte Decorativo, del Mozarteum Argentino y del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Como presidenta de la Fundación de la Policía Federal Argentina aportó dinero suficiente para dotar a la fuerza de sus primeros chalecos antibalas.[16] [90]

En 1997 el gobierno nacional aprobó por decreto nº. 437/97 el proyecto firmemente impulsado por Lacroze de declarar Lugar Histórico Nacional a la Avenida de Mayo.[91] En 1999 la revista estadounidense Forbes la citó como la tercera persona más rica de la Argentina, solamente precedida por Gregorio Pérez Companc y Roberto Rocca, y la 490º a nivel mundial con una fortuna calculada en 1.600 millones de dólares.[92] .

Ese mismo año quedó muy impresionada por un artículo periodístico acerca de la historia de Hyre Jasharaj, una joven albanesa de 14 años que había perdido un brazo por la explosión de una mina y decidió financiar su cirugía personalmente. «Cuando leí el artículo me puse a llorar», contó. Tras contactarse con el Programa Mundial de Alimentación de las Naciones Unidas realizó la mayor donación privada de la historia de ese organismo que consistía en 500.000 dólares destinados a los refugiados kosovares.[93] En otra ocasión decidió ayudar a una adolescente de 15 años llamada Daniela González que, a pesar de su baja calidad de vida, cursaba una licenciatura en Química. Lacroze donó ropa para ella y su familia, financió personalmente una nueva vivienda de tres plantas en Castelar y parte de su educación terciaria además de mantenerse al tanto de sus necesidades y avances.[94]

Cartelización y fijación de precios[editar]

Loma Negra llevó a cabo durante dos décadas acuerdos ilegales de precios y distribución del mercado junto con las firmas Juan Minetti, Cementos Avellaneda, Petroquímica Comodoro Rivadavia, Cementos San Martín y la Asociación Fabricantes de Cemento Portland.[95] Desde 1981 las firmas comenzaron a fijar precios por encima de los que hubieran surgido de una libre competencia, a establecer los niveles de producción correspondientes a cada firma y a acordar los precios para las licitaciones de obra pública y, de esa forma, garantizar que una compañía sea la principal beneficiaria.[96]

Hasta la época de la guerra de Malvinas la comisión directiva de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland manejó de manera muy reservada el reparto del mercado entre las empresas, pero la situación por la que atravesaba el país era muy preocupante y había que agudizar al máximo el ingenio. La solución fue comercial. Se estableció que los gerentes de ventas se reunieran en forma periódica para poder tomar soluciones concertadas rápidas también en cuanto a los precios. De esta manera quedó conformada la Mesa de Acuerdos, lo que aún es llamado en forma íntima el Club o Clubcito, dado su escaso número de integrantes. Todo se arreglaba en ese Club, y luego se coronaba el encuentro con un importante almuerzo o cena, bien regado por supuesto.

Luis Jorge Capurro, representante de Loma Negra; 1999[96]

En la distribución de las cuotas de mercado, a Loma Negra le correspondió el 48,38%, mientras que Cementos San Martín recibió el 12,34%; Corcemar, el 14,64%; Juan Minetti, el 10,62%; Cemento Avellaneda, el 10,98%; y el resto se fragmentó entre dos compañías pequeñas, Petroquímica y Sandrín.[96] El diario Página/12 publicó que «las empresas intercambiaban información mensualmente y de acuerdo con los desvíos de producción, se decidía que debían frenar o acelerar».[96] Los acuerdos confidenciales de precios según la zona —prohibidos por la Ley de Defensa de la Competencia— y la distribución del mercado por cuotas perjudicaban a los consumidores y al Estado, ya que debían pagar sobreprecios.[96] Los acuerdos fueron revelados en 1999 al mismo tiempo que la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal ordenó investigarla por supuesta evasión del IVA por sus honorarios percibidos como presidenta de Loma Negra en 1999 con un reclamo que ascendía a 6,8 millones de pesos.[97] La revista Veintidós publicó el hecho en su portada bajo el título «Por qué puede ir presa», demostrando que parte de la fortuna de Lacroze provenía de maniobras ilegales.[98] Cinco días después la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia inició una investigación a pedido del secretario de Industria, Comercio y Minería, Alieto Guadagni ante la sospecha de que las cementeras podían «estar incurriendo en una conducta anticompetitiva reprimida por el artículo 1 de la ley nº 22262, al establecer y ejecutar un acuerdo conjunto de fijación de precios del producto y reparto de ese mercado, que tendría potencialidad suficiente para afectar el interés económico general... ».[98] [99] Luis Capurro, un ejecutivo de Loma Negra, que había firmado como todos los demás empleados un acuerdo de confidencialidad con Loma Negra comprometiéndose al silencio,[99] relató que la empresa «obtuvo la conformidad de la Mesa de Acuerdos para tener preferencia en el abastecimiento de obras públicas presionando con el déficit de participación que tenían en ese momento. Con este argumento coaccionaron para lograr proveer la obra puente Rosario-Victoria y las rutas de acceso a la ciudad de Córdoba».[96] La prioridad de Loma Negra se debía a su capacidad productiva, su poder de lobby y su conocimiento de la estructura del Estado.[95]

