Manuel Blanco Encalada

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Manuel Blanco Encalada
Manuel Blanco Encalada (Nataniel Hughes, 1853).jpg
Retrato del Almirante Blanco Encalada

Coat of arms of Chile (1818).svg
Presidente Interino de la República de Chile
9 de julio-9 de septiembre de 1826
Vicepresidente   Agustín de Eyzaguirre
Predecesor Ramón Freire (Director Supremo)
Sucesor Agustín de Eyzaguirre

Coat of arms of the Chilean Navy.svg
Comandante en Jefe de la Armada de Chile
1 de junio de 1847-27 de noviembre de 1853
Predecesor José Santiago Aldunate
Sucesor Roberto Simpson

23 de junio-11 de diciembre de 1818
Predecesor Juan José Tortel (Interino)
Sucesor Thomas Cochrane

Datos personales
Nacimiento 21 de abril de 1790
Bandera del Imperio Español Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, Imperio español
Fallecimiento 5 de septiembre de 1876 (86 años)
Bandera de Chile Santiago, Chile
Cónyuge Carmen Gana López
Profesión Oficial de Marina, Almirante
Ocupación Marino, diplomático y político

Firma Blanco Encalada.svg
Firma de Manuel Blanco Encalada

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Manuel Blanco Encalada (Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata, 21 de abril de 1790Santiago, República de Chile, 5 de septiembre de 1876) fue un militar y político chileno que logró ser el primer comandante de la escuadra nacional y primer presidente de Chile.

Hijo del español Manuel Lorenzo Blanco Cicerón y de la chilena Mercedes Calvo de Encalada y Recabarren. Al pasar su infancia en Buenos Aires, viajó a España donde en 1807 se incorpora a la Marina Española. Tras luchar en la guerra de independencia española y ser enviado a Perú donde demostró sus ideales independentistas, desertó y en 1813 llegó a Chile donde se le dio el grado de capitán del ejército patriota y participó en la guerra de independencia bajo las órdenes del general Bernardo O'Higgins durante el período de la Patria Vieja, y en la Patria Nueva se incorporó como oficial en el Ejército Unido Libertador de Chile destacándose en las batallas decisivas para la independencia de Chile. En junio de 1818, se convirtió en el primer Comandante General de Marina y jefe de la escuadra logrando en el primer encuentro de su mando capturar un convoy español en ese mismo año. En 1819 participó en la escuadra como segundo del marino británico Thomas Cochrane en la campaña del Pacífico y luego en 1822 se uniría a las fuerzas libertadoras del Perú logrando conocer ilustres personajes como el general Simón Bolivar y ser el comandante de la naciente Marina de Guerra del Perú.

En 1826, tras su exitosa actuación en la liberación de Chiloé fue electo provisoriamente como Presidente de la República de Chile, siendo la primera persona en ostentar dicho título. En dicho cargo se mantuvo apenas dos meses. Luego de un breve alejamiento volvió a las labores militares, participando en 1836 como comandante del Ejército Unido Restaurador durante la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana. Como general en jefe de la primera expedición firmó el Tratado de Paucarpata, que sería rechazado posteriormente por su propio bando.

Posteriormente, hizo un viaje a gran parte de Europa volviendo a Chile en 1846 donde se le dio el nombramiento de intendente de Valparaíso, cargo que desempeñó con bastante esmero y progresos para el puerto. En 1851 al estallar una revolución liberal sofocó un motín en Valparaíso el 28 de octubre de ese año ganándose la gratitud del gobierno siendo nombrado como diplomático en Francia en 1853. Permaneció en Europa hasta 1858 y a su regreso fue electo senador en 1864. Dos años después a causa de la guerra naval con España prestó sus servicios como marino y se le confió el mando de la escuadra chileno-peruana. En 1868 se le dio el mando de una fuerza naval para repatriar los restos del general O’Higgins que se encontraban sepultados en Lima, siendo esta su última misión de marino. Falleció el 5 de septiembre de 1876 en la ciudad de Santiago.

Infancia e ingreso a la vida naval[editar]

La Bahía de Cádiz, lugar donde Blanco Encalada hizo sus estudios navales y además fue su bautismo de fuego.

Fue el hijo menor del oidor español Manuel Lorenzo Blanco Cicerón y de la dama chilena Mercedes Calvo de Encalada y Recabarren (hija del Marqués de Villa Palma de Encalada). Nació en Buenos Aires, capital del ese entonces Virreinato del Río de la Plata, parte del Imperio español.[1] [2]

Su padre falleció ejerciendo su magistratura en Buenos Aires y dejando a Blanco a sus siete meses por lo que quedó al cuidado de su madre. Aprendió sus primeras letras en su ciudad natal donde paso su infancia y luego en 1803 a sus 12 años de edad, con el propósito de seguir el mismo rumbo de su hermano mayor Ventura Blanco Encalada, fue enviado por su madre a España en compañía de su tío, el conde de Villa Palma Manuel Calvo Encalada, para proporcionarle educación y carrera. Se embarcó junto a su tío en un buque llamado Infante Don Francisco de Paula, mandada por el capitán Juan Donesteves, donde además iban acompañados de dos ilustres personajes: el oidor Benito de la Mata Linares, que pasaba a la Península de consejero de Indias y del oidor Miguel José de Lastarria, que iba a desempeñar un cargo en la Real Audiencia de Sevilla. Arribaron en La Coruña donde se hospedaron en la casa del ilustre marino José de Bustamante y Guerra. En ese viaje, Blanco se haría aficionado a la vida de marino.

Ya en España, logra entrar como alumno al Real Seminario de Nobles de Madrid, gracias a su tío y los servicios de su difunto padre. En este lugar atrajo las simpatías y respeto de sus compañeros y maestros; y tuvo por condiscípulo y amigo intimo a Ángel de Saavedra, más tarde Duque de Rivas. Una vez concluida su preparación en Madrid, donde adquiere una sólida cultura y se distingue en matemáticas, ingreso en 1806 a la Academia de Marina de la isla del León, frente a Cádiz. A causa de sus estudios anteriores, permaneció pocos meses, por lo que se le declara apto para embarcarse y se le da el 27 de febrero de 1807 los despachos de guardiamarina, incorporándose de esa forma a la real marina española.

Le tocó servir primero a bordo de una antigua carraca y en 1808 al estallar la guerra de la independencia española, Blanco fue destinado a una embarcación sutil llamada Carmen como su segundo, contribuyendo de esa manera en la acción naval frente a la bahía de Cádiz en la que las fuerzas navales españolas comandadas por Juan Ruiz de Apodaca lograron rendir completamente la escuadra francesa del almirante François Étienne de Rosily-Mesros que bloqueaba Cádiz, siendo esta la primera derrota francesa de la guerra. Por su conducta en aquella acción recibió una medalla de honor y seria más tarde ascendido a alférez de fragata.[3]

Luego de esa acción, fue destinado al apostadero naval del Callao en el Virreinato del Perú. Se embarcó en la fragata de guerra Flora, comandada por el capitán Fermín de Ezterripa, que se hizo a la mar desde Cádiz rumbo a Buenos Aires el 1 de septiembre llegando al año siguiente a aquel puerto, donde recibió a sus 18 años el grado efectivo de alférez de fragata. Desde Buenos Aires hizo el viaje pasando por la cordillera y por Chile donde permaneció hasta mayo, embarcándose luego en el puerto de Valparaíso para dirigirse al Callao en la Piedad, buque que pertenecía a uno de sus primos Fuentes-Gonzáles. Al llegar a aquel apostadero, sirvió por tres años como ayudante a las órdenes de su primo hermano el brigadier de ingenieros D. Joaquín Molina, que era comandante general de marina. En este apostadero sirvió también junto a su amigo, el teniente de fragata Eugenio Cortés y Azúa, natural de Chile y que tendría en el futuro una destacada participación en la organización de las fuerzas navales de México.

