Música de la República Dominicana

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La música de la República Dominicana se refiere a las manifestaciones musicales populares, tradicionales o folklóricas de la República Dominicana orientadas a la descripción de los dominicanos, su carácter, cultura y costumbres. Posee rasgos propios bien definidos, así como una clara influencia externa — principalmente de la música española y africana — en los aspectos rítmicos, tonales y armónicos.

Merengue[editar]

El merengue es un estilo musical y de baile originado en la República Dominicana a fines del siglo XIX. En sus orígenes, el merengue era interpretado con guitarras. Años más tarde, las guitarras fueron sustituidas por el acordeón conformándose, junto con la güira y la tambora, la estructura instrumental del conjunto de merengue típico. Este conjunto, con sus tres instrumentos, representa la síntesis de las tres culturas que conformaron la idiosincrasia de la cultura dominicana. La influencia europea viene a estar representada por el acordeón, la africana por la tambora (tambor de dos parches), y la taína o aborigen por la güira.

Pambiche[editar]

Se podría decir que el pambiche es un tipo de merengue, pero no del todo, aunque es cierto que para tocar ambos estilos musicales se usan los mismos instrumentos, a la hora de tocar el pambiche algunos instrumentos toman otro ritmo, por decirlo así, como es el caso de la tambora.

Palo[editar]

El palo es la música afroamericana que utiliza tambores largos (palos), idiófonos y canto. Con raíces en la región del Congo, en África Central, esta música comparte el panteón de deidades de otras tradiciones musicales afroamericanas como la de Cuba, Brasil y Haití, por ejemplo.

Los atabales o palos, que son los instrumentos primarios de la música de palos, son instrumentos folklóricos de origen africano. Los palos son tambores que se usan en grupos de dos o tres, tienen diferentes tamaños y reciben nombres diferentes: al tambor grande se le conoce como palo mayor, al segundo más grande se le llama chivita y al más pequeño, se le conoce como palo menor. Sin embargo, es necesario decir que estos nombres y el número de palos usados, depende en la región en que uno se encuentre. En el grupo de tres (usualmente en el región Este y Cibao Oriental), hay un palo mayor y dos alcahuetes, uno con una anchura un poco más grande del otro. En el grupo de dos ( en los regiones centro-sur y suroeste), hay un palo mayor, y un alcahuete. Todos los palos tienen un cuerpo de madera con un solo parche de piel. La piel es de un chivo o vaca según el área y fijado con clavos a un anillo de madera. El anillo puede estar fijado a el palo ahuecado por clavos o por cuerda atada a clavijas. Para estar en melodía, son templado primero con fuego y luego por fuego o bombillas calientes. Los palos son tocados con dos manos mientras es sostenido entre las piernas y amarrado por la cintura con una soga.[1]

La música de palos se toca con dos o tres palos o atabales que son acompañados de guiras o guayos, y, en ciertos casos, de maracas y panderos. También hay un palero en el grupo que canta versos de una canción mientras toca su palo, a la vez, y los demás paleros y el público cantan el coro de la canción. Esta práctica del canto de versos por un músico, seguido por un coro, enfatiza sus raíces africanas, ya que se hace una forma de llamado y respuesta que es muy particular de varios géneros musicales de diferentes regiones en África y de la diáspora africana. Algunas canciones son mayormente religiosas y se cantan al principio de los festivales, mientras que otras, las que se consideran de regocijo o entretenimiento, se dejan para tocar más tarde en el evento cuando aumenta lo secular. En las fiestas a los santos y otras ceremonias donde se toca la música de palos, las invocaciones de espíritus o de santos son muy comunes. Los palos se tocan con las manos y cada palo tiene un ritmo diferente. El ritmo, al igual que el número de palos usados, también depende de la región. Por ejemplo, en el noroeste, es común escuchar el "palo corrido", el cual es de tempo rápido; mientras que en la zona sur-central en la provincia de Peravia, se escucha una combinación de "palo abajo," un ritmo lúgubre en 3 por 4, con "palo arriba," más rápido y en 6 por 8 (la combinación asociada con los muertos).