Según el investigador de la UNSaM, Alejandro Gaggero, «la cartelización, la práctica ilegal que eliminaba la competencia del mercado, estaba tan institucionalizada que las cementeras contrataban a la consultora Price Waterhouse para auditar los cupos de producción y garantizar el buen funcionamiento del sistema».[96] En 1988, el Wall Street Journal acusó a Lacroze de enriquecerse a costa del Estado, a lo que la empresaria respondió con una carta: «Somos siete las empresas de cemento en la Argentina y competimos siempre una con otra».[98]

En 2005 el Estado sancionó a las empresas y la multa más alta, de 167,2 millones de pesos, le correspondió a Loma Negra sucesivamente con Cementos San Martín. Juan Minetti, del grupo suizo Holderbank, fue sancionada con 100,1 millones; Cementos Avellaneda, del grupo español Molins, con 34,6 millones; y Petroquímica Comodoro Rivadavia, con 7,3 millones.[96] También fue exigida a pagar más de medio millón de pesos a la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia se expidió en el caso de la denuncia.[100] A la muerte de Lacroze en 2012, las empresas aún no habían abonado y el proceso judicial continuaba vigente.[96]

Década del 2000[editar]

Crisis de 2001 y renuncia al Fondo Nacional de las Artes[editar]

Lacroze con el ministro de Economía Domingo Cavallo y el presidente Fernando De la Rúa hacia 2000.

Lacroze fue la única empresaria presente en la Casa Rosada el 19 de diciembre de 2001, fecha en que presentó su renuncia el presidente Fernando De la Rúa, con quien había mantenido una reunión a causa del grave endeudamiento que estaba padeciendo Loma Negra equivalente a 430 millones de dólares debido al plan de expansión que incluía el establecimiento de una nueva planta, L'Amalí. Durante la última década, los problemas financieros de la empresa de Fortabat se habían hecho cada vez más notables aunque nunca fueron públicamente confirmados. En 2002, con el fin de solventar gastos, se subastaron doce cuadros de Lacroze en la sede neoyorquina de la rematadora Sotheby's, situada en la sala de York Avenue y la calle 72.[101] Algunos meses antes, la venta de otras veinte obras de un valor estimado entre 43 y 61 millones de dólares, habían anticipado los problemas económicos dentro de la compañía.[102] Loma Negra buscaba reestructurarse sobre la base de un plan de «retiros voluntarios» gestionado por el nieto de la empresaria, Alejandro Bengolea, en quien había delegado la mayor parte de sus funciones desde 2000.[68] Pero Bengolea no pudo disipar los problemas de la empresa y en 2002 renunció como director ejecutivo y fue reemplazado por el vicepresidente Víctor Savanti, quien calificó las propuestas del anterior como «demasiado imprudentes».[103] [104] En 2001 Lacroze se reunió con el presidente uruguayo Jorge Batlle, con quien emprendió un negocio relacionado con ANCAP con el objetivo de modernizar plantas.[105] El proceso de incorporación de tecnología y modernización de las plantas culminó en 2001 luego de la inauguración de L'Amalí.[16]

