Manuel Lisandro Barillas Bercián

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Manuel Lisandro Barillas Bercián
Barillas.jpg

Coat of arms of Guatemala.svg
14°. Presidente de la República de Guatemala
16 de marzo de 1886-15 de marzo de 1892
Predecesor Alejandro M. Sinibaldi
Sucesor José María Reina Barrios

Escudo de la Municipalidad de Quetzaltenango.png
Presidente del Ayuntamiento de Quetzaltenango
1892-1893
Presidente José María Reyna Barrios
Predecesor Manuel Estrada Cabrera

Datos personales
Nacimiento 17 de enero de 1845
Quetzaltenango, Guatemala
Fallecimiento 15 de marzo de 1907 (62 años)
Ciudad de México
Apodo «Hombre de los trágicos sietes»[Nota 1]
Padres José Onofre Barillas y Ponciana Bercián
Profesión Militar
Fortuna personal Propietario de la finca «La Aurora» en la Ciudad de Guatemala. Tras su exilio en México terminó en la miseria.
Religión católico
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Manuel Lisandro Barillas Bercián
General de División
Lealtad Ejército de Guatemala
Mandos * Corregidor de las Fuerzas de Occidente
  • Jefe Político de Quetzaltenango
  • Comandante de Armas de Quetzaltenango
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Manuel Lisandro Barillas Bercián fue un militar y político guatemalteco, nacido en la ciudad de Quetzaltenango . En sus años juveniles había sido carpintero. Sus padres fueron el General José Onofre Barillas y Ponciana Bercián. Fungió como Presidente interino del 6 de abril 1885 hasta el 15 de marzo 1886 y Presidente de la República de Guatemala desde el 16 de marzo de 1886 al 15 de marzo de 1892. Tras su presidencia se dedicó a sus negocios, pero tuvo que partir para el exilio a México en tiempos del Presidente Manuel Estrada Cabrera; desde México, Barillas dirigió una revuelta contra Estrada Cabrera en 1906, y éste lo mandó a asesinar en 1907.

Biografía[editar]

Nació en Quetzaltenango, el 18 de enero de 1845, hijo del General José Onofre Barillas y de Ponciana Bercián. Desde joven tuvo la inclinación de continuar la tradición familiar uniéndose con su padre que era Comandante de Armas de Mazatenango, Suchitepequez y su hermano Isidoro al Movimiento Liberal de 1871, en el cual obtuvo el grado de Capitán, con órdenes de organizar un Batallón de Voluntarios. Posteriormente, el general Barrios lo nombró corregidor de las Fuerzas de Occidente, jefe político y comandante de Armas de Quetzaltenango.[1]

Luego de entregar el poder a su sucesor, el general José María Reyna Barrios en 1892, se desempeñó como Alcalde Municipal de Quetzaltenango, puesto en el cual promovió la adquisición de terrenos tales como el del Barrio «la Democracia»[Nota 2] ; y las fincas «Concepción» y «Morazán»[Nota 3] , distribuyéndolos en su totalidad a familias de escasos recursos.[1]

Gobierno[editar]

Alcaldes indígenas del altiplano guatemalteco en 1891, durante el gobierno del general Barillas Bercián.

A raíz de la renuncia del Presidente Alejandro M. Sinibaldi, provisorio que ejerciera después de la muerte violenta del General Justo Rufino Barrios en 1885, la Asamblea Nacional declara que el segundo designado a la presidencia de la República asumiera el poder. La persona señalada era el general Manuel Lisandro Barillas. quien llegó en el instante del sepelio del general Justo Rufino Barrios y exigió a Juan Martín Barrundia (hasta pocos días antes Ministro de Guerra de Barrios y principal candidato a quedarse en la presidencia) que le fuera entregado el poder, aduciendo que un número regular de tropa venía con él, indicándole a Barrundia que la tropa estaba acantonada a inmediaciones de la ciudad. Antes de que Barillas se valiera de aquel ardid para presionar por la entrada inmediatamente de la presidencia, ocupaba el puesto de jefe de político de Quetzaltenango. La tropa de la cual hablaba no existía y así marchó al Palacio de Gobierno para asumir la primera magistratura de la Nación.[2] Cuando Barrundia comprendió su error, ya era tarde; decidió alejarse del país por un tiempo, ya que disponía de los medios necesarios para ello. Barrundia regresó a Guatemala en 1888, para finalmente radicarse en México desde donde publicó folletos en contra del gobierno de Barillas.[2]