El género musical de palos se encuentra asociado con las cofradías afro-dominicanas, las cuales estaban en un principio compuestas por hombres, pero con el tiempo, las mujeres empezaron a tomar roles importantes en las cofradías. Estas cofradías son locales y tienen un gran foco familiar. A pesar de que sean locales, usualmente se asimilan mucho en función y estructura a lo largo del país- el uso de los palos es imprescindible, al igual que sus actividades religiosas y rituales que mayormente son celebraciones en honor a su santo patrón.

Los palos o atabales son indispensables para todos los rituales de la religiosidad popular dominicana ya que estos representan la voz del santo patrón, de ahí se deriva que sean considerados como instrumentos “sagrados”. En el suroeste de República Dominicana son llamados “palos del Espíritu Santo” en honor a la cofradía enorme del Espíritu Santo de San Juan. Por esta razón tal como explica la Dra. Davis: “en algunos sectores del valle de San Juan los palos son bautizados en un acto considerado aún más importante y sagrado que el bautizo de un ser humano”.

Aparte de género musical, los palos es también una forma de baile. Es un baile semi-sagrado que toma lugar en festividades en honor a santos católicos, en velaciones, ofrecimientos de promesas, en novenas o aniversarios de un difunto, etc. El baile es de pareja pero usualmente van sueltos; el hombre persigue a la mujer mostrando su papel de conquistador aunque muchas veces es la mujer que dirige la secuencia de movimientos. Existen regiones en donde este baile se hace con mayor aproximación física entre las parejas, bailando abrazados. Sin embargo, se dice que éste último ocurre como forma de regocijo o baile social, mientras que el baile de palos en el que las parejas van sueltas, es considerado como un baile de respeto. El baile es muy elegante debido a la postura que debe ser erecta y firme, con gran movimiento en los pies y un poco en los brazos. En el baile de palos, no hay movimientos de caderas. Aunque existan variaciones de acuerdo a la región, éstas son mínimas y tienden a ser sobre la intensidad de los pasos y la posición de brazos, ya que a lo largo del país, los pasos y estilo de este baile son bastante similares.

Cantos de trabajo[editar]

En República Dominicana la canción de trabajo también puede llamarse plena, pero esta no guarda relación con la plena puertorriqueña. Davis las clasifica en: Las que van de acuerdo al ritmo de la tarea que se realice: la plena de hacha (para cortar árboles), plena de majar (para majar, arroz, café y cacao), plena de hoyar (para cavar la tierra antes de sembrar). Las otras menos rítmicas o sin métrica específica, eran de mayor influencia hispánica, y eran utilizadas para pasar el tiempo o entretenerse mientras se trabaja. Normalmente era canciones melismáticas y llevaban la estructura de llamado y respuesta. Es el caso de la décima utilizada en el Cibao y el noreste, con canciones como “paloma eh” y “ay paloma” (ver ejemplos) En lugares como Bani y Puerto Plata canciones de trabajo tipo décima, que sirven como un diálogo cantado se llaman chuines.[2]

Martha Davis señala que las canciones religiosas también pueden ser utilizadas como canción de trabajo. Es el caso de la salve que es utilizada en las labores de agricultura, contexto del convite o junta (tipo de trabajo colectivo), en tares como hachar , sembrar y cosechar café, arroz u otros cultivos.[3]

B. Jorge también incluye dentro de los cantos de trabajo los llamados al ganado, que hacen melodías vocalizadas sobre la a, e “intercalados de gritos y ayes”.[4]

Jorge registra en su libro, que los cantos de trabajo han ido desapareciendo, porque muchas de las tareas para las cuales eran utilizadas ya son realizadas por máquinas o han sido prohibidas (en el caso de la tala de árboles)

Un ejemplo de este tipo de cantos son las grabaciones de la colección Fradique Lizardo del Centro León:

  • Título: Fonoteca Lizardo.No40: Colección Luis José Marte (1977).

No de inventario: FM-FL41 Lado B #2 Canto hacha #7 Canto Hacha.

  • Título: Fonoteca Lizardo.No165/El canal, 22 de noviembre, 1980/No de inventario: FM-FL41

Lado A #1 Canto de palear habichuelas #2 Canto de palear habichuelas.