Ese mismo año Lacroze recibió el Gran Premio de Literatura «por su impulso de la lengua y literatura francesa, y por su actividad a favor de la cultura francesa en Argentina y en el desarrollo de la Alianza Francesa en Buenos Aires».[106] Mientras tanto continuaba con su cargo de presidenta del Fondo Nacional de las Artes, refrendado por segunda vez en 2000.[107] En 1991, un año antes de la designación de Lacroze, la entidad tenía un presupuesto de 2 millones y medio de pesos, mientras que en 1999 alcanzó los 6,3 millones. No obstante fue criticada por los sectores progresistas del gobierno de la Alianza; según el secretario de Cultura Darío Lopérfido, «para ellos, Amalita era un símbolo del menemismo. Sin revisar su gestión, querían que se fuera y punto».[108] Por su parte, el crítico Albino Dieguez Videla recordó que una de las mayores preocupaciones de Lacroze por el FNA era fortalecer la imagen pública de la entidad.[109] Durante 2002, limitó los subsidios del FNA para el exterior y fortaleció la ayuda dentro de la Argentina. Poco después el diario Ámbito Financiero publicó un texto en el que manifestaba «disconformidad por las "innumerables quejas" que el secretario [Rubén] Stella recibía sobre "premios, subsidios, becas y créditos del Fondo, además de que el directorio no se reúne y "hay un vacío de autoridad"». Posteriormente, Lacroze y Stella mantuvieron una reunión donde lo acusó de ser «uno más de los que quieren lo que yo tengo».[110]

La Oficina Anticorrupción del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos denunció penalmente a Lacroze y al directorio del Fondo Nacional de las Artes en febrero de 2003 debido a sospechas de «irregularidades que habrían sido cometidas por funcionarios del FNA en la compra de un inmueble», haciendo referencia a la propiedad de Barrio Parque que adquirió como nueva sede de la entidad en septiembre de 2001. La denuncia señalaba que la adquisición se había realizado «sin que se haya justificado la necesidad y oportunidad [...], violando diversas normas [...], destinando indebidamente fondos para ello y abonando comisiones superiores a las debidas» evadiendo la gestión oficial ante la Oficina Nacional de Presupuesto.[111]

En diciembre de 2003 el FNA publicó un resumen de la gestión de Lacroze en su totalidad: entre 1992 y 2002, el presupuesto se había sextuplicado y se habían entregado 2378 subsidios, 1424 préstamos, 788 becas nacionales y otras 173 para el exterior.[112] Si bien la gestión de Lacroze vencía en febrero de 2004, el 9 de diciembre de 2003 el diario Clarín publicó que el gobierno de Néstor Kirchner proyectaba cambiar el perfil del FNA. El 12 de diciembre, el secretario de Cultura Torcuato Di Tella anunció que no renovaría el mandato de la empresaria, alegando que «ha cumplido un ciclo».[113] Ese mismo día, Lacroze renunció a su cargo de «forma indeclinable» y durante los días siguientes, también dimitieron diez de los doce integrantes del directorio.[114] El pintor Nicolás García Uriburu envió una carta de lector al diario La Nación diciendo: «Amalita dedicó su vida a ayudar a quien se lo solicitara. Más que pedirle una renuncia, tendríamos que rendirle un homenaje».[114] [114] En 2005, la Justicia la sobreseyó en la causa que investigaba la compra de la casa de Barrio Parque para el FNA.[114]

Problemas financieros y venta de Loma Negra[editar]

Para mediados de la década de 2000, Loma Negra continuaba padeciendo una serie de dificultades en su facturación por la crisis del sector de la construcción agravadas por su deuda con bancos extranjeros que se había triplicado por la devaluación del 69% de la moneda local, motivo por el cual debió subastar más de veinte obras de arte durante esos años.[115]

En 2005, a los 84 años, Amalia Lacroze de Fortabat vendió la cementera Loma Negra de su propiedad al grupo brasileño Camargo Correa por 1025 millones de dólares,[5] aunque el grupo mexicano Cemex y la brasileña Votoramtim también participaron de las negociaciones.[32] De esa forma Camargo Correa se hizo cargo de las nueve unidades fabriles que la compañía poseía en Argentina (Sierras Bayas, Olavarría, Backer, San Juan, Zapala, El Alto, Ramallo, LomaSer y L’Amalí) además de seis plantas de hormigón, el Ferrocarril General Roca y la filial de la compañía en Montevideo.[96] Tras la venta de Loma Negra, Fortabat forjó un vínculo con el expresidente del Banco Central y luego diputado Alfonso Prat Gay, a quien eligió para administrar el cobro del dinero. Según el diario Tiempo Argentino, Prat Gay giró la totalidad del dinero de la venta de la cementera a cuatro paraísos fiscales.[116]