Lo enmarcado dentro de la ley era la obligación que tenía Barillas, ya como provisorio, de convocar a elecciones en un tiempo posterior, aspecto que obvió para quedarse en el poder imponiendo un gobierno dictatorial. Según sus biógrafos, su gobierno fue un desastre total que afecto la economía del país. Finalmente convocó a elecciones, las cuales ganó fácilmente. Para perpetuarse en el poder cambió la constitución de la República a su sabor y antojo y prolongó el mandato constitucional por espacio de seis años. Durante aquel gobierno se fusiló a numerosos enemigos del régimen y se expulsó del país a mucha gente que no compartía el pensamiento político de Barillas. Dentro de las rebeliones que sofocó a sangre y fuego se anota históricamente la de Huehuetenango en el año de 1887, que le dio oportunidad de suspender las garantías constitucionales y disolver la Asamblea Legislativa para luego convocar una Asamblea Constituyente que redactara una nueva constitución adaptada a las aspiraciones del gobernante.

El 17 de octubre de 1888, fue fundado en su honor el municipio de Barillas en Huehuetenango. El propósito de la maniobra, aparte de darle su nombre, fue el de legalizar, en favor de propietarios individuales ladinos, la adjudicación de doscientas caballerías expropiadas a los indígenas de Santa Eulalia.[3]

Por aquellos días ya el general José María Reyna Barrios se movía en el tinglado político promoviendo su campaña presidencial, gracias a su parentezco con el general Justo Rufino Barrios y al prestigio militar del que se revistió tras su valiente y efectiva participación en la retirada tras la derrota del ejército guatemalteco en la Batalla de Chalchuapa en 1885. Al enterarse Barillas de aquella promoción urdió otra de sus tretas para salir de Reina Barios: lo enviaron a Alemania con un cargo diplomático, pero al llegar, aquel nombramiento no existía y el general Reyna Barrios se vió obligado a regresar por su cuenta, pasando un tiempo en los Estados Unidos.[2]

Gabinete[editar]

  • Instrucción Pública: Angel María Arroyo[4]
  • Relaciones Exteriores: Angel María Arroyo
  • Guerra: Carlos Mendizábal
  • Gobernación: Francisco Anguiano

Primera guerra del Totoposte (1890)[editar]

Tras el derrocamiento del presidente salvadoreño por Carlos Ezeta en El Salvador, el designado a la presidencia salvadoreña, Camilo Alvarez, y numerosos enemigos del nuevo régimen se refugiaron en Guatemala y solicitaron ayuda al presidente Barillas para que detuviera a los ejércitos de Ezeta, que pretendía invadir a Guatemala; la verdadera intención era recuperar el gobierno en su país valiéndose del ejército guatemalteco. Convencido por los rumores, Barillas dictó el siguiente decreto:

Manuel Lisandro Barillas, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala,

CONSIDERANDO: que a causa de los últimos sucesos acaecidos en El Salvador, el Gobierno de Guatemala tuvo que colocar una parte de su ejército en a frontera, con la única mira de velar por la paz y de guardar el orden público amenazado con motivo de aquellos sucesos; que a pesar de las protestas de paz de Guatemala y de haber agotado todos los medios posibles para conseguirla, la fuerza del vecino Estado ha invadido el territorio nacional y hecho, por diferentes medios, injustas provocaciones contra el pueblo de Guatemala; y que es el caso de que la Autoridad Suprema haga respetar la integridad del territorio y los sagrados derechos de la República, siendo obligación del Poder Ejecutivo defender la independencia y el honor de la Nación y la inviolabilidad de su suelo:

POR TANTO:

En Consejo de Ministros, decreto:

Artículo 1o.- Guatemala acepta a injusta guerra a que se le ha provocado por el gobierno de hecho establecido en El Salvador, y declina la responsabilidad de las funestas consecuencias que en las personas y responsabilidades se ocasionen, en los individuos que han promovido la fratricida lucha que hoy existe entre ambos pueblos.
Artículo 2o.- El Ministro de la Guerra queda encargado del cumplimiento de este decreto y de dictar las medidas más enérgicas y convenientes a efecto de proveer a la defensa y de llevar a término las operaciones militares que el estado de guerra exige.