En su retorno a América, manifiesta ya su cercanía a las ideas revolucionarias al igual que muchos de sus familiares en Chile y del Río de la Plata, por lo que en 1811 es enviado por el virrey José Fernando de Abascal de vuelta a España a pesar de haber sido nombrado capitán de artillería en Chile por la Junta de Gobierno, a petición de su tío Martín Calvo Encalada.

Al llegar a España participaría en el sitio de Cádiz donde demostraría por última vez su pericia marinera en la real armada española, al mando de una cañonera con la que rompe el bloqueo que los franceses imponían en el puerto y se le dan más honores por esta actuación. Luego, lograría volver a América gracias a sus contactos que lo pudieron destinar a la plaza de Montevideo. Es así que fue embarcado en 1812 como oficial de marina en la corbeta correo Paloma, que venía a reforzar a las fuerzas del virrey Francisco Javier de Elío en contra de las patriotas de Buenos Aires. Llegó a este puerto el 17 de septiembre.

Huyó de Montevideo a Buenos Aires en ese año, cuando lo intentaron regresar a España al sospechar que tenía ideales patriotas, ya que se había negado a obedecer dos veces las órdenes del comandante del apostadero Miguel de la Sierra de incursionar y atacar las baterías costeras de Buenos Aires al alegar que su madre y sus dos hermanas estaban en la ciudad, aunque también era por sus ideales. En febrero de 1813 se dirigió junto a su tío Martín Calvo Encalada a Chile para prestar sus servicio a la causa patriota.

Guerra de emancipación[editar]

En la guerra de independencia de Chile[editar]

Blanco Encalada en un dibujo de Rugendas.

En 1813 se incorporó al ejército de Chile liderado por el general José Miguel Carrera, con el grado ya conferido anteriormente de capitán de artillería, ante la llegada desde el Perú de un contigente al mando del brigadier Antonio Pareja. Era el deseo de Blanco venir a prestar sus útiles servicios a la causa patriota en Chile como así lo hizo saber en su momento al decir:[4]

“...Solo serví seis años en la marina española… Para venir á ofrecer mis débiles esfuerzos en favor de la independencia de mi patria...”

No participó activamente durante la campaña ya que se le confió la organización de la primera maestranza y taller de armas y luego fue nombrado por su experiencia en el manejo de la artillería como jefe de estas con la misión de organizar las fuerzas de esta rama que se encontraban en un atraso inmenso. Sería ascendido en agosto de ese año a sargento mayor de artillería y serviría a mediados de noviembre bajo las órdenes del coronel Bernardo O'Higgins, ante la deposición del general Carrera por los malos resultados de su campaña.

En 1814 fue ascendido a teniente coronel y se mantiene en la capital, no participando en la campaña de O'Higgins contra las fuerzas realistas lideradas por el brigadier Gabino Gaínza, llegado el 31 de enero con refuerzos desde Perú. Luego, le tocó ser parte de un desgraciado hecho ocurrido el 29 de marzo de ese año, en la que se le había dado la orden de recuperar Talca que había sido ocupado por las tropas realistas. Se le dio el mando de una columna de 1400 hombres poco disciplinados los cuales fueron rotundamente derrotados en el primer combate de Cancha Rayada por una fuerza menor pero mejor disciplinada mandadas por el oficial de milicia Ángel Calvo. Por la derrota se le hizo un consejo de guerra del cual salió absuelto al confirmarse por medio de oficiales y soldados de la actividad y el valor desplegados por Blanco Encalada en el enfrentamiento; y por reconocerse que no había dependido de él evitar el desastre, debido a la impericia y a la falta de disciplina de la columna, compuesta casi en su totalidad por reclutas que tomaban las armas por primera vez.[5]

Por ese entonces la causa patriota parecía debilitarse peligrosamente por el mal manejo de la guerra, la poca profesionalidad de la tropa y las diferencias que había entre los líderes patriotas, especialmente entre José Miguel Carrera y Bernardo O'Higgins que incluso los llevó a enfrentarse debilitando al ejército y dándole la ventaja al ejército realista que estaba siendo reforzado desde el Perú con nuevas tropas al mando del general Mariano Osorio.

Tras el desastre de Rancagua que terminó con la llamada Patria Vieja y precipitar la huida hacia Mendoza de los líderes patriotas, Blanco Encalada se dirigió igualmente a ese lugar, pero fue apresado por los españoles en Santa Rosa de Los Andes, siendo sometido a un proceso en el que se le condenó a muerte, no por su participación en la guerra, sino por su deserción de Montevideo. Sin embargo, esta pena fue conmutada por la de destierro en el archipiélago de Juan Fernández junto a otros patriotas chilenos.

Blanco sería rescatado luego de la derrota de los realistas por el Ejército de los Andes el 12 de febrero de 1817 en la batalla de Chacabuco que da término al período de la Reconquista, comenzando ahora el nuevo gobierno de la Patria Nueva precedido por el director supremo Bernardo O'Higgins que enviaría al bergantín Águila, bajo el mando del marino irlandés Raimundo Morris, al archipiélago en donde lograría liberarlo a él y a los demás reos patriotas en marzo de ese año.

De regreso en Chile, se alistó en el recién creado ejército unido con el grado de sargento mayor de artillería participando de esa manera en la subsiguiente campaña. Estuvo en la sorpresa de Cancha Rayada el 19 de marzo de 1818 donde él al mando de 12 piezas de su batería, logró salvarlas del ataque enemigo retirándose en orden con sus hombres.[6] Participó también en la batalla de Maipú el 5 de abril del mismo año donde se destacó con el uso de la artillería en el ala derecha del ejército del general José de San Martín donde disparó su artillería en un momento donde la infantería patriota era arrollado por la infantería enemiga, logrando debilitarla y frenar su avance. Por su conducta en Maipú, fue ascendido a teniente coronel una semana después de la batalla. En Maipú se consolida la independencia de Chile donde el ejército realista de Chile se ve obligado a retirarse hacia el sur, sin posibilidad de amenazar la ciudad de Santiago. En algún momento, dentro del proceso independentista, se unió a la Logia Lautaro.

Comandante de la escuadra de Chile[editar]

Zarpe de la primera escuadra nacional.

Después de Maipú, las tropas patriotas iniciarían la campaña al sur de Chile para reconquistar la ciudad de Concepción y los territorios que aún estaban en manos realistas. El Director Supremo Bernardo O'Higgins al observar el comienzo de esta campaña vio su preocupación por el hecho de que los buques de guerra españoles aún controlaban el mar, y debido a eso le llegaban refuerzos y abastecían sus fuerzas fácilmente desde el puerto de Talcahuano, además las campañas de los corsarios chilenos que habían comenzado a actuar desde 1817 con las respectivas patentes de corso otorgadas por el gobierno, no bastaron para detener las expediciones realistas a Chile aunque si dañaron fuertemente el comercio y puntos claves en las costas del Pacífico. El gobierno de O'Higgins ante esa situación se dispuso a crear una fuerza naval capaz de lograr el dominio del mar.

