Mala onda

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Mala onda
de Alberto Fuguet
Género Novela
Idioma Español, inglés
Editorial
País Chile
Fecha de publicación Noviembre de 1991
Páginas 335
ISBN 978-956-239-018-7
OCLC 265403564
Serie
Sobredosis (1988) Mala onda Cuentos con Walkman (1993)
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Mala onda es una novela Bildungsroman escrita por el chileno Alberto Fuguet y publicada en Buenos Aires en 1991.

La obra más popular de Fuguet y quizás la más representativa de la llamada "nueva narrativa" que surgió en el Chile postdictatorial, Mala onda está escrita en un lenguaje ácido y cinematográfico, con abundantes referencias a la cultura pop norteamericana y chilena de principios de los años 1980. En 2011 fue reeditada según indicaciones del autor, aunque sin sufrir cambios sustanciales. En 2007 Fuguet planeó dirigir una adaptación cinematográfica de Mala onda, así como escribir una secuela (titulada Matías Vicuña, como el protagonista de la novela), pero más tarde renunció definitivamente a ambos proyectos.

Mala onda empezó originalmente como una historia corta que Fuguet escribió en el taller literario de Antonio Skármeta, llamada El Coyote se comió al Correcaminos. Este título fue usado luego como el nombre de uno de los álbumes del rockero ficticio Josh Remsen, que aparece en la novela.

El libro contiene paralelismos y referencias a The Catcher in the Rye (1951).

Argumento[editar]

Ambientada en Santiago durante los días que rodean al plebiscito nacional de septiembre de 1980 (el cual decidiría la permanencia en el poder del dictador Augusto Pinochet durante ocho años más), la historia está narrada en primera persona por su protagonista, Matías Vicuña, un adolescente chileno de 17 años hijo de padres acomodados y arribistas. Recién llegado de un estimulante viaje de estudios en Río de Janeiro, en donde conoce nuevos mundos, disfruta de su libertad al máximo y comparte con Cassia, una chica de la zona, un impetuoso romance, se deprime al reencontrarse con un Chile gris, sitiado por los militares. La vida de Matías transcurre entre las fiestas, el consumo de alcohol, el sexo, la apatía y el tedio que le genera vivir en un país retrógrado, frivolo y sometido a una dictadura tanto física como moral.

Matías no estaba contento de volver a su ciudad natal; después de tanto placer y libertad una vuelta a la represión y al encierro, no le hacían mucha gracia, pero ya de vuelta en Santiago, Matías siguió con su rutina habitual: noches llenas de alcohol con sus amigos. Pasando por el Juancho's, un bar al que ellos iban. Allí trabajaba Alejandro Paz ("el gran Alejandro Paz de Chile"), barman y amigo de muchos. Él gustaba muchísimo de la cultura norteamericana. Leía sus revistas, se mantenía muy informado sobre lo que allí pasaba y soñaba con que algún día estaría allá. Una noche, luego de perder la capacidad de goce y abandonar una fiesta, decide leer The Catcher in the Rye de J. D. Salinger (libro que le había prestado y recomendado por Alejandro Paz), sintiéndose plenamente identificado con el protagonista, Holden Caulfield sumiéndose mas aun en su mundo.

Cierto día surgió la idea de ir por el día a Reñaca; irían al departamento de Matías, su padre ya se había prestado, y partirían después del bautizo de su sobrino; Felipe Iriarte. Lo pasaron a buscar a la salida de la iglesia y partieron Cox, Lerner, Matías, el Patán y el Nacho. En Reñaca se encontraron con la Maite, la Pía Balmaceda y la Flavia Montessori. Llegó también Papelucho con su amigo Rusty, quien causó sensación entre todos los presentes, menos en Matías, quién con su presencia se fue sintiendo cada vez más relegado del grupo, hasta que finalmente decidió abandonarlos y regresar a Santiago por su cuenta.

El lunes vuelven a clases, y por la tarde se celebraba el cumpleaños de la Rosita Barros, pero antes de éste había un “carrete” en la casa de Rusty. Lerner apareció por el departamento de Matías para pasarlo a buscar. En la casa del Rusty, habían muchas drogas y alcohol, sin embargo, Matías se aburre y se va al cumpleaños de la Rosita, para ver a Antonia. Allí no fue muy bien recibido ante su apatía y decidió retirarse. Fue así como poco a poco a la gente le empezó a caer mal, incluso a sus propios amigos. Matías comenzó a entrar en decadencia, a perder la capacidad de goce, de pasarlo bien, sin importarle lo suficiente.

