Música culta

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Historia de la música

Música en la Prehistoria
Música en la Antigüedad

Música medieval
Música del Renacimiento

Música del Barroco
Música del Clasicismo
Música del Romanticismo
Música del impresionismo

  • Período moderno y contemporáneo
    (1910-presente)

Música académica contemporánea
Música modernista
Jazz
Música popular

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Historia de la música

Véase también: Portal:Música

La música culta o música académica es una denominación general para aquellas tradiciones musicales que implican consideraciones estructurales y teóricas avanzadas, así como una tradición musical escrita. Se distingue así pues de otras grandes tradiciones musicales como son la música popular y la música tradicional. Es frecuente la utilización de música culta como sinónimo de música clásica, aunque algunos autores las diferencian al incluir en música culta expresiones como la música académica contemporánea, la música clásica china y japonesa, y algunas formas de jazz y de música experimental, que no suelen encuadrarse dentro de lo que se entiende como música clásica.

Además de las ya mencionadas, existen otras varias denominaciones para la música culta: música seria, música erudita, música docta, música artística y música formal.

Orígenes[editar]

La música culta surge en Europa como expresión artística y cultural. Sus inicios escritos se remontan a la época medieval, pero toma reminiscencias de la música de otras culturas como Egipto, Mesopotamia, y sobre todo la antigua Grecia ―ya que los romanos dieron poca importancia a la música― desde la que fue evolucionando a través de numerosas y heterogéneas épocas, hasta la época contemporánea.

Notación musical[editar]

El comienzo de la notación musical fue un acontecimiento por el cual podemos escuchar interpretaciones de las músicas de tiempos lejanos y cercanos, lo que asegura una permanencia de estas. Son numerosas las obras que se perdieron antes de la aparición e instauración definitiva de la notación musical (por perderse las músicas de la prehistoria, salvo unas pocas excepciones las de las civilizaciones antiguas occidentales sin contar las otras civilizaciones) y también mucha en el medievo.

Sea como fuera no se anotaron los matices de las obras y las indicaciones precisas hasta después del medioevo y no lo fueron hasta unos niveles más o menos altos de precisión hasta el romanticismo, por lo cual las interpretaciones que se hacen de muchas obras se sacan de textos que hablan de ellas (de filósofos, escritores, historiadores), de los pensamientos de la épocas, por lo cual son sólo suposiciones de como sonaba esa música, así que nunca sabremos si la interpretación dada es la correcta, pues podría ser totalmente distinta. (Esto es aplicable sólo en la música anterior al Renacimiento).

En el siglo XX existió una corriente, el serialismo integral, que aplicaba de manera obsesiva diferentes matices a cada una de las notas de una obra. En contraposición se encontraba la música aleatoria, que daba libertad absoluta al intérprete, pudiendo parecer una misma obra escuchada por dos intérpretes distintos, otra totalmente distinta. Y de distinto género.

Historia de la música occidental[editar]

La música ―al igual que otras artes y ciencias― ha dependido de las costumbres de cada época y cada pueblo. Haciendo un resumen conciso podemos destacar varias etapas:

Prehistoria[editar]

No se dispone de testimonios escritos, si bien hay varias disciplinas musicales dentro de la musicología sistemática y otras ajenas (como la etnología, la antropología, la etnomusicología, la arqueología, la organología [estudio de los instrumentos musicales], la iconografía, la sociología, la psicología y la parahistoria) que se encargan de investigar instrumentos y costumbres, muchas veces analizando en las tribus indígenas actuales. También entran dentro de este estudio la música de la prehistoria y la música de las antiguas civilizaciones de medio oriente.

Antigüedad[editar]

Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma son los principales exponentes, si bien Grecia es el mayor, sobre todo porque influyó directamente en la música docta europea posterior. Se conservan escasísimos documentos escritos de ella, como el Epitafio de Seikilos. Es el comienzo de las teorías de la música. En esta época la música se consideraba una ciencia, estrechamente relacionada con las matemáticas.

En esta época y hasta el Barroco (1600-1750) se utilizará la armonía modal, donde no hay tendencias claras hacia una nota en particular ni se trata de crear a lo largo de la obra un juego de tensión-reposo. Hasta el siglo XII más o menos sólo habrá música monofónica (es decir que a lo largo de la obra sólo se escucha una melodía sin acompañamiento).

Renacimiento[editar]

Es la época que va aproximadamente desde 1450 hasta 1600. La primera ópera conservada es Eurídice de Jacobo Peri. Comienza una gran proliferación de compositores. En España Tomás Luis de Victoria es el mayor exponente.