Cuando se organizaba la primera escuadra nacional a mediados de 1818 con los buques adquiridos por el gobierno, Blanco Encalada fue nombrado Comandante Interino del Departamento de Marina, con el grado de capitán de 1° clase, el 23 de junio. En ese puesto colaboro con O'Higgins y el ministro de guerra José Ignacio Zenteno en la conformación de la escuadra y el adistramiento de la tripulación. También propuso al gobierno nuevas denominaciones en los grados de oficiales, un reglamento de uniformes y la creación de una academia para formar a los oficiales. El 4 de agosto, Blanco Encalada conseguía la firma del trascendental decreto que crea la primera escuela naval para oficiales de la Armada de Chile.

El 17 de septiembre Blanco con el nuevo grado de capitán de navío, asume el mando de la escuadra chilena que estaba lista y compuesta por el navío San Martín (insignia), la fragata Lautaro, la corbeta Chacabuco y los bergantines Araucano y Pueyrredón (ex Águila), con un total de 158 cañones y tripulado por 1.249 hombres.[7] O'Higgins premió el celo demostrado por Blanco en la organización y apresto de la escuadra, nombrándolo suboficial de la Legión al Mérito de Chile.

Entretanto, el rey Fernando VII, aprovechando la paz con Francia, resolvió enviar una expedición para auxiliar a los realistas en Chile, pese a la situación por la que pasaba España que estaba casi en bancarrota y su gobierno era totalmente inestable debido a la ideas anti-monárquicas. La expedición española que fue llamada Expedición de la Mar del Sur consistía en once transportes y una fragata de 50 cañones, la Reina María Isabel, única unidad naval de guerra que se pudo envíar de los desgastados buques comprados a Rusia en el Tratado de Madrid ya que se pensaba enviar una gran fuerza naval como el virrey Joaquín de la Pezuela había solicitado reiteradamente al rey para reforzar la escuadra española del Pacífico. Los transportes llevaban los suministros de alimentos, municiones, armas y, lo más importante, dos batallones de infantería del regimiento de Cantabria, tres escuadrones de caballería, la artillería y dos compañías de ingenieros de combate (zapadores), para un total de 2.080 hombres bajo el mando del teniente coronel Fausto del Hoyo y La fuerza naval estaba al mando del capitán de navío Manuel del Castillo. Estas fuerzas servirían de gran ayuda para la causa realista en Chile.

El 21 de mayo salió la expedición de Cádiz y al llegar a la altura de las islas Canarias el capitán Castillo sufrió una parálisis, debiendo ser desembarcado en Tenerife, por lo que tomó el mando el teniente de navío Dionisio Capaz. El Gobierno de O'Higgins tuvo noticias de esta expedición y de que su destino era el puerto de Talcahuano, gracias a que uno de los transportes españoles se amotino y se entregó en Buenos Aires, por lo que dispuso que la recién formada flota chilena interceptara al convoy, quedando solo el Pueyrredón en puerto.

Blanco Encalada comandando la escuadra zarpó el 9 de octubre desde Valparaíso hacia Talcahuano tardándose diecisiete días en llegar debido al mal tiempo, lo que permitió que tres transportes españoles desembarcaran algunas fuerzas en el puerto y se dirigieran luego al Callao; y que también el 14 de octubre la corbeta Chacabuco, mandada por el capitán de corbeta Francisco Diaz se separara de la división patriota durante un fuerte viento que duró dos días. Los tres buques restantes llegaron finalmente con Blanco a la isla Quiriquina donde de inmediato despacho al bergantín Araucano al mando del capitán Raimundo Morris para reconocer la costa.

Ataque a la fragata Reina María Isabel en Talcahuano.

El 28 de octubre Blanco con el San Martín y la Lautaro entraron al puerto divisando a la fragata española Reina María Isabel, acercándose a ella con bandera inglesa e izando luego la chilena al estar a una distancia prudente para abordarla, los marinos españoles al notar esto y luego de un mediano cañoneo hicieron encallar el buque y lo abandonaron. Ante esto, Blanco Encalada procedió a desencallar el buque teniendo que hacer frente al mal tiempo y a los ataques desde tierra que le hacían los realistas; y que además pidieron refuerzos desde Concepción al comandante Juan Francisco Sánchez por lo que Blanco tuvo que envíar un destacamento de infantería a tierra firme para entorpecer sus movimientos. Finalmente al día siguiente ante la expectación del enemigo se lograría sacar a la Reina María Isabel y hacer posesión efectiva del buque. Blanco Encalada le escribiría más adelante a O'Higgins sobre este último suceso:[8]

“No puede V.E. imaginarse la sorpresa que causó a los enemigos el ver flotar la nave capturada. El fuego cesó de repente, y unos y otros no hacíamos más que mirar la fragata hasta que el grito de, ¡Viva la Patria!, resonó al mismo tiempo en todas las embarcaciones. Los enemigos no interrumpieron su silencio, pero no volvieron a disparar más que un solo tiro.”

Luego de esa acción, Blanco se reunió con la corbeta Chacabuco y el bergantín Araucano en la isla Santa María y se dispuso a esperar en esa posición. El 10 de octubre se unió a la escuadra de Blanco el bergantín Galvarino que fue adquirido por el gobierno en Buenos Aires, y dos días después, llegaba también de aquel puerto el bergantín intrépido para apoyar en las operaciones.

Los transportes españoles, dispersados por los temporales de los mares del sur iban de manera separada llegando a Talcahuano en los días 11, 12 y 14 de noviembre; y engañados por la bandera española que mantuvo enarbolaba Blanco Encalada en la Reina María Isabel, se iban colocando los transportes Dolores, Magdalena y Elena a su costado, siendo capturados por la marinería chilena. Blanco ante el éxito dejó a la corbeta Chacabuco en la zona y zarpo de ese lugar con el resto de la escuadra a Valparaíso llegando el 17 de noviembre donde es recibido de manera triunfal. El 18 de ese mes a la altura de la isla Mocha la Chacabuco capturaba a la Carlota y la Jerezana; y regresaba a Valparaíso el 22 de ese mes, completando de esa manera la operación.

De los once transportes que partieron de Cádiz, uno quedó en Tenerife, por inútil, otro recaló en Buenos Aires, cuatro prosiguieron al Callao en la que uno de ellos se fue directamente hacia ese puerto y los cinco restantes fueron capturados por la escuadra chilena que vio así incrementada su escasa dotación de buques, además, con una fragata de guerra, la Reina María Isabel.

El triunfo de Blanco Encalada había desbaratado la última expedición realista contra Chile, impidiendo de esa manera que se robustecieran las fuerzas realistas en el sur del país. Había también arrancado a España el dominio del Pacífico para radicarlo en Chile, al mismo tiempo que infundía, momentáneamente, la confianza y el optimismo necesarios para afrontar los duros sacrificios que exigía la próxima expedición que se enviaría a Perú. Por otro lado, el virrey del Perú se había logrado enterar del hecho generándole bastante preocupación y provocando que las fuerzas navales españolas desde ese momento asumieron una actitud totalmente defensiva, cuidándose mucho de no arriesgarse a ser capturados por los patriotas chilenos.