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo: en Guatemala, a veintidós de julio de mil ochocientos noventa.

Manuel Lisandro Barillas

El Secretario de Estado en el Despacho de la Guerra: C. Mendizábal.
—Tomado de: Hernández de León, F. (1930). El libro de las efemérides Tomo III. Guatemala: Tipografía Sánchez y De Guise. [2]

Las tropas se movilizaron hasta la frontera, con Camilo Alvarez entre ellos, quien incluso había nombrado a sus ministros. Las tropas guatemaltecas ya no siguieron avanzando. Incluso, el ejército de Ezeta se dio el lujo de regresar a la capital salvadoreña a sofocar un levantamiento. Ya de regreso a la frontera, Guatemala siguió sin mover sus tropas; y el asunto terminó con la intervención de los miembros del Cuerpo Diplomático, que firmaron un arreglo de paz, el 21 de agosto de 1890.[2]

Con ironía, los guatemaltecos llamaron a esta la «guerra del totoposte», ya que sólo sirvió para movilizar grano de maíz molido (totoposte) para alimentar tropas que nunca combatieron, lo que dañó gravemente la economía del país.[2]

Durante la guerra, no obstante, ocurrieron dos hechos significativos para el gobierno de Barillas:

  • Juan Martín Barrundia se embarcó desde México para El Salvador para unirse con Ezeta. Al saberlo, el gobierno guatemalteco amparándose en derecho internacional, detuvo la embarcación y solicitó la entrega de Barrundia como prisionero. Barrundia se resistió, pero fue abatido por los policías que pretendieron arrestarlo.[2]
  • Llegada del insigne poeta nicaragüense Rubén Darío a Guatemala:[5] el 30 de junio de 1890 llegó a Guatemala Rubén Darío, huyendo de los Ezeta desde El Salvador y se hospedó en el «Hotel Unión». A su habitación llegó un edecán presidencial a decirle que el Presidente desea verlo, y lo condujo a un salón de Palacio donde hay muchas personas civiles y militares, frente a Barillas, quien estaba en su sillón. Barillas le dijo:
- ¿Es usted el señor Rubén Darío?
- Sí, señor.
- Acérquese, amigo. Vamos a ver. ¿Es usted también de los que andan diciendo que el general Menéndez no ha sido asesinado?
- Señor Presidente, yo acabo de llegar, no he hablado aún con nadie; pero puede asegurarle que el presidente Menéndez no ha sido asesinado.
Barillas montó en cólera y le dijo:
- ¿Y no sabe usted que tengo en la Penitenciaría a muchos propagadores de esa falsa noticia?
- Señor, esa noticia no es falsa. El general Menéndez ha muerto de un ataque cardíaco, al parecer; pero si no ha sido asesinado con bala o con puñal, le ha dado muerte la ingratitud, la infamia del general Ezeta, que ha cometido, se puede decir, un verdadero parricidio.
Darío le explicó pormenorizadamente los hechos ocurridos en San Salvador el 22 de junio, y al terminar, el general Barillas, que lo había escuchado con mucha atención e interés, le dijo:
- Está bien. Vaya en seguida y escriba eso. Que aparezca mañana mismo. Y véase con el Ministro de Relaciones Exteriores y con el Ministro de Hacienda.[5]
Se despidieron y Darío se fué a su hotel a complacer la petición de Barillas: escribió la «Historia negra», narración vívida y exacta de la traición del 22 de junio, la cual apareció el 2 de julio en EL Imparcial, firmada con el seudónimo «Tácito».[5]

Educación y culturra[editar]

«Teatro Colón». Antiguamente «Teatro Carrera»; Barillas lo remodeló durante su gobierno.