A pesar de su retiro empresarial reflotó su colección de cuadros y esculturas de Bellas Artes, y anunció que se dedicaría a encarar proyectos sociales con el objetivo de desarrollar inversiones de un alto contenido comunitario.[117] En mayo de 2005 el presidente Kirchner dio por finalizada su asignación del rango protocolar de embajadora extraordinaria y plenipotenciaria otorgada por Menem en 1999 y ratificada por De la Rúa en 2001.[8] El canciller Rafael Bielsa explicó que «ya no cumplía con ningún servicio de representación para el país».[114] En el mismo año, el David Rockefeller Center for Latin American Studies, de la Universidad de Harvard (DRCLAS), la distinguió por «su gran visión y por los sólidos lazos» que la empresaria argentina mantuvo entre «esa casa de altos estudios, de prestigio mundial, y nuestro país».[118] Un gesto similar tuvo la Fundación Internacional de Jóvenes Líderes en 2011 cuando le otorgó la mención «Referente de la humanidad». En dicha oportunidad Lacroze manifestó: «Agradezco la consideración y felicito a Leandro Viotto Romano por el compromiso que ha adquirido en pos de la formación y desarrollo de principios de liderazgo en la juventud afianzando los valores éticos y morales en generaciones venideras».[119]

Museo Fortabat[editar]

El Museo Fortabat.

El Museo Fortabat, ubicado en el dique 4 de Puerto Madero e inaugurado en 2008,[120] alberga aproximadamente 400 obras de arte que la empresaria poseía como coleccionista. El diseño posmodernista del establecimiento estuvo a cargo del arquitecto Rafael Viñoly, radicado en Nueva York y autor del Fórum de Tokio, entre otras obras.[121] Se halla a 400 metros de la Torre Fortabat, base de operaciones que la empresaria levantó entre las calles Bouchard y Viamonte. Entre las obras de arte argentino que se exponen figuran cuadros de Emilio Pettoruti, Xul Solar, Cesáreo Bernaldo de Quirós, Guillermo Roux y Jorge de la Vega. La colección cuenta además con pinturas de Rogelio Polesello, Nicolás García Uriburu, Antonio Berni, Luis Benedit y Ernesto de la Cárcova, y esculturas de Marta Minujín.[122]

Un museo es un lugar maravilloso, es la casa donde los hombres atesoran las más preciosas obras de su creación. En los museos vive el espíritu, el talento y la imaginación de los artistas. Recorrer un museo es una experiencia única, fascinante. Por eso, con el deseo de extender a todos la riqueza del arte de nuestro país, he decidido compartir mi colección de arte argentino. Una colección exquisita que habrá de combinarse con obras de artistas extranjeros de este y otros tiempos, que serán presentadas a través de exposiciones rodantes periódicas. Con respecto al edificio proyectado por el arquitecto Rafael Viñoly, se trata, también, de una obra de arte, una construcción cuyo diseño expresa de manera cabal la fuerza del diseño contemporáneo.

Amalia Lacroze de Fortabat[122]

Deterioro de su salud y fallecimiento[editar]

En 1994, fue intervenida quirúrgicamente en dos ocasiones debido a una obstrucción intestinal y el desplazamiento de dos vértebras lumbares.[16] [123]

En mayo de 1999 padeció un accidente doméstico y se fracturó su cadera izquierda, por lo que debió ser operada en Buenos Aires.[124] A causa de los graves dolores que padeció como consecuencia de su fractura, se hospedó en Punta del Este para facilitar su recuperación.[125] Sin embargo, debió ser internada en la Cleveland Clinic en Estados Unidos para una segunda cirugía de cadera.[126] Luego de recuperarse favorablemente, a pedido de su amigo David Rockefeller, se trasladó a Nueva York para someterse a ejercicios físicos.[127]