Fueron buenos momentos para Blanco Encalada, quien además se había casado el 26 de noviembre, luego de su triunfal llegada, con la dama santiaguina Carmen Gana López, con quien tuvo seis hijos: Florencio, Félix, Carmen, Mercedes, Teresa y Adolfo.[9]

El 2 de diciembre el gobierno de O'Higgins le otorga a Blanco y sus hombres, como reza el decreto que lo concede "el más alto honor que es dado conceder a un país republicano", y decreta que todos los que participaron en la acción porten un escudo de paño verde mar en el brazo izquierdo, con un tridente orlado en laureles con el lema "Su primer ensayo dio a Chile el dominio del Pacífico", por su éxito al capturar los cinco transportes y a la fragata Reina María Isabel, que por la ley del 9 de diciembre, pasó a llamarse O'Higgins.

Campaña para liberar a Perú[editar]

El contraalmirante Manuel Blanco Encalada en campaña.

La escuadra chilena había logrado un magnífico triunfo con Blanco Encalada en esta ocasión, pero por las exigencias que requería esta futura y enorme empresa, es decir, destruir la armada española en el Callao al mando del comandante Antonio Vacaro y conducir la escuadra para la futura expedición libertadora al Perú, el gobierno necesitaba el servicio de un marino experimentado. El gobierno logró contactar gracias a su representante en Inglaterra José Antonio Álvarez Condarco a Thomas Cochrane, marino que se había vuelto famoso por sus hazañas en las guerras napoleónicas. Se le contrato entonces para asumir el mando de la escuadra chilena.

A la llegada de Cochrane a finales de noviembre de ese año, el gobierno enfrenta el difícil dilema de sacar del mando de la escuadra a Blanco Encalada debido a su reciente triunfo, que bien lo hacía merecedor de seguir en el cargo, pero él comprendiendo la situación del gobierno deja voluntariamente su cargo de jefe de la escuadra para ponerse gustasamente bajo el mando del ilustre marino británico con el que establaria además una amistad que duraría hasta el final de los días de ambos marinos. Es así que finalmente el gobierno dicta un decreto en la que el 11 de diciembre se le da el mando de la escuadra a Cochrane con el grado de vicealmirante y Blanco queda como el segundo jefe de la escuadra, siendo ascendido el 12 de diciembre a contraalmirante a sus 28 años de edad. A ambos marinos ahora les correspondería velar por el éxito de las operaciones navales que se llevarían en las costas peruanas.

En 1819 durante los aprestos de la primera expedición naval de Cochrane a las costas peruanas se generó al zarpar del puerto un motín en uno de los buques de la escuadra, teniendo Blanco Encalada que apaciguar los ánimos de la tripulación para que la expedición saliera sin problemas. Él quedó en tierra no participando en un comienzo en aquellas operaciones en las que Cochrane atacó y bloqueo el Callao capturando algunos buques y sembrando el pánico en las filas enemigas, pero el 17 de marzo saldría de Valparaíso al mando de los bergantines Galvarino y Pueyrredón arribando en la isla de San Lorenzo el 28 de marzo donde se enteró por medio del capitán Thomas Carter de la corbeta Chacabuco, que mantenía bloqueado el Callao desde esa posición, que Cochrane luego de haber atacado duramente el Callao estaba incursionando en la costa norte del Perú, por lo que se dirigió hacia el norte encontrándolo el 31 de marzo en Huara donde se puso a su órdenes para comenzar los siguientes planes de operaciones. Luego de reaprovisionar todos los buques en ese lugar, Cochrane decidió dividir la escuadra en dos divisiones dejando bajo el mando de Blanco Encalada el navío San Martín, la fragata Lautaro, la corbeta Chacabuco y el bergantín Pueyrredón con la misión de mantener bloqueado el puerto del Callao, mientras que Cochrane con la fragata O’Higgins (insignia), el bergantín Galvarino y los buques apresados por él a los españoles en el Callao se dedicarían a atacar las zonas costeras del norte y difundir la propaganda patriota.

Blanco mantuvo un estrecho bloqueo en el Callao impidiendo el reabastecimiento del puerto y dejando encerrada a la escuadra española que además se negaba a dar batalla manteniéndose protegida bajo las baterías del puerto. Pero debido a la falta de víveres y la de medios para conseguirlos en las costas peruanas defendidas por las guarniciones realistas, se vio obligada a levantar sin orden el bloqueo el 3 de mayo dirigiéndose directamente a Valparaíso donde fondeo el 25 del mismo mes y luego Cochrane llegaría en unos días más. El gobierno molesto por este acontecimiento lo sometió a juicio pero sería finalmente absuelto de responsabilidad.

En septiembre participó en la segunda expedición de Cochrane a las costas peruanas compuesta por los mismos buques antes mencionados, pero agregándose a ellos la recién adquirida corbeta Independencia, la goleta Moctezuma capturada a los españoles y también los transportes Victoria y Jerezana que iban a ser usados como buques explosivos. Blanco iba a bordo del navío San Martin que estaba mandado por el capitán de navío Guillermo Wilkinson.

El 28 de ese mes llegaron al Callao, en donde Cochrane para atacar el puerto y destruir la escuadra española, había diseñado un hábil e incluso fantástico plan: la utilización de cohetes Congreve junto a los buques explosivos. Estos no dieron el resultado esperado, situación que Cochrane atribuyó al hecho de que el gobierno de Chile los hizo construir por prisioneros monarquistas, los que tomaron la oportunidad para sabotearlos. Sin embargo, la escuadra bloqueó el puerto y, luego de algunos combates, apresó algunos buques. Cochrane ordeno después, que mientras él se mantenía en el Callao, una parte de la escuadra al mando del capitán Martin Guisse se dirigiera a Pisco para conseguir provisiones, consiguiéndolo luego de tomar el puerto en un furioso ataque el 7 de noviembre.

En esos momentos se esperaba la llegada de una división naval española, que iba bajo el mando del brigadier Rosendo Porlier y Asteguieta, para reforzar la escuadra del Pacífico. Iba compuesta esta división por los navíos de línea Alejandro I y San Telmo, la fragata Prueba y el mercante Primorosa Mariana con provisiones y armamento. Esta división no fue afortunada ya que el Alejandro I debió regresar a España por el mal estado de su casco y el San Telmo se hundió en el Cabo de Hornos junto a Polier a bordo; y solo sobrevivió la fragata Prueba y el mercante Primorosa Mariana. Cochrane se enteró de esto y de que la Prueba se había dirigido a Guayaquil por lo que se dispuso a ir a ese lugar pero también decidió enviar a Blanco Encalada con una parte de la escuadra de regreso a Valparaíso por la falta de provisiones, la cantidad de enfermos y también para que estimulara al gobierno a acelerar los preparativos de la expedición libertadora. Blanco partió con el navío San Martín, la corbeta Independencia y el transporte Jerezana, convertido en buque hospital. Llegó a Valparaíso en diciembre. Cochrane llegó a comienzos del siguiente año al puerto luego de haberse dirigido el 25 de noviembre a Guayaquil, donde capturó a las fragatas armadas Águila y Begoña; y después de incursionar en la zona sur de Chile donde luego de pedir tropas de infantería al general Ramón Freire en Talcahuano, tomo en un fabuloso ataque el sistema de fuertes de Valdivia el 3 de febrero y aseguró sus alrededores.

El contraalmirante Blanco Encalada fue retenido el 10 de agosto de 1820 durante el zarpe de la Expedición Libertadora del Perú que el gobierno de Chile había financiado y organizado, dándole el mando al general José de San Martín. Esto debido a su calidad de comandante general de armas y jefe del estado mayor de la plaza de Santiago que él solicitó. En septiembre fue nombrado mariscal de campo del ejército de tierra y en ese mismo año fue presidente y creador de una Sociedad de Amigos del País, que funcionaba en su propia casa, teniendo por socios a los primeros hombre de la independencia. También fue nombrado como senador donde tuvo que enfrentar algunos malos encuentros con O'Higgins por su gobierno pero terminando luego de buena forma. En 1822, Blanco Encalada por orden del gobierno chileno se unió a las fuerzas independentistas en el Perú.