Otorgó becas para realizar estudios en Europa a los más sobresalientes estudiantes de medicina de la Universidad Nacional, y también a los literatos, como Enrique Gómez Carrillo, a quien le otorgó una beca para estudiar en Madrid, a instancias del poeta nicaragüense Rubén Darío, quien dirigía el periódico en donde colaboraba Gómez Carrillo.[6]

Además, fundó la Facultad de Medicina de Occidente[1] y el 28 de junio de 1888, creó la Escuela Normal de Señoritas (actual Instituto Normal Central para Señoritas Belén, pero su inauguración se retrasó algunos años, pues fue hasta 1893 cuando inició sus labores bajo la dirección de la maestra Rafaela del Aguila.[7]

La Academia Guatemalteca de la Lengua se constituyó durante el régimen del general Barillas en 1887, aunque su reconocimiento jurídico data de 1888. Los miembros fundadores fueron Fernando Cruz, primer director, Ángel María Arroyo, Juan Fermín de Aycinena, Agustín Gómez Carrillo[Nota 4] , Antonio Batres Jáuregui, José Matías Quiñónez, Antonio Machado Palomo y Guillermo Francisco Hall Avilés.

Infraestructura[editar]

Durante su gobierno se remodeló el «Teatro Carrera», el cual fue re-bautizado con el nombre de «Teatro Colón». Este, desafortunadamente, fue parcialmente derribado por los terremotos de 1917-18, y demolido en 1923. Para 1898, en que se efectúa el traspso del poder a Reyna Barrios, el parque central de Guatemala ya contaba con alumbrado público.[8]

Entrega del poder[editar]

Elecciones de 1892[editar]

En este proceso electoral fue la primera vez que los partidos hicieron propaganda en los periódicos de la época.[9] Los canditatos que se presentaron a las elecciones presidenciales fueron:

Nombre Partido Postulado por: Información adicional
Lorenzo Montúfar Liberal Club Liberal
Montufarliberal.jpg
Fue el único de todos los candidatos que hizo un grabado de su retrato para publicarlo.[9]
Francisco Lainfiesta Liberal No fue postulado por ningún partido Publicó su plan de trabajo en el Diario de Centroamérica aprovechando la libertad de prensa que existía en el gobierno de Barillas.
José María Reyna Barrios Liberal Club 71 Eventual triunfador de las elecciones.
Miguel Enríquez Conservador Partido Conservador Había sido liberal, pero se convirtió en conservador por la persecución de que fue víctima por parte del gobierno de Barillas.[Nota 5]
José Llerena Carranza Conservador No fue postulado por ningún partido Médico personal del presidente Barillas.

Barillas Bercián fue un caso único entre todos los presidentes liberales que tuvo Guatemala entre 1871 y 1944: él entregó el poder a su sucesor en forma pacífica. Cuando el período de elecciones se aproximaba, mandó a llamar a los tres candidatos liberales para preguntarles cuál sería su plan de gobierno. Para entonces, Reyna Barrios había regresado a Guatemala y se había lanzado como uno de los candidatos. La siguiente anécdota relata mejor lo que ocurrió entonces:[10]