El martes, Matías decide no ir a clase, impactado por el libro que le prestó el Alejandro Paz: “El Guardián en el Centeno”, de Salinger. Matías, se sintió plenamente identificado con el protagonista Holden Caufield. Matías necesitaba alguien con que hablar y comentar el libro. Toda la mañana intento ansiosamente de ubicar al Paz, pero este no se encontraba. Se junto con la Flora Montenegro (su profesora de castellano) en un restorán naturista. La Flora le dice que el libro es muy juvenil, muy obvio. Matías se va un tanto desilusionado después de esta conversación a su casa. Al llegar a ésta, su mamá lo manda al Jumbo Bilbao a comprar con su padre provisiones para la fiesta que ella daba esa noche. En la fiesta, el ambiente se empezó a poner un poco denso. Los invitados se empezaron a emborrachar y empezaron a actuar de acuerdo con sus sentimientos. Su madre, tomada de la mano del Tío Sandro; su padre observaba toda la situación sin ni siquiera molestarse. Cuando llegó la comida, Matías hizo uno de sus comentarios acerca de la comida, ofendiendo a uno de los invitados. Matías se enfrenta con su madre y decide irse de su casa. Antes de hacerlo, va por el libro de Salinger, un cheque en blanco de su padre y unos gramos de cocaína que oculta su padre.

Después de dar muchas vueltas en micro y recorrer Santiago, tratando de entrar a algún bar, sin lograr un buen resultado por su edad, termino alojándose en el City Hotel, gastando mucho dinero al igual que Holden Caufield. Al día siguiente Matías sale de compras al centro, donde se produce una manifestación política y se esconde en el Café Haití, donde se encuentra con su abuelo. Su abuelo lo saca del lugar y se esconden en el Club la Unión. Ahí el abuelo se calma un poco y después de charlar un rato toma un taxi y se va, no sin antes ofrecerle a Matías llevarlo de vuelta a su casa, pero él decide quedarse un momento en el lugar. Mientras estaba cortándose el pelo, llegó su padre, quien había sido avisado por el abuelo de Matías. Juntos se van a una casa de mujeres y comparten nostálgicamente una buena noche, junto a las drogas y el sexo. El padre de Matías le cuenta la triste historia de que su madre se fue a Buenos Aires con el tío Sandro y que sus hermanas se fueron donde Pilar, por lo que él se encontraba solo. Ambos deciden finalmente vivir juntos en el departamento.

Había llovido toda la noche y el sol tímidamente se iba asomando. Matías decide ir a dar una vuelta al cerro San Cristóbal, para despejarse y dejar atrás la mala onda que había acarreado durante mucho tiempo y mientras desciende en su bicicleta y siente el fuerte golpe del viento, ve a lo lejos nuevamente una luz en el horizonte.

Personajes[editar]

Familia Vicuña[editar]

  • Matías Vicuña: Protagonista y narrador de la novela. Es un adolescente santiaguino de 17 años de edad. Bohemio, errante y con visión pesimista de la vida, está aburrido del entorno que le rodea y aborrece a su familia (a excepción de su sobrino recién nacido, Felipe) y amigos (salvo excepciones, como Nacho, Alejandro Paz, Flora Montenegro y especialmente, Antonia) lo que le lleva a sumergirse en las drogas y el alcohol. Accidentalmente descubre que es de origen judío por el lado materno, aunque sólo su madre y sus abuelos lo saben y no desean revelar el secreto por temor a los prejuicios antisemitas de la derecha chilena.
  • Esteban Vicuña: Padre de Matías. Es un hombre de negocios de clase media alta, derechista pero libertino. Su vida gira en torno al sexo. Aunque ama a su esposa, tiene una larga historia de encuentros sexuales extramaritales con numerosas mujeres, gracias a su buen aspecto físico. Tiene una extraña obsesión con que Matías, su único hijo varón y confidente, siga sus pasos ("Mi padre siempre intenta hablarme de sexo, me regala condones, plata para putas [...] Debe pensar que soy virgen o maricón. Siempre trata de parecer liberal y huevear. Ni idea de por qué lo hace. Ningún otro padre que conozco es así. La mayoría ni siquiera mira a sus hijos. El mío no para de hablarme. Suerte la mía.").
  • Rosario Jaeger: Madre de Matías. Es una mujer arribista y superficial. Su relación con Matías es fría y distante. Aunque debe tolerar las infidelidades de su esposo, ella misma mantiene un affair con Sandro, amigo y socio de Esteban.
  • Pilar Vicuña: Hermana mayor de Matías. Lleva dos años casada con un rugbista ("un asco de tipo", según Matías) y tiene tres hijos. Su matrimonio fue por decoro, ya que presentaba cuatro meses de embarazo. Es madre de Felipe.
  • Francisca Vicuña: Hermana de Matías, aparentemente la más atractiva de las tres. Tiene 18 años y estudia publicidad en un exclusivo instituto privado.
  • Beatriz Vicuña ("Bea"): Hermana menor de Matías. Tiene 14 años y se lleva mal con su hermano, aunque sus amigas se sienten atraídas a él y revisan su ropa interior cuando él no está.
  • Carmen: Empleada doméstica de los Vicuña. Odia su trabajo y siempre está de mal humor.
  • Sergio Vicuña: Tío abuelo de Matías. En palabras de Matías "(s)iempre tuvo deseos de ser diplomático pero, según mi madre, nunca le dio el seso. Sus contactos, más su simpatía, le permitieron de todas formas conseguir trabajos de lameculos en Lan y Codelco y la Compañía Sudamericana de Vapores, por lo que siempre ha vivido fuera de Chile." Aunque no es un personaje importante en la historia, un comentario suyo durante un banquete en casa de los Vicuña para conmemorar su santoral ("Y después dicen que en Chile no hay qué comer") provoca la indignación de Matías ("¿Por qué no se da una vuelta por las poblaciones y deja de hablar huevadas?") y su huída de casa por algunos días.