Con la derrota final de la escuadra española tras la captura de la fragata Esmeralda durante el bloqueo del Callao, la ocupación de Lima, la posterior capitulación del Callao ante el ejército libertador y la escuadra, y el afianzamiento del Protectorado de San Martín en Perú saldrían a la luz las fuertes diferencias que desde antes de la expedición libertadora había entre el Protector y Cochrane; y que terminaron con una fuerte ruptura a mediados de 1821, ya que San Martín se negaba a pagarle a la escuadra chilena y quería peruanizar o hacer pasar íntegramente esa fuerza naval al Perú, lo que Cochrane no aceptaba.[10] Al final Cochrane por el descontento de la marinería y el mal estado de la escuadra tomó parte del dinero que le correspondía a la escuadra del tesoro público depositado por San Martín en un transporte en Ancón, San Martín ante el hecho expulsó a Cochrane y a la escuadra de las costas peruanas; y el 8 de octubre de ese año organizó la naciente escuadra peruana quedando esta bajo el mando de Martín Guisse. En 1822, Blanco Encalada al llegar a Perú asumió el 7 de febrero con el grado de vicealmirante el mando de la escuadra peruana, remplazando a Guise que quedó como su segundo.[11] Se le dio el mando de la fragata Protector, buque insignia de la escuadra, y en ese mando ayudó en la conducción de casi a todas la expediciones que de Guayaquil y el Callao salieran al mando de comandantes como Rudecindo Alvarado, Andrés de Santa Cruz, Antonio José de Sucre y otros jefes para los puertos intermedios o el Alto Perú. Su cargo de jefe de la escuadra peruana lo desempeñó hasta principios de 1823, ya que fue designado por el nuevo gobierno peruano de José de la Riva Agüero como ministro plenipotenciario ante las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Cumplida esa comisión, regreso a Chile por orden del gobierno en 1824 para ejercer las funciones de Mayor General del Ejército, las que desempeñó hasta mediados de ese año ya que, al estar ausente Cochrane, volvió a recibir el mando de la escuadra chilena y fue ascendido en julio a vicealmirante teniendo ya 34 años de edad. En noviembre se le dio el mando de una división naval compuesto por la fragata O'Higgins, la corbeta Chacabuco, el bergantín Galvarino y la goleta Moctezuma para auxiliar al Perú desde el mar, ya que los españoles habían enviado una expedición naval bajo el mando del comodoro Roque Guruceta que había retomado el control de esas costas tras batir la escuadra peruana al mando de Guise y romper el bloqueo que este ejercía en el Callao. Luego, con la retirada de esa escuadra española con el triunfo de Ayacucho que afianzaba la independencia peruana, la división de Blanco Encalada se unió a las escuadras de Perú y la Gran Colombia, donde el ejerció de jefe de la escuadra aliada[12] y el 7 de enero de 1825 se pusieron frente al puerto del Callao que estaba en manos realistas desde una sublevación militar ocurrida el 5 de febrero del año anterior y que la comandaba ahora el brigadier José Ramón Rodil. La fuerza naval combinada al mando de Blanco retomó el bloqueo naval ese día, complementando al sitio terrestre que ya sufría la guarnición realista. Durante el bloqueo Blanco Encalada logró hacer que las únicas unidades navales del Callao se pasaran a los patriotas y atacó sin pausas los reductos realistas de tierra causando bastantes estragos en sus filas. Además, negocio con Rodil la liberación de algunos oficiales chilenos presos desde la sublevación de la guarnición independentista. Estuvo durante estas acciones bajo las órdenes del general Simón Bolívar a quien le tuvo mucha estima.

Luego de estar unos cuantos meses bloqueando el puerto del Callao, lo abandonó en junio dirigiéndose con sus naves a Valparaíso para advertir al gobierno chileno de las intenciones del general Simón Bolívar de anexionarse Chiloé. El asedio marítimo y terrestre del Callao seguiría hasta el 23 de enero de 1826 en la que finalmente capitularían las fuerzas realistas de ese puerto.

En la segunda expedición a Chiloé[editar]

La escuadra chilena al mando de Blanco Encalada en la expedición de Chiloé de 1826.

Tras enterarse que el gobierno de Simón Bolívar en Perú propuso la toma de Chiloé y al darse una fuerte opinión de anexar para sí el archipiélago, Blanco Encalada abandono el bloqueo del Callao con las naves chilenas en dirección a Valparaíso.

Comunicado el director supremo Ramón Freire de esas pretenciones a la llegada de Blanco, se dispuso inmediatamente la organización de una nueva expedición.[13] Anteriormente se había enviado una expedición a Chiloé al mando del mismo Freire, pero este fracaso por lo que ahora enviaría una segunda para derrotar a las fuerzas realistas al mando del gobernador Antonio de Quintanilla[14] que se mostró reacio al negociar con los patriotas y prefería luchar hasta el final.

En esta campaña, Blanco Encalada comandó la escuadra de 5 buques de guerra y 5 transportes[15] que llevó a las tropas para liberar Chiloé. Al comenzar las operaciones contra los realistas al llegar a la isla a comienzos de 1826, Blanco Encalada ayudó a establecer las cabezas de playa para el desembarco de las tropas y se batió exitosamente en el interior de la bahía de Ancud con las baterías de los fuertes que defendían el lugar, siendo uno de las más poderosas defensas la del Castillo San Miguel de Agüi.

Al lograr el ejército entrar al interior de la isla para cumplir el objetivo de tomar la ciudad de San Carlos de Ancud desde tierra, se encontró con las fuertes defensas que el brigadier Antonio de Quintanilla había hecho en Poquillihue que hacían peligroso un ataque desde cualquier punto, lo que puso en difícil posición la campaña. Blanco Encalada ante la difícil situación planeó atacar las lanchas cañoneras que defendían desde la costa de Pudeto las posiciones de los realistas. El ataque a las lanchas de Pudeto se efectúa 13 de enero resultando un completo éxito al capturar las lanchas enemigas. Al siguiente día, al ver Blanco Encalada un punto débil desde el mar en el fuerte realista, ordenó que con las mismas lanchas capturas a los realistas atacaran la defensa de Poquillihue logrando desbaratar la posición y que finalmente el general José Manuel Borgoño iniciara el ataque final con el ejército, derrotándolos completamente en la batalla de los cerros de Bellavista.

Con la derrota de los realistas, Quintanilla en concordancia con el general Freire firman el Tratado de Tantauco que marcó la incorporación definitiva del archipiélago a la República de Chile.[16] Con este hecho trascendental, finalizaba para Chile la guerra de emancipación por lo que se llevó a cabo el desarme de la escuadra chilena en 1827 ante la imposibilidad económica de mantenerla.