  • Título: Fonoteca Lizardo.No166:Santo Domingo. No de inventario: FM-FL166

Cantos de trabajo:

  1. 1 Zumbadora (canto de recoger café) #2Canción de pilar café. #4 canción de siembra de arroza#5 paloma eh (canción de cortar arroz) #6 a volar paloma eh (canción de cortar arroz) #Por ahí María se va (canción de majar arroz) # 8 canción de apalear habichuelas #9canción de apalear habichuelas

Música popular[editar]

El género balada[editar]

La década de los 80 en la República Dominicana fue extraordinaria para la música romántica, grandes baladistas surgieron en la escena musical, que con sus grandes voces se hicieron sentir en los escenarios de nuestro país, entre ellos Dhario Primero (El Romántico De América) Omar Franco,vickiana la sensualisima, Taty Salas, Shiomara, Olga Lara, Ángela Carrasco, Juan Lanfranco, Maridalia Hernández, Valeria, Hansel, Justo Bello, hubo otras grandes estrellas que eran de los 70's que lograron permanecer en los 80's como con gran auge y excelente permanencia como Fausto Rey, Camboy Estévez, Nini Caffaro, Sonia Silvestre, Rhina Ramírez, Ramón Leonardo y el gran Anthony Ríos.

Bachata[editar]

La bachata significa «juerga», «jolgorio», es un tipo de canción popular bailable originario de República Dominicana, que suele abordar temas de amor, melancolía y abandono. El interés masivo por el ritmo surgió a partir de los años 80, con la expansión de los medios de comunicación, y el auge del turismo.

Rock[editar]

El rock dominicano es la expresión de la música rock ejecutada e interpretada por artistas de origen dominicano. Originándose en los 70s con Los Masters, en los ochenta empezaron a formarse bandas exitosas como Transporte Urbano y más tarde, ya en los noventa, grupos como Tribu Del Sol, Toque Profundo y Tabutek . Entre los años 2000 - 2012 se formaron bandas exitosas como Bocatabu, Sin Julieta, Caffe Latte entre otras.

Música académica[editar]

Jazz[editar]

Uno de los principales exponentes dominicanos es el pianista Michel Camilo. También están los pianistas Gustavo Rodríguez , Luis Bazil entre otros.

Música clásica[editar]

El Conservatorio Nacional de Música es la academia de música de más rango en la República Dominicana. Fue fundada por José de Jesús Ravelo (Don Chuchú), uno de los principales compositores dominicanos .

Bibliografía[editar]

  • Davis, Martha Ellen. 2011. Artículo 1: “A Panorama of Dominican Folk Religion and its Music.” En la serie de artículos, “Palos drums of the Dominican Republic.” Escuche también los ejemplos que acompañan el artículo 1: http://www.lameca.org/dossiers/palos_drumming/eng/index.htm
  • Davis, Martha Ellen. 2010. “La música en la religiosidad popular dominicana”, Del Caribe, Vol. 54, pp. 73-87, 2010. Santiago, Cuba: Casa del Caribe.
  • Harvey, Sean and Sue Steward. "Merengue Attacks". 2000. In Broughton, Simon and Ellingham, Mark with McConnachie, James and Duane, Orla (Ed.), World Music, Vol. 2: Latin & North America, Caribbean, India, Asia and Pacific, pp 414–420. Rough Guides Ltd, Penguin Books. ISBN 1-85828-636-0
  • Hutchinson, Sydney. 2010. “Los merengues caribeños: Naciones rítmicas en el mar de la música.” En A tres bandas. Mestizaje, sincretismo e hibridación en el espacio sonoro hispanoamericano (s. XVI-s. XX). Madrid: Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX), pp 81-88.
  • Manuel, with Kenneth Bilby and Michael Largey. Caribbean Currents: Caribbean Music from Rumba to Reggae (2nd edition). Temple University Press, 2006. 

Referencias[editar]

  1. Davis, Martha Ellen. Afro-Dominican Religious Brotherhoods and their Palos Music: Structure, Ritual, and Music. 1976
  2. Davis, Martha Ellen (2007). «“Oral musical traditions of the Dominican Republic.”». MalenaKuss ed., Music un Latin America and the Caribbean: An Encyclopedic History, Vol.2: Performing the Caribbean Experience:  pp. 194. 
  3. Davis, Martha Ellen (1981). Voces del Purgatorio: Estudio de la Salve dominicana. Museo Del Hombre Dominicano. 
  4. Jorge, Bernarda (1982). La música dominicana siglos XIX,XX. UASD. p. 67. 

Enlaces externos[editar]