Tras reponerse de una neumonía y un cuadro agudo de anemia por el cual recibió transfusiones de sangre, en marzo de 2000 volvió a padecer fuertes dolores musculares y se acrecentaron una serie de afecciones en su espalda.[126] Su salud declinó notablemente en sus últimos años lo que la llevó a recluirse casi totalmente bajo equipamiento médico en su departamento de Avenida del Libertador y a movilizarse con serias dificultades con bastón y en algunas ocasiones, en silla de ruedas.[23]

En agosto de 2008, luego de un año sin aparecer en público, la revista Caras la fotografió asistiendo a un almuerzo con una diplomática norteamericana en el restaurante «Cabaña Las Lilas» en Puerto Madero.[128] Días después, debió ser internada en el Instituto Fleni del barrio de Belgrano como consecuencia de una descompensación cardíaca producida por una trombosis.[129] [130] Tan sólo un mes después, en vísperas de la inauguración de su museo, permaneció internada durante unas horas a causa de una molestia respiratoria.[131]

En noviembre de 2010 debió ser nuevamente internada durante tres días por molestias respiratorias.[23] En 2011, contrariamente a su costumbre de todos los años, atendió los llamados de su cumpleaños pero se negó a celebrarlo alegando problemas de salud.[16] El periodista Chiche Gelblung se comunicó con Lacroze ante los rumores de que ya no era capaz de comunicarse y luego comentó en su programa de televisión que «hablaba perfectamente bien, con su timbre de voz tan personal, con toda claridad».[16] De acuerdo con su biografía, el excombatiente de Malvinas y ahijado de guerra Jorge Altieri intentó comunicarse a fines de 2011 con Lacroze para informarle sobre el grave accidente doméstico de Lita de Lázzari pero el personal doméstico le informó que «la señora no está en condiciones de recibir estas noticias».[132] Al mismo tiempo y por primera vez en su vida, la empresaria se ausentó en la celebración de gala que la Embajada de Francia realiza cada 14 de julio conmemorando la toma de la Bastilla.[133]

Su 90º cumpleaños, el 15 de agosto de 2011, fue celebrado de manera privada con apenas 30 invitados. Su biógrafa hizo referencia a los claros signos de demencia que presentaba en ese momento: «de tanto en tanto apoyaba una mano en el brazo de su amigo Bartolomé Mitre en busca de ayuda: no podía identificar a algunos de sus invitados. Todos eran íntimos».[133]

Bóveda de Lacroze en el cementerio de la Recoleta.

Sus problemas de salud se acrecentaron tres meses antes de su muerte, en noviembre de 2011. Un mes después mantuvo su última charla con monseñor Jorge Casaretto.[16] Amalia Lacroze de Fortabat falleció de causas naturales a las 6 UTC-3 del 18 de febrero de 2012 a los noventa años de edad en su domicilio particular del 12º piso del edificio de Avenida del Libertador al 2900 tras una agonía de treinta días.[1] En el momento de su muerte se hallaba acompañada por su círculo familiar más íntimo. Sus restos fueron velados de forma privada en su vivienda desde las 14 h para ser trasladados al mausoleo familiar del cementerio de la Recoleta a las 11.30 h del día siguiente después de llevarse a cabo una misa presidida por el obispo emérito Jorge Casaretto,[134] quien le había aplicado la unción de los enfermos tras un grave debilitamiento en su salud durante sus últimos días. Su entorno familiar emitió un comunicado expresando su agradecimiento por las «muestras de afecto y cariño recibidas». Los medios de noticias rápidamente informaron sobre el deceso de la empresaria y diversas personalidades elogiaron su figura y expresaron su pesar por su fallecimiento.[135] El entonces diputado Alfonso Prat Gay fue designado por la familia como albacea de la fortuna de la empresaria.[116] [136]

El 12 de febrero, apenas seis días antes de su deceso, se había iniciado en Tandil un juicio por crímenes de lesa humanidad donde se trataba la causa por la desaparición y muerte del abogado Carlos Moreno, en la cual Lacroze estaba involucrada.[133]

Coleccionismo[editar]

En 1979 Antonio Berni retrató a los nietos de Lacroze, Alejandro, Bárbara y Amalia.[137] Según la empresaria, las obras eran un obsequio de Berni en agradecimiento al apoyo recibido en 1978 durante la refacción de los murales de Galerías Pacífico.[138] La pareja de Berni, Silvina Victoria, recordó en una biografía que «al final hubo una reunión en la que también participó Amalita Fortabat, que aportó todo el capital para los andamios y los ayudantes».[139] También manifestó que Lacroze aceptó financiar la reconstrucción de los murales a cambio de los retratos:[139]