Paso por la política[editar]

Tras la anterior renuncia de O'Higgins en 1822, el país entró en un largo período de inestabilidad política que duró toda una década. El general Ramón Freire, que asumió el cargo de Director Supremo en 1823 intento resolver los problemas que había en la legislación, pero el constante desorden político en que se encontraba el país sumado a la crisis económica imperante, provocó la caída del gobierno de Freire.[17]

Es así que en un ambiente dominado por problemas económicos y rencillas entre los grupos políticos, el 8 de julio de 1826, el Congreso Nacional procedió a elegir al sucesor de Freire. Producto de su distinguida actuación en la guerra de independencia, en dicha elección resultó ganador Manuel Blanco Encalada, quien asumió el mando al día siguiente, previo juramento ante el Congreso, convirtiéndose así en la primera persona en Chile que ocuparía oficialmente el título de "Presidente de la República" (Presidente Provisional de la República). Su corto gobierno estuvo marcado por el dominio del grupo federalista y la promulgación de las Leyes Federales de ese año. Estas medidas fueron consideradas poco prácticas para el país y rechazadas, por lo que Blanco Encalada renunció el 9 de septiembre. Esto generó una sucesión de presidentes de cortos períodos de gobierno debido a la inestabilidad aún latente.[18]

Tras su renuncia, se alejó de la política activa y de la vida militar dedicándose solo al cuidado de su familia e intereses desde su fundo El Conventillo, por lo que no tomó un bando durante la guerra civil que estalló a finales de 1829 en la que triunfa el bando conservador liderado por el general José Joaquín Prieto y el carismático Diego Portales.

Con el triunfo conservado, la Logia Filantropía Chilena (el primer intento masónico en el país) que había fundado Blanco Encalada cuatro años atrás y que tuvo una cierta importancia en la formación del incipiente pensamiento liberal en Chile, fue disuelta. Sin embargo, no se perdió la simiente de la Orden.

En la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana[editar]

Manuel Blanco Encalada con uniforme de general en jefe de campaña.

En 1836 había comenzado una fuerte tensión con la recién creada Confederación Perú-Boliviana a la que Chile veía como una amenaza al escenario americano, más aún después de apoyar a opositores del gobierno de Joaquín Prieto, quienes eran comandados por el general liberal Ramón Freire y que organizaron una expedición a Chiloé para empezar una guerra y derrocar aquel gobierno.

El ministro Diego Portales vio en esta ayuda las intenciones del protector de la confederación, el mariscal Andrés de Santa Cruz por lo que planeo apoderarse de los buques de ese país para luego hacer la guerra y destruir la Confederación.

Es en medio de esta situación que, Manuel Blanco Encalada volvía al servicio activo como militar siendo nombrado comandante de la escuadra para dirigir una fuerza naval organizada de 5 buques de guerra para llevar hasta el puerto del Callao al ministro plenipotenciario Mariano Egaña para lograr una negociación favorable a Chile. Pero estas negociaciones fracasaron y el 28 de diciembre Chile le declaró la guerra a la Confederación, por lo que Blanco Encalada empieza las operaciones navales para destruir la escuadra confederada. Las operaciones de Blanco duraron hasta comienzos de 1837, durante estas tuvo unos pequeños enfrentamientos con las naves confederadas y tuvo que bloquear los puertos del Callao y Guayaquil ya que la escuadra confederada se negaba a presentar batalla logrando evitar a la escuadra chilena en todo momento.

Blanco Encalada volvería a Valparaíso por orden del gobierno para tomar el mando del ejército expedicionario que iba a destruir la confederación y las fuerzas del mariscal Andrés de Santa Cruz. En una carta que Diego Portales le dirigió a Blanco Encalada le dio las motivaciones de la guerra y su enfatizada firmeza de destruir la Confederación. Portales le indicó que con la victoria de las fuerzas que comandaría, le daría a Chile una segunda independencia, ya que de prevalecer la Confederación Perú-Boliviana, el país sería ahogado por ellá y quedaría en segundo plano. Antes de partir a la guerra derrotó el 6 de junio, en las llanuras del cerro Barón de Valparaíso, a las tropas amotinadas de Quillota comandadas por el coronel José Antonio Vidaurre, que habían planeado una sublevación militar para capturar al ministro Diego Portales que venía a pasar revista a las tropas y que al ser capturado terminaría después siendo fusilado por los sublevados. Este hecho provocó un mayor fervor y convencimiento en la sociedad de ir a la guerra al darse la teoría de que la sublevación fue instigada por Santa Cruz.

Finalmente Blanco como general y comándate en campaña; y con un ejército de 3.200[19] hombres entre los cuales figuraba una columna peruana de exiliados de 402[20] hombres al mando del general peruano Antonio Gutiérrez de la Fuente, zarpo el 15 de septiembre en 16 transportes y convoyados por siete buques de guerra de la escuadra chilena al mando del capitán de navío Roberto Simpson.

La expedición pasó por Iquique el 22 de septiembre y el 24 del mismo mes llegó a Arica, donde se esperaba la adhesión de los peruanos; sin embargo, éstos se mostraron desinteresados de la causa. Luego, el comandante se dirigió a Islay y emprendió en ese lugar el desembarco y la marcha hacia la ciudad de Arequipa donde no fue muy bien recibido por el pueblo y fue rodeado por el ejército de Santa Cruz que ascendía a 5000 hombres aproximadamente.[21] En esa situación, Santa Cruz entró en negociaciones con Blanco para evitar el derramamiento de sangre, enviando a los generales Ramón Herrera y Anselmo Quiroz. En esas negociaciones, Blanco con la hidalguía del caballero antiguo, le propuso a Santa Cruz un combate o duelo entre tropas escogidas, de igual y reducido número por cada ejército, pero no fue aceptado por el protector.[22]

Finalmente ante las falencias y las perdidas logísticas sufridas que le impedían enfrentar en buenas condiciones al superior ejército de la confederación, firmó el 17 de noviembre, en mutua concordancia con Santa Cruz y debido al americanismo de ambos jefes, el Tratado de Paucarpata, en el que se acordaba la paz entre ambos estados pero además se exigía una serie de condiciones que los chilenos querían como garantía para Chile y las fuerzas en campaña. Posteriormente, este acuerdo fue desconocido por el gobierno chileno al no estar Blanco Encalada capacitado para llegar a acuerdos que no fueran los establecidos por su gobierno.

Esta experiencia de Blanco Encalada en la guerra no fue nada gratificante. En territorio enemigo, sus fuerzas se encontraban en minoría numérica y diezmadas por epidemias y deserciones, además habían sido mal informados de la situación del Perú, pues la población en general no favorecio a la expedición restauradora. Al regresar a Valparaíso con sus fuerzas, dimitió del mando ante un consejo de guerra el 31 de diciembre y fue luego sometido a un juicio militar de la que saldría finalmente absuelto el 20 de agosto de 1838 al declararse en la sentencia las razones de esto, de las que se pueden mencionar las dificultades que se produjeron en la expedición que no estaban al alcance de su comandante; y que de no haber obrado como lo hizo el ejército expedicionario hubiera sido sacrificado infructuosamente.[23]

Ante el fracaso de la expedición, fue enviada a mediados de 1838 una segunda expedición al mando del general Manuel Bulnes, quien derrotó el 20 de enero de 1839 a Santa Cruz en la batalla de Yungay, logrando la disolución de la confederación y la hegemonía de Chile en el Pacífico Sur.

Viajes a Europa y sus asignaciones en Chile[editar]

Luego de su infortunio en la guerra, se alejó del servicio activo y en 1844 visitó los principales países de Europa con su familia, gracias a la obtención el 21 de febrero de un retiro temporal. Blanco teniendo ya 60 años regresó a Chile en 1846 empapado de todos los progresos de la moda, la edilidad y la cultura social de ese continente.