Llegó primero el licenciado Francisco Lainfiesta, y el general Barillas, con la más amable de sus sonrisas, le dijo:
- Licenciado Lainfiesta: usted es uno de los candidatos en las próximas elecciones y quizá el que más probabilidades tiene de triunfar. Yo quisiera saber cuál sería la actitud de usted y su sistema político de gobierno, en caso de obtener el triunfo. Sobre todo, quisiera saber la actitud de usted respecto a mi persona. Porque he cometido mis errores, no lo niego. Yo era un simple obrero entregado a mis labores de carpintería, cuando el general Justo Rufino Barrios me mandó llamar para ser segundo designado a la presidencia. Desearía, pues, señor Lainfiesta, saber su conducta para conmigo.
El señor Lainfiesta respondió:
- General Barillas: si la suerte me favoreciese con el triunfo eleccionario, mi sistema de gobierno se basaría en el cumplimiento estricto de la Constitución; la ley sería la ley y todo aquel que haya adquirido alguna responsabilidad, tendrá que responder de ella ante los correspondientes tribunales. Una firme rectitud en el cumplimiento de los preceptos constitucionales será la norma de mi conducta como presidente.
- Bien - le dijo el general Barillas, y se despidieron cordialmente.
Hizo venir a su presencia al doctor Montúfar, ese viejo simpático, agudo analista, historiador y político y quizá una de las figuras centroamericanas más interesantes del siglo XIX. Interrogólo en idéntica forma que al señor Lainfiesta. El doctor Montúfar respondió en iguales o parecidos términos que Lainfiesta, superando sus afirmaciones en lo que a la obediencia de la Constitución se refiere y al cumplimiento estricto de las leyes. Despidiéronse muy diplomáticamente y entró a la audiencia el general José María Reyna Barrios.
Cuando en medio de amena conversación, el general Barillas repitió su ya conocida pregunta, Reynita le contestó, con una sonrisa de sinceridad:
-De eso no debemos ni hablar, general; porque usted y yo somos lo mismo. Tenga la convicción de que yo sabré respetarle y protegerle.
Y se estrecharon las manos con efusión.[10]

Al llegar el período eleccionario, los primeros dos días de votación favorecían a Lainfiesta. Pero al mediar el tercer día, una inmensa columna de indígenas de Quetzaltenango y Totonicapán baja de las montañas para votar por el general Reyna Barrios. Los agentes oficiales hicieron su trabajo: resultó electo el general Reyna Barrios.[11]

Para no desairar a los candidatos perdedores, Barillas les entregó cheques para cubrir los gastos de sus campañas presidenciales. Reyna Barrios no recibió nada, pero a él Barillas le entregó el mando el 15 de marzo de 1892.

Barillas se retiró a la vida privada, dedicándose al cuidado de sus fincas en la costa sur, donde tenía muy buenos cultivos.

Después del gobierno y exilio en México[editar]

Barillas continuó viviendo en Guatemala, y fue alcalde de Quetzaltenango durante el gobierno de Reyna Barrios. Durante su gestión adquirió terrenos que donó a familias de escasos recursos en su totalidad. Sin embargo, cuando llegó al poder el licenciado Manuel Estrada Cabrera tras el asesinato de Reyna Barrios en febrero de 1898, tuvo que salir del país debido a las presiones y constante vigilancia por parte de la policía secreta. Al llegar a México donde fue bien recibido en su calidad de enemigo del regmien guatemalteco, pero se dedico a haber vida social y a cortejar damas, y nunca hizo buen uso del apoyo del presidente Porfirio Díaz ni del fervor de los enemigos del régimen de Estrada Cabrera que estaban exiliados en México.

Intento de Invasión de 1906[editar]

Calle Guatemala en el Centro Histórico de la Ciudad de México. La calle recibió este nombre porque aquí fue asesinado el general Barillas por asesinos enviados desde Guatemala por el presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera.

En 1906, a pesar de su escaso involucramiento con la causa opositora guatemalteca, fue llamado por los emigrados políticos en México y en El Salvador para dirigir una invasión a Guatemala, junto con José León Castillo, un eterno aspirante a la presidencia guatemalteca y quien ya había perdido unas elecciones contra Estrada Cabrera. Un amigo de Barillas que vivía en los Estados Unidos, les proporcionó el oro para la revuelta, y tanto el presidente de México, Porfirio Díaz, como el general Tomás Regalado de El Salvador, les ofrecieron fronteras abiertas para sus soldados. Asimismo, tenían el apoyo de un barco del vapor «Imperio» que estaba anclado en San Francisco, California, Estados Unidos. Pese a todo el apoyo, Barillas, que además carecía de habilidad militar, se enemistó con Castillo poco después de iniciarse las hostilidades, y esta falta de liderazgo llevó a la incursión al fracaso.[12]

Asesinato[editar]