Cuando volví [de llevarlos], me dice Antonio: "Quiero creer que le has cobrado bien los cuadros, ¿no?"... ¡Cómo le íbamos a cobrar! Ninguno de los dos supo nunca la historia: Antonio creía que le había vendido muy bien los retratos y Amalita estaba orgullosa porque pensaba que había sido un gesto de él, sincero. Y si había algo que Antonio no hacía, era regalarte absolutamente nada de su trabajo.

Cuando decidió abrir su museo en 2008, Lacroze se halló en un inconveniente debido a que el Estado exigía papeles que demostraran que le pertenecían para que el edificio pudiera albergar esos retratos. Poco después declaró: «Como eran un regalo y no tenía factura, casi no los puedo colgar».[139]

Retrato de Juan Pareja, de Diego Velázquez, una de las obras por las cuales Lacroze invirtió una de sus mayores sumas.

El 29 de mayo de 1980 Lacroze pagó 7 millones de dólares por la obra veneciana Julieta y su niñera de Joseph Mallord William Turner en la sede neoyorquina de la casa de remates Sotheby's.[140] La obra había sido puesta en subasta por la mecenas Flora Payne Whitney y la cifra que alcanzó significó un récord ya que nadie nunca antes había invertido esa suma de dinero por una obra de arte.[141] El récord anterior de Lacroze había ocurrido en 1970 cuando compró por 5 500 000 dólares, Retrato de Juan de Pareja de Diego Velázquez.[141] Si bien la empresaria no declaró inicialmente haber comprado Julieta y su niñera, la noticia fue parte de la opinión pública durante tres semanas y apareció en la portada de The New York Times el 30 de mayo bajo el título «Una sudamericana batió el récord histórico de pintura».[142] Actualmente, la obra se halla en el Museo Fortabat de Puerto Madero. Una reseña de la Fundación Fortabat publicó que entre 1986 y 1991 ejecutó una inversión de 21 026 323 dólares en filantropía.[40]

Antes de esa compra había adquirido dos de las diez obras rematadas por Henry Ford II, La Plage au Pouldu de Paul Gauguin (por 2 900 000 dólares) y Le Jardin Public de Vincent Van Gogh (por 1 900 000 dólares).[143] En diciembre de 1981 ganó la subasta de El pago del diezmo en Belén de Pieter Brueghel el Viejo, en Londres.[144]

Entre 1980 y 1983, Andy Warhol le realizó una serie de retratos pop similares a los realizados a Elizabeth Taylor, Marilyn Monroe y Mao Tse Tung.[144] El costo del retrato inicial era de 25000 dólares mientras que los adicionales se cotizaban en 5000 dólares por encargo.[144] [145] Hasta ese momento Lacroze sólo había sido retratada en dos oportunidades, una en 1946 y otra en 1962, por el artista catalán Alejo Vidal-Quadras.[145] Pat Hackett, amiga de Warhol, declaró que el retratado debía posar mientras él tomaba aproximadamente 60 fotos polaroid de las cuales se elegían cuatro para ser trasladadas a acetato por un impresor de serigrafías.[146] A los 87 años, Lacroze declaró a la prensa: «Creo que estaba enamorado de mí».[144]

Legado[editar]

No la recordaremos por los abundantes dones que recibió, sino por lo que hizo con ellos. No por lo que tuvo, sino por lo que dio. Amalita dio todo a todos. Al arte, a sus empresas, a los ricos y sobre todo a los pobres. Fue, al mismo tiempo, aristocrática y popular.