El 25 de junio de 1847 fue nombrado por el ministro Manuel Camilo Vial, durante el creciente gobierno de Manuel Bulnes, intendente del puerto de Valparaíso, cargo en el que impulsó varias obras renovadoras de utilidad pública como hospitales, mejoramiento del pavimento de las calles, contratos de gas y agua potable y la primera piedra del ferrocarril de Santiago a Valparaíso.

En 1851 al estallar una revolución liberal en contra del gobierno de Manuel Montt, el vicealmirante e intendente de Valparaíso Blanco Encalada participó personalmente en el sofocamiento de un motín en el puerto el 28 de octubre de ese año. Vencida la revolución fue nombrado ministro de Chile en Francia ante la corte de Napoleón III, el 27 de enero de 1853, como premio a sus servicios para el Estado. Con esto, visitaba por cuarta y última vez Europa junto a su familia.

En Francia, estuvo bastante ligado por parentesco y amistad con lo más escogido de la nobleza francesa y con la familia imperial, por una vieja y estrecha amistad que lo unía con la familia de la emperatriz Eugenia de Montijo al ser el padre de la emperatriz Cipriano Palafox y Portocarrero, un compañero de Blanco Encalada en España durante su juventud. Durante su misión en Francia, su hijo Florencio se casó con la princesa rusa Olga Basilevna Trubetzkoy y su hija Teresa con Francisco Echeverría Guzmán, siendo los padrinos de esta última pareja Napoleón III y su mujer, Eugenia de Montijo.

En junio de 1855 fue oficiado a una misión especial en Roma ante la Santa Sede para ajustar un concordato sobre temas de libertad religiosa, pero no se llegó a ningún acuerdo.

En 1854 fue comisionado junto al contraalmirante Roberto Simpson para estudiar las propuestas y contratos para la construcción de un buque de guerra en Europa. Este buque que sería una corbeta se comenzó a construir en diciembre de ese año en Inglaterra en los astilleros de Enrique Pritcher, Northfleet, Condado de Kent. El 26 de junio de 1855 se le denominó con el legendario nombre de Esmeralda, en recuerdo del buque capturado por Cochrane en la rada del Callao y se le dio el lema de “Gloria y Victoria” que sirvió de santo y seña a la división de abordaje de la acción mencionada, su costo fue de 217.461 pesos de la época. El 18 de septiembre fue lanzado al agua siendo sus padrinos Blanco Encalada y la señora Tránsito Yrarrázabal de Guzmán. El buque zarpo al mando de Simpson de Falmouth, arribando en Valparaíso el 7 de noviembre de 1856.

Cumplido su ministerio en Francia, volvió a Chile en junio de 1858 y al siguiente año adquirió la chacra de Apoquindo, en cuya casa permanecería largas temporadas. Blanco y su familia al volver de Francia habían traído a la sociedad chilena el “esprit” del Segundo Imperio Francés, expresado en sus actividades sociales. Asistió, en elegantes birlochos, lo más selecto de la sociedad. También a su regreso ocupó varios puestos honoríficos en el país siendo el más destacado el de senador en 1864, pese a su avanzada edad de 74 años. Luego tuvo que abandonar voluntariamente el cargo por la enfermedad que le afligía en ese momento y que no le permitía tomar parte en debates.

En la guerra contra España[editar]

En 1865 con motivo de la guerra naval contra España, ofreció sus servicios al país. Este conflicto se originó cuando la escuadra española al mando del almirante Luis Hernández-Pinzón Álvarez se apoderó de las islas Chincha tras un incidente donde se vieron afectados residentes españoles en Perú, estas islas eran uno de los principales centros productores de guano del Perú. En Chile, al igual que en otros países de la América Española, este hecho fue considerado como una agresión injustificada por parte de España, incluso, se temió que estos secesos fueran el comienzo de una aventura que pretendiera reconquistar las antiguas colonias. El gobierno chileno tomó la decisión de negar todo tipo de aprovisionamiento a la escuadra española y apoyar a Perú. Esto generó que el comandante de la escuadra española el vicealmirante José Manuel Pareja, que sucedió a Pinzón y al ministro español en Chile, exigiera al gobierno chileno el levantamiento de las restricciones a su escuadra y las debidas satisfacciones al honor español, de no aceptarlas, él procedería con su escuadra a bloquear y hostilizar las costas chilenas.

Estos precedentes llevarían al gobierno de Chile a declarar la guerra a España pese a las desventajas que había frente a las fuerzas navales españolas, ya que Chile al comenzar la guerra solo contaba con dos buques de guerra: la corbeta de hélice Esmeralda y el vapor armado Maipú. El gobierno chileno también formalizó una alianza militar con el Perú, haciendo que este pais uniera sus fuerzas navales con las de Chile para hacer frente a los españoles. De igual modo se invitó a otros países del continente para formar una alianza sudamericana contra los españoles, respondiendo al llamado Bolivia y Ecuador que le declararon la guerra a España a comienzos de 1866. Si bien estos dos últimos países no participaron activamente en las operaciones militares, sus puertos ahora no podrían ser usados para reabastecer la escuadra española.

Blanco Encalada que había ofrecido sus servicios al pais, también dirigió en esos momentos con gran energía la Sociedad de la Unión Americana que rechazaba la agresión española. él debido a este conflicto diría:[24]

“Tengo setenta y cinco años, pero estoy dispuesto á sacrificar los pocos días de gracia que me reservo el cielo antes que ver empañada la estrella de Chile en ese mar que sus heroicos hijos conquistaron...”

El gobierno chileno le había ofrecido un puesto, aunque no el que deseaba ya que se le dejó como consejero. Sin embargo, Blanco Encalada ante la falta exigió un cargo efectivo para poder luchar en la guerra, por lo que al acordarse definitivamente una alianza con el gobierno peruano del general Mariano Ignacio Prado Ochoa y al firmarse un tratado el 14 de enero de 1866, se le dió el mando de la escuadra chileno-peruana, pero no pudo tomar el mando de esta fuerza inmediatamente ya que el capitán de navío Juan Williams Rebolledo que ejercía el mando de esta escuadra aliada desde antes del nombramiento de Blanco Encalada, se encontraba en el apostadero de Abtao (y luego de Huito) esperando la llegada de los blindados peruanos Huáscar e Independencia para equilibrar las fuerzas y enfrentar abiertamente en el mar a los españoles.

Con la retirada de la escuadra española al mando del brigadier Casto Méndez Núñez (quien sucedió a Pareja tras su suicidio por la captura de la Covadonda y la mala situación española) tras el bombardeo de Valparaíso y el combate del Callao, Blanco Encalada se embarcó en Valparaíso en la corbeta peruana Unión y zarpó hacia Chiloé, donde se encontró la fuerza naval binacional y tomó el mando efectivo de éstas volviendo con toda la flota a Valparaíso para reconcentrar sus fuerzas y esperar la llegada de los dos blindados peruanos. Una vez que llegaron esos blindados se esperaba empezar las operaciones ofensivas contra los españoles, pero finalmente estas ideas del gobierno cesaron y posteriormente en 1871 se llegó a un armisticio con España.

Su última misión y fallecimiento[editar]

A finales de 1868 se dictó por el congreso la autorización para la repatriación de los restos del libertador Bernardo O'Higgins que se encontraban sepultados en Lima. Blanco Encalada solicitó y obtuvo el encargo de presidir la comisión de militares y funcionarios que irían al Perú. Al llegar a aquel lugar, Blanco tuvo un recibimiento bastante bueno por las autoridades peruanas que le tenían bastante estima por ser uno de los hombres que luchó durante la independencia de su pais y por sus buenos antecedentes.