Barroco[editar]

Se llama música barroca a la que se componía aproximadamente entre 1600 (composición de la primera ópera, antes mencionada), hasta 1750 (año de la muerte de Johann Sebastian Bach). Se caracteriza sobre todo por el comienzo y desarrollo de la armonía tonal, y por el contrapunto. Se busca el contraste forte-piano (fuerte-suave). Ejemplos de grandes exponentes de la música barroca son Bach, Haendel, Vivaldi, Lully, Telemann, Rameau, Albinoni, etc.

El rococó surgió después del barroco y antes del clasicismo. En esa época los músicos más famosos eran los hijos de Bach: Carl Philipp Emanuel (en Alemania) y Johann Christian (que marchó a Inglaterra y relativamente tuvo menor importancia que su hermano).

Clasicismo[editar]

Se conoce como clasicismo al período comprendido entre 1750 (muerte de Bach) y 1827 (muerte de Beethoven). Este período se caracteriza por un pleno establecimiento de la tonalidad funcional, y por una imitación de la antigüedad clásica e influencia de los principios de la ilustración. Además en este período se establece la forma sonata, que rige la mayoría de las composiciones hasta fines del romanticismo. Sus principales exponentes son Haydn, Mozart y el primer Beethoven.

Romanticismo[editar]

Aproximadamente comienza a haber música romántica entre 1797 (nacimiento de Schubert) y 1874 (la finalización del Anillo de los Nibelungos de Richard Wagner). Se distingue por un uso mayor de la melodía y una armonía mucho más compleja y expresiva. La extremada moderación del clasicismo da paso a la vibrante expresión de los sentimientos, especialmente mediante el aumento de la complejidad de la armonía. El precursor del romanticismo fue Ludwig van Beethoven, cuyo trabajo está a caballo entre la música clásica y la romántica.

Consta de tres etapas principales:

Primer romanticismo: se vislumbran muchas coincidencias entre el clasicismo y el romanticismo (no hay sentimientos exacerbados): Beethoven (últimas obras), Schubert, Mendelssohn, Schumann y Berlioz.

Nacionalismo: Aparecen elementos de la música popular y el folclore de cada nación introducidos en la música de los compositores, pero hay varias excepciones. Las melodías y armonías se tornan más expresivas y complejas. Los mejores ejemplos son Frederic Chopin Franz Liszt, Piotr Ilich Tchaikovsky, Giuseppe Verdi, Johannes Brahms, Richard Wagner, y el Grupo de los Cinco en Rusia.

Posromanticismo: sentimientos exacerbados, complejas armonías (donde también entrarían las últimas obras de Wagner), agotamiento de la capacidad de la música tonal, por la que se pasará a las tendencias del S. XX del atonalismo... Bruckner y Mahler sobre todo son los máximos representantes, entrando con varias obras impresionantes también dentro de un lenguaje tonal, posromántico, Schönberg, antes de su posterior época atonal. Se hace importante la figura de Camille Saint-Saëns, bastante polémico con otros músicos.

Rachmaninov vivió gran parte del período posterior, pero su música fue esencialmente romántica.

Música contemporánea[editar]

Desde fines del siglo XIX y principios del XX existen corrientes musicales que comienzan a separarse de la tradición de la tonalidad, en la que se basó toda la música desde el Barroco. Ya no se le llama «música contemporánea» porque se supone que sólo se debe llamar así a la que se está produciendo en la actualidad más próxima:

Impresionismo: que no resuelve las tendencias resolutivas de la tonalidad, con tensión y reposo tonal, y da mayor importancia a los timbres, con Claude Debussy, Maurice Ravel y Erik Satie como mayores exponentes.

Expresionismo: su máximo representante y precursor es Arnold Schoenberg junto con sus discípulos Alban Berg y Anton Webern. Estos trabajaron primero el atonalismo libre (completa desligación de la tonalidad) y luego el dodecafonismo (o serialismo dodecafónico), que ―evitando resoluciones tonales y atracciones hacia una nota tónica principal― utiliza una serie con todos los 12 sonidos de la escala cromática occidental.

Serialismo integral (parecido al serialismo dodecafónico pero ampliando el concepto de «serie» a otros parámetros, como intensidad, duración y timbre. Sus exponentes más conocidos son Olivier Messiaen, Pierre Boulez, Karlheinz Stockhausen y Luigi Nono.

Música aleatoria: en contraposición al serialismo integral, en esta «música al azar» el intérprete goza de libertad en la ejecución de alturas, duraciones, ritmos, intensidades y articulaciones. Por supuesto el ejecutante se debe mantener dentro de los cánones de la atonalidad: nunca se debe escuchar una tonalidad principal, lo que se logra mediante una continua modulación y evitando repetir o polarizar ninguna nota). La música resultante es aparentemente muy parecida a la del serialismo integral (cuya ejecución es bastante enrevesada). El precursor de esta música fue John Cage.