La influencia de Lacroze sobre diversos ámbitos como el arte, el empresariado, la política local y la beneficencia ha sido muy valorada. Su mayor desempeño social se vio reflejado en la fundación que lleva su nombre, fundada en 1976 y galardonada en 1988 con el premio Konex de Brillante, cuyo principal fin fue impulsar proyectos de carácter filantrófico, social, científico, cultural, educacional y deportivo, además de otorgar reconocimientos relacionados con la literatura, la pintura y las artes visuales.[135] Por medio de esa fundación o personalmente, colaboró en forma activa —incluso después de su retiro del ámbito empresarial— con centros culturales, institutos educativos, comedores, asilos, hospitales, etc. También apoyó a excombatientes de la Guerra de Malvinas —de hecho, fue «madrina de guerra» del soldado Jorge Alberto Altieri—[148] y a individuos desfavorecidos y damnificados por tragedias naturales.[135] La Escuela Media 3 de Loma Negra, construida por Fortabat, lleva su nombre.[16]

Impulsó el arte argentino como coleccionista y filántropa, y fue una pionera en acercar relevantes obras de arte extranjeras a la Argentina. Su colección privada, inaugurada en 2008 en el Museo Fortabat, alberga más de 200 obras de artistas como Antonio Berni, Carlos Alonso, Andy Warhol, Salvador Dalí, Auguste Rodin, Prilidiano Pueyrredón, Raquel Forner, Fernando Fader, Juan Lescano, Raúl Soldi, Pérez Celis y Guillermo Roux.[149] [150] Su interés por el patrimonio cultural nacional la llevó a adquirir como sede del FNA la vivienda de la escritora Victoria Ocampo de estilo racionalista y vanguardista.[151]

Diversas personalidades de distintos ámbitos tuvieron elogios para con Amalia Lacroze de Fortabat. Franco Macri dijo que era «muy argentina, muy sensible y ha hecho muchas cosas desde la empresa, el arte y la ciencia. Es una gran persona... Ella se impuso por su conocimiento, su carácter, y la buena compresión y solución de los problemas».[152] Por su parte, la artista plástica Marta Minujín la definió como una «mujer muy destacada» que «impulsó la idea de traer obras a la Argentina. Era muy caprichosa en el sentido de que si quería ver la obra de alguien la traía».[152] Entre los sindicalistas, el jefe del gremio minero AOMA, Héctor Laplace, dijo que «nos sacamos el sombrero con este tipo de empresarios argentinos que invirtieron en Argentina y nos dieron todas las chances a los lugareños y a los argentinos en general».[152] El presidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, señaló que fue la «continuadora de su marido y estuvo al mando de sus empresas mucho tiempo, porque mostró capacidad y ambición para conducir el grupo», mientras que Carlos Wagner, presidente de la CAC, la calificó como una «personalidad muy importante» que «durante los años que estuvo al frente de la empresa no dejó de crecer y de abastecer al mercado como corresponde. Era una persona con capacidades empresariales innatas muy importantes, por algo tantos años llevó la compañía para adelante, una empresa de esa magnitud».[151]

Sus benefactores elogiaron sus amplias condiciones empresariales como así también su lucha por las causas del empresariado y el desarrollo nacional y la fusión de la Fundación Invertir con el Consejo Empresario Argentino en lo que actualmente es la Asociación Empresaria Argentina (AEA), creada en 2002. Contribuyó en la toma de decisiones relacionadas con la inversión externa en Argentina y en la divulgación de causas nacionales entre empresarios mundiales.[153]

Sus detractores la acusan de haber realizado acuerdos ilegales de precios y de haber integrado la denominada «oligarquía diversificada», un conjunto de grupos empresarios locales y extranjeros que distribuyeron sus intereses en la industria, el agro y otras actividades, favoreciendo el proceso de valorización financiera sobre la inversión productiva.[96] Fue acusada judicialmente por haberse enriquecido supuestamente gracias a sus vínculos con la dictadura militar e investigada por una supuesta instigación en el asesinato del abogado Carlos Moreno en 1977.[154]

Como directora de Loma Negra durante casi treinta años, triplicó el patrimonio de la compañía y fue etiquetada como la mujer más rica de la Argentina por la revista Forbes con una fortuna calculada en 1800 millones de dólares. En 2011, la revista América Economía la ubicó en el 48º puesto del ránking de los empresarios más ricos de América Latina con una suma calculada en 902 millones de dólares.[155]

En 2013, en conmemoración al primer año de su deceso, la editorial Sudamericana publicó su biografía bajo el título Amalita, escrita por Marina Abiuso y Soledad Vallejos.[156]

Notas[editar]

  1. Algunas fuentes indican que la función ocurrió en el Teatro Odeón (Abiuso y Vallejos, p. 63)

Referencias[editar]

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