Amigos y compañeros[editar]

  • Nacho: Mejor amigo de Matías. Su padre, un oficial de la Armada, le niega el permiso para viajar a Río de Janeiro como castigo por haber abandonado la Escuela Naval.
  • Andrés Lerner
  • Patán
  • Papelucho
  • Antonia: Compañera de curso de Matías. Mantienen una curiosa relación de amor-odio. Matías está enamorado de ella, y aunque se da a entender que ella también, Antonia prefiere comportarse fríamente. Según José Leandro Urbina, en su ensayo Mala onda de Alberto Fuguet: Crecer bajo la dictadura, "Antonia es casi un símbolo de las fantasías autoritarias, una virgen fascista, 'alta y perfecta'".
  • Alejandro Paz: Barman del pub Juancho's. Uno de los pocos amigos reales de Matías, que se refiere a él como "el gran Alejandro Paz de Chile", y con quien suele entablar diálogos en inglés. A pesar de ser simpatizante comunista, está profundamente enamorado de los Estados Unidos.
  • Gonzalo McClure: Compañero de curso. Matías no lo soporta y secretamente lo considera su "rival", ya que tienen una relación con Antonia, aunque admira sus conocimientos musicales y ambos se tratan en buenos términos.
  • Flora Montenegro: Profesora de castellano de Matías. Es una mujer ultraliberal, de carácter rebelde y de gran cultura que ha recorrido el mundo. Ella y Matías suelen reunirse en algún restaurante después de clase para discutir diversos temas.
  • Rubén "Guatón" Troncoso: Compañero de curso. Personaje extraño y repulsivo, está obsesionado con el nazismo y le confiesa a Matías que se estimula con fotografías de víctimas del Holocausto. Sus padres son extremadamente conservadores y en familia se tratan de "usted".
  • Luisa Velásquez
  • Julián Longhi

Otros personajes[editar]

  • Cassia: Brasileña con la que Matías tiene un impetuoso romance durante su viaje de estudios en Río de Janeiro. Hija de un funcionario de la dictadura militar brasileña, pero izquierdista y desinhibida. Junto a ella, Matías vive sus momentos realmente felices.
  • Miriam: Alias "Vasheta". Es una joven judía, fanática de Barbra Streisand, que Matías conoce en el Juancho's y que siente una fascinación casi obsesiva hacia él. Es físicamente poco atractiva ("[...] loca, crespa y chica, levemente gorda, con unos rollitos que se le asoman bajo la polera negra [...] que se calle, que apague esa voz horrorosa, como la de la Olivia de Popeye. O peor.") y está desesperada por acostarse con Matías.
  • Josh Remsen: Rockero estadounidense. Matías se entera de su existencia cuando Alejandro Paz le comenta acerca de una entrevista que lee en la Rolling Stone sobre "un rockero que aquí no conoce nadie" y del cual le "impresionó su grado de alienación". El prólogo de una entrevista que concede al The Village Voice lo describe como "el primer rockero judío postpunk, antidisco [...] chico frágil pero tenso, de veintidós años, que nunca terminó la secundaria pero mete a Joyce sin temor en sus erráticas y embriagadoras letras", y le compara con Holden Caulfield. Aunque Matías jamás ha escuchado su música, se siente identificado con su pensamiento nihilista y antisocial. Ha publicado dos álbumes: El durmiente debe despertar (The Sleeper Must Awaken, referencia a la novela Dune) y El Coyote se comió al Correcaminos. Fuguet se basó en su amigo Mike Patton (vocalista de Faith No More) para crear al personaje de Remsen, el cual también aparece en otras obras del autor. Además, el estribillo de la canción de Faith No More "Falling to Pieces" sirve como epígrafe de Mala onda.