Bitonalidad y politonalidad: superpone dos o más armonías a la vez. La exponen compositores como Milhaud y Montsalvatge y a veces Stravinsky.

Música tímbrica: está basada en la investigación de nuevos timbres, una utilización diferente de instrumentos ya existentes y la invención de nuevos instrumentos.

Música neoclásica: después de la II Guerra Mundial, en contraposición al atonalismo de principios de siglo, hay un regreso a la música clásica (del clasicismo de Haydn y Mozart, en el s. XVII), al uso del bajo como base armónica, junto con la vuelta al contrapunto modal a la clara (aunque muy disonante) armonía tonal. Sus principales exponentes son Ígor Stravinski y Paul Hindemith.

Realismo socialista: el dictatorial régimen estalinista no se permitían creaciones que no fueran entendibles por el pueblo y se exigía la presencia de valores folclóricos y tradicionales. Aun así los compositores (como Shostakovich, Prokófiev y Khachaturian) rompen esta regla en numerosas ocasiones, aunque nunca en demasía.

Música electrónica: surgida en la década de los cincuenta, con el uso de osciladores electrónicos. No confundir con la «música pop electrónica» (de los años ochenta, posterior al rock, de guitarras eléctricas, etc.), ni con la creada por un ordenador o secuenciador al necesitarse una velocidad y exactitud imposible para un intérprete humano). Algunos de sus grandes exponentes son Karlheinz Stockhausen y Vangelis.

Música concreta: utilizaba como soporte una cinta magnetofónica. Su materia prima eran los sonidos grabados con un micrófono, y luego manipulados electrónicamente (con reverberación, cambio de velocidad) y mezclados (recortando y haciendo un collage con los trozos de cinta).

Música electroacústica música que funde las dos tradiciones de la creación musical pura, sin intérpretes, de mediados del siglo XX: la electrónica y la concreta.

Música New Age: Abarca una enorme cantidad de influencias, y generalmente es melodicamente suave y muy relacionada con la naturaleza. Exponentes: Mike Oldfield, Vangelis, Jean Michel Jarre, Enya, entre otros.

Géneros musicales[editar]


Relación entre música culta y música nativa en América[editar]

A principios del siglo XIX varios países en América lograron su independencia, aunque la vida musical siguió siendo un reflejo de lo que sucedía en Europa, sobre todo en España. La más importante de todos es, sin duda, la intensa relación entre la música culta y la popular.

Antes de acabar el siglo XIX, varios compositores en distintos países comenzaron a escribir una música que se diferenciaba de los modelos europeos. Se trataba de pequeñas piezas para piano, muy relacionadas con los bailes populares. Ese fue el inicio del nacionalismo musical en América.

La complejidad de la estructura de estas músicas hace de ellas un arte de especialistas e imposible la transmisión por vía oral. Pero, en cada país incluyendo los de Europa, existe paralelamente una música de tradición oral. Es la música de las clases populares. Creada por ellos mismos y para ellos mismos, debe ser comprendida por todos y posible a ejecutar por todos.

Es música simple, a la vez en su estructura, su melodía y su ritmo lo que le permite ser conservada por medio de la memoria colectiva. Está generalmente constituida de un corto motivo rítmico-melódico que se repite constantemente, dando lugar a numerosas y delicadas variaciones. Esa música se caracteriza por una curiosa utilización de los instrumentos y de la voz, explotando todas sus posibilidades de emisión: el hablado, el grito, una voz ronca o muy agudas. Pero el objetivo aquí no es el logro del sonido puro, exigido por nuestra educación, sino la transmisión de un mensaje. Siendo una música funcional, porque tiene un significado para el pueblo que la crea.

Acompaña entonces los trabajos de la vida diaria, los acontecimientos propios a nuestra naturaleza (nacimientos, muertes); en fin, está presente en las celebraciones religiosas (música de transa para entrar en contacto con las divinidades en África etc.) Esta música de la vida, íntimamente ligada a los hábitos y creencias, expresa la identidad de un pueblo. Siendo en general culturas de auto subsistencia, la música es el único instrumento de su liberación.

El continente americano en su conjunto, no posee música culta propia; en cambio tiene una gran diversidad de músicas populares. Por otro lado, ha recibido la influencia exterior, trayendo consigo un amplio fenómeno de aculturación que ha hecho desaparecer la cultura propia en muchos lugares. A pesar de esto, los países andinos han conservado un recuerdo de las manifestaciones musicales ancestrales.

Véase también[editar]