Las naves chilenas que participaron en la repatriación que dirigió Blanco Encalada fueron las corbetas de guerra Esmeralda, Chacabuco y O'Higgins, siendo ésta ultima la nave insignía. Realizado todos los honores del caso, las naves zarparon del puerto del Callao escoltadas por dos buques peruanos; el monitor Huáscar, y la fragata de hélice Apurimac. A ellas se le sumaron naves francesas, inglesas y norteamericanas. Finalmente, el convoy chileno llegó a Valparaíso el 11 de enero de 1869, escoltado por la fragata peruana Independencia. Ya en Chile, Blanco pronunciaría el discurso oficial en los funerales de O’Higgins, el 13 de febrero.

Finalmente tras un largo período de servicio el 5 de septiembre de 1876 en Santiago, falleció el vicealmirante Manuel Blanco Encalada a sus 86 años, habiendo logrado a lo largo de su vida ser marino, militar, diplomático, primer presidente de la república y jefe de la primera escuadra nacional.

Reconocimiento[editar]

Monumento a Blanco Encalada en Valparaíso.

Como una forma de honrar la memoría de Blanco Encalada, en muchas ciudades de Chile se le recuerda con el nombre de importantes avenidas y monumentos. En Valparaíso, como un homenaje a este prócer, se inaugura en octubre de 1917 un monumento, que es obra del famoso escultor español Antonio Coll y Pi.

La Armada de Chile también ha honrado el nombre de este marino nombrando varias unidades navales para recordarle. El primero de los buques recibió su nombre, tan sólo 10 días después de su muerte, cambiando el nombre de la fragata blindado de Valparaíso, por el de Blanco Encalada. Este buque participaría luego en la Guerra del Pacífico y estaría presente en la victoria en Angamos el 8 de octubre de 1879, en la que se capturó al monitor peruano Huáscar y posteriormente participaría en la guerra civil en 1891, donde sería hundido el 23 de abril en el combate de Caldera.

La segunda nave que tuvó su nombre fue un crucero protegido que fue ordenada su construcción en 1892 para reemplazar a la fragata blindada antes mencionada. Sirvió como buque de instrucción, buque estación en Magallanes y Escuela de Artillería. Fue dada de baja del servicio en 1940. El tercero fue un destructor estadounidense de la Clase Fletcher entregado a la armada chilena en 1962 y que fue dado de baja el 8 de junio de 1982. El cuarto buque que ha llevado en la armada el nombre de Blanco Encalada fue un destructor portahelicóptero comprado a Inglaterra el 7 de septiembre de 1987. Con más de 450 personas de dotación fue el buque insignia de la escuadra hasta el 12 de diciembre de 2003 donde fue retirado del servicio.

Actualmente el buque que lleva el nombre del almirante es una fragata de la Clase Karel Doorman comprada a los Países Bajos y transferido a la Armada de Chile en la base naval de Den Helder el 16 de diciembre de 2005 como la fragata Almirante Blanco Encalada (FFG-15), siendo este buque parte del proyecto de modernización Puente II que visualizaba la obtención de 8 nuevas fragatas para la armada.

Historial electoral[editar]

Candidato Pacto Votos % Resultado
Manuel Blanco Encalada Indep. Pro-Bando Pipiolo 22 57.89% Presidente Interino
José Miguel Infante Bando Federalista 15 39.47%
Casiano Arce Vásquez Indep. 1 2.63%

Ministros de Estado[editar]

Ministerio Nombre/Periodo
Interior y Relaciones Exteriores Ventura Blanco Encalada
Guerra y Marina Tomás Obejero
Hacienda Manuel José Gandarillas

Referencias[editar]

  1. Biografía de Chile. «Biografía:Manuel Blanco Encalada». Consultado el 15-03-2011. 
  2. Icarito. «Manuel Blanco Encalada». Consultado el 15-03-2011. 
  3. José Bernardo Suárez, "Biografías de hombres notables de Chile", págs. 57-58
  4. Manuel Blanco Encalada, “Contestación del Vice-Almirante Blanco Encalada a la Vindicación Apolojética del Capitan Wooster”, pág. 2
  5. Diego Barros Arana, “Historia general de Chile: Parte sexta (continuacíon)”, Tomo IX, pág. 292
  6. Benjamín Vicuña Mackenna, “El almirante don Manuel Blanco Encalada”, pág. 27
  7. Juan Agustín Rodríguez, Op. cit. p 180
  8. Diego Barros Arana, “Historia general de Chile: Parte octava: Afianzamiento de la independencia”, Tomo XI, pág. 461
  9. Genealogía Chilena en Red, María del Carmen Gana López
  10. Encina, Francisco Antonio (1949), "Historia de Chile desde la Prehistoria hasta 1891", Santiago, Chile.
  11. Gonzalo Bulnes, "Historia de la Expedición Libertadora del Perú: 1817-1822", pág. 335.
  12. Manuel Antonio López. Recuerdos historicos de la guerra de la independencia, pág. 207
  13. Toro Dávila, 1977: 180
  14. Francisco Encina (1983). Historia de Chile. Tomo XVII. Santiago de Chile: Ercilla, pp. 89-92.
  15. Historia Militar de Chile. Tomo I. De las guerras de la Conquista a la Campaña de Chiloé, pág. 244
  16. Barros Arana, Diego (1856). «Documento Justificativo Nº 14». Las campañas de Chiloé (1820-1826). Santiago de Chile: Memoria histórica presentada a la Universidad de Chile en la sesión solemne de 7 de diciembre de 1856. 
  17. Salazar, Gabriel (2005). Construcción de Estado en Chile (1800-1837). Santiago: Sudamericana. ISBN 9562622517. 
  18. «Historia de Chile: Segundo periodo: La creación de una nación (1810-1883). La Organización de la República». Biografía de Chile. Consultado el 4 de abril de 2012. 
  19. Sergio Villalobos "Chile y Perú: la historia que nos une y nos separa, 1535-1883" pág. 47
  20. Robert L. Scheina ... pág. 135
  21. Robert L. Scheina "Latin America's Wars: The age of the caudillo, 1791-1899 - The Peru Bolivian Confederation" pág. 135
  22. Nicolás Velasco del Campo y ‎Federico Marull Bermúdez, "Chilehistoria: Los decenios", pág. 8
  23. Ramón Sotomayor Valdés, "Historia de Chile bajo el gobierno del General Don Joaquín Prieto", Tomo III, pág. 200 y 201
  24. Benjamín Vicuña Mackenna, “El almirante don Manuel Blanco Encalada”, pág. 47
  25. https://es.wikisource.org/wiki/Sesiones_de_los_Cuerpos_Lejislativos_de_la_Rep%C3%BAblica_de_Chile/1826/Sesi%C3%B3n_del_Congreso_Nacional,_en_8_de_julio_de_1826 Sesión del Congreso Nacional, en 8 de julio de 1826. Sesiones de los Cuerpos Lejislativos de la República de Chile de Valentín Letelier.

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Juan José Tortel
Comandante Interino
Comandante General de Marina
23 de junio - 11 de diciembre de 1818
Sucesor:
Thomas Cochrane
Predecesor:
Ramón Freire
Director Supremo
Presidente Interino de la República de Chile
9 de julio - 9 de septiembre de 1826
Sucesor:
Agustín de Eyzaguirre
Presidente Interino
Predecesor:
José Santiago Aldunate
Comandante General de Marina
1 de junio de 1847 - 27 de noviembre de 1853
Sucesor:
Roberto Simpson