Música de México

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Estatua de Agustín Lara (El Flaco de Oro) en Madrid.

La música de México forma parte de la cultura mexicana que se nutre de modos de vida diversos, supone un repertorio de contextos culturales tan diferentes como sus modos y creencias. Muchas canciones populares mexicanas son bien conocidas alrededor del mundo, tales como: «Bésame mucho», «Cielito lindo», «El rey», «La bamba», «María Bonita» y muchas más forman parte de la cultura mexicana.

Música tradicional[editar]

Atencion:

Música popular[editar]

Los géneros de música son muchos y los eligen las personas dependiendo de sus gustos y formas de pensar.

La diversidad cultural de México permite que existan géneros musicales tan diversos como su misma gente. La adopción de instrumentos musicales de otros países permite que la producción musical sea rica y agradable para las personas que la escuchan.

En México la música representa un estímulo importante para realizar cualquier actividad, desde tareas sencillas hasta trabajos pesados. Queda en sus habitantes conservar y enriquecer la cultura musical. Hay algunos que son más populares que otros.

La música popular forma parte de la vida cotidiana y que cada ciudad tiene un ritmo que la identifica

México cuenta con una gran variedad de música popular, entre ellas se encuentran los siguientes géneros:

Música clásica[editar]

Véase:

Música instrumental y jazz[editar]

Algunos artistas destacados han sido el trompetista Rafael Méndez, el teclista y compositor Juan García Esquivel, el baterista Tino Contreras, el pianista y compositor Eugenio Toussaint, los virtuosos violinistas y compositores Hermanos Villalobos y el baterista internacional Antonio Sánchez.

Música contemporánea[editar]

Con el inicio de la segunda mitad del siglo XX México, gracias a las políticas de apertura hacia los prófugos de los diferentes conflictos armados internacionales o nacionales en otros países, acogió en exilio a varios compositores extranjeros que se radicaron en el país después de 1940 (véase sobre todo exilio español en México). Entre ellos figuran de manera prominente Rodolfo Halffter, de origen español, a quien se debe la formalización de la enseñanza de la música serial en el Conservatorio Nacional de Música; Conlon Nancarrow, de origen estadounidense, a quien se atribuye el desarrollo de la polirritmia y la polimétrica mediante el uso experimental de la pianola automática, y Gerhart Muench, de origen alemán, que ejerció mucha influencia entre los nuevos compositores mexicanos.

Estos últimos pueden ser descritos como una generación que realizó muchas búsquedas de vanguardia: Mario Lavista (1943), fundador y director de la Pauta, cuya obra es conocida en el ámbito de la música de concierto en México, España y Estados Unidos, dio continuidad a la fórmula de enseñanza y gestión del poder político cultural creada por Carlos Chávez en su Taller de Composición en el Conservatorio Nacional de Música y posteriormente en la Escuela Superior de Música), formando muchos de los compositores radicados en México de la generación sucesiva, citados más adelante. Mario Lavista ha difundido constantemente la música como miembro de El Colegio Nacional; recibió la beca Guggenheim por su ópera Aura y ha publicado muchos ensayos, la mayor parte de estos reunidos en el libro Textos en torno a la música. Otros compositores que pueden mencionarse, relativos a este periodo, son Francisco Núñez Montes (1945), Graciela Agudelo (1945), Federico Ibarra (1946) y Daniel Catán (1949), entre otros.

Manuel Enríquez (1926-1994) desarrolló modelos personales de escritura musical y creó un abundante repertorio para instrumentos de arco y percusiones, principalmente, así como obras sinfónicas en que por primera ocasión el concepto de tono cede su lugar prominente a la textura (o sea, la elaboración de una gama de sonidos por vía del tratamiento instrumental). A nivel de la política cultural de México entre 1960 y 1990 Manuel Enríquez fue el compositor más influyente.

Algunos autores nacidos en los años 1950 siguieron abiertos a nuevos lenguajes y estéticas, pero con una clara tendencia hacia la hibridez con corrientes musicales muy diversas. Muestra de ello son las obras de Arturo Márquez (1950), Marcela Rodríguez (1951), Federico Álvarez del Toro (1953) y Eduardo Soto Millán (1956).

Entre los compositores mexicanos activos de la generación sucesiva puede mencionarse a Ana Lara (1959), Hilda Paredes, Hebert Vázquez, Javier Torres Maldonado, Carlos Sánchez Gutiérrez, Ignacio Baca Lobera, Víctor Rasgado (1956), Juan Trigos (1965) y Armando Luna Ponce.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]