Tras el fracaso de 1906, Barillas paso los últimos días de su vida en la ciudad de México, donde fue asesinado la noche del 7 de abril de 1907.[Nota 6] Fue un secreto a voces que aquel asesinato fuera ordenado por Estrada Cabrera, quien envió a dos asesinos guatemaltecos a sueldo para cumplir con el encargo, siendo estos Florencio Reyes y Bernardo Mora quienes fueron capturados y fusilados en la capital mexicana. Estos confesaron su delito y denunciaron a dos altos militares que aparecían como autores intelectuales de aquel hecho de sangre. Naturalmente que los militares eran guatemaltecos y colaboraban estrechamente con el régimen de Estrada Cabrera. Al momento de su muerte, Barillas se encontraba prácticamente en la miseria.

Reacción[editar]

El gobierno mexicano no protestó por aquel hecho. Se dice que fue el Ministro de Relaciones Exteriores mexicano Mariscal, quien convenció al presidente Porfirio Díaz de no invadir a Guatemala en represalia por el asesinato de Barillas diciéndole: «Fácilmente la vencemos [a Guatemala]; pero de allí regresará un general victorioso y con él - ya lo sabe usted como buen mexicano - un aspirante a la presidencia».[13]

Traslado de sus restos[editar]

Sus restos fueron expatriados posteriormente a la ciudad de Quetzaltenango, en donde descansan en el Cementerio Municipal.[1]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d «Manuel Lisandro Barillas». Museo Militar de Guatemala. Consultado el 7 de agosto de 2014.
  2. a b c d e f g Hernández De León, F. (1930). El Libro de las Efemérides, Tomo III. Guatemala: Tipografía Sánchez y De Guise. 
  3. Villalobos Viato, Roberto (22 de noviembre de 2014). «Sitios con nombres de líderes». D Fondo (Guatemala: Prensa Libre). http://www.prensalibre.com/revista_d/Justo_Rufino_Barrios-Tecun_Uman-Pedro_de_Alvarado-Miguel_Garcia_Granados-Manuel_Estrada_Cabrera-Kaibil_Balam-Manuel_Lisandro_Barillas-Cirilo_FLores-Melchor_de_Mencos-Edward_Livingston-Modesto_Mendez-Puerto_Barrios-Barcenas-Santo_Tomas_de_Castilla_0_1242475866.html. Consultado el 22 de noviembre de 2014. 
  4. Hernández de León, 1959, p. 1.
  5. a b c «La dramática vida de Rubén Darío». Estrella de Nicaragua. Consultado el 2 de agosto de 2014.
  6. Torres, 2007, p. 12.
  7. Muñoz de Castro. «Portafolio del Instituto Normal Central para Señoritas Belén». Google books. Consultado el 6 de septiembre de 2014.
  8. Castellanos, 2014, p. 44:55.
  9. a b Castellanos, 2014, p. 40:00.
  10. a b De los Ríos, 1948, p. 78.
  11. De los Ríos, 1948, p. 82.
  12. Arévalo Martínez, 1945, p. 45.
  13. Arévalo Martínez, 1945, p. 183.

Bibliografía[editar]

Notas[editar]

  1. Por haber muerto el 7 de abril de 1907
  2. Actual zona 3 de Quetzaltenango.
  3. Donde se asentó posteriormente Colomba, Costa Cuca
  4. Padre del célebre cronista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, quien también fue miembro de la Academia.
  5. De hecho, luego de las elecciones tuvo que salir huyendo de su finca en Salamá tras ser acusado de sedición; fue capturado y fusilado a inmediaciones de Zacapa.
  6. Por esta asociación de números se le llamó el «Hombre de los Trágicos Sietes»; así como José María Reyna Barrios fue el «Hombre de los Trágicos Ochos», pues murió a la 8 de la noche el 8 de febrero de 1898.


Predecesor:
Alejandro M. Sinibaldi
Coat of arms of Guatemala.svg
Presidente de Guatemala
1885 - 1892
Sucesor:
José María Reina Barrios

Enlaces Externos[editar]

Museo Nacional de Historia de Guatemala